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La
isla en peso desea saber de qué va
el cuerpo de la nación.
Y lo hemos encontrado lánguido o erguido, punzante
o laxo, según el estado de las mareas que azotan
la isla y sus contornos.
Con las formas trenzadas de Servando Cabrera como
pórtico y evocación de la desnudez esencial
de lo humano, vienen al número dos y último
de este año terrible, un poema inédito
de Alberto Serret, sacado a la luz en un reciente
número de la revista La Gaceta de Cuba
y que traemos a formato electrónico en la sección
La reverencia.
El escritor Víctor Fowler revisa el estado
del eros en las letras cubanas accediendo a dialogar
Entre-visiones, mientras que
la literatura cubana reciente exhibe sus señales
de lubricidad compleja en nuestra Carta
náutica, que propone la poesía de
Javier Marimón, un monólogo de Gerardo
Fulleda invocando el espíritu de La Lupe -ese
fantasma que nos ronda siempre-, un fragmento de la
novela El paseante cándido
y algunas aproximaciones a La
carne de René, libro inobviable si
de entender el cuerpo de Virgilio Piñera se
trata.
El Saco roto atiende acontecimientos
como la aparición de la antología La
danza eterna, que reúne dos siglos de lírica
cubana en alabanza o vituperio del cuerpo y la libido,
reproduce una entrevista con Antón Arrufat
a propósito de su paso por México, entre
otros asuntos. Las últimas
bibliotecas de la isla incluye una reseña
de la Poesía de amor de Nicolás
Guillén, selección de reciente aparición,
mientras que Mirta Yáñez se sienta en
el Parque Central y uno
queda con ganas de seguir conversando sobre la isla,
los olores y la sangre, que son la misma cosa.