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Premio Especial de Poesía por el Bicentenario de Heredia

La Editorial Oriente y la Dirección Provincial de Cultura en Santiago de Cuba, convocan por única vez al Premio Especial de Poesía Bicentenario de José María Heredia, en el que podrán participar todos los escritores cubanos residentes en el país (sean o no miembros de la UNEAC o de la Asociación Hermanos Saíz), con una obra no menor de 60 cuartillas (mil 800 caracteres), sobre tema libre, en original y dos copias mecanografiados o impresos a dos espacios, acompañados de una ficha del autor, nombre y apellidos completos, número de carné de identidad, dirección particular y número de teléfono u otra vía de localización.
Los trabajos se recibirán hasta el próximo 30 de abril (día en que se sabrá la conformación del jurado) en la sede de la Editorial Oriente (Santa Lucía 356, Santiago de Cuba, código postal 90 100) o en la Dirección de Literatura del Instituto Cubano del Libro, O´Reilly 4 esquina a Tacón, La Habana Vieja.
El jurado otorgará un premio único e indivisible, consistente en diez mil pesos (moneda nacional), diploma y la publicación de la obra por la Editorial Oriente, con la retribución correspondiente al derecho de autor. Los resultados del certamen serán dados a conocer en mayo del 2003, en ocasión de la entrega de los Premios Oriente. El libro premiado se presentará el 31 de diciembre del mismo año, como parte de los festejos por el Bicentenario de Heredia.
El jurado no otorgará menciones, pero sí podrá recomendar las obras finalistas a la Editorial Oriente para valorar su posible publicación. No se devolverán las obras presentadas al concurso.

Dirección de Promoción
Instituto Cubano del Libro

 

Teresa Melo, Premio Nicolás Guillén 2003

Teresa Melo

La poetisa santiaguera Teresa Melo (1961) resultó merecedora del Premio Nicolás Guillén 2003, por su obra titulada Las altas horas, según se dio a conocer en la Editorial Letras Cubanas, que convoca a este certamen de poesía junto a la Fundación Nicolás Guillén y el Instituto Cubano del Libro.
Según dictaminó el jurado, presidido por Iroel Sánchez Espinosa, e integrado por Nancy Morejón, Sigfredo Ariel, Norberto Codina y Nicolás Hernández Guillén (este último como coordinador), se premió a la mencionada autora "por la excelencia literaria de una voz que tiende un hermoso puente entre su intimidad y el carácter insular de su entorno inmediato. Asimismo, su acento generacional valida una legítima apropiación de un lenguaje poético que, siendo muy propio, se nutre de la mejor tradición lírica cubana".
Al Nicolás Guillén 2003 se presentaron 79 obras. El premio correspondiente a este año será entregado durante la XII Feria Internacional del Libro de La Habana.

Omar Perdomo

 

Entrevista a Edmundo Desnoes
Retorno a la amistad y la sangre
Francisco G. Navarro

 

Edmundo Desnoes

Viste de negro sin llegar a la impecabilidad y la mirada escruta desde un azul semejante al cielo que le vio nacer hace 72 años. Mientras los dedos que teclearon el guión de la mejor película cubana acarician un habano a medio fumar -un placer mundano que en Nueva York le resulta esquivo- Edmundo Desnoes, desde sus seis pies dos pulgadas de estatura, dialoga con Juventud Rebelde sobre encuentros y desencuentros, planes y sorpresas.
En el lobby del cienfueguero hotel Jagua, durante uno de los breves paréntesis hurtados a la lectura de al menos un quinto de las 120 novelas presentadas al Premio Casa 2003, el autor de Memorias del subdesarrollo arma sus respuestas como un hábil artesano de la palabra. La barba blanca y recortada de patriarca antillano refugiado en la Gran Manzana impone respeto, pero la conversación fluye generosa, con el tiempo como único handicap.
Arribó a La Habana el viernes 10, luego de 23 años de ausencia. Pudo venir antes como enviado especial de una publicación neoyorquina, pero prefirió aguardar una invitación amiga y el convite llegó desde la Casa, de cuya revista fue miembro del consejo de redacción en el primer lustro de los rebeldes ´60 del pasado siglo.

-Durante la presentación del Premio Casa, el lunes anterior, usted fue recibido con una ovación.
-Me conmovió y me atolondró. En realidad estaban todos allí, desde dirigentes como el antiguo ministro de cultura, Armando Hart, hasta los jóvenes escritores.

-¿Cómo había soñado ese reencuentro?
-No esperaba una acogida tan afectuosa. Primero fue mi compromiso con el sueño de la Revolución en sus inicios, pero ahora yo regresé a la amistad y la sangre, quiero decir a la familia, desde un sobrino al que dejé de ver cuando tenía ocho años hasta mi hermano de 82, a quien no le había escrito.
"Pero la impresión mayor radica en la cuestión literaria, sentir cómo los jóvenes se identifican aún con Memorias... y la película, cómo perciben aquella ambigüedad reflejada en la novela, porque al principio la cuestión ideológica resultaba muy rígida, pero ahora hay contradicciones y ellas están presentes en la literatura, por eso la identificación de quienes no vivieron aquella etapa.
"Es una sorpresa comprobar que me están leyendo los jóvenes cubanos".

-¿La primera semana de estancia en la Isla le ha servido para comparar la Cuba que dejó atrás en 1979 y la actual?
-Sí, en alguna medida. La necesidad de sobrevivir a base de una economía donde el dólar es importante creó divisiones internas, una forma de división de clases; es el precio por la sobrevivencia, pero lo más positivo es que por primera vez estamos solos y nuestra identidad depende de nosotros y únicamente de nosotros. Ya no es la Unión Soviética, ni España, ni los Estados Unidos, ahora estamos organizando el mundo alrededor de Cuba. Esta isla es un centro en sí, no depende de nadie.

-¿Cuáles son sus armas para defender la cubanía en un medio como Nueva York?
-Lo fundamental es la lengua, es el idioma, el español en que uno nace, el español cubano, el depositario de nuestra identidad. Llevamos nuestra manera de pensar y sentir en la forma en que hablamos y pensamos, y eso está en la lengua.
"No hay nada más opuesto a la lengua inglesa que la española. Aquella es un instrumento de trabajo para hacer cosas... el español es una identidad, te va la vida en lo que dices. En los Estados Unidos la gente vive en función de los Mall (como las Galerías Paseo), un lugar donde uno va a comprar.
"Son las cosas las determinadoras de la identidad, la actividad social consiste en ir de compras. La de nosotros yo diría que es en la plaza, cuando hablamos, y el genio de eso es Fidel Castro. Todo el mundo habla de la Revolución desde el punto de vista de las armas, pero lo que sostiene el proyecto son la ideas, es la palabra encendida de Fidel".

-Usted es considerado un precursor por su antología Los dispositivos de la flor, que por primera vez unió en mismo texto a escritores cubanos de ambos lados, en una fecha tan temprana como 1981, cuando estaba fresco el éxodo del Mariel. ¿Por qué se atrevió a emprender un proyecto como aquel?
-Lo que pasó es que cuando yo estaba aquí había una división interna: los que estaban dentro y los que estaban fuera. Una vez en Estados Unidos reconocí la existencia de una realidad mayor: la identidad nacional que está por encima de las diferencias. Pero también nosotros pertenecemos a un mundo más amplio. La Revolución habla de Latinoamérica, sin embargo, en Estados Unidos hay 20 millones de hispanoparlantes, de latinos, o sea esa comunidad de la lengua.
"Eso me pareció esencial porque independiente de los problemas, económicos, sociales y políticos, existe una identidad en la manera de vivir y sentir el mundo, y tal vez la imposición del inglés nos va a robar un poco esa identidad lingüística. Por eso yo creo que la lengua, la cultura y la literatura forman una tríada importante de nuestra defensa contra esa homogeneización que es la globalización".

- Pero Los dispositivos... no contó con el apoyo unánime de los antologados... digamos Cabrera Infante.
- Guillermo fue al extremo de decir que ponerlo a él junto con Fidel Castro en una antología era como colocar a Thomas Mann, el escritor alemán, en una recopilación alemana al lado de Hitler; llegó a ese extremo. Para mí, que nací en español, la base somos nosotros todos, quienes hablamos esta lengua y quien redacta un texto, sea La Historia me absolverá o un poema de Retamar, pertenece a ese mundo de la lengua, no importa el lugar donde viva, dentro o fuera. Yo quería sumar en lugar de dividir, porque la mayoría de los cubanos que se van toman posiciones conflictivas. Enseguida adoptan la ideología anticubana, anticastrista.
"Cuando Lezama Lima organizaba el movimiento de Orígenes a ciertas personas que él rechazaba las 'barría hacia fuera'; en aquel momento yo entendí que era necesario comenzar a 'barrer hacia dentro'.
"Ahora, al regresar, lo que parecían grandes diferencias 20 años atrás son secundarias. Más que la ideología priman los sentimientos, la experiencia compartida, porque hay una historia de los sentimientos al igual que hay otra de los acontecimientos".

- Usted anunció la próxima salida de Memorias del desarrollo. ¿Por qué esperó tanto para producir su primera novela "estadounidense"?
-Después de Memorias del subdesarrollo, esta es la primera, la primera importante, porque escribí otras cosas en Nueva York, pero las engaveté. Esta es una novela de continuidad, la cual llevo escribiendo desde hace casi 10 años porque para entender un lugar es necesario vivir en él un tiempo. Un ensayo resulta diferente; yo pretendo narrar la visión de un cubano en Estados Unidos y con ella establecer un puente, porque hay una población hispanoparlante que vive en aquel país, pero no lo entiende, y yo tenía el deber de hacer un mundo más inteligible para ellos.

-A 38 años de Memorias del subdesarrollo muchos lectores aguardan con avidez la nueva entrega.
- Debe estar lista para fines de año y tengo la esperanza de que se publique aquí en Cuba porque a mí no me interesa la cosa económica. Ese es uno de los problemas de la literatura hoy. Se ha vuelto ahora un producto, como lo es un par de zapatos. Hay un mercado y tú vendes lo que el mercado pide y no lo que tú crees más importante.

-¿Cómo recuerda el ambiente literario en que nació Memorias..., un clásico de la literatura cubana de la Revolución?
- Era ya el momento de la literatura del boom: García Márquez, Carlos Fuentes, Carpentier, creadores de un mundo imaginario muy rico, pero en el cual no era importante la subjetividad, y Memorias... parecía carecer de importancia en aquel contexto porque miraba desde lo subjetivo, algo imposible de lograr en la realidad maravillosa narrada por Carpentier; allí no se podía introducir el drama cotiano, las dudas de la gente, sus ambigüedades y contradicciones. Hoy el mundo es más complejo de lo que creíamos entonces, aunque menos trascendental.

- La contradicción desarrollo-subdesarrollo representa una especie de obsesión en su obra?
- El escritor necesita una voz y un tema en qué profundizar. El asunto desarrollo-subdesarrollo era visto desde un prisma exclusivamente económico y yo lo traté desde el aspecto sicológico, porque el fenómeno del subdesarrollo repercute en la conducta y las ideas, y a mí me interesó investigarlo al nivel de la conciencia.

- Mientras hace jogging en una avenida neoyorquina el protagonista de su última novela dice: 'Corra o no corra, jamás llegaré a ninguna parte'. ¿A su edad, cree usted que ha llegado a alguna parte?
- A veces uno cree que llegó a alguna parte y lo que ha hecho es moverse circularmente. Llegado a cierto punto en la vida uno ya no vive en función del futuro, sino del presente. Si los jóvenes cubanos continúan leyéndome tendré asegurada la continuidad.
"Juan Ramón Jiménez, el poeta español, se preguntaba ¿qué cosa es un clásico? Lo clásico es lo vivo, y para estar vivo uno debe tener la lectura de los jóvenes".

 

Guillermo Vidal, Premio Alejo Carpentier de Novela

Guillermo Vidal

Un narrador nacido en Las Tunas, Guillermo Vidal Ortiz (1952), acaba de ser merecedor del codiciado Premio Alejo Carpentier de Novela correspondiente al presente año, con la obra titulada La saga del perseguido, según se dio a conocer en el Instituto Cubano del Libro.
En sus consideraciones finales sobre el texto premiado, que compitió con otros dieciséis enviados al certamen, el jurado presidido por Iroel Sánchez e integrado por Miguel Mejides, Jorge Luis Hernández y Agustín de Rojas, señaló su " riqueza de la recreación literaria de la realidad, apoyada en el recurso de lo oral, en que lo individual deviene resonancia de nuestra historia; el texto ofrece una perspectiva arraigada en las peripecias de los personajes en una pequeña ciudad, de manera que lo local deriva en un discurso de trascendencia universal".
Guillermo Vidal es autor de una amplia producción narrativa, tanto en cuento como en novela (Los iniciados, Los enemigos, Se permuta esta casa, Confabulación de la araña, Donde nadie nos vea, Matarile, El quinto sol, Las manzanas del paraíso, Ella es tan sucia como sus ojos, El amo de las tumbas, Los cuervos). Ha sido ganador de los máximos galardones en los concursos nacionales 13 de Marzo (1985), David (1986), Luis Felipe Rodríguez (1990) y Hermanos Loynaz (1996), y en los concursos internacionales Casa de Teatro, de República Dominicana (1998) y Dulce María Loynaz (2002).
Miembro de la Asociación de Escritores de la UNEAC, se ha desempeñado como profesor de literatura hispanoamericana e impartido cursos y entrenamientos de postgrado sobre narratología, narrativa cubana contemporánea y otros temas afines.

Omar Perdomo

 

Premio Casa de las Américas 2003
Premio de novela

La hermana (una novela sobre la vida de Emily Dickinson), de Paola Cristina Yannielli, de Argentina.
El jurado fundamenta su fallo en las siguientes consideraciones:Con un alto valor literario La hermana logra una mirada original y conmovedora sobre la famosa poeta norteamericana, cuya vida sigue siendo un enigma. La estructura narrativa se impone sobre los hechos biográficos y el relato logra cautivar al lector con rigurosa y contenida poesía, convirtiéndolo en un texto de características universales.

Menciones:

Guaduales, de Luz Peña Tovar, de Colombia.
El cuarto de al lado, de Alberto Sánchez Danza, de Argentina.

Premio de ensayo histórico-social

La otra familia (parientes, redes y descendencia de los esclavos en Cuba), de María del Carmen Barcia, de Cuba.

El jurado fundamenta su fallo en las siguientes consideraciones:

La otra familia es una profunda investigación de carácter histórico sobre el tema del esclavismo y la negritud, realizada con originalidad y profesionalismo. La autora logra, a partir de una amplia indagatoria documental que abarca fuentes tan dificultosas como los antiguos registros notariales, que se escuchen las voces de los esclavos mismos, y desarrollar el tema de la familia esclava desde una perspectiva desprejuiciada, capaz de integrar al análisis concreto de la sociedad en los diversos momentos de su desarrollo.
Con ello busca romper -y lo logra con acierto- viejos prejuicios establecidos a partir de posiciones atemporales y dicotómicas. El trabajo propone un ordenamiento para los estudios comparativos de familias esclavas, considerando que junto a la familia consanguínea existen formas de parentesco por afinidad (carabela, padrinazgo, cabildo, tutoría, etcétera), que tuvieron gran importancia para esos grupos humanos. La exposición desarrolla la idea de no observar la temática del negro a partir de un reduccionismo homogeneizante, sino ver a la población esclava -estructurada en capas, grupos, sectores y estamentos, con marcadas diferencias culturales-, desde su propia memoria histórica y familiar.
Conocedora de la bibliografía sobre el tema, la investigadora va sorteando críticamente las distintas posiciones sobre el problema que investiga y consigue establecer con precisión la suya en un texto ameno y elegante que satisface todos los cánones académicos.

Mención:

El narcotráfico en América Latina, del investigador mexicano Adalberto Santana.

Premio de Literatura testimonial

La isla de Morgan, de José Alejandro Castaño Hoyos, de Colombia.

El jurado fundamenta su fallo en las siguientes consideraciones:

El jurado toma esta determinación por considerar que se trata de un relato sobre un tema contemporáneo de gran impacto para toda la América Latina: el drama de la marginalidad y la manipulación que de ella hacen los políticos por medio de la droga. La narración lleva de la mano al lector a un verdadero descenso a los infiernos de Medellín.
Es un texto de gran agilidad narrativa, escrito con prosa sencilla y contundente, que atrapa desde el primer momento y que recoge de manera brillante el habla coloquial de la marginalidad.
La investigación es notable y, evidencia el valor personal del autor al sumergirse en ese inframundo a riesgo de su vida, para demostrar, finalmente, tanto los logros como los límites del periodismo investigativo, que el propio autor subraya con amarga ironía al constatar que su denuncia, lejos de mejorar la situación de los protagonistas, la había empeorado.

Premio de Teatro

Ángel perdido en la ciudad hostil, del dramaturgo venezolano Rodolfo Santana

El jurado fundamenta su fallo en las siguientes consideraciones:

En mérito a su indagación sostenida en las relaciones sociales, económicas y políticas que caracterizan a nuestras comunidades desde una situación cotidiana y familiar. A partir de una sólida estructura dramática, el texto abre muchas posibilidades de montaje ofreciéndose como una propuesta abierta a versiones propias en diferentes contextos sociales, haciendo hincapié, a través de la metáfora, en la necesidad de buscar recursos concretos que posibiliten la superación de las dolencias y deficiencias sociales y personales señaladas.

Menciones:

Sin título: piezas de teatro experimental para un grupo de actores, de Nelson Rivera, de Puerto Rico.
Un blanco en la memoria, de Ignacio Apolo, de Argentina.
El último barco, de César De María, de Perú.

Premio de literatura brasileña

As cinco estações do amor (novela), de João Almino.

El jurado fundamenta su fallo en las siguientes consideraciones:

La novela focaliza la ciudad de Brasilia como síntesis del imaginario social, político y cultural de los últimos años del siglo XX, ante la inminencia del cambio de milenio.
La trama articula con maestría el grupo de personajes -los "inútiles"-, portadores de los valores de la generación hippie y de izquierda de los años 70, después del fracaso de las utopías, sumidos en la actualidad desencantada de las drogas, la violencia y la pseudoespiritualidad del misticismo.
La prosa refinada conduce, en lenguaje fluyente, los contrapuntos temporales que permiten componer una reflexión ceñida sobre la falta de perspectiva de la clase media brasileña.

Premio Casa de las América / Embajada de Brasil

Teniendo en cuenta que la Embajada de Brasil en La Habana ofreció a la Casa de las Américas un fondo para otorgar este año un Premio conjunto entre ambas instituciones, el jurado eligió ganadora de dicho Premio a la obra:

Novo endereço (poesía), de Fabio Weintraub.

Este libro de poemas reinventa el tema de la violencia y la reflexión social con imágenes duras que rehúyen el lugar común. Se trata de una poesía donde están presentes todas las tensiones y frustraciones del momento actual de las megalópolis brasileñas. Como en Francisco Alvim o Carlos Drummond de Andrade, la voz poética pasa a los excluidos, con versos precisos, de intensa densidad lírica y completo dominio del lenguaje poético.

Menciones:

A lira de Orso Cremonesi (Poesía), de Mafra Carbonieri.
Deixe o quarto como está ou Estudos para a composição do cansaço (Cuento), de Amílcar Bettega Barbosa.
Fantasma (Novela), de José Castello.

Premios Honoríficos

Los Premios Honoríficos que otorga la Casa de las Américas durante las ediciones del Premio Literario Casa, en los géneros de poesía, novela y ensayo han sido otorgados en esta ocasión a los libros Pesar todo, de Juan Gelman, La chica del trombón, de Antonio Skármeta y Los nuevos centros de la esfera, de William Ospina.
El Premio de poesía "José Lezama Lima" lo obtuvo Pesar todo, del escritor argentino Juan Gelman por "constituir una amplia y excelente antología de uno de los grandes poetas vivos de nuestra América."
El Premio de narrativa José María Arguedas recayó en La chica del trombón, del narrador chileno Antonio Skármeta "por tratarse de una novela en que se mezclan con especial pericia las vivencias de los protagonistas con un momento de especial conmoción histórica de su país, en que se funden la cultura de masas y la 'alta' cultura, y la experiencia nacional se construye desde la visión de los inmigrantes".
El libro Los nuevos centros de la esfera, de William Ospina, de Colombia, fue merecedor del Premio de ensayo Ezequiel Martínez Estrada por "insertarse en la mejor tradición del ensayismo latinoamericano y, desde él, interpretar y especular en torno a algunos de los temas más sobresalientes del debate contemporáneo, sin rehuir nunca una perspectiva continental."
Como se conoce desde hace tres años la Casa de las Américas entrega los Premios Especiales que con carácter honorífico se le entrega a libros relevantes de autores del continente en los géneros de poesía, narrativa y ensayo. En esta ocasión los merecieron volúmenes publicados durante el año 2001. Esta es otra de las tantas acciones de la Casa de las Américas por difundir la obra de los autores del continente. Los libros ganadores serán presentados el próximo año 2004 durante las jornadas de la 45 edición del Premio Literario Casa de las Américas.

 

La Feria de cerca
Dean Luis Reyes

Hay de todo. Desde la autobiografía de Gabriel García Márquez (que exhibe orgullosa una editorial colombiana) hasta esos libritos que alguna gente mira sin poder contener el deseo que le brota por los ojos, titulados más o menos Cómo ser un gerente de éxito, Sea feliz, Cómo quitarse las arrugas a los 70, La clave de un buen matrimonio o Aprenda inglés en siete segundos. Bien se sabe que algunos creen todo lo que ven impreso.
Esta es una feria babélica, donde el lector habanero tiene chance incluso de obtener algo de los catálogos de editoriales extranjeras, que comercializan en moneda libremente convertible, pero ajustan su oferta a las posibilidades de algunos cubanos. De tal modo, algunos de los tumultos acostumbrados de estas jornadas en La Cabaña suelen reportarse alrededor de la carpa donde comercializan cuadernos de mucho brillo y colores vivísimos, con episodios en historietas de la Sirenita o Mickey Mouse.
En esta ocasión, el escenario colonial y militarote, con sus piedras encendidas de sol al mediodía y su alisio batiendo toda la tarde, ganó un ambiente de fiesta organizada a propósito del público asistente. Se hacía evidente desde la incomparable edición del pasado año, que estructurar mejor los espacios en La Cabaña no sería suficiente, pero aliviaría la avalancha de público que han tornado a ser aquí las ferias del libro. Y es que nadie se va sin comprar, pues los cubanos no se conforman con la condición de mirones.
Así que hay una cola inmensa a la entrada de La Gran Librería (esta vez sí que grande, con un envidiable tránsito entre sus estantes y los almacenes contiguos, de manera que no escasearan los títulos ni se amontonaran ejemplares en las áreas de venta). Otra montonera en la puerta del pabellón de Ediciones Z: novelitas con los argumentos de los últimos estrenos de Hollywood, cubiertas luminosas adornando textos bien escritos pero pensados con media neurona, y una esquina especial con un cartelito anunciando: Corín Tellado.
Algo aparte en el pabellón francés: curiosos hedonistas ojean el buen arte del libro, con ediciones de los clásicos de la literatura para niños que dan deseos de aprender francés solo para saborear esas páginas; o en los recintos donde materiales especializados en los lenguajes informáticos atraían a decenas de jóvenes pidiendo información, actualización. Los agentes de las editoriales andinas prestos a mostrar la bandera de su país o ilustrar acerca de un autor desconocido y, de paso, despertando el amor por una cultura extraña.
Un tipo se me acerca: quiere saber dónde venden los libros sobre los signos del zodíaco. Le indico el sitio y me dice que se va a llevar veinte para más tarde sacarles el triple. Una maestra solicita donaciones a una editorial universitaria donde se exponen títulos alrededor de metodologías del aprendizaje..
Digo que es esta una ceremonia intercultural donde el conocimiento es seguro. No le teme la feria cubana a convocar de conjunto con la obra de los clásicos de la letra rotunda esos falsos oropeles de la escritura "gastronómica", que vende lo que algunos desean comprar porque pueden y merecen. Igual se sabe que hay mucha paja entre el heno de la literatura con designios altruistas.
Y todo ello ha tenido este año mejor cotejo. Parece que al fin los organizadores concibieron el emplazamiento redondo para algunos de los atributos fijos de la feria. Por ejemplo, el Pabellón Infantil fue confinado a un recodo lejano, pero ideal, donde no tropiece con ruidos o tránsitos propios de otros escenarios, donde tumbarse a la sombra noble que una muralla altísima brinda en la tarde. Y aunque fue escaso y falto de diversidad el panorama de conferencias y encuentros académicos donde el público acaso depositara su interés, siempre hubo algo que hacer, aunque fuese apenas colgarse de las murallas ante la majestad de una ciudad que se tiende desde allí como cosa nueva, seductora.
La Feria debía privilegiar ese estado de fiesta permanente; no digo la fiesta concreta, la de los conciertos Antes del cañonazo con sus multitudes aseguradas, sino la oferta indistinta de sucesos, de acontecimientos para la vista, el intelecto, la escucha o la parsimonia de la contemplación.
La imagen exacta de esta feria será siempre para mi la de una familia que, tirada sobre el césped pisoteado, se encanta cada uno con su libro y comenta cosas menos intrascendentes que la hora de irse a tomar el ómnibus o los encantos de un libro sobre adivinaciones y cuerpos astrales donde cada quien se programe el futuro.

 

Celebran coloquios sobre literatura cubana y dominicana

SANTO DOMINGO, Rep. Dom. (Librusa) - Las obras de Eugenio María de Hostos, José Lezama Lima, Italo Calvino y Dulce María Loynaz son parte de los temas centrales de tres coloquios sobre la relación de la literatura cubana y dominicana con miras a la celebración de la VI Feria Internacional del Libro de Santo Domingo.
Los tres eventos, que se celebran entre el 12 de febrero y el 27 de marzo en ciudades del interior de República Dominicana, "servirán para tratar temas como La Literatura Cubana, Relación de la Literatura Cubana y Dominicana, y Literatura Cubana y Eugenio María de Hostos!, según un comunicado de los organizadores.
Las actividades continuarán el 6 de marzo en el Salón de Actos de la Gobernación de San Cristóbal, con un coloquio titulado "Relación Entre la Literatura Cubana y la Dominicana" y la participación de Yeyé Concepción, Diógenes Valdez y Darío Tejeda.
El tercer y último encuentro del llamado Ciclo Pre-Inaugural de la Feria está previsto para el 27 de marzo en el Salón del Ayuntamiento Municipal de la ciudad de Baní. Allí escritores y poetas como Angela Hernández, Alexis Gómez Rosa y Mateo Morrison disertarán acerca de la literatura cubana y Eugenio María de Hostos.
Hernández hablará de la amistad entre Hostos y la poeta dominicana Salomé Ureña; Gómez Rosa de la poética de José Lezama Lima, y Morrison de la poesía cubana en la generación del 50, que incluye autores como Roberto Fernández Retamar, Pablo Armando Fernández y Fayad Jamís.
De acuerdo con la fuente, este Ciclo Pre-Inaugural pretende "producir un ambiente de calentamiento previo a la inauguración de la Feria", que se celebrará del 24 de abril al 4 de mayo con Cuba como invitado de honor.


 

Heredia resucitado
Dean Luis Reyes

Parecía olvidado, ido para siempre. En tanto hombre contradictorio, dueño de una vida sin ruido aunque cargada de fundaciones, como que se hacía menos intensa para el recuerdo de la gente. Para los libros de la Historia clasificaba mejor la de otros, guerreros y hombres de acción casi todos, cuya existencia lucía más propicia para la honra y los mausoleos. Pero ya se sabe que la historia es obra de mucha gente y la penumbra y el silencio de la página es el campo de batalla de no pocos, esos a los cuales una sarta de facilistas tilda de flojos.
A decir verdad, del José María Heredia que estudié en Secundaria me quedó la imagen de un tipo débil, afrancesado a la antigua para mayor vicio. Sus ayes románticos, propensos a idealizaciones en que nunca he creído, sus invocaciones quejosas, los "ah" y "oh" de su lírica, dejaron en mí el sabor de la afectación exagerada de un hombre en cuyo retrato adivinaba, además, cierta flojera aniñada, como una falta de carácter que lo incapacitaba para la vida dura, la de verdad, para salirse del sortilegio de las rimas y pensar el mundo como algo menos ajeno.
Todavía no sabía que su palabra había sido la piedra de fundación de una literatura auténticamente nacional, ocupada de la flor y de asuntos urgentes también, como la independencia de los nacidos en esta tierra, el amor a sus rasgos más característicos y proteicos, lejos del simple canto a la palma, el azul de los montes y la gracia antigua y candorosa de los guajiros. Ningún profesor me dijo que era el Poeta Nacional. Que en vida había pagado por creer en la honestidad, en decir la verdad y reclamar lo que es justo para cada hombre. Que por eso había sido nuestro primer gran desterrado, el inicio de una larga hilera de cubanos arrojados de la isla.
Pero la historia tiene sus ironías. Resulta que el arte no cambia la vida, ni transforma por sí misma al mundo, pero hay excepciones. La novela de mi vida, enorme esfuerzo de la escritura por situarse como parte indisoluble de las ideas de su presente y obra mayor de Leonardo Padura, ha hecho que el espectro de Heredia vague entre los cubanos de este siglo nuevo. Juro que tras su lectura no me desprendo del aura de lo existente, como si los hechos y caracteres fabulados en el libro pertenecieran a mi propia memoria afectiva, a mi experiencia del mundo. Y la novela nos ha puesto ante la encrucijada de qué hacer para repensar a Heredia en el año de su bicentenario, este 2003.
Como idea de coherente redondez, los organizadores del VIII Festival Internacional de Poesía de La Habana incluyeron en su programa el Congreso "Días heredianos". El festival es laberíntico y masivo, eso se sabe, y llega a fundirse con la Feria Internacional del Libro. Por esos días se presentan libros de la Colección Sur, sesiona un encuentro internacional de jóvenes poetas y una junta sobre la preservación del agua y la acción planetaria contra la desertificación, así como una reunión de directivos de festivales internacionales de poesía, más el IV Salón Internacional de Artistas Plásticos del Sur y conciertos de poetas y trovadores, otro por el 150 aniversario del natalicio de José Martí, un homenaje a Antonio Guerrero, poeta y preso político, además de una lectura de poesía maratónica que pretende halarle las sotanas al récord Guinnes.
La evocación herediana comienza con la conferencia José María Heredia o la elección de la patria, a cargo de Leonardo Padura, parte de un texto de próxima aparición, donde el escritor explica los caminos sinuosos que lo llevaron al redescubrimiento del Cantor del Niágara y, por obra y gracia del misterio de la iluminación a través de la literatura, a su reinvención a manera de un ilustre contemporáneo de los cubanos de hoy mismo.
A sus palabras se adjuntan las denominadas Mesas heredianas, con las conferencias Huella greco-latina en la poesía de Heredia (Amaury Carbón Sierra), La crítica literaria de Heredia (Salvador Bueno), Una lira romántica y un destierro terrible (Waldo Leyva) y Acerca de lo herédico (Efraín Nadereau), Evocación de Heredia (Angel Augier), Acerca de la bibliografía de José María Heredia (Tomás Fernández Robaina), Martí: clamores heredianos (Caridad Atencio), Primogénito del mundo ( Luis Suardíaz), José María Heredia en el ámbito del Caribe (José Millet) y Estancias venezolanas de José María Heredia (Oscar Ruiz Miyares).
Además serán presentados los libros Antología de la Poesía Cósmica de José María Heredia y Crítica literaria de José María Heredia (ambas a cargo de Salvador Bueno Menéndez) y Niágara, de José María Heredia, cuaderno de la Colección Sur, presentado por César López. Las jornadas cierran con la conferencia Heredia en Martí de Salvador Arias. Las palabras de clausura estarán a cargo del escritor caribeño Keith Ellis.
Ojalá todo sea como una invocación, sin formalismos secos u homenaje de ocasión, que se olvidan cuando la moda pasa. Ojalá se quede el espectro de Heredia entre nosotros, como fundador de una cubanía compleja, traspasada de dudas y dolor, pero parte de la sabia genética -si ello cabe- del tipo de cultura que hemos conseguido templar en este país chiquito con hombres enormes. A ver qué pasa.

 

Premio Plaza Mayor de Novela 2003

La Editorial Plaza Mayor, en su proyecto de unir a los intelectuales cubanos en los ámbitos de la pluralidad que ofrece nuestra Cultura y nuestra Identidad, convoca a la primera edición de su Premio, el cual se regirá por las siguientes
BASES

1. Podrán participar todos los escritores cubanos residentes en Cuba o en cualquier otro país, sin importar credos ni filiaciones.
2. Se concursará con un ejemplar único, debidamente encuadernado, con una extensión mínima de 150 paginas y máxima de 350, en cuartillas formato DIN A4, a doble espacio.
3. Las obras deberán ser enviadas bajo el sistema de seudónimo y plica. En el interior de la plica o sobre deberán consignarse todos los datos de identificación y localización del autor de la obra; así como una certificación de que la obra es absolutamente inédita, no esta concursando en ningún otro premio pendiente de resolución ni esta sometida a proceso evaluativo en alguna editorial. También se adjuntará un breve curriculum.
4. El jurado deberá seleccionar hasta cinco novelas finalistas que tendrán preferencia para su evaluación con vistas a la posible publicación dentro de la Colección Cultura Cubana de esta editorial.
5. Se otorgará un Premio consistente en 5000 dólares norteamericanos y la publicación de la novela en un plazo no mayor a un año luego del fallo, así como una Primera Mención de 1500 dólares norteamericanos, sin compromiso de publicación pero con prioridad para su evaluación editorial.
6. El jurado, cuya decisión será inapelable, estará integrado por tres prestigiosos intelectuales y un directivo de la editorial Plaza Mayor, con voz pero sin voto. Será dado a conocer en el momento en que se publique su fallo.
7. El Premio podrá ser declarado desierto.
8. El autor se compromete a ceder a Editorial Plaza Mayor los derechos de publicación de la obra ganadora, en español, para los territorios de América Latina, El Caribe, los Estados Unidos y España, por un período de siete años.
9. El plazo de admisión de las obras vence el 30 de mayo del 2003 y el premio se hará público durante el mes de septiembre del propio año mientras que se hará efectivo en febrero del 2004 cuando se presente la novela premiada.
10. No se devolverán los originales, ni se establecerá comunicación con los autores participantes.
11. Las obras pueden ser entregadas o enviadas a:

Editorial Plaza Mayor
1500 AVENIDA PONCE DE LEON
LOCAL 2 - EL CINCO
SAN JUAN, PR 00926

Los autores radicados en Cuba pueden enviarlas o entregarlas también a:

Amir Valle Ojeda
Coordinador Colección Cultura Cubana
Perseverancia 162 Apto 16
E/Animas y Virtudes. Centro Habana
Ciudad de La Habana. Cuba

12. Los autores que hayan sometido alguna novela a evaluación editorial en Plaza Mayor, podrán concursar con la misma obra, siempre y cuando envíen otro original impreso que se ajuste a todos los requisitos exigidos en las presentes bases y haciendo constar que es para el Premio.
13. La participación en este Premio presupone la aceptación total de estas bases por parte del autor concursante.

 
 
 
 

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