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Lisandro Otero, Premio Nacional de Literatura 2002

Lisandro Otero

El Premio Nacional de Literatura 2002 fue otorgado al narrador, crítico, ensayista y periodista Lisandro Otero (La Habana, 4 de junio de 1932), convirtiéndose así en el vigésimotercer autor que recibe el más alto galardón de las letras cubanas.
El jurado, presidido por Nancy Morejón (ganadora del Premio en el año anterior) e integrado además por Graziella Pogolotti, Rogelio Rodríguez Coronel, Enrique Saínz y Margarita Mateo, tuvo también en consideración las nominaciones de Salvador Bueno, Mary Cruz, Nersys Felipe, Ambrosio Fornet, Carlos Galindo Lena, Reynaldo González, Eduardo Heras León, Luis Marré, Serafina Núñez, Ricardo Repilado y Lidia Turner.
Lisandro Otero cursó la primera y segunda enseñanzas en la capital del país. Hijo del periodista Lisandro Otero Masdeu, se graduó en esa profesión en la Escuela Manuel Márquez Sterling, realizó estudios de filosofía y letras en la Universidad de La Habana y de literatura en la de La Sorbona, de París, donde tuvo como profesor a Roland Barthes. A su regreso de Francia, en 1955, se incorporó a la resistencia clandestina contra la tiranía de Batista y colaboró con el Movimiento 26 de Julio.
Después del triunfo de la Revolución -entre otras responsabilidades- fue jefe de redacción de servicios especiales del diario Revolución, primer secretario ejecutivo de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (1961-1963), primer jefe de redacción de La Gaceta de Cuba (1962) y director de la revista Cuba (1963-1969). Además, vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura (1966-1970) y director de la revista Revolución y Cultura (1967-1968). Más adelante, consejero cultural de Cuba en Chile (1971-1973) y Gran Bretaña (1974-1976).
Su obra narrativa comprende los libros Tabaco para un Jueves Santo y otros cuentos cubanos (París,1955), La situación (Premio Casa de las Américas, 1963), Pasión de Urbino (Buenos Aires, Editorial Jorge Álvarez, 1966), En ciudad semejante (Ediciones Unión, 1970), General a caballo (Editorial Letras Cubanas, 1980), Temporada de ángeles (Premio de la Crítica, Editorial Letras Cubanas, 1983), Bolero (Editorial Letras Cubanas, 1986), Árbol de la vida (México, Editorial Siglo XXI, 1990), La travesía (Barcelona, Editorial Seix Barral, 1995) y Trilogía cubana (La situación, En ciudad semejante y Árbol de la vida, Editorial Letras Cubanas, 2001).
Dentro de los campos del ensayo y el periodismo ha publicado Cuba: Z.D.A. (Ediciones R, 1960), Hemingway (Cuadernos Casa de las Américas, 1963), En busca de Viet Nam (Editorial de Ciencias Sociales, 1970), Trazado (Ediciones Unión, 1976), Razón y fuerza de Chile: tres años de Unidad Popular (Editorial de Ciencias Sociales, 1979), Clave para Matta (Editorial Letras Cubanas, 1984), Disidencias y coincidencias en Cuba (Editorial José Martí, 1984) y La utopía cubana desde dentro (México, Editorial Siglo XXI, 1994). También es autor de Llover sobre mojado (memorias, Editorial Letras Cubanas, 1997), de la obra teatral Una lata de pintura (1962), de las letras de las canciones y del argumento del ballet El solar (1964) y del libreto de la comedia musical Mi solar (1965). Sus libros han sido traducidos a más de veinte idiomas.
Textos literarios y periodísticos suyos han visto la luz en numerosas publicaciones periódicas cubanas, así como en periódicos y revistas de Europa, Estados Unidos y América Latina.
Ha sido merecedor, entre otros reconocimientos, del Premio Nacional de Periodismo (1955), de las medallas Alejo Carpentier y Félix Elmuza, otorgadas en 1983 por el Consejo de Estado y la Unión de Periodistas de Cuba, respectivamente; de las medallas Combatiente de la Lucha Clandestina y la conmemorativa del trigésimo aniversario de las FAR, de la Orden Nacional al Mérito (1994), concedida por el gobierno francés y el Premio Nacional de Periodismo (1997), otorgado por el Club de Periodistas de México.
Miembro Correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua.
En 1994 el autor donó a la Biblioteca Nacional José Martí su papelería, de la cual surgió el Fondo Especial Lisandro Otero con su bibliografía activa y pasiva, correspondencia y documentos. En el año 2002 la Editorial Letras Cubanas publicó la Biobibliografía de Lisandro Otero (269 páginas), preparada por las hermanas Araceli y Josefina García-Carranza.
La entrega del Premio Nacional de Literatura 2002 tendrá lugar durante la XII Feria Internacional del Libro de La Habana, a inaugurarse el 30 de enero del próximo año en el Parque Morro-Cabaña.

Omar Perdomo

 

Premios UNEAC 2002
Yasmín S. Portales

Se han hecho públicos los Premios UNEAC 2002 de Novela, Poesía, Literatura para Niños y Jóvenes, Traducción y Ensayo.
El jurado integrado por Ena Lucía Portela, Ernesto Santana y Alberto Garrandés reconoció especialmente a dos de las obras presentadas a concurso en la categoría de novela. A Gina Picart le correspondió una Mención por Malevolgia y el premio fue a manos de Ulises Cala por su historia El Pasajero.
El dictamen del tribunal de Poesía -formado por dos poetas: Reina María Rodríguez y Jesús David Curbelo, y un ensayista, Enrique Saínz- reconoció la colección lírica Cavar un túnel, de Juan Carlos Flores.
El fallo acerca de la Literatura para Niños y Jóvenes fue leído por Alberto Yáñez; él, Mirta Yáñez y Omar Felipe Mauri, concedieron el premio a La noche de los papalotes, de Reynaldo Álvarez Lemus y una mención a El manuscrito de Pink Mountain. En la categoría de Traducción Literaria el criterio de Olga Sánchez Guevara, Aitana Alberti y Jorge Iglesias fue de galardonar la labor de Francisco Díaz Solar.
Para determinar el ganador del "Premio Especial de Ensayo Artístico Literario" se reunieron Pedro Pablo Rodríguez, Rafael Hernández y Víctor Fowler (reciente ganador del Premio de la Crítica Literaria por la colección Historias del cuerpo). Su acuerdo fue honrar el volumen Las metáforas del cambio, de Marial Iglesias.

Tomado de Cubaliteraria

Catorce autores de Cuba y México en nueva antología de cuentos

MEXICO, DF, México (Librusa) - Relatos de catorce escritores de Cuba y México que abordan temas de sus respectivos entornos con "peripecias y reflexiones", entre ellos Pedro Juan Gutiérrez y Ana Clavel, ocupan las páginas de una nueva antología titulada Cuentos sin visado.
Publicado por el sello Lectorum, de México, el libro "constituye una muestra representativa de las más recientes tendencias del género cuentístico en dichas naciones, donde, más allá de similitudes y diferencias, abordan, sin inhibiciones ni tecnicismos, los temas más diversos de sus respectivos entornos, entregando un panorama rico en peripecias y reflexiones", indica un comunicado.
Los antólogos son el cubano Rogelio Riverón y el mexicano Mauricio Carrera, ambos críticos y cuentistas.
Para Riverón, los cuentos cubanos que aparecen en la antología "perfilan los rasgos más comunes de la narración corta de Cuba: el sesgo testimonial marcado en ocasiones por una parquedad poliédrica, la parodia, la autorreflexión textual y una especie de fruición simbólica, alusiva, que, consciente de que, en efecto, cada perspectiva tiene su hora, aguarda con paciencia nuevos momentos de esplendor".
Por su parte, Carrera ubica a los cuentistas seleccionados dentro de la llamada Generación del Umbral, "entendida lo mismo como principio que como transición y cambio", con exponentes formados "sentimental y literariamente en medio de décadas perdidas de crisis económica, lo que acaso explique su rechazo a escribir sobre un México marcado por la frustración y la decepción".
Los autores incluidos son los cubanos Pedro Juan Gutiérrez, Guillermo Vidal, Marilyn Bobes, Alberto Garrandés, Rogelio Riverón, Ángel Santiesteban y Ena Lucía Portela; y los mexicanos Mario González Suárez, Eduardo Antonio Parra, Mauricio Montiel Figueiras, Ana García Bergua, Ana Clavel, Guillermo Vega Zaragoza y Mauricio Carrera.

 

Reeditan en España antología de poesía cubana preparada por Lezama Lima

MADRID, España (Librusa) - Antología de la poesía cubana, una obra canónica de las letras de la isla caribeña, seleccionada y documentada por José Lezama Lima, que falleció en 1976, acaba de ser reeditada y ampliada en España por Editorial Verbum.
Publicada originalmente en 1965, en tres volúmenes, la antología "se convirtió de inmediato, tanto por la amplia selección como por el valor de sus comentarios, en obra de referencia imprescindible a fin de conocer la lírica cubana", según los editores.
Asimismo, indicaron que en la reedición "los profesores Ángel Estéban y Alvaro Salvador, de la Universidad de Granada, han respetado escrupulosamente el proyecto de Lezama Lima, que abarca hasta el siglo XIX". Sin embargo, "han introducido en un anexo del volumen I, los capítulos cubanos de la Florida, extenso poema épico de Fray Alonso de Escobedo (1598-1600), relativos a la isla de Cuba, su naturaleza y sus habitantes, un texto no tenido en cuenta hasta ahora por la bibliografía cubana, y nunca editado en las antologías conocidas".
También explicaron que "si todas las historias y antologías de la literatura cubana comienzan con el Espejo de Paciencia (1608), como hace Lezama, hemos adelantado la cronología en diez años, adentrándonos en el siglo XVI".
Por otro lado, destacaron que "el cuarto tomo comienza donde lo dejó Lezama: se dan cita casi 130 poetas del siglo XX, los más representativos, desde Dulce María Loynaz, Boti, Guillén, pasando por Lezama, Eliseo Diego, Baquero y los de Orígenes, para continuar con las generaciones posteriores, con poetas como Roberto Fernández Retamar, Heberto Padilla, Pablo Armando Fernández (...) hasta llegar a las generaciones más jóvenes (menores de cincuenta años)".
Igualmente "el criterio utilizado ha sido el de la estricta calidad literaria, introduciendo poetas residentes en la Isla, en España, Estados Unidos u otros lugares de Europa o América".
Cada selección aparece con una biobliografía de autor y el volumen viene precedido por un extenso estudio de la poesía cubana del XX y una selección bibliográfica, comentada, de las mejores antologías de la poesía cubana contemporánea.
Para Verbum, se trata de "la antología más completa de la poesía cubana que, publicada en los comienzos del Siglo XXI, cierra una gran etapa de la literatura de ese país, tan prolífica en el género poético, tan ligada a su propia historia y tan definidora de la identidad cubana".

 

Diciembre de Dulce María

Dulce María Loynaz

Dulce Maria Loynaz, una de las más trascendentes poetisas de América, recibió merecido homenaje en la ciudad de La Habana, que le viera nacer hace cien años, el 10 de diciembre de 1902.
Con el IV Coloquio: En el Jardín… se iniciaron los festejos más importantes por el Centenario del Natalicio de Dulce María Loynaz en su Ciudad Natal, la Ciudad de La Habana, donde encontró motivo de inspiración para su obra y en la que vivió durante sus largos 94 años de vida hasta el 27 de abril de 1997. Durante estos días se le recordó durante las jornadas académicas que comenzaron el lunes 9 de diciembre a las 10 de la mañana en el Instituto de Literatura y Lingüística y culminaron el sábado 14 en el Centro Cultural de España en La Habana, a las que concurrieron numerosos investigadores de Cuba, España, Estados Unidos y Venezuela. Allí fueron analizadas diversas temáticas sobre la Escritura Femenina en Ibero América y el Caribe, además de celebrarse el encuentro de Mujeres Creadoras "Nuevos avatares de Safo", con el que se pretende conocer la problemática actual y las perspectivas de la mujer en la Literatura y las artes.
En el evento se dieron a conocer libros y publicaciones recientes de y sobre Dulce María Loynaz. Durante todos los días se presentaron una decena de libros para los interesados en la obra de Dulce María, que son novedades recientemente editadas en Cuba y el extranjero como Dulce María Loynaz, la agonía de un mito y Silencio y destino de Alberto Garrandes o En el Jardín de Dulce María Loynaz de la española Hortensia Viñes. Además, Isla sola de Onelio Torres, entre otros.
El Proyecto Cultural: En el Jardín..., que organiza estos eventos desde 1996, coordinó con otras instituciones un programa especial de acciones culturales a partir de las 5 de la tarde, hora en que Dulce María recibía sus visitas, que contempló el 9 de diciembre en la Casa de la Poesía la exposición de artes plásticas Sin nombre, y a las 8 de la noche se premió el primer concurso En el jardín de la poesía. Con posterioridad, tuvo lugar la Velada Cultural Cien poemas para un Centenario, en la que poetas de su ciudad, artistas y trovadores cantaron a Dulce María, y entre poemas y canciones encendieron cien velas en la noche habanera esperando la llegada del 10 de diciembre, cumpleaños 100 de la más universal escritora cubana del siglo XX.
Los festejos continuaron en La Habana de Dulce Maria Loynaz donde el martes 10 de diciembre a las 9 de la mañana los asistentes al IV Coloquio: En el Jardín… depositaron una ofrenda floral en el panteón que guarda los restos de la poetisa en el habanero Cementerio de Colón y leyeron poemas de su libro Juegos de agua en versión reeditado por la Fundación Jorge Guillén de Valladolid. Y el propio 10 diciembre a las 8 de la noche la sala Lecuona del Gran Teatro de La Habana acogió la gala El mar es un jardín azul.
Concurrió a La Habana especialmente invitada al IV Coloquio: En el Jardín… una delegación de las Islas Canarias encabezada por el Viceconsejero de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias Ángel Marrero Alayón, otros funcionarios y el Alcalde del municipio de Tijarafe junto a casi cuarenta de sus pobladores, interesados en conocer Cuba y la obra de quien describió sus islas. Dulce María hace referencias en su libro Un verano en Tenerife a la Calle del Adiós en Tijarafe, donde, camino del cementerio, los pobladores despedían por última vez a sus seres queridos.
El miércoles 11 a las 5 de la tarde se dio a conocer simultáneamente en Canarias y en Cuba los resultados de la primera convocatoria del Premio Hispanoamericano de Poesía y Ensayo "Dulce María Loynaz", iniciativa del Proyecto Cultural: En el Jardín… acogida por el Gobierno de Canarias. El Centro Cultural de España en La Habana fue el ámbito donde el Viceconsejero de Cultura y Deportes de Canarias y Presidente del Jurado Ángel Marrero Alayón dio a conocer que los ganadores de tan importante certamen fue Movimientos mecánicos para juguetes abandonados, de la cubana residente en Londres Carlota Caufield. A Pedro Flores, de Canarias, se le otorgó una mención especial. El Premio de Ensayo quedó desierto en esta oportunidad. A esta primera convocatoria se presentaron más de 150 originales procedentes de Cuba, España, Argentina, República Dominicana, México, Colombia y Estados Unidos, que dan fe del interés de los hispanohablantes por un Premio con el nombre de la escritora cubana más universal del siglo XX.

 

Premios Nosside Caribe 2002

La poetisa espirituana Liudmila Quincoses (1975) resultó ganadora del Premio Absoluto en el tercer concurso internacional Nosside Caribe correspondiente al presente año, según dio a conocer la Dirección de Literatura del Instituto Cubano del Libro, convocante del certamen junto al Centro de Estudios Bosio y las embajadas de Italia en Cuba y de Cuba en Italia.
El jurado de este concurso para autores caribeños con obras totalmente inéditas, integrado por prestigiosos intelectuales cubanos e italianos (Jorge Timossi, Jorge Luis Arcos, Marilyn Bobes, Pasquale Amato, Gianpetro Schibotto y Manuela Faviono) otorgó premios a Pedro Oscar Godínez y Susana María Pérez Royero, ambos de Ciudad de La Habana, Teresa Melo, de Santiago de Cuba, y Luis Lexandel Pita, de Granma, así como menciones especiales a Antonio Azpeitía Blanco, de Matanzas, y a los capitalinos Luisa Oneida Landín Ramos y Fernando Salcines.
El acto de entrega de los Premios Nosside Caribe tendrá lugar en la próxima Feria Internacional del Libro de La Habana.

 

La Dulce Maria que yo conocí. Conversatorio con Pedro Simón
Yordán Rey

En la galería Raúl Martínez, del Instituto Cubano del Libro, la tarde del 13 de diciembre fue propicia a un singular encuentro: una charla sobre Dulce María Loynaz -Premio Cervantes de Literatura. Aspectos relevantes, y casi desconocidos, de su vida fueron directamente expuestos por Pedro Simón, importante investigador y autor de la conocida Valoración múltiple de la poetisa.
Pedro Simón, a quien unió un fuerte lazo con la poetisa, rememoró su primer intento de acercamiento a ella en los años 80. Trabajaba por aquella época en Casa de las Américas y, conocedor de la fama de Dulce María entre sus amistades por esa manera tan propia de leer su poesía, quiso grabar algunos textos de su voz. El primer intento fracasó, pero el investigador no se desalentó: la pasión de la poetisa por la prima ballerina absoluta Alicia Alonso, le abriría las puertas. "Cuando se enteró de que yo era el esposo de Alicia Alonso, entonces accedió a una visita a mi casa, pues era gran admiradora de ella, incluso le había dedicado un poema". Esta oportunidad fue aprovechada por Pedro para cumplir su empeño. "Invité a varios amigos y coloqué las grabadoras, le pedimos que nos leyera algunos poemas, y ella gustosa aceptó". Estas grabaciones se conservan hoy en los archivos de Casa de las Américas y constituyen un documento excepcional.
Sobre la preparación de su libro Valoración múltiple de Dulce María Loynaz, comentó: "poco a poco me fue dando acceso a sus cosas, muebles viejos, cuyas gavetas llevaban años sin abrirse y que conservaban importante papelería". Muchos de ellos se perdieron, según pudo comprobar posteriormente. Por estos, y otros documentos que le fueron entregados por la Loynaz, pudo continuar su libro. Solo lamenta que luego de publicados, continuaron apareciendo papeles de gran relevancia, como el caso de la correspondencia sostenida entre la poetisa y Juana de Ibarbourou.
Declaró también como al triunfo de la Revolución cubana, y con posterioridad a este, la poetisa fue incitada a abandonar el país por algunos amigos, ella nunca aceptó: "Cómo abandonar un país que mi familia ayudó a inventar…" fueron siempre sus palabras. Muy a su pesar, se aisló, y durante un tiempo fue olvidada. "El olvido fue mutuo", advirtió Simón, este ostracismo fue roto solamente cuando le fue otorgado el Premio Cervantes, comenzando así su redescubrimiento.
Simón hizo importantes señalamientos respecto a la publicación de su poesía: "Hay que cuidar qué se publica aunque se haga con amor e interés, las ediciones que se han hecho no son masivas y la gente puede tener una idea equivocada de su obra. Según cuenta, la propia Dulce le tenía "terror" a ciertos poemas que nunca consintió en publicar.
El investigador trabajó directamente con la correspondencia de la poetisa, terreno inexplorado en su totalidad, que constituye un importante capítulo dentro de su obra. Respecto a esta, Simón dijo "Hay que empezar a rescatarla"; habló también del importante material existente en las crónicas periodísticas que publicaba bajo el nombre de Pablo Álvarez de Caña, su esposo. La propia escritora firmó un documento en el que declaraba cuáles eran suyas.
"El mejor homenaje a Dulce María es leerla, defenderla de la cursilería", concluyó, "Hay que salvar lo verdaderamente perdurable". Una nueva edición de su Poesía Completa verá la luz este año, excelente oportunidad para aquellos que no han descubierto -por una causa u otra- el verdadero significado de su palabra.

Una pluma sobre el pergamino del apartheid
Antonio Paneque Brizuela

Las cumbres, experiencias y concepciones de una escritora sudafricana antirracista, primera mujer de su país y una de las siete del mundo en alcanzar un Premio Nobel de Literatura, estuvieron al alcance de escritores, periodistas y editores cubanos en un conversatorio en el que Nadine Gordimer describió cómo, siendo blanca, luchó contra el apartheid tanto con acciones como a través de su literatura.
Durante el conversatorio en la sede del Instituto Cubano del Libro, la autora respondió a preguntas sobre la "dicotomía" entre la individualidad del escritor y su ser público; o la relación -como lo definió ella- "entre el artista explorando la vida, expresando lo que siente y su responsabilidad social".
"Quisiera hablar solamente por mí -respondió. Un escritor francés nacido en Argelia, Albert Camus, dijo: El día en que yo me sienta realmente como un escritor, entonces seré un escritor. La forma en que yo he enfocado mi vida es con una integridad muy fuerte hacia ese trabajo.
"Nací en medio de un conflicto racial y, a medida que iba creciendo me di cuenta de que, como ser humano, como persona, tenía la opción de pensar o no como la mayoría de los blancos que gobernaban. Pero comencé a identificarme con el Congreso Nacional Africano (ANC) y a escribir propaganda para ese movimiento antiapartheid, desde que comenzó a gestarse."
Durante su comparecencia en la que contestó numerosas preguntas y agradeció al Gobierno de Cuba y al Ministerio de Cultura poder viajar al país, Gordimer añadió que, por otro lado, "a través de mis personajes, en cada novela que hacía me proponía demostrar cuánto dolía o cuánto afectaba al ser humano el hecho de ser un esclavo".
En alusión a la recurrente pregunta de cómo se hace un escritor, contestó: "El artista tiene que tener algo con lo que se nace, y después de esa cualidad innata, por ejemplo, de escribir libros, me imagino que debe ser fácil para esa persona desempeñar dicha labor. El escritor tiene una forma muy peculiar de ser: siempre debe estar escuchándolo todo, observándolo todo. Y algo muy conocido como imprescindible: leer, leer y leer".
La Premio Nobel describió su origen familiar "no intelectual", nacida en un pequeño pueblo minero sudafricano, Springs, donde desde pequeña iba mucho a la biblioteca local. "Comencé a escribir muy joven, aproximadamente a los nueve o diez años, pequeñas historias y poemas. Escribir ha sido el centro de mi vida. Creo haber vivido una vida muy intensa como mujer y como ser humano".
Rondando ya los 80 (1923), pero acusando una especie de vigor sereno, fundadora del Congreso Nacional de Escritores Sudafricanos, Nadine Gordimer refiere sobre su actividad actual aspectos en torno a la cultura y en especial a la literatura, y a la promoción de nuevos artistas, entre ellos la obra de noveles escritores.

Tomado de Granma

 

Escritores cubanos reciben premios en el concurso Juan Rulfo
Yordán Rey

Radio Francia Internacional y el Instituto de México, fundadores del Concurso Internacional "Juan Rulfo", dieron a conocer los ganadores en su decimonovena edición. Dos cubanos obtuvieron lauros en el mismo. El premio que otorga el Colegio de traductores de Arles por la categoría de Traducción correspondió al poeta, traductor y crítico de cine Jorge Yglesias con el libro Antología de la poesía francesa contemporánea. También fue galardonado con una mención honorífica el escritor Gerardo Fernández Fé por su cuento Un escritor de novelas llamado Roland Barthes.
En esta decimonovena edición fueron recibidas 7272 obras, procedentes de América Latina, España, Francia, Estados Unidos y otros países. El Premio que otorgan los patrocinadores en la categoría de Cuento se concedió al peruano Oscar Colchado Lucio por La casa del cerro El Pino. El Premio de Poesía fue compartido entre el puertorriqueño Edgardo Sanabria Santaliz con El arte de dormir en una silla de hospital y el peruano Oscar Málaga con el El libro del atolondrado. La categoría de Ensayo Literario tuvo un solo ganador: el español Javier de Navascués con Jardines nostálgicos y falsas arcadias en Julio Ramón Ribeyro. El premio de Teatro quedó desierto.
En certámenes anteriores han recibido el "Juan Rulfo" importantes narradores cubanos como Senel Paz y Ena Lucía Portela, con los cuentos El lobo, el bosque y el hombre nuevo y El viejo, el asesino y yo, respectivamente. También han sido premiados en otras ediciones Arturo Arango, Reynaldo González y Joel Cano, entre otros.


Convocan a concurso en homenaje a Heredia

La editorial Oriente y la dirección provincial de Cultura de Santiago de Cuba convocan, por ocasión única, al Premio Especial de Poesía Bicentenario de José María Heredia, en homenaje al bardo nacido el 31 de diciembre de 1803.
Al certamen podrán concurrir todos los escritores cubanos residentes en el país, sean o no miembros de la UNEAC o de la AHS, quienes deberán presentar un libro de no menos de 60 cuartillas mecanografiadas o impresas a dos espacios, en original y dos copias. Las obras podrán tratar cualquier tema y junto a ellas deberán consignarse los datos de identificación y localización del autor.
Hasta el 31 de marzo del año entrante se recepcionarán los textos en la sede de la Editorial Oriente, sita en Santa Lucía, número 356, Santiago de Cuba, CP 90100, o en la dirección de Literatura del Instituto Cubano del Libro, calle O'Reilly número 4, esquina a Tacón, Habana Vieja.
En esa propia jornada se darán a conocer los nombres de los integrantes del jurado que otorgará un premio único e indivisible consistente en diez mil pesos, diploma y la publicación del libro durante el propio año 2003 por parte de la editorial auspiciadora, con el correspondiente pago por concepto de derecho de autor.
El fallo del tribunal se hará público en el mes de mayo.

 
 
 

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