Federico Álvarez (muy) de paso

El crítico literario y profesor titular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Federico Álvarez, volvió a Cuba para participar en una serie de encuentros con intelectuales y pasar por las sesiones del II Congreso Internacional Cultura y desarrollo. Federico, muy vinculado a la literatura cubana desde los años 60 (a su labor promocional dicen que débese la notoriedad alcanzada por el novelista Lisandro Otero en México), dedicó un rato a dialogar con los miembros de la recién creada Asociación Cubana de la Crítica Literaria.
Álvarez, que alguna vez trabajó como profesor en la Facultad de Filología de la Universidad de La Habana, aprovechó el encuentro para, aparte de revisar la evolución histórica de las relaciones no siempre pacíficas entre la teoría de la literatura y la tradición literaria, dejar claras sus tesis acerca del momento presente de la crítica sobre ese arte: "Acabamos de salir del período hegemónico del estructuralismo. Vivimos lo que se ha dado en llamar el posestructuralismo: la época de la incertidumbre. Transitamos de una modernidad que ha fracasado en aspectos fundamentales desde la perspectiva histórica y soñamos con una posmodernidad que debe resolver esos conflictos".
Para el estudioso mexicano, hoy la teoría se desarrolla con tal riqueza y diversidad de enfoques y posturas que, si bien tantas tendencias generan confusión y no desembarcan a la definición de un paradigma metodológico único para estudiar la producción literaria, la asimilación de tales legados será por fuerza ecléctica. " La teoría se ha desarrollado con tal riqueza que terminó por convertirse en ejercicio autotélico, autofágico, pues su objeto ha venido a ser solamente hacer teoría. La teoría se ha convertido en su propio objeto."
Sobre la literatura contemporánea, dijo que se caracteriza por el retorno a un nuevo formalismo: "Todos son buenos escritores, dueños del sentido. Pero por dentro está como un poco vacío. Ello responde a la incertidumbre social, al pesimismo y a esta especie de egoísmo, pues la literatura que se produzca en tales condiciones obedecerá a la satisfacción de una necesidad de esparcimiento y no a proponer un diálogo."
"Luego, divorciamos demasiado filosofía y literatura. Cuando reducimos los estudios en las universidades a la serie literaria, estamos equivocados. Los conceptos de la teoría literaria son conceptos abstractos directamente vinculados a la filosofía contemporánea. No es casual que Derrida o Said sean filósofos. Y es que necesitamos de las herramientas de la filosofía para entender los procesos literarios actuales.

 

Alcanza CubaLiteraria un millón de accesos

Exactamente cuatro meses después de su lanzamiento en el marco de la X Feria Internacional del Libro de La Habana en febrero pasado, CubaLiteraria, el Portal de la literatura cubana, alcanzó más de un millón de accesos. Luego de su publicación en Internet, el 14 de febrero del presente año, gracias a la ininterrumpida labor del colectivo de trabajadores de la Editorial Electrónica CubaLiteraria, este Portal amplia sus niveles informativos, completa cruciales etapas del acontecer literario cubano e incorpora el componente noticioso, con lo cual comienza a ubicarse entre los sitios más visitados del país.
Desde su lanzamiento ha producido un CD de Roberto Fernández Retamar, sitios de los Premios Nacionales de Literatura (19) y de Ciencias Sociales (5), de los Premios Nacionales de Edición (3); de Virgilio Piñera y de José Lezama Lima, un diccionario de autores cubanos con 754 entradas y un catálogo de libros editados en Cuba con 3116 entradas.
El desarrollo de la página da inicio con una concepción noticiosa que incluye De última hora, Otras noticias, Novedades editoriales, Incitaciones literarias y En las provincias, unido a las secciones Nuestros autores y La letra joven, las efemérides -recientemente incluidas en la base de datos e hipervinculadas al resto del Portal- y el boletín semanal CubaLiteraria, complementan el carácter abarcador y enciclopédico con la información más puntual del acontecer cotidiano del libro y la literatura.
Hacia finales del segundo semestre del año en curso, debe comenzar a funcionar la Librería Virtual, que permitirá la venta de libros y publicaciones periódicas de manera tangible e intangible a través de Internet.
Se encuentran en proceso editorial los sitios de Alejo Carpentier, José Martí, Grupo Minorista, Grupo Orígenes, Revista Marx Ahora y los Premios Nacionales de Diseño del 98 y el 99. (MZ)

 

Dedican número de la revista Bacchanales a la poesía cubana reciente

La revista Bacchanales, de la Casa de la Poesía Rhone-Alpes, al sur de Francia, consagra su número de junio a la poesía cubana, en una cuidada edición que contó con la colaboración de Casa de las Américas en La Habana, selección al cuidado de Juan Nicolás Padrón y preparada por Marie-France Allamand.
El libro bilingüe titulado Poésie cubaine 1980-2000, reúne textos de José Martí, Serafina Núñez, Gastón Baquero, Eliseo Diego, Cintio Vitier, Fina García-Marruz, Jesús Coss Causse, Pablo Armando Fernández, Roberto Fernández Retamar, Lalita Curbelo Barberán, César López, Georgina Herrera, José Kozer, Nancy Morejón, Gilberto Seik, Raúl Hernández Novás, José Pérez Olivares, Reina María Rodríguez, Efraín Rodríguez Santana, Marilyn Bobes, Ángel Escobar, León de la Hoz, Alberto Acosta Pérez, Ramón Fernández-Larrea, Víctor Fowler, Alberto Edel Morales, Juan Carlos Flores, Agustín Labrada, y Norge Espinosa. El pintor e ilustrador cubano Francisco Rivero, afincado en París, ilustró el cuaderno.
Esta publicación fue promovida por la asociación de solidaridad con Cuba Collectif pour Cuba.

 

Convocan al Premio de Dramaturgia Virgilio Piñera 2002

ECon el afán de estimular la creación y promoción de obras literarias en el género de dramaturgia, la revista Tablas y las Ediciones Alarcos, del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, con el auspicio del Ministerio de Cultura y la colaboración del Instituto Cubano del Libro, convocan a la primera edición del Premio de Dramaturgia Virgilio Piñera, el cual se regirá por las siguientes bases:
- Podrán participar todos los dramaturgos cubanos, con obras en castellano y que no tengan compromiso de publicación con ninguna editorial, ni estén participando en otro concurso dentro o fuera de Cuba.
- Las piezas, de extensión, temática y género libres, se presentarán en hojas de tamaño carta, a doble espacio y escritas por una sola cara. Se enviarán original y dos copias debidamente foliadas y presilladas. Se podrá participar con un máximo de dos obras.
- Se concursará bajo seudónimo o lema, que se consignará en la primera página de cada copia, igual que, en otra página, la declaración de que la obra no esté pendiente de resolución en otro concurso o sometida a proceso editorial alguno. En sobre sellado aparte, los autores deberán colocar los siguientes datos: nombre completo, datos de localización y un breve currículo. Los organizadores no se responsabilizan con la devolución de originales, aunque ellos estarán a disposición de los autores por tres meses después del fallo del concurso.
- Ediciones Alarcos conservará los derechos exclusivos por cinco años para la publicación en Cuba de la obra premiada. Durante este plazo, la publicación de la obra en el extranjero deberá ser previamente coordinada con la Editorial y,de concertarse, deberá hacer mención del premio recibido. Ediciones Alarcos, a sugerencia del jurado, tendrá opción preferente para adquirir, si lo estima pertinente, los derechos de las obras que resulten finalistas, decisión que deberá tomar en el plazo no mayor de tres meses a partir del acto de premiación, siempre mediando contrato con los autores.
- Las obras deberán ser enviadas antes del viernes 14 de diciembre de 2001 a: Premio de Dramaturgia Virgilio Piñera 2002. Revista Tablas. Ediciones Alarcos. San Ignacio 166 entre Obispo y Obrapía, Habana Vieja, Ciudad de La Habana, Cuba. CP 10 100.
- Se concederá un premio único e indivisible consistente en diploma, 3000 USD, la publicación de la obra ganadora por Ediciones Alarcos y el pago de derecho de autor correspondiente, según la legislación cubana. Si la obra ganadora es resultado de la creación de varios autores, el premio en efectivo será distribuido entre ellos, previo acuerdo entre las partes.
- El jurado estará presidido, en esta primera edición, por Abelardo Estorino e integrado, además, por otros miembros, cuyos nombres serán divulgados oportunamente a través de los medios de comunicación. El jurado tomará sus decisiones por mayoría, podrá declarar desierto el premio y el fallo será inapelable.
- El anuncio público tendrá lugar el 22 de enero, fecha en que se celebra el Día del Teatro Cubano. El acto de premiación formará parte del Programa General de la Feria Internacional del Libro de La Habana, cuya undécima edición se efectuará en el mes de febrero de 2002.
- En lo adelante, el Premio de Dramaturgia Virgilio Piñera se convocará con carácter bienal.
- La participación en el Premio implica la aceptación total de estas bases por los concursantes.

La Habana, 20 de julio de 2001

Para más información: tablas@cubarte.cult.cu
FAX: (537)553823

 

Envuelta Casa de Las Américas en asuntos policiales
Andrés D. Abreu

Hasta el Quijote de Cervantes estuvo involucrado en la identificación de los móviles, antecedentes y circunstancias del polémico caso del neopolicial iberoamericano que llevó a Poe, Simenon, Chandler y Capote junto a Borges, Montalván, Ruben Fonseca y otros muchos implicados a presentarse como acusados de esta confabulación internacional.
La Casa de las Américas fue sede durante cuatro días (del 16 al 19 de julio) de las sesiones de este peliagudo caso; presentado por Jorge Fornet, ante una sala concurrida. Jorge citó a Carpentier para caracterizar el hecho de "gesta de caballería contemporánea". Luego mencionó la existencia de millones de seres humanos adictos a su consumo. Una popularidad que lo convierte un género nada menor, pero que encierra el peligro de que algunos a golpe de reiteraciones, desaliño verbal y pobreza narrativa fundamenten su mala fama. Acusados como García Marques, Carlos Fuentes y Vargas Llosa defendieron, con solo citarse sus nombres, la importancia literaria de asumir este encuentro, para que críticos e investigadores ejercieran el derecho de sacar sus crímenes de la calle y encerrarlos en una sala para juzgarlo.
Para empezar por casa, fue Leonardo Padura, junto a su tetralogía de novelas (Pasado Perfecto, Vientos de Cuaresma, Máscaras y Paisaje de Otoño), el primero en ser llevado al banquillo.
Padura basó su defensa en el texto Miedo y violencia: novela policial en Iberoamérica. Su exposición evidenció que la desestimación del enigma clásico y del personaje capaz de revelarlo como centro del asunto novelesco y su sustitución por la verosimilitud, la violencia social o la creación de caracteres comunicados con el entorno, caracterizan la evolución del género policiaco en la región.
"...la sensación de incertidumbre, la evidencia de que vivimos en un mundo cada vez más violento, la convicción de que la justicia es un concepto moral y legal que no siempre está presente en la realidad. No es para nada casual.... que el todavía hoy llamado genero policial, comience a cultivarse de modo sistemático y extendido en los países iberoamericanos" agregó.
Luego tocó el turno a un tribunal integrado por Alejandro Zamora y Góngora (Universidad Nacional Autónoma de México), José Antonio Michelena Gutiérrez (Instituto de Literatura y Lingüística) y Tania Pérez Cano (Casa de las Américas) quienes en sus respectivos trabajos analizaron la participación de Padura y de su personaje Mario Conde en el fenómeno literario juzgado.
Michelena fue categórico al anunciar que Padura "está condenado a escribir novelas policiacas y a continuar utilizando a Mario Conde, al cual nunca podrá decir adiós, porque los lectores dirán, una y otra vez: Play it again".
Para confirmar la reincidencia alevosa del acusado, Luisa Campusano (Directora de la revista Revolución y Cultura y del Programa de Estudios sobre la Mujer) presentó el libro que recoge las dos últimas noveletas de Padura (Adiós Hemingway y La cola de la serpiente). En estas obras --según declaró Luisa-- Mario Conde vuelve vendiendo libros viejos y actúa como un detective de extraño estatus.
El martes 17 otro tribunal integrado por Clemens Franken (Universidad Católica de Chile), Ricardo Sumalavia (Pontificia Universidad Católica de Perú) y Rosi Song (Connecticut College) continuó las exposiciones ante la sala.
Clemens acusó al régimen de Pinochet de crear una sociedad llena de códigos de novela negra, un mundo realmente fascinante por su crueldad. Esto sirvió como atenuante a la obra de Román Díaz y Roberto Ampuero.
Sumalavia fue lejos en la búsqueda de antecedentes y sus investigaciones llevaron a Clemente Palma, por su paródica novela El meñique de la suegra --publicada por entregas entre 1911 y 1912-- a ser considerado precursor del hecho en Perú.
Rosi Song aprovechó las reinvenciones y desmistificaciones históricas realizadas por Paco Ignacio Taibo II, para cuestionar al género como cronista de la realidad en un lenguaje violento y vehículo expresivo de temas políticos y sociales como la violencia institucionalizada.
Un rato después y antes de una lectura de fragmentos de su próxima novela, Daniel Chavarría asumió su papel en la creación del espionaje y el
contraespionaje en el área y explicó por qué Cuba como nación amenazada y en enfrentamiento constante con la CIA era el único sitio posible donde desarrollar sus tramas.
El miércoles 18 el encuentro fue calificado de estimulante, revelador y honorable por las investigadoras Myrna García-Calderón (Puerto Rico), Rosi Song (España) y Shelley Goldsland (Inglaterra). Ellas protagonizaron una de las jornadas más polémicas al encausar lo policiaco desde la óptica feminista. Como testigo, se presentó la escritora argentina María Esther Basso, quien explicó con sutileza el por qué de sus crímenes.
Manuel Vázquez Montalván no compareció físicamente a ninguna de las sesiones celebradas en Casa de las Américas para juzgar al neopolicial iberoamericano, pero su nombre corrió diariamente entre los presentes a la sala; y aún en su ausencia, fue su obra Los mares del Sur, el último caso analizado en el evento el jueves 19 de julio.
"Manolo es uno de los revolucionadores de la novela policiaca y el creador de la retórica del genero en la lengua española".--dijo Leonardo Padura en la presentación del libro que cerró las audiencias.
Y aunque los culpables continuarán libres; el neopolicial iberoamericano fue seriamente enjuiciado en Casa de las Américas. Un caso que el jueves quedó concluso y listo para sentencia.

 

De la frágil materia perdurable
Tomado de Babelia

Desde postulados distintos, pero complementarios, dos antologías muestran la riqueza y vitalidad de la poesía cubana más actual.

La isla en su tinta. Antología de la poesía cubana
Francisco Morán (selección y presentación)
Verbum. Madrid, 2001
La casa se mueve. Antología de la nueva poesía cubana
Aurora Luque, Jesús Aguado (editores).
Diputación de Málaga. Málaga, 2001

De "tiene el tercer Filipo, Rey de España, / la ínsula de Cuba o Fernandina / en estas Indias que el Océano baña, / rica de perlas y de plata fina", del fundacional Espejo de paciencia, de Silvestre de Balboa y Troya de Quesada, a los versos de Antonio José Ponte (Matanzas, 1964) o Norge Espinosa (Santa Clara, 1971) hay todo un largo camino poético sobre las aguas cubanas o, más exactamente, caminos. Pero, flotantes o sumergidos, según se haya escrito ateniéndose a la norma o al margen de ella, el interés por su poesía se acrecienta. Y desde que en la década de los cuarenta aparece la selección de Cintio Vitier, Diez poetas cubanos, numerosas son ya las antologías: Las cien mejores poesías cubanas, de Chacón y Calvo, mediado el siglo; en los sesenta, Lezama Lima publica su Antología de la poesía cubana; en los setenta, Poesía en éxodo, de Ana Rosa Núñez; Nueva poesía cubana, de José Agustín Goytisolo, y La última poesía cubana, de Orlando Rodríguez Sardiñas. A partir de los ochenta aumentan: Usted es la culpable, de Víctor Rodríguez Núñez; Retrato de grupo, de Víctor Fowler y Antonio José Ponte, y en la última década se multiplican: Un grupo avanza silencioso, de Gaspar Aguilera Díaz; La fiesta innombrable, de Nedda G. de Anhalt; La poesía de las dos orillas, de León de la Hoz; Noche insular, de Milhály Dés... y no son más que somera muestra.
El escritor y profesor Francisco Morán Lull, en un intento de desvanecer la línea entre escritura isleña y del exilio, presenta La isla en su tinta como una antología no circunscrita a periodos temporales ni a tendencias poéticas o políticas y, si bien constata el enfrentamiento entre Historia y Poesía (escisión terrible que, valga el ejemplo, coloca de un lado a Eliseo Diego y de otro a Gastón Baquero; aquél, finalmente, escribirá a éste: "¿Cómo no nos percatamos de que nuestra amistad no estaba fundada en la historia, sino en la poesía, materia tanto más frágil, pero más perdurable?"), avanza en la idea que ya Sardiñas expresara en 1973: "Tanto dentro de Cuba como fuera de ella surge la nueva grata de la buena poesía en el trabajo cumplido de un poema terminado". Morán aboga por superar el concepto divisorio proponiendo un punto de encuentro que la Historia no pueda arrebatar ni secuestrar, tal punto es muchos, invisibles y unidos: el horizonte. En cuatro apartados que acogen a distintos autores secciona su trabajo: Cuba como paisaje edénico, en La más fermosa (Martí, Guillén, Loynaz, Lezama...), el desgarramiento y la melancolía del destierro en Al partir (Avellaneda, Florit, Baquero... se echa a faltar aquí un texto tan oportuno como Isla Mujer, de Rosario Hiriart, y en el volumen, entre otros, algún poema de Amando Fernández), Tengo aglutina la poesía incardinada en la Revolución (Guillén, Vitier, Retamar, Arrufat, Barnet...), y el amplio último, Palma negra (Brull, Piñera, Sarduy, Arenas...), reúne "el discurso que descalifica y socava el mito", la isla para la que el mar resulta "naufragio y desilusión". Bien diferente es la antología preparada por Jesús Aguado y Aurora Luque, La casa se mueve fija sus límites en poetas nacidos a partir de 1960 y con residencia en Cuba. Son 10: Damaris Calderón, Teresa Melo, Carlos Augusto Alfonso, Antonio José Ponte, Omar Pérez, Norge Espinosa (incluidos también en La isla en su tinta), Juan Carlos Flores, Laura Ruiz, José Félix León y Sigfredo Ariel, quien da cuenta en su prólogo de los hechos que marcan esta generación: embargo norteamericano, Ofensiva Revolucionaria, agonía del socialismo en la Europa del Este, crisis balsera, fenómeno turístico... humus donde fermenta la poesía oculta que prende y aprehende una realidad y unos sueños muy diferentes y distantes a los mostrados en la propaganda y la oferta turística. Y si en los sesenta El caimán barbudo alentaba y defendía una escritura fiel espejo del ideario instaurado y lo oficial ahogaba otras tendencias y la lírica intimista o hermética despertaba rechazo, sospecha, y la larga sombra cubría todo lo que respirase diferente, y en los ochenta nuevos escritores comenzaron a alejarse de los postulados anteriores y las antologías brindaron acentos diferentes y dispares, hoy, tras un periodo bajo mínimos y aunque las dificultades de edición son apabullantes (papel kraft, impresión en viejos mimeógrafos, ya dignas piezas de museo; para países saciados, ejemplo vivo de la pujanza de la poesía viva), el nuevo siglo, como muestra esta antología, entra con voces renovadas, más mestizas (lo que ya es decir en la isla), desinhibidas, interrogantes tanto hacia fuera como hacia dentro, ansiosas por alinearse con la modernidad -a cuyos recursos estéticos no pueden permanecer ajenas- y ser, con plena justicia, contemporáneas, libres.

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