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El
invierno se ha ido sin uno darse cuenta. Tiene apuro
este verano por cocernos vivos.
Mientras tanto, La isla en peso
sigue su obstinada revisión de las letras de
la nación, dondequiera que estén -bajo
el sol caribeño o en un bajo cero canadiense.
Este número trae Una
reverencia profunda a los padres fundadores de
la nación letrada. De ahí que reproduzcamos
una selección de la casi desconocida correspondencia
entre José Zacarías González
del Valle y Anselmo Suárez y Romero, reunida
en forma de libro bajo el título de La
vida literaria en Cuba (1836-1840) allá
por 1938. En ella, vuelven a la vida Domingo del Monte
-este 4 de noviembre celebramos el siglo y medio de
su muerte- y su tertulia habanera, así como
la atmósfera que dio vida a los primeros mitos
de nuestra literatura.
Para Entrevisiones conversamos
con la poeta Liudmila Quincoses, cuya obra incluía
nuestra pasada entrega, en tanto la Carta
náutica reúne un par de cuentos
del libro Cerrado por
reparación, de Nancy Alonso; poemas
de Teresa Melo; y un ensayo
de Leonardo Padura que, a propósito del bicentenario
de José María Heredia que este año
celebramos, aclara ciertas claves de su exitoso libro
de 2002 La novela de mi vida.
Para Las últimas bibliotecas
de la isla acogemos el prólogo que dedicara
Juan Nicolás Padrón a la antología
poética de Nicolás Guillén Abre
la muralla y una reseña de Antonio
Benítez Rojo acerca de Santería
y vodú; sexualidad y homerotismo. Caminos que
se cruzan sobre la narrativa cubana contemporánea,
de la ensayista Alicia Vadillo.
El Saco roto va ahíto,
y revisa desde los resultados del Premio Casa 2003
hasta la XII Feria Interncional del Libro en Cuba,
incluyendo a Heredia otra vez. Mientras que en el
Parque Central se sienta
Juan Orlando Perez a contarnos de Un juego
de pelota en Londres. Con cerveza, faltaría
más. Que no se puede con tanto calor.