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Fábula
del aguador y la ciudad de enfrente
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Ella
confunde la piel con algún río
y al corazón con la ciudad de enfrente
F. A. DOPICO
Ella
confunde la piel con un estanque
canta junto a mi oído su vieja melodía.
Yo le traía el agua
vaciaba la botija en sus arenas
mitigaba su sed.
La sed mi corazón en la ciudad de enfrente
un río subterráneo para mis pies cansados.
Yo ganaba su sed
y me iba a buscar frutas al pie de la montaña
para escanciar el néctar sobre sus dientes nuevos.
Un día no volví
al pie de la montaña era el abismo
pozo donde caer agua que hierve.
Ella confunde el corazón con una espera larga
canta junto a la fuente
espera por las aguas que no llegan.
Oh mi ciudad dormida
qué silbido recuerda a las aguas de antaño
qué corriente vendrá de nuevo a tus orillas.
Óleo
La
muchacha del óleo me ha mirado
de su pincel renazco sin saberlo
dos manchas sobre el lienzo
tinta negra.
El pincel es mi dedo dibujado en su espalda
su dedo en mi nariz
la caricia en la nuca.
El lienzo es esta cama
y la ciudad entera
corazón que se abre sin confianza
blanco y negro en el lienzo
esa muchacha y yo.
Bailarina
Saltó
desde mi ojo a la ventana
desnuda está en la acera mojada a la intemperie
bajo una luna extraña.
De pronto ya no baila
me sigue el rastro ajeno taciturno
la ira del zapato sobre el lomo.
Salta la bailarina
me recorre la espalda
habla de Irlanda en mis hombros y no entiendo
la hago saltar a punta de pistola
dolor para gritar malas palabras
y no aguantar ni un poco
y no tener piedad.
Gritar para que salte disparar
y ver su cuerpecito llevado por el aire
danzando a contraluz.
El
juego de Dios
Dios
se columpia es un irresponsable
es un adolescente disfrazado.
En una mano el mundo
en la otra una pelota que se le parece.
Haciendo malabares
salta la cuerda y cuelga el antifaz
juega en las maquinitas
donde tú eres James Bond
y disparas el cartucho completo a la pantalla
viendo caer todos los muñequitos
tomados de la mano.
Él disfraza la mueca
te dispara
fabuloso arcabuz explota tu cabeza
que es la bola del mundo de su mano.
Él se columpia es un irresponsable
es un adolescente sin piedad.
Onírica
última función
Terminó
la función
y me he soñado arcángel
cuando soy sólo un violinista dormido ante su
atril.
Vacía la taberna
vacío el corazón como una plaza pública
me encuentro frente a ti
frente a mí misma.
También yo fui una niña y luego fui un
traidor
y luego un marinero naufragando
en el agua podrida de su charca.
Y quise desnudarme
echarme sobre ti como al abismo
y después no ser yo sino tu piel
el insalvable pozo de tus ojos
o un violinista dormido ante su atril
soñando que despierta y que te ama.
Casa
de aire
Sobre
esta tierra levanté mi casa de aire
he cruzado este parque
camino en diagonal.
Cada paso es un sueño que voy abandonando
quizás una palabra para no repetir.
A esto le llaman vida
no importa que el amor te haya despedazado
no importa que no creas en el amor
y vayas escupiendo en todas las esquinas.
Sobre esta tierra levanté mi casa de aire
y la dejé volar.
Todo era azul y todo tenía un nombre
la liviana elegancia de un pájaro fugaz.
He cruzado este parque
he aplastado las hojas silbando una canción
como hace un forastero que no volverá nunca.
La
noche del jaguar
Muerde
el cuello
vacía tus arterias
chupa la sangre fresca calentita.
Sientes tersa la piel
la yema de tus dedos hurgando en su pelambre.
Fuego bajo los ojos
sangre podrida que sale a borbotones
carroña para perros moribundos.
Muerde el cuello al jaguar
que se levante
como un salto de agua en el vacío.
Canción
antigua
Antiguos
poderíos
reinos donde brillaron el alcohol y los sudores.
La hierba se ha secado
se apagaron las luces de eternos escenarios
donde los amuletos se volvieron tatuajes
y cayeron los puentes las nubes sin color.
Antiguos poderíos cubiertos por la sombra
casas donde el cadáver se impregna en las paredes
y prueba sus linternas enfrente del espejo.
Huele a ciudad podrida.
Queda sólo el silencio de un arpa en el desierto.
Errancias
A
Teresa Melo
Sobre
estos mares extendieron nuestras redes
eran la oscura puerta y el oscuro pasillo
para avanzar a tientas santo y seña
para retroceder buche de sangre
para bailar la noche que ríe como niña.
Noches aquellas de la isla
en que el viento colaba su dolor por las hendijas
y el hedor en oleadas nos llegaba del mar.
Fue también el amor invento de esos años
dibujo que supimos pudriéndose en la taza.
Cuánto habremos salvado de aquella bocanada
saltando sobre el mástil de la duda.
Vacío está el buzón de los silencios
tampoco pude ser el buen amigo
ni el hombro de llorar las maldiciones.
Por encima del túnel se empinan las agujas
se pudren los poemas si los echo a esas aguas.
Intento una señal desde las nubes viejas
que acorte la pared definitiva.
Brilla revuelto el sol atraviesa la isla
deja como un olor a café recién tostado.
Odette
Alonso Yodú (Santiago de Cuba, 1964). Poeta
y narradora. Licenciada en Filología. Ha publicado
los poemarios Enigma de la sed (Cuba, 1989),
Historias para el desayuno (Cuba, 1989), Palabra
del que vuelve (Cuba, 1996), Linternas (Nueva
York, 1997), Visiones (México, 2000) e
Insomnios en la noche del espejo (México,
2000), que recibió el Premio Internacional de
Poesía Nicolás Guillén en 1999.
Linternas puede ser consultado, además,
en formato electrónico en la página web
de la editorial Letralia. Ha sido incluida en antologías
de poesía y narrativa en Cuba, México
y otros países. Es miembro de la Unión
de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión
de Mujeres Escritoras de las Antillas. Radica en México
desde 1992.
Quiero
partir de una certeza: Virgilio Piñera es un
escritor política y socialmente subversivo. Entre
las múltiples perturbaciones y canibalismo que
infligió a la historia de la cultura está
el de haber alineado una ética de la escritura
a un discurso cargado de frases hechas, de una cursilería
capaz de hispotasear, con un escandaloso desparpajo,
lo kitsch y bolerístico. Más que sentirse
usufructuario de la historia y su saber, busca el lado
esquinado del lenguaje. Por allí se fuga hacia
nuevos territorios estéticos donde el sujeto
y la palabra viven libres de las sumisiones a una realidad
que, a través del estilo, la práctica
del lenguaje y sus políticas reduccionistas,
nos presenta un mundo construido desde sus propias convenciones
y jerarquías.
En dos piezas teatrales ( Trac y Ejercicio de estilo.
Tema: Nacimiento de las palabras) y en poemas como Papreporennedeloquecanunca,
Ladydavida, Unflechapasandogato,, Decoditos en tepuen,
va más allá. En ellos la palabra bordea
el vacío, se separa de toda la estructura, de
sus connotaciones socio-simbólicas y establece
un nuevo orden de asociaciones y mutaciones; sin más
ley ni lógica que la pulsión germinativa
de la escritura.
Actriz.
(Cayendo sobre sus rodillas, con voz insegura) P...
A... A. (Pausa.
Con voz más insegura) P... A... R. (Abre un tanto
las piernas)
PAR.PAR. (Pausa) PAR...CI...(Pausa) PARCI... PARCIPAR
(Pausa) PAR... PARCIPANATO. (Pausa) TO...TONACIPAR...
(Abre las piernas un poco más.) MIEN... MIENNACI...
MIENNACITOPAR... NAPARCITOMIEN.
El lenguaje, entonces, deviene exacerbada puesta en
escena de una textualidad que genera su propio y perturbador
espacio, donde lo uno se desplaza hacia lo múltiple.
Más que la producción de significados,
la designación de conceptos, su claridad informativa,
lo que importa es el juego, el ejercicio de una escritura
articulada desde el goce y el placer de lo lúdrico.
Voy a citarlo: "Da lo mismo ganar o perder, lo
importante es el juego".(1)
El saber, lo racional, aquel sujeto cortesiano dueño
y conocedor de la verdad, aquí se fractura, se
quiebra en mil pedazos frente al status de la palabra
que preescribe nuevas relaciones y otros modelos de
verdad; que cuestiona, problematiza, toda certeza. Oscar
Wilde solía afirmar que: "La vida moral
del hombre forma parte del tema para el artista; pero
la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de
un medio imperfecto. Ningún artista desea probar
nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas".
La poética piñeriana, en el orden constructivo,
tanto el sujet, trama, argumento como en los estratos
más profundos de la palabra y del estilo, refleja
la búsqueda obcecada de esta moral.
Estilo y lenguaje, plantea en su poética una
relación antagónica en su cosmovisión
y finalidad estética. El primero atrapado en
las presunciones puristas de los legisladores del gusto,
de los compartimentos y signos culturales modelados
por la tradición y la retórica para alimentar
los grandes fantasmas de la Historia, el Poder y la
Razón. Pero el lenguaje es arena movediza que
nunca se logra aprehender, porque tiende trampas (!Basta
de locuras / somos humanos, y no podremos, no, no podemos
despojarnos de las palabras ni de los nombres! Exclama
Clitemnestra en Electra Garrigó.) Pertenece al
territorio emancipatorio y destotalizador del juego
(el arte) y no a un orden constreñido, que hace
del escritor su historiador, su "significador".
Piñera llevará hasta las últimas
consecuencias una moral que encuentra gozo, deleite,
en el homicidio del estilo. Desde una escritura en cuya
superficie se entrecruzan sentencias filosóficas,
científicas, jurídicas, modismos, giros
coloquiales pertenecientes al argot publicista, grupos
sociales, frases hechas y refranes extraídos
de los bajos fondos sociales.
Cronológicamente, su producción, describe
una curva ascendente, en la que el dialogismo, la polifonía
propia de este fenómeno heterogéneo y
discordante se intensifica a partir del sincretismo
y la colocación caótica de signos culturales.
... Yo estoy sentado en una butaca forrada en moaré
color marfil,
haciendo gala de mi impotencia creadora:
1/2 taza de aceite
1 cebolla bien grande
2 ajíes bien picaditos
1 hoja de laurel
1 gramo de pimienta
3 dientes de ajo
1 latas de puré de tomate
1 cucharadita de azúcar
Receta para una fuente de espaguetis, dicha en todos
los tonos y semitonos de la escala musical...
Un
jesuita de la literatura, 1964.
Son
innumerables los procedimientos que testimonian en él
una ética de la escritura que subsume el dilema
de la forma, la palabra en todo su espejismo y tragicidad
pero ninguno tan emblemático como en este poema
donde la franqueza de la palabra, su cinismo soez, que
socava toda etiqueta, aflora ya desde el simple título
de La Gran Puta.(2)
Era La Habana un tranvías y soldados
de kaki amarillo, haciendo el fin de mes
con los pesos de los homosexuales;
entre los cuales, en cierta manera, me cuento, es
decir, en mi humilde escala: no osaría ponerme
a la altura de La Marquesa Eulalia, del Pájaro
Verde,
del Jarroncito Chino, de La Pulga Lírica y del
Marques
de Pinar del Río y aunque una noche, en el Don
Quijote,
bailé sobre una mesa disfrazado de majá,
mi alarde palidece ante la magnificencia,
del Pájaro Verde dejándose degollar en
el baño.
Según se mire eran tiempos heroicos, tiempos
que fueron cantados por guitarras alcoholizadas
palabras tremendas que eran pronunciadas
con el filo de un cuchillo, mientras allá,
en Marte y Belona, los bailadores realizaban
la confusa gesta del danzón ensangrentado.
Pelandrujas, pordioseros, mujeres de "la mala vida"
- como decía mi abuela. Un maricón batallando,
hasta perplejidad, con el hambre, la poesía y
su sueño frustrado de convertirse en una Gran
Puta. La Habana de encuentros y desencuentros nocturnos.
Sus solares, bares, calles apestando a orine, El suburbio
con sus minidramas y la jerga de todos los días,
la simple habladuría, el disparate, la mueca,
el rictus. La muerte carnavalesca de Jarroncito Chino.
"Destino cumplido, vida realizada..." La interioridad
visible que todo poder teme exteriorizar, que oculta
hasta el punto de aniquilar.
No se trata de la rumba de Tallet, ni los sones para
turistas de Guillen; sino de un gesto sin precedente
en nuestra lírica. Una sonoridad árida
que sólo puede nacer del delirio y el rencor,
de una perturbadora fascinación por aprender
las capas muertas del habla popular, sus significados,
fraseos, giros e inflexiones. Desidia, rebelión
ante todo aquello que la lengua oficial y sus legisladores
han tildado de obsceno, transgresor, escandaloso. Así
es el status de la palabra en Piñera.
Tampoco nos carguemos de espejismos. La Gran Puta es
más que eso. Es lo que Lotman definiría
como una metáfora del texto como historia de
la cultura, y el papel que en la misma tiene los espacios
periféricos como catalizadores de la conciencia
lingüística y de los procesos de intensas
formaciones semánticas que posibilitan el reciclaje
de todo el desecho que la historia arrojó al
basurero de la memoria.(3)
El lenguaje en Piñera está concebido desde
una lógica transgresora que no es necesariamente
la del neobarroco; sino que nace de la pulsión
del escritor por recrear otras realidades más
soeces, con su lógica rabelaisiana, escatológica,
constituyéndose en otra ley que fractura, pone
en tela de juicio, la palabra santificada por el canon,
la tradición.
Al señalar la exterioridad del individuo con
respecto al lenguaje, la palabra en Piñera, socava
los postulados de la lingüística, la estilística
y la filosofía del lenguaje tradicional, garante
de los procesos históricos de centralización
socio-político y cultural.
Llegado aquí, no puedo sustraerme de la tentación
de citar Bajtín cuando al historial el papel
de las fuerzas centrípetas como formadoras del
estilo y los géneros poéticos comentan:
Mientras
la poesía, en las cúspides socio-ideológicas
oficiales, resolvía la tarea de la centralización
cultural, nacional y política del mundo verbal-ideológico,
y en los bajos fondos, en los escenarios ambulantes
de las ferias, resonaba el habla de los bufones, el
remedo de todos los idiomas y dialectos, se desarrollaba
la literatura de los Fabliaux, de las canciones callejeras,
de los refranes y chistes, etcétera, donde no
había ningún centro lingüístico,
donde se jugaba vivamente con los lenguajes de los poetas,
los científicos, los caballeros, etcétera
y donde todos los "lenguajes" eran las máscaras
y no había una paz lingüística verdadera
e indudable.(4)
Piñera
en este poema dialoga, (re) lee, la tradición
carnavalesca y a otros paradigmas culturales que privilegian
una textualidad basada en la exploración de la
escritura y del lenguaje, los juegos semiótica
construido desde el reciclaje, el pastiche.
En este sentido la gran Puta es una incursión
turbadora, mórbida, por el argot de los muladares
habaneros y su vida nocturna . Donde lo real colinda
con la insolencia, el patetismo y se hace inverosímil
. Con un sentido carnavalesco, descentrador de las fuerzas
y tendencias centrípetas del lenguaje cubano
de la época; aquí el otro es asumido desde
el lado excremencial de su lenguaje reclamando la faz
contradictoria, dramática que subyace detrás
de toda supuesta unidad verbal- ideológica de
una nación o del sujeto como centro emisor de
una sola voz.
Obviamente la palabra, en este escritor, goza de una
condición autocrítica. Ella cuestiona,
problematiza el oficialismo y los distintos grados de
autoritarismo del lenguaje (religioso, moral, político,
social, científico) y que trata de normar, prescribir
nuestros comportamientos ideológicos hacia el
mundo.
Electra ... !Oh, luz! Será tu misma ese animal
extraño? ? Eres tú que ilumina el objeto
o el mismo objeto? (Pausa) ¿pero como se atreve
con la luz una pobre muchacha de veinte años?
Ayer leí que las doncellas que meditaban demasiado
el tema de la luz acaban por quedarse se ciegas.( pausa)
sin embargo, en pleno campo, he pasado infinitas veces
a un metro del sol.
Aquí el tópico de la luz, la masa de palabras
que lo rodean, constantemente están reformulando,
repasando, la connotación semántica del
término vinculado con su pasado jerárquico
legadas por la palabra de los mayores, la tradición,
los tabúes, el dogma.
Otras veces, esta palabra autoritaria, en el espacio
escriturar que la encuadra, tiene un peso muerto. Es
la voz de la oficialidad, solemne, fría. Un objeto
extraño que se desliza por el cuerpo del poema.
Una letanía vegetal sin trasmundo se eleva
frente a los arcos floridos del amor
Eugenia aromática, Eugenia fragrans, Eugenia
plicatula
El paraíso y el infierno estallan y solo queda
la tierra:
Ficus religiosa, Ficus nítida , ficussuffocans.
La tierra produciendo por los siglos de los siglos:
Panicum Colonum, Pnicum sanguinales, panicum maximum.
La Isla en peso
Que no tiene vida dialogal, es sólo letanía
, no da espacio al juego de emociones divergentes.
Los modos de instrumentalización del plurilingüismo
en el discurso piñeriano son diversos. En este
proceso de resemantización otras oralidades involucra
un sin número de recursos que afectan los niveles
más sensibles del sentido y del estilo. La aridez
coloquial y el prosaísmo de sus poemas son el
resultado de esta voluntad tan manifiesta del sujeto
lírico de desplazarse hacia el otro (la palabra
popular, periférica, excluida) que niega a ser
automatizada, porque vive en el espacio trasformativo
de la otredad , la ambivalencia dialogizada, en el continúo
choque con el otro, que no sólo la nutre, sino
que la rehace.
Tú tenías grandes pies y un tacón
jorobado ponte la flor: Espérame, que
vamos juntos de viaje.
Tú tenias grandes pies.! qué tristeza
en el aire! ? Quién se mordía la
cola? ? Quién cortaba ese aire?
Tú tenias grandes pies, mi amiga en seco parada.
Una gran luz te
brotaba. De los pies, digo, te brotaba, y sin que nadie
lo supiera te fue
sorbiendo la nada.
Vida de flora
Bajtín ha explicado las interioridades de este
proceso cuando al referirse a la diferencias entre el
plurilingüismo y la polisemia del tropo, señala
entre otras carencias de este último la siguiente:
La polisemia del símbolo poético de la
unidad, la identidad de la voz a sí
misma y su soledad total en su palabra. tan pronto como,
como este
juego de símbolo, irrumpe una voz ajena, un acento
extraño o un punto
de vista diferente, el plano poético se destruye
y el símbolo se traslada al
lado prosaico (5).
Si en la lírica de Piñera este fenómeno
deriva hacia lo coloquial. En su narrativa le confiere
ese aspecto prosaico, falta de ornamentos, de ausencia
de estilo propia de una prosa que a primera vista remeda
lo kitch, sus lugares comunes, los giros del habla cotidiana.
Pero en realidad se trata de algo más complejo,
de un fenómeno polifónico, discordante,
que nace de esa habilidad de Piñera para camuflajear
la voz autoral tras el habla ajena; aún en sus
piezas narrativas más breves.
Acerquémonos a este proceso de ensanchamiento
del espacio semiótico, del juego con las fronteras
del habla como un concepto reinscrito en su poética.
La carnicería La Equitativa es, como expendios
del ramo, un
establecimiento nada llamativo, pero en contraste con
la placida tarde
reinante, parece una fortaleza sitiada. Si en sus inmediaciones
todo es
calma, en ella todo es desasosiego. Sin tregua la marca
humana sigue
afluyendo. Ya forma una cola de más de una cuadra.
Así inicia La carne de René con esta toma
de préstamo de códigos del estilo publicista
y reporteril de la época. Aquí el punto
de vista, se parapeta tras el acento meramente informativo,
carente de subjetividad propio de estos dos lenguajes.
La palabra nos llega en un tono impersonal y al mismo
tiempo envuelta en la atmósfera social propia
de estos dos discursos ( publicista/ el del reportaje).
Pero, en una lectura más atenta, nos percatamos
como la introducción del semema: nada introduce
una desviación en la isotopía del contenido,
planteando una relación de tipo conflictual.
Entonces el objetivo de representación deviene
en objeto discutido por los juegos de contraste de las
intenciones verbales.
"La batalla", es otro ejemplo de poli- isotopía
en la escritura de Virgilio Piñera. "La
batalla comenzaría con matemática precisión
a las once de la mañana". Sin embargo, líneas
después se produce una modulación escritural.
Este punto de vista objetivo, cambia de perspectiva.
"Pero siguiendo estas misma deducciones lógicas
es preciso confesar que algo extraño comenzaba
a deformar aquellas concepciones" Y se procede
al desmontaje del primer enunciado desde sus mismos
presupuestos. Relatos como La locomotora, La bañadera,
El parque, La muerte de la aves, pertenecen a esta nomenclatura,
a este dialogo tenso sobre la supuesta veracidad del
enunciado lo que explica que en una frase encontremos
dos o más contextos lingüísticos:
"La iglesia del cuerpo humano", "La filosofía
del cuerpo sufriente" "El rey de la carne"
(La carne de René).
Las articulaciones de cada palabra con las del resto
de la frase, los desplazamientos virtuales de un sistema
de codificación a otro, hacen que el texto se
lea como doble.
En Electra Garrigo las circunstancias alusiva a la muerte
de Agamenon también son indicativa de estas estructura
bi/poli/isotópicas. Siempre que se refieren a
el y a los hechos de su asesinato lo hacen utilizando
epítetos como gallo viejo. Entonces deviene en
un objeto no comportable con la representación,
extraviado en su definición: una epifanía,
un engaño .
Orestes:(...) Escucha, Pedagogo; ? es que la necesidad
va a ser, por
ejemplo, que el gallo viejo de mi madre muera hoy mismo
picoteado por
las gallinas ?
Pedagogo: Parece que sí, porque se lo oí
ordenar a tu madre hace un
momento. Le decía al mayordomo: "acabe usted
cuanto antes con ese
gallo, esta lleno de viruelas, mis gallinas lo rematarían
a picotazo de muy
buen grado"
( A Clitemnestra) ? No es así, divina Clitemnestra.
Aquí los personajes se sirven de la palabra para
otórgale un nuevo sentido. Sin despojada del
que tenía. Como consecuencia de este proceso
la palabra se carga de una significación ambivalente.
Así tenemos que la replica en la infraestructura
lingüística del discurso piñeriano
vive en dos dimensiones. Una propia del contexto del
sujeto de la enunciación y otra pobladas de palabras
propias y ajenas que en el interior de esta infraestructura
sostienen una batalla oculta.
Electra: (...) ? Dónde estáis, vosotros,
los no-Dioses? ? Dónde estáis,
repito, redondas negaciones de toda divinidad, de toda
reverencia
muestra para siempre? Quiero ver, siguiera sea, a uno
de entre ustedes.
Pido la aparición de un no-Dios que caiga en
medio de este páramo?...
De la incidencia desclasificadora de la palabra autoral
sobre la palabra ajena y autoritaria, brota este otro
discurso que continuamente, niega, intentando nulificar
la Voz del Padre.
La ponderabilidad corriente del tema del hombre hablante
en Piñera es inmensa- podríamos afirmar
parafraseando a Bajtín. Nuestra vida cotidiana
está asediada por las palabras del otro. Vivimos
al tanto del teléfono, de las visitas, los encuentros
inesperados, de todos aquellos espacios donde se trasmiten,
mencionan, ponderan, analizan las palabras. A la salida
del trabajo me encuentro con una vecina, me dice que
X a quién tenía alojado en su casa a estado
robándole. Luego tropiezo con K me saluda y me
pregunta si he leído la última novela
de H. Un verdadero desastre, comenta. Una vieja pasa
cerca de nosotros- Que desprestigio. El escándalo
corre de boca en boca.-? que paso allí? Le pregunta
otra. Nosotros nos volvemos para escucharla. En mi casa
mi madre y una amiga vuelven a comentar el robo de X
a la vecina. Una bagatela afirma ella- Ladrón
que roba a otro ladrón ... dice la otra. Opiniones,
afirmaciones, informaciones ajenas, que se contradicen,
concuerdan. Lo que dicen de nosotros o lo que afirmamos,
negamos o imaginamos de los otros que luego desatamos
en el juego especular de las palabras . en el trabajo,
en el cenáculo, en una reunión, en el
barrio, siempre hay alguien que dijo u otro que dicen
sobre lo que hablan los demás.
En la vida del cubano las colas devienen en ese territorio
de comunicación cotidiana, propicio a la opinión
y las murmuraciones sociales. Tanto sobre lo que decimos
sobre los otros, sobre los sucesos que la prensa margina.
Allí se consuman, sin restricciones, verdaderos
desprendimientos de las "tiras del pellejo".
Auténtico modos de transmisión e interpretación
de la palabra ajena.
En un autor como Virgilio Piñera, de un espíritu
tan controvertido,(conversador ameno), agudo, cáustico,
polémico, amigo de las componendas, el lleva
y trae, y de las murmuraciones de cenáculo);
la palabra artística refracta estos horizontes.
Este "Pájaro lioso y de talento amargo"
que "escribió en el lenguaje de las lavanderas".
Se inscribe, con este gesto, como un hecho cultural
y lingüístico fundacional en la literatura
cubana. Una escritura donde el otro es asumido desde
la marginalidad emancipadora de su lenguaje.
No por azar La carne de René se inicia en el
escenario de una cola. También una cola se desarrolla
el dialogo más provocativo de un Jesuita de la
literatura.
En su obra, desde los niveles mínimos de estructuración
de la palabra: Dios, la razón, la certidumbre
(como testimonio satisfactorio de lo real), se revelan
como una construcción , detrás de la que
subyacen enmarañados, ocultos, redes y mecanismos
productores de sujeto, saberes, discursos. Piñera
nos revela esa otra historia de poderosas micro estructuras
que nos limitan y conforman. Capaz de definir al padre
como padre, al hombre como macho, al hijo como hijo.
La vida como un juego de roles.
Esta condición de la palabra en su textualidad,
asediada por múltiples escuchas, se orienta hacia
el desmontaje, la constante negación de "esos
mecanismos menudos, cotidiano y físicos, todos
esos sistemas de micro- poder esencialmente igualitarios,
disimetrun, ,que constituyen las disciplinas... (6)".
Disciplinas reales y corporales, a decir de Foucault,
que durante siglos han constituidos el subsuelo de las
libertades y formas jurídicas.
"El caso actión" es la metáfora
de un poder que no sólo produce sujetos, sino
condiciones y pequeñas estructuras autónomas
que generan individuos incapaces de vivir fuera de ellas.
En Electra Garrigó, Agamenón, Clitennestra,
no sólo desempeñan sus roles de padre
y de madre, sino que se ven obligados a ejecutar, hasta
la desmesura, todas esas formas de poder constituidas
desde la tradición y determinadas convenciones
históricas y depositada en sus manos. Un excedente
de poder que los lleva al crimen, que transforma el
excesivo amor de Agamenón por Electra y de Clitennestra
por Orestes en dictadura.
Las criaturas de Piñera siempre están
inmersas en una relación de dominación.
Un juego entre el perseguido y el perseguidor, de dependencia
y vasallaje. Su lógica a veces grotesca, otras
lúdricas, parece orientar la dinámica
de sus relatos y piezas teatrales. La negativa de René
a la imposición o predestinación familiar.
El aparente nihilismo del protagonista de Pequeñas
maniobras. La resistencia de Jesús a aceptar
ser el nuevo Mesías. Son, entre tantos ejemplos,
las respuestas o los intentos de estos seres por evadir
esta tecnología del poder, que intenta constituirlos
en sujetos de sometimiento.
Estas relaciones de vasallaje, en los procesos interiores
de la escritura de Piñera, tiene una dinámica
peculiar: se producen significados que luego son destruidos,
negados o parodiados.
Jesús: ?Por qué lloras? ?No me ves? Estoy
lleno de luz.
Profesor: !Oh, señor, tú eres Jesús!
Jesús: !Cómo...! ?Me niegas?
Profesor: No sé lo que digo, pero te pareces
a Jesús.
Jesús: Sí, pero desde otro ángulo:
no viviré por los siglos de los siglos,
más moriré por los siglos de los siglos.
Antón Arrufat, el crítico más puntual
de los tantos que ha tenido la obra de Virgilio Piñera,
ha analizado como en Aire Frío se pone al descubierto,
el entramado y las sutiles prácticas de poder
ejercidas por la mujer en la historia de la familia
cubana.
Luz Marina, lógicamente, a su vez hará
de su sacrificio la fuente de su
poder doméstico. La esencia de su personalidad
y su fuerza. Ella es a fin
de cuentas, la que puede hablar, y hablar claro, porque
es quien se
sacrifica. Tiene lo que le falta a su padre, fuerza
moral. Aunque su
hermano sea un poeta frustrado y su padre un iluso,
se ha inmolado por
ellos. Puede sentirse orgulloso y mandar en la casa.(7)
Luz
Marina como la mayor parte de los personajes de Piñera
necesita una contrafigura: un sacrificador y es su hermano
Oscar. Oscar y Luz Marina, el Gordo y el Flaco, el juez
y el asesino. Puro juego de doble, donde las parte y
las contrapartes se complementan. El Otro sobre el que
se especula, discute y que necesariamente es asumido
y vuelto a negar. Lo igual y lo diferente. Es también
la estética de la diferencia asumida tanto en
los procesos interiores del estilo en Piñera
como en las relaciones entre los personajes.
NOTAS
BIBLIOGRÁFICAS
(1) Citado por Abilio Estevez: Del Otro Lado del Reino.
La Gaceta de Cuba, No. 3 del 99
(2) En el dossier sobre Virgilio Piñera aparecido
en La Gaceta de Cuba, No.5 del 99. p.p.13-14. Este texto
no aparece incluido en las anteriores recopilaciones
de su poesía.
(3) Iuri Lotman: La semiosfera. Traducción, recopilación
y prólogo de Desiderio Navarro. col. fronisis.
Ediciones Cátedra. S.A., 1998.
(4) Mijail Bajtín: Problemas literarios y estéticos.
Editorial arte y literatura. Ciudad de la Habana, 1998,pp.98-99.
(5) Mijail Bajtin: Problemas... ob.cit,p.163.
(6) Michel Foucault: Vigilar y Castigar. Nacimiento
de la prisión. Ed. siglo XXI, Madrid, 5to edición
en España, 1986,p.225.
(7) Antón Arrufat: Dos mujeres de teatro. Revolución
y Cultura, No.5, Septiembre-Octubre del 91, p.55
Alberto
Abreu (Matanzas, 1962) Narrador y ensayista. Obtuvo
el Premio de Ensayo "Enrique José Varona"
de la UNEAC correspondiente al año 2001 con su
libro Virgilio Piñera: un hombre, una isla..

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