| |
En
su número 2 de este año, correspondiente
a los meses de marzo-abril, la revista La Gaceta de
Cuba publicó un puñado de textos poco
conocidos de Nicolás Guillén. A propósito
del centenario de su nacimiento, que este año
celebramos, han sido múltiples las evocaciones
al poeta del son. La isla en peso reproduce ahora
esos textos, reunidos y presentados por el escritor
Ángel Augier, como uno más de los homenajes
que, en cierta medida, amplificamos en esta entrega
de nuestra revista.
| |
|
| Poemas
desconocidos
Ángel
Augier |
En
uno de sus últimos libros, que tituló
Sol de domingo (1982), Nicolás Guillén
reunió -junto con algunos "textos más
o menos inéditos y lejanos"- un grupo de
los poemas que escribiera después de la edición
de La rueda dentada (1972), o que permanecían
en esa zona indeterminada -o demasiado determinada-
que suele denominarse "yersos de ocasión".
En las sucesivas ediciones de su Ángel Augier,
me he animado a incorporar ese tipo de poemas rezagados
en sección titulada "Poemas no incluidos
en libros".
En la nueva edición de esa suma poética
que preparamos con motivo del centenario del nacimiento
del poeta, no faltarán esos "otros poemas
rezagados. En ellos se disfruta del buen humor y del
espíritu ingenioso, y del profundo sentimiento
de la amistad que siempre acompañó al
gran poeta y cordial e inolvidable compañero.
'Todos estos poemas, relacionados con escritores y artistas,
tienen su historia. La del soneto " Ana" se
origina en aquel otro titulado "Proposiciones para
explicar la muerte de Ana", publicado inicialmente
en el número de noviembre de 1969 de la revista
Signos, dirigida en Santa Clara por nuestro añorado
Samuel Feijóo, e incluido en la sección
"Sonetos" del libro La rueda dentada.
Se recordará que, en definitiva, "Aria murió
de un sonetazo". Alguien contó a Guillén
por entonces que la poetisa y periodista Ana Núñez
Machín, ignoro por qué, se había
sentido aludida en esos versos. Guillén se apresuró
a dar una galante satisfacción a la amiga con
su soneto "Ana". A ella agradecemos la oportunidad
de que no continúe inédito, como hasta
ahora.
En la anterior edición, 1995, cuarta de la Obra
poética guilleneana de la Editorial Letras
Cubanas, introduje al final la sección "Poemas
no incluidos en anteriores ediciones y últimos
poemas", y entre éstos figura el soneto
"A Regino Pedroso", conservado en el archivo
del poeta como composición autónoma. En
"Notas y variantes" del tomo II de aquella
edición, consigné erróneamente
la ocasión de la dedicatoria, que en realidad
fue en 1971, con motivo del septuagésimo quinto
cumpleaños del poeta de Nosotros. Omití
agregar, asimismo (mea culpa), que los versos
formaron parte de una amena intervención de Guillén
en acto que en homenaje a Pedroso organizó la
Biblioteca Nacional "José Martí",
en aquella oportunidad, y que el soneto tenía
su coda. Ello lo descubrí en la Revista de
la Biblioteca Nacional "José Martí",
en su número de septiembre-diciembre de 1971,
donde se reproducen textos de las intervenciones en
dicho homenaje. Guillén se propuso entonces rebasar
la formalidad del soneto con "formas más
sencillas" y más propicias a travesuras
poéticas, porque al evocar en sus intencionadas
redondillas la época juvenil en que conoció
a Pedroso, parece haber sentido cierta nostalgia del
aspecto frívolo de aquella Habana de los años
30, con el incesante desfile femenino de la famosa "esquina
del pecado", Galiano y San Rafael; y de las económicas
"fondas de chinos", en una de las cuales (la
de Águila y Barcelona) cenaron ambos con otro
célebre bohemio de entonces, nada menos que Félix
Pita Rodríguez, trío de inmortales en
sus años mozos, donde resuena el jocoso remedo
de la deforme prosodia española de los camareros
chinos, al vocear a la cocina los platos del menú
solicitados por los comensales.
En su exilio de París, en 1958, coincidió
Guillén con nuestro eminente musicólogo
Argeliers León y en ocasión de festejarle
a éste sus cuarenta años, no faltaron
sus versos de broma, cuyo conocimiento agradecemos a
otra ilustre personalidad de nuestra cultura, María
Teresa Linares, admirable compañera de Argeliers
en la vida, y en el estudio y la enseñanza del
arte musical.
Otro importante artista cubano, el pintor Mariano Rodríguez,
presidente de la Casa de las Américas, recibió
un homenaje jocoso de Guillén, en su cumpleaños,
"Flores a María... y a Mariano", que
permaneció inédito hasta ahora. Por último,
al cumplir el magistral caricaturista Juan David sus
setenta primaveras, recibió justificados homenajes,
incluyendo dos poemas de también justificado
carácter caricaturesco, del poeta de Sóngoro
cosongo. En el primero, el juego radica en agregar
al final de la última palabra de cada verso la
"d" final del apellido del artista, o alguna
otra consonante de sonido cercano a ella; el otro poema
" A Juan David", compuesto en ágiles
redondillas, el humor basado en el disparate gira en
tomo a una imaginada silla de regalo, para culminar
en "un par de patines / tirados por mariposas"...
En definitiva, son nuevas manifestaciones del espíritu
satírico y bromista de un gran poeta que, junto
a su magna obra expresiva de la epopeya histórica
de su patria y de su pueblo, se ufanaba en estas regocijadas
expresiones de amistad y camaradería.
Dicho
lo cual en un soneto
(modo de hablar que yo respeto)
busquemos formas más sencillas:
liras, tercetos, redondillas.
¿Y
por qué no en aleluyas,
que siendo mías son tuyas?
iRegino,
cuánto me alegro
de verte otra vez, mi negro!
iPerdón,
perdón, perdí el tino.
Cuánto me alegro, mi chino!
O,
en fin, con mejor consejo,
icuánto me alegro, mi viejo!
Todo
lo cual se interpreta:
icuánto me alegro, poeta!
¿No
te acuerdas de Galiano,
con cada hembrón que, mi hermano,
quitaba
el sueño a cualquiera,
si acaso sueño tuviera,
después
de verla moviendo
el caderamen tremendo ?
(Hoy
son unas vejestorias
bien cargadas de memorias.)
¿Te
acuerdas de la fondita
donde cenamos con Pita?
Era
una fonda muy mona,
en Águila y Barcelona.
¿Tu
menú recuerdas tú?
Yo recuerdo mi menú.
bité
con papa, y van dó,
calne asada con aló,
plátano
malulo flito,
flijol caldoso, palguito
con
toltilla a la flancesa,
luela palgo mayonesa,
bité
con papa, y van tlé.
En tanto llegaba el té
yo me volvía un garabato
al ver llegar cada plato,
y
todo, con felonía,
gozosamente engullía
Hasta
que una voz surgió
(fue Pita quien la lanzó):
-Caballeros,
qué careta:
no come como un poeta.
¿Quién
los poemas le hará?
¡La cuenta!, pues como va
este
tipo cariduro,
nos arruina, de seguro.
Y
por su parte, Regino,
ya diplomático y chino,
murmuraba
con recato:
-Yo traje bicarbonato.
Mas,
como el caso estudiaron,
nunca más me convidaron.
En
fin, la cosa sería
de no acabar ni en un día.
Poniendo
fin a la cosa,
terminaremos en prosa.
iPóngale
música!
Querido Argeliers León
(pon, pon)
te llegó el segundo "ta"
(ja, ja)
Todo París sabe ya
Que eres un buen cuarentón,
Querido Argeliers León Pon,
Pon, pon ¡já, já!
Por eso estamos aquí
(jí, jí)
bailando en un solo pie,
(jé, jé)
para brindarte café
y un trago de Bacardí;
por eso estamos aquí
(jí, jí, jé, jé)
Que pases la fiesta tú,
(¡pú, pú!)
con risas, guitarra y ron,
(ipon, pon!)
querido Argeliers León
comiendo ajiaco y fufú,
que pases la fiesta tú,
pon, pon, pú, pú.
París,
7de mayo de 1958.
| "Ana
murió de un tiro en su retrato"
|
| Nicolás
Guillén |
Ana,
¿cómo usted pudo pensar que yo sería
un gánster de revólver; si no de puñalada
y que en su fina carne de índole dorada
el hierro de la muerte sin piedad hundiría?
Lo
que yo dije entonces y digo todavía,
Ana, no es para usted, ni a usted le toca
en nada: amo su cabellera de Luna congelada
y su candente estatua ardiendo bajo el día.
¡Ay, déjeme decirle Ana Núñez,
que estoy
conmovido, y que ando y la busco y me voy
tras su huella y la sigo sin pudor ni recato.
iAna,
Núñez Machín! -grito cuando usted
llega
con su fulgor que es un relámpago que ciega.
(Ana, voy a morir de un beso en su retrato.)
Noviembre,1978.
| |
|
| Flores
a María... y a Mariano |
Al
cumpleaños de Mariano
corramos todos a porfía,
como el católico ferviente
que va con flores a María.
Para
el pintor; nuestro cariño,
de noche así como de día;
hacia él marchemos presurosos
como con flores a María.
Que
todos beban y se alegren,
nadie sufra de hipocondría;
cantemos tiernos villacincos
como con flores a María.
Hay
que chillar y divertirse
tal como un párvulo lo haría;
¡a saltar tú también, Mariano,
como con flores a María!
Mi
querido Juan David,
te pido perdón si aquid
hasta hoy me demored,
pero ha de saber usted
que hoy un cierto Guillenet
me dijo con flema: Aquid
ya no más con la amistad
de Nicolás cuento yod,
pues de esperar se cansod
cierto prólogo que tud
solicitaste esta ved
para tu caricatud
y sobre todo, David,
las que sed me has hecho a míd
Por
tal razón aquí vad
mi disculpa más sinced
y mi promesa de qued
muy pronto te cumplired
y tu encargo llegarad.
De
esto no se entiende nad,
pero ¿qué haced? Así ed.
Abril
81
De
la manera más sencilla
que entre nosotros se usa
ayer pedí a Maricusa
que te comprara una silla.
Es
decisivo agregar
que tal silla es necesaria
para que de forma diaria
te puedas, David, sentar.
Mas
¿qué silla? Maricusa
¿compró una silla adecuada?
¿Es negra o tal vez morada?
¿Tiene forma de una exclusa?
¿Sirve
para andar a pie?
¿Es que el freno se le baja?
¿Un farol no se le ve?
¿O es lo mismo que una caja?
¿Tiene
un motor exclusivo?
¿Huele tal vez a Verbena?
¿Se divierte en Nochebuena?
¿Tiene berrenchín de chivo?
En
indagar tales cosas
sin embargo, no te obstines,
él quiere un par de patines
tirados por mariposas.
24-4-81
(nota al pie) Ya tienes dos poemas: ahora tienes un
abrazo.
Notas
1.-
Esta composición aparece impresa en la cartulina-catálogo
de la exposición homenaje al gran caricaturista
cubano Juan David, en ocasión de cumplir setenta
años, presentada en la Galería Habana,
de El Vedado, en abril de 1981, por el Fondo de Bienes
Culturales
|
|