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Sílabas. Ecce homo (fragmentos)

La zona

Entre las palabras y las cosas
hay una zona que se interpone
como un hijo deforme.

Es preferible ahogar a un niño en su cuna
que acunar deseos insatisfechos.

Toda la noche trato
de cruzar la frontera
de dinamitar
la zona.

Astillas

(a mi madre)

Mueres de día.
Sobrevives de noche.
Paisaje de guerra
de postguerra
paisaje después de la batalla.
Piedra sobre piedra
donde solo se escuchan, en la noche, a los gatos,
a las parejas de amantes que no tienen dónde meterse,
chillando.
Basura, hierbas ralas, trapos, condones,
aristas de latas con sangre.

Cuando salgo a la calle
como otro artista anónimo del hambre
más de algún cuerpo ha roto
la fingida simetría con un salto mortal.

Yo me sentaba en tus rodillas
no me daba vergüenza, Sulamita,
tu cabello de oro de ceniza.
Extranjeros ridículos colgando
sobre árboles inexistentes.

Hace frío.
Las cortezas sangrantes del otoño
aprietan como una mortaja.

Si me siento a la mesa
el vacío es demasiado inmenso
para poder rasparlo con una uña.


En la casa del miedo

En el hueco
de la mano
como un pájaro
el miedo hace
su pequeño nido.

Y el soplo del pánico
no purifica.

Exhumación colectiva

Cementerio de Colón
Vedado, La Habana

El combustible
(o la falta de combustible)
hace que los muertos
en la muerte
vuelvan a tener una vida gremial
cuyo correlato heroico será
que sin la carreta rural
(ni la alegórica)
serán sacados de sus fosas
y quemados en una pira común
que intentarán descifrar otros bárbaros.

Distancias

La lejanía
es un estado del alma
(no puedo
recordar tu cara)
Inmoviliza los objetos
-los sujetos-
los dora
de una bondad
que nunca tuvieron.
La lejanía es cruel
deja entrever
y ciega.

"¿No reconoces a tu madre
de un animal de tiro?"

Lecciones de familia

Sin conocer
a Heráclito
ni creer
que las cosas fluyen
mi abuela
eligió
para vivir
y morir
el fuego.
Se ató
a una estaca
-la conexión invisible es más fuerte que la visible-
Y allí
(nada para el gusano)
ardió y ardió
hasta la consumación de los tiempos.

Mezcal

Al fondo
de una botella
de mezcal
-como al final-
nos espera
el gusano.
Mastico
en tierra seca
ese blancor
de setos vivos
para saber
a qué sabe
lo que me comerá.

Calvert Casey

Cuando vio La Habana en Roma
la miseria de La Habana en Roma
no pudo seguir lactando
de las tetas de la madre de Remo.
Luego reconoció a Roma en La Habana
del paleolítico inferior.

San Petersburgo
París
La Habana
Roma,
las alucinaciones son reales.

Se suicidó en tierra de nadie.

Sílabas. Ecce homo

Hablar del pájaro parlante
parlanchín posado en una rama
cantando (como diría Juan Luis Martínez)
en pajarístico.
Y el hombre es una lápida
un cuarto oscuro, una silla vacía
y una lámpara.
El que se aproxima a la lámpara
puede encontrar una salida
(o la ilusión de una salida).
¿Hay salida posible hacia fuera
o toda salida es hacia dentro,
hacia el reino de la raíz?
Hundirse como Virginia Woolf
con los bolsillos llenos de piedras en el río.
He aquí la verdadera ganancia.
Lo que no alcanzan los nadadores de superficie.

El optimismo es una bandera a media asta
pero ostentada con júbilo.
Un consuelo o un autoconsuelo:
"Yo me levanté de mi cadáver y fui en busca de quien soy".

Como el cirujano corta,
las sílabas se parten.
Carne de la escisión,
escisión de la carne.

Un pájaro vino con la cabeza vendada
una esquirla de la tercera guerra mundial
Apollinaire cantando en una jaula
los tetradragmas de oro de Ezra Pound.

Como la liebre en el soto,
la palabra en el lenguaje.
La angustia salta el perímetro
y echa a correr por las azoteas.


Damaris Calderón: (La Habana, 1967). Poeta y crítico. Tiene publicados los cuadernos líricos Con el terror del equilibrista (1987), Duras aguas del trópico (1992), Duro de roer (1999). Sílabas. Ecce homo obtuvo en Chile el premio de la Revista de Libros del diario El Mercurio en 1999. Acaba de aparecer en Cuba como parte de la colección de poesía de la editorial Letras Cubanas.

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