Fábula del aguador y la ciudad de enfrente

Ella confunde la piel con algún río
y al corazón con la ciudad de enfrente

F. A. DOPICO

Ella confunde la piel con un estanque
canta junto a mi oído su vieja melodía.
Yo le traía el agua
vaciaba la botija en sus arenas
mitigaba su sed.
La sed mi corazón en la ciudad de enfrente
un río subterráneo para mis pies cansados.
Yo ganaba su sed
y me iba a buscar frutas al pie de la montaña
para escanciar el néctar sobre sus dientes nuevos.
Un día no volví
al pie de la montaña era el abismo
pozo donde caer agua que hierve.
Ella confunde el corazón con una espera larga
canta junto a la fuente
espera por las aguas que no llegan.
Oh mi ciudad dormida
qué silbido recuerda a las aguas de antaño
qué corriente vendrá de nuevo a tus orillas.

Óleo

La muchacha del óleo me ha mirado
de su pincel renazco sin saberlo
dos manchas sobre el lienzo
tinta negra.
El pincel es mi dedo dibujado en su espalda
su dedo en mi nariz
la caricia en la nuca.
El lienzo es esta cama
y la ciudad entera
corazón que se abre sin confianza
blanco y negro en el lienzo
esa muchacha y yo.

Bailarina

Saltó desde mi ojo a la ventana
desnuda está en la acera mojada a la intemperie
bajo una luna extraña.
De pronto ya no baila
me sigue el rastro ajeno taciturno
la ira del zapato sobre el lomo.
Salta la bailarina
me recorre la espalda
habla de Irlanda en mis hombros y no entiendo
la hago saltar a punta de pistola
dolor para gritar malas palabras
y no aguantar ni un poco
y no tener piedad.
Gritar para que salte disparar
y ver su cuerpecito llevado por el aire
danzando a contraluz.

El juego de Dios

Dios se columpia es un irresponsable
es un adolescente disfrazado.
En una mano el mundo
en la otra una pelota que se le parece.
Haciendo malabares
salta la cuerda y cuelga el antifaz
juega en las maquinitas
donde tú eres James Bond
y disparas el cartucho completo a la pantalla
viendo caer todos los muñequitos
tomados de la mano.
Él disfraza la mueca
te dispara
fabuloso arcabuz explota tu cabeza
que es la bola del mundo de su mano.
Él se columpia es un irresponsable
es un adolescente sin piedad.

Onírica última función

Terminó la función
y me he soñado arcángel
cuando soy sólo un violinista dormido ante su atril.
Vacía la taberna
vacío el corazón como una plaza pública
me encuentro frente a ti
frente a mí misma.
También yo fui una niña y luego fui un traidor
y luego un marinero naufragando
en el agua podrida de su charca.
Y quise desnudarme
echarme sobre ti como al abismo
y después no ser yo sino tu piel
el insalvable pozo de tus ojos
o un violinista dormido ante su atril
soñando que despierta y que te ama.

Casa de aire

Sobre esta tierra levanté mi casa de aire
he cruzado este parque
camino en diagonal.
Cada paso es un sueño que voy abandonando
quizás una palabra para no repetir.
A esto le llaman vida
no importa que el amor te haya despedazado
no importa que no creas en el amor
y vayas escupiendo en todas las esquinas.
Sobre esta tierra levanté mi casa de aire
y la dejé volar.
Todo era azul y todo tenía un nombre
la liviana elegancia de un pájaro fugaz.
He cruzado este parque
he aplastado las hojas silbando una canción
como hace un forastero que no volverá nunca.

La noche del jaguar

Muerde el cuello
vacía tus arterias
chupa la sangre fresca calentita.
Sientes tersa la piel
la yema de tus dedos hurgando en su pelambre.
Fuego bajo los ojos
sangre podrida que sale a borbotones
carroña para perros moribundos.
Muerde el cuello al jaguar
que se levante
como un salto de agua en el vacío.

Canción antigua

Antiguos poderíos
reinos donde brillaron el alcohol y los sudores.
La hierba se ha secado
se apagaron las luces de eternos escenarios
donde los amuletos se volvieron tatuajes
y cayeron los puentes las nubes sin color.
Antiguos poderíos cubiertos por la sombra
casas donde el cadáver se impregna en las paredes
y prueba sus linternas enfrente del espejo.
Huele a ciudad podrida.
Queda sólo el silencio de un arpa en el desierto.


Errancias

A Teresa Melo

Sobre estos mares extendieron nuestras redes
eran la oscura puerta y el oscuro pasillo
para avanzar a tientas santo y seña
para retroceder buche de sangre
para bailar la noche que ríe como niña.
Noches aquellas de la isla
en que el viento colaba su dolor por las hendijas
y el hedor en oleadas nos llegaba del mar.
Fue también el amor invento de esos años
dibujo que supimos pudriéndose en la taza.
Cuánto habremos salvado de aquella bocanada
saltando sobre el mástil de la duda.
Vacío está el buzón de los silencios
tampoco pude ser el buen amigo
ni el hombro de llorar las maldiciones.
Por encima del túnel se empinan las agujas
se pudren los poemas si los echo a esas aguas.
Intento una señal desde las nubes viejas
que acorte la pared definitiva.
Brilla revuelto el sol atraviesa la isla
deja como un olor a café recién tostado.

Odette Alonso Yodú (Santiago de Cuba, 1964). Poeta y narradora. Licenciada en Filología. Ha publicado los poemarios Enigma de la sed (Cuba, 1989), Historias para el desayuno (Cuba, 1989), Palabra del que vuelve (Cuba, 1996), Linternas (Nueva York, 1997), Visiones (México, 2000) e Insomnios en la noche del espejo (México, 2000), que recibió el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén en 1999. Linternas puede ser consultado, además, en formato electrónico en la página web de la editorial Letralia. Ha sido incluida en antologías de poesía y narrativa en Cuba, México y otros países. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Mujeres Escritoras de las Antillas. Radica en México desde 1992.

 

Otra mirada

Quiero partir de una certeza: Virgilio Piñera es un escritor política y socialmente subversivo. Entre las múltiples perturbaciones y canibalismo que infligió a la historia de la cultura está el de haber alineado una ética de la escritura a un discurso cargado de frases hechas, de una cursilería capaz de hispotasear, con un escandaloso desparpajo, lo kitsch y bolerístico. Más que sentirse usufructuario de la historia y su saber, busca el lado esquinado del lenguaje. Por allí se fuga hacia nuevos territorios estéticos donde el sujeto y la palabra viven libres de las sumisiones a una realidad que, a través del estilo, la práctica del lenguaje y sus políticas reduccionistas, nos presenta un mundo construido desde sus propias convenciones y jerarquías.
En dos piezas teatrales ( Trac y Ejercicio de estilo. Tema: Nacimiento de las palabras) y en poemas como Papreporennedeloquecanunca, Ladydavida, Unflechapasandogato,, Decoditos en tepuen, va más allá. En ellos la palabra bordea el vacío, se separa de toda la estructura, de sus connotaciones socio-simbólicas y establece un nuevo orden de asociaciones y mutaciones; sin más ley ni lógica que la pulsión germinativa de la escritura.

Actriz. (Cayendo sobre sus rodillas, con voz insegura) P... A... A. (Pausa.
Con voz más insegura) P... A... R. (Abre un tanto las piernas)
PAR.PAR. (Pausa) PAR...CI...(Pausa) PARCI... PARCIPAR
(Pausa) PAR... PARCIPANATO. (Pausa) TO...TONACIPAR...
(Abre las piernas un poco más.) MIEN... MIENNACI...
MIENNACITOPAR... NAPARCITOMIEN.

El lenguaje, entonces, deviene exacerbada puesta en escena de una textualidad que genera su propio y perturbador espacio, donde lo uno se desplaza hacia lo múltiple. Más que la producción de significados, la designación de conceptos, su claridad informativa, lo que importa es el juego, el ejercicio de una escritura articulada desde el goce y el placer de lo lúdrico. Voy a citarlo: "Da lo mismo ganar o perder, lo importante es el juego".(1)
El saber, lo racional, aquel sujeto cortesiano dueño y conocedor de la verdad, aquí se fractura, se quiebra en mil pedazos frente al status de la palabra que preescribe nuevas relaciones y otros modelos de verdad; que cuestiona, problematiza, toda certeza. Oscar Wilde solía afirmar que: "La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas".
La poética piñeriana, en el orden constructivo, tanto el sujet, trama, argumento como en los estratos más profundos de la palabra y del estilo, refleja la búsqueda obcecada de esta moral.
Estilo y lenguaje, plantea en su poética una relación antagónica en su cosmovisión y finalidad estética. El primero atrapado en las presunciones puristas de los legisladores del gusto, de los compartimentos y signos culturales modelados por la tradición y la retórica para alimentar los grandes fantasmas de la Historia, el Poder y la Razón. Pero el lenguaje es arena movediza que nunca se logra aprehender, porque tiende trampas (!Basta de locuras / somos humanos, y no podremos, no, no podemos despojarnos de las palabras ni de los nombres! Exclama Clitemnestra en Electra Garrigó.) Pertenece al territorio emancipatorio y destotalizador del juego (el arte) y no a un orden constreñido, que hace del escritor su historiador, su "significador".
Piñera llevará hasta las últimas consecuencias una moral que encuentra gozo, deleite, en el homicidio del estilo. Desde una escritura en cuya superficie se entrecruzan sentencias filosóficas, científicas, jurídicas, modismos, giros coloquiales pertenecientes al argot publicista, grupos sociales, frases hechas y refranes extraídos de los bajos fondos sociales.
Cronológicamente, su producción, describe una curva ascendente, en la que el dialogismo, la polifonía propia de este fenómeno heterogéneo y discordante se intensifica a partir del sincretismo y la colocación caótica de signos culturales.

... Yo estoy sentado en una butaca forrada en moaré color marfil,
haciendo gala de mi impotencia creadora:
1/2 taza de aceite
1 cebolla bien grande
2 ajíes bien picaditos
1 hoja de laurel
1 gramo de pimienta
3 dientes de ajo
1 latas de puré de tomate
1 cucharadita de azúcar
Receta para una fuente de espaguetis, dicha en todos los tonos y semitonos de la escala musical...

Un jesuita de la literatura, 1964.

Son innumerables los procedimientos que testimonian en él una ética de la escritura que subsume el dilema de la forma, la palabra en todo su espejismo y tragicidad pero ninguno tan emblemático como en este poema donde la franqueza de la palabra, su cinismo soez, que socava toda etiqueta, aflora ya desde el simple título de La Gran Puta.(2)
Era La Habana un tranvías y soldados
de kaki amarillo, haciendo el fin de mes
con los pesos de los homosexuales;
entre los cuales, en cierta manera, me cuento, es
decir, en mi humilde escala: no osaría ponerme
a la altura de La Marquesa Eulalia, del Pájaro Verde,
del Jarroncito Chino, de La Pulga Lírica y del Marques
de Pinar del Río y aunque una noche, en el Don
Quijote,
bailé sobre una mesa disfrazado de majá,
mi alarde palidece ante la magnificencia,
del Pájaro Verde dejándose degollar en el baño.
Según se mire eran tiempos heroicos, tiempos
que fueron cantados por guitarras alcoholizadas
palabras tremendas que eran pronunciadas
con el filo de un cuchillo, mientras allá,
en Marte y Belona, los bailadores realizaban
la confusa gesta del danzón ensangrentado.

Pelandrujas, pordioseros, mujeres de "la mala vida" - como decía mi abuela. Un maricón batallando, hasta perplejidad, con el hambre, la poesía y su sueño frustrado de convertirse en una Gran Puta. La Habana de encuentros y desencuentros nocturnos. Sus solares, bares, calles apestando a orine, El suburbio con sus minidramas y la jerga de todos los días, la simple habladuría, el disparate, la mueca, el rictus. La muerte carnavalesca de Jarroncito Chino. "Destino cumplido, vida realizada..." La interioridad visible que todo poder teme exteriorizar, que oculta hasta el punto de aniquilar.
No se trata de la rumba de Tallet, ni los sones para turistas de Guillen; sino de un gesto sin precedente en nuestra lírica. Una sonoridad árida que sólo puede nacer del delirio y el rencor, de una perturbadora fascinación por aprender las capas muertas del habla popular, sus significados, fraseos, giros e inflexiones. Desidia, rebelión ante todo aquello que la lengua oficial y sus legisladores han tildado de obsceno, transgresor, escandaloso. Así es el status de la palabra en Piñera.
Tampoco nos carguemos de espejismos. La Gran Puta es más que eso. Es lo que Lotman definiría como una metáfora del texto como historia de la cultura, y el papel que en la misma tiene los espacios periféricos como catalizadores de la conciencia lingüística y de los procesos de intensas formaciones semánticas que posibilitan el reciclaje de todo el desecho que la historia arrojó al basurero de la memoria.(3)
El lenguaje en Piñera está concebido desde una lógica transgresora que no es necesariamente la del neobarroco; sino que nace de la pulsión del escritor por recrear otras realidades más soeces, con su lógica rabelaisiana, escatológica, constituyéndose en otra ley que fractura, pone en tela de juicio, la palabra santificada por el canon, la tradición.
Al señalar la exterioridad del individuo con respecto al lenguaje, la palabra en Piñera, socava los postulados de la lingüística, la estilística y la filosofía del lenguaje tradicional, garante de los procesos históricos de centralización socio-político y cultural.
Llegado aquí, no puedo sustraerme de la tentación de citar Bajtín cuando al historial el papel de las fuerzas centrípetas como formadoras del estilo y los géneros poéticos comentan:

Mientras la poesía, en las cúspides socio-ideológicas oficiales, resolvía la tarea de la centralización cultural, nacional y política del mundo verbal-ideológico, y en los bajos fondos, en los escenarios ambulantes de las ferias, resonaba el habla de los bufones, el remedo de todos los idiomas y dialectos, se desarrollaba la literatura de los Fabliaux, de las canciones callejeras, de los refranes y chistes, etcétera, donde no había ningún centro lingüístico, donde se jugaba vivamente con los lenguajes de los poetas, los científicos, los caballeros, etcétera y donde todos los "lenguajes" eran las máscaras y no había una paz lingüística verdadera e indudable.(4)

Piñera en este poema dialoga, (re) lee, la tradición carnavalesca y a otros paradigmas culturales que privilegian una textualidad basada en la exploración de la escritura y del lenguaje, los juegos semiótica construido desde el reciclaje, el pastiche.
En este sentido la gran Puta es una incursión turbadora, mórbida, por el argot de los muladares habaneros y su vida nocturna . Donde lo real colinda con la insolencia, el patetismo y se hace inverosímil . Con un sentido carnavalesco, descentrador de las fuerzas y tendencias centrípetas del lenguaje cubano de la época; aquí el otro es asumido desde el lado excremencial de su lenguaje reclamando la faz contradictoria, dramática que subyace detrás de toda supuesta unidad verbal- ideológica de una nación o del sujeto como centro emisor de una sola voz.
Obviamente la palabra, en este escritor, goza de una condición autocrítica. Ella cuestiona, problematiza el oficialismo y los distintos grados de autoritarismo del lenguaje (religioso, moral, político, social, científico) y que trata de normar, prescribir nuestros comportamientos ideológicos hacia el mundo.

Electra ... !Oh, luz! Será tu misma ese animal extraño? ? Eres tú que ilumina el objeto o el mismo objeto? (Pausa) ¿pero como se atreve con la luz una pobre muchacha de veinte años? Ayer leí que las doncellas que meditaban demasiado el tema de la luz acaban por quedarse se ciegas.( pausa) sin embargo, en pleno campo, he pasado infinitas veces a un metro del sol.

Aquí el tópico de la luz, la masa de palabras que lo rodean, constantemente están reformulando, repasando, la connotación semántica del término vinculado con su pasado jerárquico legadas por la palabra de los mayores, la tradición, los tabúes, el dogma.
Otras veces, esta palabra autoritaria, en el espacio escriturar que la encuadra, tiene un peso muerto. Es la voz de la oficialidad, solemne, fría. Un objeto extraño que se desliza por el cuerpo del poema.

Una letanía vegetal sin trasmundo se eleva
frente a los arcos floridos del amor
Eugenia aromática, Eugenia fragrans, Eugenia plicatula
El paraíso y el infierno estallan y solo queda la tierra:
Ficus religiosa, Ficus nítida , ficussuffocans.
La tierra produciendo por los siglos de los siglos:
Panicum Colonum, Pnicum sanguinales, panicum maximum.
La Isla en peso

Que no tiene vida dialogal, es sólo letanía , no da espacio al juego de emociones divergentes.
Los modos de instrumentalización del plurilingüismo en el discurso piñeriano son diversos. En este proceso de resemantización otras oralidades involucra un sin número de recursos que afectan los niveles más sensibles del sentido y del estilo. La aridez coloquial y el prosaísmo de sus poemas son el resultado de esta voluntad tan manifiesta del sujeto lírico de desplazarse hacia el otro (la palabra popular, periférica, excluida) que niega a ser automatizada, porque vive en el espacio trasformativo de la otredad , la ambivalencia dialogizada, en el continúo choque con el otro, que no sólo la nutre, sino que la rehace.
Tú tenías grandes pies y un tacón jorobado ponte la flor: Espérame, que
vamos juntos de viaje.
Tú tenias grandes pies.! qué tristeza en el aire! ? Quién se mordía la
cola? ? Quién cortaba ese aire?
Tú tenias grandes pies, mi amiga en seco parada. Una gran luz te
brotaba. De los pies, digo, te brotaba, y sin que nadie lo supiera te fue
sorbiendo la nada.
Vida de flora
Bajtín ha explicado las interioridades de este proceso cuando al referirse a la diferencias entre el plurilingüismo y la polisemia del tropo, señala entre otras carencias de este último la siguiente:
La polisemia del símbolo poético de la unidad, la identidad de la voz a sí
misma y su soledad total en su palabra. tan pronto como, como este
juego de símbolo, irrumpe una voz ajena, un acento extraño o un punto
de vista diferente, el plano poético se destruye y el símbolo se traslada al
lado prosaico (5).
Si en la lírica de Piñera este fenómeno deriva hacia lo coloquial. En su narrativa le confiere ese aspecto prosaico, falta de ornamentos, de ausencia de estilo propia de una prosa que a primera vista remeda lo kitch, sus lugares comunes, los giros del habla cotidiana. Pero en realidad se trata de algo más complejo, de un fenómeno polifónico, discordante, que nace de esa habilidad de Piñera para camuflajear la voz autoral tras el habla ajena; aún en sus piezas narrativas más breves.
Acerquémonos a este proceso de ensanchamiento del espacio semiótico, del juego con las fronteras del habla como un concepto reinscrito en su poética.
La carnicería La Equitativa es, como expendios del ramo, un
establecimiento nada llamativo, pero en contraste con la placida tarde
reinante, parece una fortaleza sitiada. Si en sus inmediaciones todo es
calma, en ella todo es desasosiego. Sin tregua la marca humana sigue
afluyendo. Ya forma una cola de más de una cuadra.
Así inicia La carne de René con esta toma de préstamo de códigos del estilo publicista y reporteril de la época. Aquí el punto de vista, se parapeta tras el acento meramente informativo, carente de subjetividad propio de estos dos lenguajes. La palabra nos llega en un tono impersonal y al mismo tiempo envuelta en la atmósfera social propia de estos dos discursos ( publicista/ el del reportaje). Pero, en una lectura más atenta, nos percatamos como la introducción del semema: nada introduce una desviación en la isotopía del contenido, planteando una relación de tipo conflictual. Entonces el objetivo de representación deviene en objeto discutido por los juegos de contraste de las intenciones verbales.
"La batalla", es otro ejemplo de poli- isotopía en la escritura de Virgilio Piñera. "La batalla comenzaría con matemática precisión a las once de la mañana". Sin embargo, líneas después se produce una modulación escritural. Este punto de vista objetivo, cambia de perspectiva. "Pero siguiendo estas misma deducciones lógicas es preciso confesar que algo extraño comenzaba a deformar aquellas concepciones" Y se procede al desmontaje del primer enunciado desde sus mismos presupuestos. Relatos como La locomotora, La bañadera, El parque, La muerte de la aves, pertenecen a esta nomenclatura, a este dialogo tenso sobre la supuesta veracidad del enunciado lo que explica que en una frase encontremos dos o más contextos lingüísticos:
"La iglesia del cuerpo humano", "La filosofía del cuerpo sufriente" "El rey de la carne" (La carne de René).
Las articulaciones de cada palabra con las del resto de la frase, los desplazamientos virtuales de un sistema de codificación a otro, hacen que el texto se lea como doble.
En Electra Garrigo las circunstancias alusiva a la muerte de Agamenon también son indicativa de estas estructura bi/poli/isotópicas. Siempre que se refieren a el y a los hechos de su asesinato lo hacen utilizando epítetos como gallo viejo. Entonces deviene en un objeto no comportable con la representación, extraviado en su definición: una epifanía, un engaño .
Orestes:(...) Escucha, Pedagogo; ? es que la necesidad va a ser, por
ejemplo, que el gallo viejo de mi madre muera hoy mismo picoteado por
las gallinas ?
Pedagogo: Parece que sí, porque se lo oí ordenar a tu madre hace un
momento. Le decía al mayordomo: "acabe usted cuanto antes con ese
gallo, esta lleno de viruelas, mis gallinas lo rematarían a picotazo de muy
buen grado"
( A Clitemnestra) ? No es así, divina Clitemnestra.
Aquí los personajes se sirven de la palabra para otórgale un nuevo sentido. Sin despojada del que tenía. Como consecuencia de este proceso la palabra se carga de una significación ambivalente.
Así tenemos que la replica en la infraestructura lingüística del discurso piñeriano vive en dos dimensiones. Una propia del contexto del sujeto de la enunciación y otra pobladas de palabras propias y ajenas que en el interior de esta infraestructura sostienen una batalla oculta.
Electra: (...) ? Dónde estáis, vosotros, los no-Dioses? ? Dónde estáis,
repito, redondas negaciones de toda divinidad, de toda reverencia
muestra para siempre? Quiero ver, siguiera sea, a uno de entre ustedes.
Pido la aparición de un no-Dios que caiga en medio de este páramo?...
De la incidencia desclasificadora de la palabra autoral sobre la palabra ajena y autoritaria, brota este otro discurso que continuamente, niega, intentando nulificar la Voz del Padre.

La ponderabilidad corriente del tema del hombre hablante en Piñera es inmensa- podríamos afirmar parafraseando a Bajtín. Nuestra vida cotidiana está asediada por las palabras del otro. Vivimos al tanto del teléfono, de las visitas, los encuentros inesperados, de todos aquellos espacios donde se trasmiten, mencionan, ponderan, analizan las palabras. A la salida del trabajo me encuentro con una vecina, me dice que X a quién tenía alojado en su casa a estado robándole. Luego tropiezo con K me saluda y me pregunta si he leído la última novela de H. Un verdadero desastre, comenta. Una vieja pasa cerca de nosotros- Que desprestigio. El escándalo corre de boca en boca.-? que paso allí? Le pregunta otra. Nosotros nos volvemos para escucharla. En mi casa mi madre y una amiga vuelven a comentar el robo de X a la vecina. Una bagatela afirma ella- Ladrón que roba a otro ladrón ... dice la otra. Opiniones, afirmaciones, informaciones ajenas, que se contradicen, concuerdan. Lo que dicen de nosotros o lo que afirmamos, negamos o imaginamos de los otros que luego desatamos en el juego especular de las palabras . en el trabajo, en el cenáculo, en una reunión, en el barrio, siempre hay alguien que dijo u otro que dicen sobre lo que hablan los demás.
En la vida del cubano las colas devienen en ese territorio de comunicación cotidiana, propicio a la opinión y las murmuraciones sociales. Tanto sobre lo que decimos sobre los otros, sobre los sucesos que la prensa margina. Allí se consuman, sin restricciones, verdaderos desprendimientos de las "tiras del pellejo". Auténtico modos de transmisión e interpretación de la palabra ajena.
En un autor como Virgilio Piñera, de un espíritu tan controvertido,(conversador ameno), agudo, cáustico, polémico, amigo de las componendas, el lleva y trae, y de las murmuraciones de cenáculo); la palabra artística refracta estos horizontes. Este "Pájaro lioso y de talento amargo" que "escribió en el lenguaje de las lavanderas". Se inscribe, con este gesto, como un hecho cultural y lingüístico fundacional en la literatura cubana. Una escritura donde el otro es asumido desde la marginalidad emancipadora de su lenguaje.
No por azar La carne de René se inicia en el escenario de una cola. También una cola se desarrolla el dialogo más provocativo de un Jesuita de la literatura.
En su obra, desde los niveles mínimos de estructuración de la palabra: Dios, la razón, la certidumbre (como testimonio satisfactorio de lo real), se revelan como una construcción , detrás de la que subyacen enmarañados, ocultos, redes y mecanismos productores de sujeto, saberes, discursos. Piñera nos revela esa otra historia de poderosas micro estructuras que nos limitan y conforman. Capaz de definir al padre como padre, al hombre como macho, al hijo como hijo. La vida como un juego de roles.
Esta condición de la palabra en su textualidad, asediada por múltiples escuchas, se orienta hacia el desmontaje, la constante negación de "esos mecanismos menudos, cotidiano y físicos, todos esos sistemas de micro- poder esencialmente igualitarios, disimetrun, ,que constituyen las disciplinas... (6)". Disciplinas reales y corporales, a decir de Foucault, que durante siglos han constituidos el subsuelo de las libertades y formas jurídicas.
"El caso actión" es la metáfora de un poder que no sólo produce sujetos, sino condiciones y pequeñas estructuras autónomas que generan individuos incapaces de vivir fuera de ellas. En Electra Garrigó, Agamenón, Clitennestra, no sólo desempeñan sus roles de padre y de madre, sino que se ven obligados a ejecutar, hasta la desmesura, todas esas formas de poder constituidas desde la tradición y determinadas convenciones históricas y depositada en sus manos. Un excedente de poder que los lleva al crimen, que transforma el excesivo amor de Agamenón por Electra y de Clitennestra por Orestes en dictadura.
Las criaturas de Piñera siempre están inmersas en una relación de dominación. Un juego entre el perseguido y el perseguidor, de dependencia y vasallaje. Su lógica a veces grotesca, otras lúdricas, parece orientar la dinámica de sus relatos y piezas teatrales. La negativa de René a la imposición o predestinación familiar. El aparente nihilismo del protagonista de Pequeñas maniobras. La resistencia de Jesús a aceptar ser el nuevo Mesías. Son, entre tantos ejemplos, las respuestas o los intentos de estos seres por evadir esta tecnología del poder, que intenta constituirlos en sujetos de sometimiento.
Estas relaciones de vasallaje, en los procesos interiores de la escritura de Piñera, tiene una dinámica peculiar: se producen significados que luego son destruidos, negados o parodiados.
Jesús: ?Por qué lloras? ?No me ves? Estoy lleno de luz.
Profesor: !Oh, señor, tú eres Jesús!
Jesús: !Cómo...! ?Me niegas?
Profesor: No sé lo que digo, pero te pareces a Jesús.
Jesús: Sí, pero desde otro ángulo: no viviré por los siglos de los siglos,
más moriré por los siglos de los siglos.

Antón Arrufat, el crítico más puntual de los tantos que ha tenido la obra de Virgilio Piñera, ha analizado como en Aire Frío se pone al descubierto, el entramado y las sutiles prácticas de poder ejercidas por la mujer en la historia de la familia cubana.
Luz Marina, lógicamente, a su vez hará de su sacrificio la fuente de su
poder doméstico. La esencia de su personalidad y su fuerza. Ella es a fin
de cuentas, la que puede hablar, y hablar claro, porque es quien se
sacrifica. Tiene lo que le falta a su padre, fuerza moral. Aunque su
hermano sea un poeta frustrado y su padre un iluso, se ha inmolado por
ellos. Puede sentirse orgulloso y mandar en la casa.(7)

Luz Marina como la mayor parte de los personajes de Piñera necesita una contrafigura: un sacrificador y es su hermano Oscar. Oscar y Luz Marina, el Gordo y el Flaco, el juez y el asesino. Puro juego de doble, donde las parte y las contrapartes se complementan. El Otro sobre el que se especula, discute y que necesariamente es asumido y vuelto a negar. Lo igual y lo diferente. Es también la estética de la diferencia asumida tanto en los procesos interiores del estilo en Piñera como en las relaciones entre los personajes.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
(1) Citado por Abilio Estevez: Del Otro Lado del Reino. La Gaceta de Cuba, No. 3 del 99
(2) En el dossier sobre Virgilio Piñera aparecido en La Gaceta de Cuba, No.5 del 99. p.p.13-14. Este texto no aparece incluido en las anteriores recopilaciones de su poesía.
(3) Iuri Lotman: La semiosfera. Traducción, recopilación y prólogo de Desiderio Navarro. col. fronisis. Ediciones Cátedra. S.A., 1998.
(4) Mijail Bajtín: Problemas literarios y estéticos. Editorial arte y literatura. Ciudad de la Habana, 1998,pp.98-99.
(5) Mijail Bajtin: Problemas... ob.cit,p.163.
(6) Michel Foucault: Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión. Ed. siglo XXI, Madrid, 5to edición en España, 1986,p.225.
(7) Antón Arrufat: Dos mujeres de teatro. Revolución y Cultura, No.5, Septiembre-Octubre del 91, p.55

Alberto Abreu (Matanzas, 1962) Narrador y ensayista. Obtuvo el Premio de Ensayo "Enrique José Varona" de la UNEAC correspondiente al año 2001 con su libro Virgilio Piñera: un hombre, una isla..

atrás

 
 
 

SUBIR