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Cuando
en enero de este 2003 el Taller de Creación para
la novela "Carlos Loveira", de Santa Clara,
cumpla su segundo aniversario, ya andará transitando
la tercera etapa de su breve historia, pues aunque fuese
en su origen un proyecto del escritor Lorenzo Lunar
Cardedo, ha ido enriqueciéndose en su propia
trayectoria.
A la idea inicial de crear un espacio de debates para
el desarrollo de una serie de proyectos de novela se
le agregó, en su justo momento, un boletín
electrónico para la promoción de la obra
de sus miembros, un sistema de conferencias impartidas
por novelistas y críticos de prestigio de todo
el país, presentaciones de novedades editoriales,
la convocatoria de un premio de novela para los miembros
del taller y ahora, un sistema de publicaciones en papel.
El primer librillo de estas ediciones es "El cuento
cubano en el nuevo siglo o la encantadora timidez del
desencanto", ensayo de la escritora Rebeca Murga.
Este texto es el prólogo a la antología
del nuevo cuento cubano Quemar las naves,
compilación de esta autora que acaba de publicar
la Editorial de La Universitad Católica de Pelotas,
Brasil.
Se trata de uno más de los acercamientos que
recibe desde los estudios literarios la nueva narrativa
cubana, señal de que va cobrando cuerpo una vocación
auterreflexiva que pone en claro la fisonomía
autónoma, singular, de este movimiento autoral
tan versátil como discrepante ante el canon literario
nacional. La isla en peso lo pone a consideración
de todos.
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| El
cuento cubano en el nuevo siglo o la encantadora
timidez del desencanto
Rebeca Murga |
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El
cuento cubano en el nuevo siglo o la encantadora
timidez del desencanto
Rebeca
Murga |
La
reciente cuentística cubana parece arrogarse, con
categórica seriedad, la idea de remover el deslucido
"mundo real" a las fronteras de los sueños
y las borrascas. La búsqueda sádica en la
conciencia de los hombres, la evidencia de saberse culpables
ante el implacable ajuste de cuentas del tiempo que los
observa, inútiles y fracasadas marionetas, complementan
el relato mordaz y experimental de la generación
noventina.
En "La narrativa cubana entre la utopía y
el desencanto", el ensayista cubano Jorge Fornet
asegura:
"La poética del desencanto tiene un final
más o menos previsible; todo desencanto presupone
tanto la creencia como la extinción de la fe en
una utopía. (...) De manera similar, los narradores
del desencanto enfrentan la transformación de un
mundo ante sus ojos. Tal vez a estas alturas la historia
sea para ellos, como para el joven Dedalus, una pesadilla
de la que tratan de despertar. Los narradores de la transición,
en cambio, ven una utopía agotada, y quizá
sin saberlo ni proponérselo estén abogando
por otra de signo diferente. No ya la del Hombre Nuevo,
sino la de ese no-lugar invisible en los periódicos
del día, los libros de texto, los augurios de las
cartománticas y las guías de turistas despistados."
(1)
El desencanto como leitmotiv decodifica nuevamente el
universo escritural de estos jóvenes autores; se
trata de una nueva utopía que los conduce a una
múltiple operación de reescritura de la
historia. Sea la suerte benévola y el compendio
de retruécanos entre lo romántico y lo progresista
logre la mejor imagen para comprender el sello de esta
narrativa. La causa de esta encantadora timidez que se
desborda en los umbrales del decir y no decir, en la evasión
de los asuntos sociales y el escapismo hacia una interioridad
retorcida y frustrada, nace de lo que fuera, salvo en
el llamado "período gris" de los años
setenta, el espíritu de complacencia en las letras
precedentes:
- El deslumbramiento por la victoria socialista que marcara
la Revolución en su primera década: la ilusión
de la tierra poseída, la urbanización, la
luz de la enseñanza en los rincones más
desamparados, el pueblo humilde y trabajador contra la
advertencia que significaba el enemigo brutal del Norte.
- El período casi fantasmal de los años
setenta.
- El cuestionamiento de la imagen fabricada hacia 1980,
tras las primeras promesas: la conducta de los dirigentes
revolucionarios, la burocracia, la válvula de escape
que constituían los viajes a la URSS, el idioma
ruso y las misiones internacionalistas a países
hermanos, el oportunismo, la diferencia de clases, el
incipiente deterioro moral del hombre.
- Las angustiosas reflexiones que hostigara pocos años
después un rudo Período Especial: la prepotencia
del campesino otrora humilde sobre el profesional formado
en las universidades, las escasez de viviendas y los métodos
para huir de ella, el horizonte tecnológico y cultural
minimizado a rosadas conquistas, la prostitución,
la homosexualidad, la droga, la delincuencia, la marginalidad,
el inglés y el éxodo implacable hacia el
Norte, primero; sin brújula, después.
La presencia de grupos literarios a lo largo de todo este
proceso sociocultural cubano, a destacar: Seis del
Ochenta, El Establo y Diáspora,
caracterizados todos por una personalidad polémica
y problemática, se convierten en líderes
de los jóvenes escritores y ofrecen al Cuban
Short Fiction la quejosa acidez para una escritura
sadomasoquista que se revuelve sobre ambientes aniquiladores
de toda espiritualidad.
Por su parte, la influencia de los autores cardinales
de la promoción del 90 ha llegado a estos jóvenes
convertida en el mito de la agresividad y la rebeldía
literarias: la vitalidad irreverente y franca en los textos
de Amir Valle, la sublime seriedad de Rogelio Riverón,
la ironía de los cáusticos personajes de
Guillermo Vidal, el verbo célico de Alberto Garrido,
el humor quijotesco de Eduardo del Llano y Gumersindo
Pacheco, la depravación sensual y afortunada de
los personajes de Jesús David Curbelo, los acordes
estridentes de Yoss y Raúl Aguiar, la nerviosa
placidez en la escritura de Ena Lucía Portela,
Karla Suárez y Anna Lidia Vega Serova vienen a
conformar el disonante telón de fondo de la escritura
que se ha propuesto violentar nuevamente el cuento en
aras de su permanencia.
En principio: no bastará para su consagración
la voz desenfrenada y las postizas memorias filosóficas
y culturales que hacen de sus historias un remedo apocalíptico.
Porque: ¿qué cree hacer este grupo de jóvenes
con su escritura?
He aquí, otra vez, el desencanto. El sufrimiento
de la escritura precoz que huye del descuido con una prosa
que se sabe enjuiciada por los críticos y las editoriales
en su afán de reanimación artística
y comercial del relato, con tentáculos que la mayoría
desconoce aún.
En busca de su lozanía y para asumir el desafío
de la historia estos jóvenes han invadido los códigos
del referente más próximo: la promoción
del 90, y obra para integrar los hitos esenciales de las
etapas que le han precedido. La diferencia: la hiperbolización
sin límites a que conduce el desencanto.
¿Qué afinidades narratológicas han
prevalecido entre estos jóvenes narradores?
EN EL PLANO TEMÁTICO:
- La superioridad de la historia sobre los demás
conceptos literarios, con una visible intención
de izarla al detalle de lo sublime.
- La presencia de un topo encerrado en sí mismo,
como consecuencia del ahogo psicológico del personaje
ante la imposibilidad de encontrar soluciones más
allá de las fronteras cubanas. La visión,
por supuesto que otra vez utópica, de París
y Miami, se alza cual murallas alienantes y llenas del
sacrificio extremo al que es obligado el ser humano; pero
como una idea fija, al modo estridente y arrítmico
de la existencia.
- El existencialismo individualista como secuela de la
convivencia con la miseria espiritual, la humillación,
la búsqueda convulsa en el ala izquierda del alma
y el pensamiento humanos, las situaciones límites
que generan la resignación de los personajes ante
una fatalidad impuesta más allá de sus decisiones,
que lleva a la solución más absurda y desventajosa
del conflicto desde la perspectiva del hombre y su entorno
social.
- La vocación de los personajes a la perversión
sexual como liberación: la incomunicación
entre los sexos, familias disfuncionales, el adulterio,
el divorcio, el homosexualismo a partir de las relaciones
lésbicas frustradas y el apocamiento de la virilidad
parecen ser el campo de concentración para aniquilar
toda esperanza sobre la diferencia anatómica de
los sexos.
- El humor y la ironía como un eco fraccionado:
las situaciones límites, la incomunicación
y el absurdo aparecen tratados a partir de la bifurcación,
marcadamente intencional, del hilo conductor de la historia,
a partir de la diferenciación que hace el ser humano
del bien y el mal.
- La estilización de la marginalidad como presupuesto
temático: recurrencia al universo asúntico
de la droga, la homosexualidad, el rock, el alcoholismo,
la prostitución.
- La concepción apocalíptica de la humanidad:
las enfermedades venéreas, con su espectro más
caótico en el SIDA y el cáncer, son asumidas
con la conciencia del Juicio Final. El hombre aparece
minimizado y culpable de que Dios esté mirando
hacia nuevos horizontes.
EN EL PLANO LINGÜÍSTICO:
- Predominio del lenguaje irreverente y descarnado en
un discurso donde la crítica social y cultural
forman el escenario que arroja luces a la interioridad
más privada y evasiva del ser humano.
- Asociaciones de imágenes impactantes y en ocasiones
repulsivas, que provocan una auténtica lectura,
siempre entre líneas.
- Búsqueda insaciable de una lógica interna
creada en el discurso, donde el respeto por las reglas
básicas de la escritura se quiebra para alcanzar
la total emancipación de la mente, con elegantes
acrobacias de la puntuación.
- El empleo de giros lingüísticos coloquiales
a partir de una estilización lingüística
basada en la oralidad en su vertiente escrita, con ampia
difusión del imperativo.
- Rechazo, generalmente implícito, al estatismo
social mediante el refugio en la interioridad humana y
la explosión de una marginal diversidad de hablas
en los personajes corrompidos, míseros, muertos
de alma y fatigados de cuerpo ante la prolongada necesidad
de subsistencia.
EN EL PLANO ESTRUCTURAL:
- Predilección por la experimentación estructural
para incitar a una reacción enajenante y avasalladora,
que reafirme la debilidad del ser humano ante la corrosión
universal.
- Apego al nivel de autodeterminación: la narración
en primera persona es asumida como recurso literario válido
para crear interferencias en la historia, a partir de
una autodestrucción del ser humano como escape
a sus conflictos interminables.
- Inserción de estructuras típicas de otros
lenguajes comunicacionales y acotaciones coloquiales que
provocan la interacción irónico-agresiva
con el lector, con marcada intención insólita
y enriquecedora de la historia: un telegrama o carta,
fragmentos de canciones o programas radiales, una nota
periodística, una intervención brusca y
aparentemente insulsa del narrador y hasta del propio
escritor.
- Ubicación de elementos de las artes visuales
y gráficas en situaciones climáticas de
la historia: una fotografía o caricatura, un dibujo,
carteles, logotipos, diferentes tipografías y diseños
tipográficos.
Despojada de su disfraz de cordero, pero aún en
su primera dentición, esta narrativa hace de sus
historias el ábrete sésamo de un trasfondo
underground donde lo marginal es apenas el hilo
de Ariadna (o de camuñas) para la cita con una
geografía literariamente elocuente, cuyas huellas
de hierro fundido amenazan con no borrarse jamás.
Tal vez desandando los caminos de Proust encontremos el
tiempo perdido que precisa esta narrativa para afianzar
sus presupuestos temáticos y estilísticos.
Tal vez lo que para él simbolizaba el conocimiento
profundo de la vida del artista para la posterior crítica
de su arte sea hoy lo menos auténtico, a la luz
de penurias comunes. En estas páginas quedan las
peripecias existenciales de un grupo de jóvenes
cuentistas (iniciados novelistas algunos) como un feroz
material autodescomprimible que no halla remedios para
su ¿petulante? estado de ánimo.
Los cuentos de ahora amenazan con volver aún más
inquietos los límites entre el ser y el no ser,
pero no lo dicen todo. Presumen de agresivos, pero el
silencio de los años setenta pesa sobre sus cabezas
como una corona de laureles. La consecuencia: un periplo
de lo testimonial a lo íntimo, la espalda a los
asuntos controvertidos de la sociedad como análisis
preferentemente artístico-social y el refugio en
la obsesión freudiana de la mente y sus conflagraciones.
Pero: ¿acaso no se enfrentan a otro tipo de testimonio,
sólo que más personal, más desgarradoramente
humano? notas:
(1) Jorge Fornet: "La narrativa cubana entre la
utopía y el desencanto", La Gaceta de Cuba
no. 5, septiembre-octubre del 2001, pp. 38-45.
Rebeca
Murga Vicens (La Habana, 1973) Narradora. Es profesora
de Letras en la Universidad Central de Las Villas. Publicó
el cuaderno de cuentos Desnudo de mujer
( Sed de Belleza) y preparó la selección
Quemar las naves. Antología del nuevo
cuento cubano (Editorial de la Universidad
Católica de Pelotas, Brasil).
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