El
Premio Nacional de Literatura 2002 fue otorgado
al narrador, crítico, ensayista y periodista
Lisandro Otero (La Habana, 4 de junio de 1932),
convirtiéndose así en el vigésimotercer
autor que recibe el más alto galardón
de las letras cubanas.
El jurado, presidido por Nancy Morejón
(ganadora del Premio en el año anterior)
e integrado además por Graziella Pogolotti,
Rogelio Rodríguez Coronel, Enrique Saínz
y Margarita Mateo, tuvo también en consideración
las nominaciones de Salvador Bueno, Mary Cruz,
Nersys Felipe, Ambrosio Fornet, Carlos Galindo
Lena, Reynaldo González, Eduardo Heras
León, Luis Marré, Serafina Núñez,
Ricardo Repilado y Lidia Turner.
Lisandro Otero cursó la primera y segunda
enseñanzas en la capital del país.
Hijo del periodista Lisandro Otero Masdeu, se
graduó en esa profesión en la
Escuela Manuel Márquez Sterling, realizó
estudios de filosofía y letras en la
Universidad de La Habana y de literatura en
la de La Sorbona, de París, donde tuvo
como profesor a Roland Barthes. A su regreso
de Francia, en 1955, se incorporó a la
resistencia clandestina contra la tiranía
de Batista y colaboró con el Movimiento
26 de Julio.
Después del triunfo de la Revolución
-entre otras responsabilidades- fue jefe de
redacción de servicios especiales del
diario Revolución, primer
secretario ejecutivo de la Unión de Escritores
y Artistas de Cuba (1961-1963), primer jefe
de redacción de La Gaceta de
Cuba (1962) y director de la revista
Cuba (1963-1969). Además,
vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura
(1966-1970) y director de la revista Revolución
y Cultura (1967-1968). Más adelante,
consejero cultural de Cuba en Chile (1971-1973)
y Gran Bretaña (1974-1976).
Su obra narrativa comprende los libros Tabaco
para un Jueves Santo y otros cuentos cubanos
(París,1955), La situación
(Premio Casa de las Américas, 1963),
Pasión de Urbino (Buenos
Aires, Editorial Jorge Álvarez, 1966),
En ciudad semejante (Ediciones
Unión, 1970), General a caballo
(Editorial Letras Cubanas, 1980), Temporada
de ángeles (Premio de la Crítica,
Editorial Letras Cubanas, 1983), Bolero
(Editorial Letras Cubanas, 1986), Árbol
de la vida (México, Editorial
Siglo XXI, 1990), La travesía
(Barcelona, Editorial Seix Barral, 1995) y Trilogía
cubana (La situación,
En ciudad semejante y Árbol
de la vida, Editorial Letras Cubanas,
2001).
Dentro de los campos del ensayo y el periodismo
ha publicado Cuba: Z.D.A. (Ediciones
R, 1960), Hemingway (Cuadernos
Casa de las Américas, 1963), En
busca de Viet Nam (Editorial de Ciencias
Sociales, 1970), Trazado (Ediciones Unión,
1976), Razón y fuerza de Chile:
tres años de Unidad Popular
(Editorial de Ciencias Sociales, 1979), Clave
para Matta (Editorial Letras Cubanas,
1984), Disidencias y coincidencias en
Cuba (Editorial José Martí,
1984) y La utopía cubana desde
dentro (México, Editorial Siglo
XXI, 1994). También es autor de Llover
sobre mojado (memorias, Editorial Letras
Cubanas, 1997), de la obra teatral Una
lata de pintura (1962), de las letras
de las canciones y del argumento del ballet
El solar (1964) y del libreto
de la comedia musical Mi solar
(1965). Sus libros han sido traducidos a más
de veinte idiomas.
Textos literarios y periodísticos suyos
han visto la luz en numerosas publicaciones
periódicas cubanas, así como en
periódicos y revistas de Europa, Estados
Unidos y América Latina.
Ha sido merecedor, entre otros reconocimientos,
del Premio Nacional de Periodismo (1955), de
las medallas Alejo Carpentier y Félix
Elmuza, otorgadas en 1983 por el Consejo de
Estado y la Unión de Periodistas de Cuba,
respectivamente; de las medallas Combatiente
de la Lucha Clandestina y la conmemorativa del
trigésimo aniversario de las FAR, de
la Orden Nacional al Mérito (1994), concedida
por el gobierno francés y el Premio Nacional
de Periodismo (1997), otorgado por el Club de
Periodistas de México.
Miembro Correspondiente de la Real Academia
Española de la Lengua, de la Academia
Norteamericana de la Lengua Española
y Miembro de Número de la Academia Cubana
de la Lengua.
En 1994 el autor donó a la Biblioteca
Nacional José Martí su papelería,
de la cual surgió el Fondo Especial Lisandro
Otero con su bibliografía activa y pasiva,
correspondencia y documentos. En el año
2002 la Editorial Letras Cubanas publicó
la Biobibliografía de Lisandro
Otero (269 páginas), preparada
por las hermanas Araceli y Josefina García-Carranza.
La entrega del Premio Nacional de Literatura
2002 tendrá lugar durante la XII Feria
Internacional del Libro de La Habana, a inaugurarse
el 30 de enero del próximo año
en el Parque Morro-Cabaña.
Omar
Perdomo
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| Premios
UNEAC 2002
Yasmín S. Portales |
Se
han hecho públicos los Premios UNEAC
2002 de Novela, Poesía, Literatura para
Niños y Jóvenes, Traducción
y Ensayo.
El jurado integrado por Ena Lucía Portela,
Ernesto Santana y Alberto Garrandés reconoció
especialmente a dos de las obras presentadas
a concurso en la categoría de novela.
A Gina Picart le correspondió una Mención
por Malevolgia y el premio
fue a manos de Ulises Cala por su historia El
Pasajero.
El dictamen del tribunal de Poesía -formado
por dos poetas: Reina María Rodríguez
y Jesús David Curbelo, y un ensayista,
Enrique Saínz- reconoció la colección
lírica Cavar un túnel,
de Juan Carlos Flores.
El fallo acerca de la Literatura para Niños
y Jóvenes fue leído por Alberto
Yáñez; él, Mirta Yáñez
y Omar Felipe Mauri, concedieron el premio a
La noche de los papalotes,
de Reynaldo Álvarez Lemus y una mención
a El manuscrito de Pink Mountain.
En la categoría de Traducción
Literaria el criterio de Olga Sánchez
Guevara, Aitana Alberti y Jorge Iglesias fue
de galardonar la labor de Francisco Díaz
Solar.
Para determinar el ganador del "Premio
Especial de Ensayo Artístico Literario"
se reunieron Pedro Pablo Rodríguez, Rafael
Hernández y Víctor Fowler (reciente
ganador del Premio de la Crítica Literaria
por la colección Historias del
cuerpo). Su acuerdo fue honrar el volumen
Las metáforas del cambio,
de Marial Iglesias.
Tomado
de Cubaliteraria
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| Catorce
autores de Cuba y México en nueva
antología de cuentos |
MEXICO,
DF, México (Librusa) - Relatos de catorce
escritores de Cuba y México que abordan
temas de sus respectivos entornos con "peripecias
y reflexiones", entre ellos Pedro Juan
Gutiérrez y Ana Clavel, ocupan las páginas
de una nueva antología titulada Cuentos
sin visado.
Publicado por el sello Lectorum, de México,
el libro "constituye una muestra representativa
de las más recientes tendencias del género
cuentístico en dichas naciones, donde,
más allá de similitudes y diferencias,
abordan, sin inhibiciones ni tecnicismos, los
temas más diversos de sus respectivos
entornos, entregando un panorama rico en peripecias
y reflexiones", indica un comunicado.
Los antólogos son el cubano Rogelio Riverón
y el mexicano Mauricio Carrera, ambos críticos
y cuentistas.
Para Riverón, los cuentos cubanos que
aparecen en la antología "perfilan
los rasgos más comunes de la narración
corta de Cuba: el sesgo testimonial marcado
en ocasiones por una parquedad poliédrica,
la parodia, la autorreflexión textual
y una especie de fruición simbólica,
alusiva, que, consciente de que, en efecto,
cada perspectiva tiene su hora, aguarda con
paciencia nuevos momentos de esplendor".
Por su parte, Carrera ubica a los cuentistas
seleccionados dentro de la llamada Generación
del Umbral, "entendida lo mismo como principio
que como transición y cambio", con
exponentes formados "sentimental y literariamente
en medio de décadas perdidas de crisis
económica, lo que acaso explique su rechazo
a escribir sobre un México marcado por
la frustración y la decepción".
Los autores incluidos son los cubanos Pedro
Juan Gutiérrez, Guillermo Vidal, Marilyn
Bobes, Alberto Garrandés, Rogelio Riverón,
Ángel Santiesteban y Ena Lucía
Portela; y los mexicanos Mario González
Suárez, Eduardo Antonio Parra, Mauricio
Montiel Figueiras, Ana García Bergua,
Ana Clavel, Guillermo Vega Zaragoza y Mauricio
Carrera.
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| Reeditan
en España antología de poesía
cubana preparada por Lezama Lima |
MADRID,
España (Librusa) - Antología
de la poesía cubana, una obra
canónica de las letras de la isla caribeña,
seleccionada y documentada por José Lezama
Lima, que falleció en 1976, acaba de
ser reeditada y ampliada en España por
Editorial Verbum.
Publicada originalmente en 1965, en tres volúmenes,
la antología "se convirtió
de inmediato, tanto por la amplia selección
como por el valor de sus comentarios, en obra
de referencia imprescindible a fin de conocer
la lírica cubana", según
los editores.
Asimismo, indicaron que en la reedición
"los profesores Ángel Estéban
y Alvaro Salvador, de la Universidad de Granada,
han respetado escrupulosamente el proyecto de
Lezama Lima, que abarca hasta el siglo XIX".
Sin embargo, "han introducido en un anexo
del volumen I, los capítulos cubanos
de la Florida, extenso poema épico de
Fray Alonso de Escobedo (1598-1600), relativos
a la isla de Cuba, su naturaleza y sus habitantes,
un texto no tenido en cuenta hasta ahora por
la bibliografía cubana, y nunca editado
en las antologías conocidas".
También explicaron que "si todas
las historias y antologías de la literatura
cubana comienzan con el Espejo de Paciencia
(1608), como hace Lezama, hemos adelantado la
cronología en diez años, adentrándonos
en el siglo XVI".
Por otro lado, destacaron que "el cuarto
tomo comienza donde lo dejó Lezama: se
dan cita casi 130 poetas del siglo XX, los más
representativos, desde Dulce María Loynaz,
Boti, Guillén, pasando por Lezama, Eliseo
Diego, Baquero y los de Orígenes, para
continuar con las generaciones posteriores,
con poetas como Roberto Fernández Retamar,
Heberto Padilla, Pablo Armando Fernández
(...) hasta llegar a las generaciones más
jóvenes (menores de cincuenta años)".
Igualmente "el criterio utilizado ha sido
el de la estricta calidad literaria, introduciendo
poetas residentes en la Isla, en España,
Estados Unidos u otros lugares de Europa o América".
Cada selección aparece con una biobliografía
de autor y el volumen viene precedido por un
extenso estudio de la poesía cubana del
XX y una selección bibliográfica,
comentada, de las mejores antologías
de la poesía cubana contemporánea.
Para Verbum, se trata de "la antología
más completa de la poesía cubana
que, publicada en los comienzos del Siglo XXI,
cierra una gran etapa de la literatura de ese
país, tan prolífica en el género
poético, tan ligada a su propia historia
y tan definidora de la identidad cubana".
Dulce
Maria Loynaz, una de las más trascendentes
poetisas de América, recibió merecido
homenaje en la ciudad de La Habana, que le viera
nacer hace cien años, el 10 de diciembre
de 1902.
Con el IV Coloquio: En el Jardín…
se iniciaron los festejos más importantes
por el Centenario del Natalicio de Dulce María
Loynaz en su Ciudad Natal, la Ciudad de La Habana,
donde encontró motivo de inspiración
para su obra y en la que vivió durante
sus largos 94 años de vida hasta el 27
de abril de 1997. Durante estos días
se le recordó durante las jornadas académicas
que comenzaron el lunes 9 de diciembre a las
10 de la mañana en el Instituto de Literatura
y Lingüística y culminaron el sábado
14 en el Centro Cultural de España en
La Habana, a las que concurrieron numerosos
investigadores de Cuba, España, Estados
Unidos y Venezuela. Allí fueron analizadas
diversas temáticas sobre la Escritura
Femenina en Ibero América y el Caribe,
además de celebrarse el encuentro de
Mujeres Creadoras "Nuevos avatares de Safo",
con el que se pretende conocer la problemática
actual y las perspectivas de la mujer en la
Literatura y las artes.
En el evento se dieron a conocer libros y publicaciones
recientes de y sobre Dulce María Loynaz.
Durante todos los días se presentaron
una decena de libros para los interesados en
la obra de Dulce María, que son novedades
recientemente editadas en Cuba y el extranjero
como Dulce María Loynaz, la agonía
de un mito y Silencio y destino
de Alberto Garrandes o En el Jardín
de Dulce María Loynaz de la
española Hortensia Viñes. Además,
Isla sola de Onelio Torres,
entre otros.
El Proyecto Cultural: En el Jardín...,
que organiza estos eventos desde 1996, coordinó
con otras instituciones un programa especial
de acciones culturales a partir de las 5 de
la tarde, hora en que Dulce María recibía
sus visitas, que contempló el 9 de diciembre
en la Casa de la Poesía la exposición
de artes plásticas Sin nombre,
y a las 8 de la noche se premió el primer
concurso En el jardín de la poesía.
Con posterioridad, tuvo lugar la Velada Cultural
Cien poemas para un Centenario,
en la que poetas de su ciudad, artistas y trovadores
cantaron a Dulce María, y entre poemas
y canciones encendieron cien velas en la noche
habanera esperando la llegada del 10 de diciembre,
cumpleaños 100 de la más universal
escritora cubana del siglo XX.
Los festejos continuaron en La Habana de Dulce
Maria Loynaz donde el martes 10 de diciembre
a las 9 de la mañana los asistentes al
IV Coloquio: En el Jardín…
depositaron una ofrenda floral en el panteón
que guarda los restos de la poetisa en el habanero
Cementerio de Colón y leyeron poemas
de su libro Juegos de agua
en versión reeditado por la Fundación
Jorge Guillén de Valladolid. Y el propio
10 diciembre a las 8 de la noche la sala Lecuona
del Gran Teatro de La Habana acogió la
gala El mar es un jardín azul.
Concurrió a La Habana especialmente invitada
al IV Coloquio: En el Jardín…
una delegación de las Islas Canarias
encabezada por el Viceconsejero de Cultura y
Deportes del Gobierno de Canarias Ángel
Marrero Alayón, otros funcionarios y
el Alcalde del municipio de Tijarafe junto a
casi cuarenta de sus pobladores, interesados
en conocer Cuba y la obra de quien describió
sus islas. Dulce María hace referencias
en su libro Un verano en Tenerife
a la Calle del Adiós en Tijarafe, donde,
camino del cementerio, los pobladores despedían
por última vez a sus seres queridos.
El miércoles 11 a las 5 de la tarde se
dio a conocer simultáneamente en Canarias
y en Cuba los resultados de la primera convocatoria
del Premio Hispanoamericano de Poesía
y Ensayo "Dulce María Loynaz",
iniciativa del Proyecto Cultural: En
el Jardín… acogida por
el Gobierno de Canarias. El Centro Cultural
de España en La Habana fue el ámbito
donde el Viceconsejero de Cultura y Deportes
de Canarias y Presidente del Jurado Ángel
Marrero Alayón dio a conocer que los
ganadores de tan importante certamen fue Movimientos
mecánicos para juguetes abandonados,
de la cubana residente en Londres Carlota Caufield.
A Pedro Flores, de Canarias, se le otorgó
una mención especial. El Premio
de Ensayo quedó desierto en
esta oportunidad. A esta primera convocatoria
se presentaron más de 150 originales
procedentes de Cuba, España, Argentina,
República Dominicana, México,
Colombia y Estados Unidos, que dan fe del interés
de los hispanohablantes por un Premio con el
nombre de la escritora cubana más universal
del siglo XX.
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| Premios
Nosside Caribe 2002 |
La
poetisa espirituana Liudmila Quincoses (1975)
resultó ganadora del Premio Absoluto
en el tercer concurso internacional Nosside
Caribe correspondiente al presente año,
según dio a conocer la Dirección
de Literatura del Instituto Cubano del Libro,
convocante del certamen junto al Centro de Estudios
Bosio y las embajadas de Italia en Cuba y de
Cuba en Italia.
El jurado de este concurso para autores caribeños
con obras totalmente inéditas, integrado
por prestigiosos intelectuales cubanos e italianos
(Jorge Timossi, Jorge Luis Arcos, Marilyn Bobes,
Pasquale Amato, Gianpetro Schibotto y Manuela
Faviono) otorgó premios a Pedro Oscar
Godínez y Susana María Pérez
Royero, ambos de Ciudad de La Habana, Teresa
Melo, de Santiago de Cuba, y Luis Lexandel Pita,
de Granma, así como menciones especiales
a Antonio Azpeitía Blanco, de Matanzas,
y a los capitalinos Luisa Oneida Landín
Ramos y Fernando Salcines.
El acto de entrega de los Premios Nosside Caribe
tendrá lugar en la próxima Feria
Internacional del Libro de La Habana.
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La Dulce Maria que yo conocí.
Conversatorio con Pedro Simón
Yordán
Rey |
En
la galería Raúl Martínez,
del Instituto Cubano del Libro, la tarde del
13 de diciembre fue propicia a un singular encuentro:
una charla sobre Dulce María Loynaz -Premio
Cervantes de Literatura. Aspectos relevantes,
y casi desconocidos, de su vida fueron directamente
expuestos por Pedro Simón, importante
investigador y autor de la conocida Valoración
múltiple de la poetisa.
Pedro Simón, a quien unió un fuerte
lazo con la poetisa, rememoró su primer
intento de acercamiento a ella en los años
80. Trabajaba por aquella época en Casa
de las Américas y, conocedor de la fama
de Dulce María entre sus amistades por
esa manera tan propia de leer su poesía,
quiso grabar algunos textos de su voz. El primer
intento fracasó, pero el investigador
no se desalentó: la pasión de
la poetisa por la prima ballerina absoluta Alicia
Alonso, le abriría las puertas. "Cuando
se enteró de que yo era el esposo de
Alicia Alonso, entonces accedió a una
visita a mi casa, pues era gran admiradora de
ella, incluso le había dedicado un poema".
Esta oportunidad fue aprovechada por Pedro para
cumplir su empeño. "Invité
a varios amigos y coloqué las grabadoras,
le pedimos que nos leyera algunos poemas, y
ella gustosa aceptó". Estas grabaciones
se conservan hoy en los archivos de Casa de
las Américas y constituyen un documento
excepcional.
Sobre la preparación de su libro Valoración
múltiple de Dulce María Loynaz,
comentó: "poco a poco me fue dando
acceso a sus cosas, muebles viejos, cuyas gavetas
llevaban años sin abrirse y que conservaban
importante papelería". Muchos de
ellos se perdieron, según pudo comprobar
posteriormente. Por estos, y otros documentos
que le fueron entregados por la Loynaz, pudo
continuar su libro. Solo lamenta que luego de
publicados, continuaron apareciendo papeles
de gran relevancia, como el caso de la correspondencia
sostenida entre la poetisa y Juana de Ibarbourou.
Declaró también como al triunfo
de la Revolución cubana, y con posterioridad
a este, la poetisa fue incitada a abandonar
el país por algunos amigos, ella nunca
aceptó: "Cómo abandonar un
país que mi familia ayudó a inventar…"
fueron siempre sus palabras. Muy a su pesar,
se aisló, y durante un tiempo fue olvidada.
"El olvido fue mutuo", advirtió
Simón, este ostracismo fue roto solamente
cuando le fue otorgado el Premio Cervantes,
comenzando así su redescubrimiento.
Simón hizo importantes señalamientos
respecto a la publicación de su poesía:
"Hay que cuidar qué se publica aunque
se haga con amor e interés, las ediciones
que se han hecho no son masivas y la gente puede
tener una idea equivocada de su obra. Según
cuenta, la propia Dulce le tenía "terror"
a ciertos poemas que nunca consintió
en publicar.
El investigador trabajó directamente
con la correspondencia de la poetisa, terreno
inexplorado en su totalidad, que constituye
un importante capítulo dentro de su obra.
Respecto a esta, Simón dijo "Hay
que empezar a rescatarla"; habló
también del importante material existente
en las crónicas periodísticas
que publicaba bajo el nombre de Pablo Álvarez
de Caña, su esposo. La propia escritora
firmó un documento en el que declaraba
cuáles eran suyas.
"El mejor homenaje a Dulce María
es leerla, defenderla de la cursilería",
concluyó, "Hay que salvar lo verdaderamente
perdurable". Una nueva edición de
su Poesía Completa verá la luz
este año, excelente oportunidad para
aquellos que no han descubierto -por una causa
u otra- el verdadero significado de su palabra.
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| Una
pluma sobre el pergamino del apartheid
Antonio Paneque Brizuela |
Las cumbres, experiencias y concepciones de
una escritora sudafricana antirracista, primera
mujer de su país y una de las siete del
mundo en alcanzar un Premio Nobel de Literatura,
estuvieron al alcance de escritores, periodistas
y editores cubanos en un conversatorio en el
que Nadine Gordimer describió cómo,
siendo blanca, luchó contra el apartheid
tanto con acciones como a través de su
literatura.
Durante el conversatorio en la sede del Instituto
Cubano del Libro, la autora respondió
a preguntas sobre la "dicotomía"
entre la individualidad del escritor y su ser
público; o la relación -como lo
definió ella- "entre el artista
explorando la vida, expresando lo que siente
y su responsabilidad social".
"Quisiera hablar solamente por mí
-respondió. Un escritor francés
nacido en Argelia, Albert Camus, dijo: El día
en que yo me sienta realmente como un escritor,
entonces seré un escritor. La forma en
que yo he enfocado mi vida es con una integridad
muy fuerte hacia ese trabajo.
"Nací en medio de un conflicto racial
y, a medida que iba creciendo me di cuenta de
que, como ser humano, como persona, tenía
la opción de pensar o no como la mayoría
de los blancos que gobernaban. Pero comencé
a identificarme con el Congreso Nacional Africano
(ANC) y a escribir propaganda para ese movimiento
antiapartheid, desde que comenzó a gestarse."
Durante su comparecencia en la que contestó
numerosas preguntas y agradeció al Gobierno
de Cuba y al Ministerio de Cultura poder viajar
al país, Gordimer añadió
que, por otro lado, "a través de
mis personajes, en cada novela que hacía
me proponía demostrar cuánto dolía
o cuánto afectaba al ser humano el hecho
de ser un esclavo".
En alusión a la recurrente pregunta de
cómo se hace un escritor, contestó:
"El artista tiene que tener algo con lo
que se nace, y después de esa cualidad
innata, por ejemplo, de escribir libros, me
imagino que debe ser fácil para esa persona
desempeñar dicha labor. El escritor tiene
una forma muy peculiar de ser: siempre debe
estar escuchándolo todo, observándolo
todo. Y algo muy conocido como imprescindible:
leer, leer y leer".
La Premio Nobel describió su origen familiar
"no intelectual", nacida en un pequeño
pueblo minero sudafricano, Springs, donde desde
pequeña iba mucho a la biblioteca local.
"Comencé a escribir muy joven, aproximadamente
a los nueve o diez años, pequeñas
historias y poemas. Escribir ha sido el centro
de mi vida. Creo haber vivido una vida muy intensa
como mujer y como ser humano".
Rondando ya los 80 (1923), pero acusando una
especie de vigor sereno, fundadora del Congreso
Nacional de Escritores Sudafricanos, Nadine
Gordimer refiere sobre su actividad actual aspectos
en torno a la cultura y en especial a la literatura,
y a la promoción de nuevos artistas,
entre ellos la obra de noveles escritores.
Tomado
de Granma
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| Escritores
cubanos reciben premios en el concurso
Juan Rulfo
Yordán Rey |
Radio Francia Internacional y el Instituto de
México, fundadores del Concurso Internacional
"Juan Rulfo", dieron a conocer los
ganadores en su decimonovena edición.
Dos cubanos obtuvieron lauros en el mismo. El
premio que otorga el Colegio de traductores
de Arles por la categoría de Traducción
correspondió al poeta, traductor y crítico
de cine Jorge Yglesias con el libro Antología
de la poesía francesa contemporánea.
También fue galardonado con una mención
honorífica el escritor Gerardo Fernández
Fé por su cuento Un escritor
de novelas llamado Roland Barthes.
En esta decimonovena edición fueron recibidas
7272 obras, procedentes de América Latina,
España, Francia, Estados Unidos y otros
países. El Premio que otorgan los patrocinadores
en la categoría de Cuento se concedió
al peruano Oscar Colchado Lucio por La
casa del cerro El Pino. El Premio de
Poesía fue compartido entre el puertorriqueño
Edgardo Sanabria Santaliz con El arte
de dormir en una silla de hospital
y el peruano Oscar Málaga con el El
libro del atolondrado. La categoría
de Ensayo Literario tuvo un solo ganador: el
español Javier de Navascués con
Jardines nostálgicos y falsas
arcadias en Julio Ramón Ribeyro.
El premio de Teatro quedó desierto.
En certámenes anteriores han recibido
el "Juan Rulfo" importantes narradores
cubanos como Senel Paz y Ena Lucía Portela,
con los cuentos El lobo, el bosque y
el hombre nuevo y El viejo,
el asesino y yo, respectivamente. También
han sido premiados en otras ediciones Arturo
Arango, Reynaldo González y Joel Cano,
entre otros.
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| Convocan
a concurso en homenaje a Heredia |
La
editorial Oriente y la dirección provincial
de Cultura de Santiago de Cuba convocan, por
ocasión única, al Premio Especial
de Poesía Bicentenario de José
María Heredia, en homenaje al bardo nacido
el 31 de diciembre de 1803.
Al certamen podrán concurrir todos los
escritores cubanos residentes en el país,
sean o no miembros de la UNEAC o de la AHS,
quienes deberán presentar un libro de
no menos de 60 cuartillas mecanografiadas o
impresas a dos espacios, en original y dos copias.
Las obras podrán tratar cualquier tema
y junto a ellas deberán consignarse los
datos de identificación y localización
del autor.
Hasta el 31 de marzo del año entrante
se recepcionarán los textos en la sede
de la Editorial Oriente, sita en Santa Lucía,
número 356, Santiago de Cuba, CP 90100,
o en la dirección de Literatura del Instituto
Cubano del Libro, calle O'Reilly número
4, esquina a Tacón, Habana Vieja.
En esa propia jornada se darán a conocer
los nombres de los integrantes del jurado que
otorgará un premio único e indivisible
consistente en diez mil pesos, diploma y la
publicación del libro durante el propio
año 2003 por parte de la editorial auspiciadora,
con el correspondiente pago por concepto de
derecho de autor.
El fallo del tribunal se hará público
en el mes de mayo.