| |
| |
|
| |
| |
|
| María
en pleno delirio
Laura
Ruiz Montes
|
En
la sede matancera de la UNEAC se celebró
el evento Algunos delirios de María:
Para leer y narrar en clave femenina.
El discurso femenino en Cuba, su narratividad,
y el incremento de este en las últimas
décadas, así como las marcas de
una tradición y un cambio obvio en el
canon fueron algunos de los temas tratados en
esta cita, concebida como un espacio de discusión
y lectura de textos.
Las sesiones comenzaron con la inauguración
en la casa de la UNEAC de una Exposición
personal de tapices de la artista matancera
Mayra Alpízar, con el título "Rota
y Remendada".
Aquí se trató de mucho más
que de celebrar la victoria de Mayra Alpízar
por haber encontrado "la aguja en el pajar"
y por si no bastara, saber usarla para algo
más que eso que Pérez Cisneros
llamó "la dulce, dorada y austera
arena de las labores del hogar". Mayra
presentó una recomposición de
fantasmas. Fantasmas individuales y aparecidos
colectivos en dos espacios: el privado y el
social, que al final terminan siendo solamente
uno; el espacio del redescubrimiento, el de
la mirada diáfana al pasado.
La alianza pasado-devenir quedó inscrita
en estas telas. La artista se valió de
relecturas de Frida Kalho, Tamara de Lempicka
y Antonia Eiriz, entre otros, para distanciarse
como único recurso efectivo para acceder
a la cercanía. Releyó lo establecido,
transformado con la única inteligencia
que debería existir: la sabiduría
del no rechazo.
Asistimos con esta exposición al traslado,
la movilización de Antonia Eiriz, de
Georgia O`Keefe y de otros hacia el espacio
de la alteridad. El discurso femenino de Mayra
Alpízar como prólogo al evento,
invitó a cada quien a aceptar la parte
rota del mundo que nos toca. De aprender a remendarla
y seguir adelante porque quien hace sus propios
remiendos mantendrá para siempre el poder
sobre sus roturas y podrá reconocer hábilmente
las costuras ajenas.
El evento comenzó con una mesa de lectura
de textos narrativos, quizás para ilustrar
la idea de que, por regularidad, la creación
antecede a la crítica. En esta lectura,
se escucharon creativos textos de Miguelina
Ponte, Marilyn Bobes, Mylene Fernández,
Aymara Aymerich y Yania Suárez.
La primera de las mesas de opinión trazó
coordenadas para una genealogía de la
escritura femenina en Cuba, acercándose
a la línea que une a la tradición
con la actualización de los discursos.
En ella presentó y discutió ideas
Luisa Campuzano, quien habló con la claridad
y erudición que la caracteriza sobre
la vida, obra y acción de Gertrudis Gómez
de Avellaneda. Mirta Suquet presentó
un certero texto acerca del poder asumido por
la masculinidad en diferentes etapas del devenir
de la isla: el espacio colonial cubano, los
años de la república, hasta llegar
a momentos más cercanos en la historia
del país; mientras que Julio César
González esgrimió importantes
criterios acerca de los logros feministas en
la historia de Cuba a través de sus diferentes
partidos y organizaciones.
En horas de la tarde, el auditorio escuchó
cuentos de Inés María Martiatu,
María Elena Llana, Mariela Varona, Gleyvis
Coro e Isnalbis Crespo. Mientras que la segunda
mesa de opinión ofreció un acercamiento
la narrativa de mujeres en los noventa, a partir
de una relectura del canon, paradigmas y otros
delirios. Zayda Capote expuso sus juicios sobre
el libro Te daré de comer como
a los pájaros, de Reina María
Rodríguez; mientras Mabel R. Cuesta polemizaba
sobre el homoerotismo en la obra de algunas
narradoras de los 90 y Julio Fowler establecía
una suerte de discurso sobre los tan llevados
y traídos símbolos de la masculinidad,
a partir de obras de Carilda Oliver y María
Liliana Celorrio, entre otros textos.
Exquisitos cuentos fueron también leídos
por Gina Picart, Mae Roque, Mirta Yáñez,
Yanet Sánchez, Astrid Santana, Souleen
del Amico y Anna Lidia Vega Serova.
Una noche muy especial concedió la actriz
Miriam Muñoz, quien acompañada
del también actor y esta vez dramaturgo
Gilberto Subiaurt, subieron a escena y dieron
rienda a una magnífica puesta de la obra
teatral Edith, concebida a
partir de la biografía de Edith Piaf.
En el Teatro Principal, el más antiguo
de la ciudad, la noche se hizo mágica
y los invitados al evento disfrutaron en exclusiva
de esta singular resurrección de la gran
cantante.
Importante fue la presencia en el evento de
narradoras de varias generaciones, de autoras
inéditas junto a autoras con varios libros
publicados. Unión de nombres presentes
en importantes antologías y de nombres
casi escuchados por vez primera en el ámbito
de la narrativa cubana actual.
| |
|
| Luis
Álvarez y Margarita Mateo. Premio
Internacional de Pensamiento Cultural
Caribeño.
María Antonia
Borroto
|
El
Caribe en su discurso literario, de
Luis Álvarez y Margarita Mateo, obtuvo
el Premio Internacional de Pensamiento Cultural
Caribeño, concurso organizado por el
Gobierno del Estado Libre y Soberano de Quintana
Roo, y convocado por tercera ocasión.
El libro de los profesores cubanos, de próxima
aparición en la editorial Siglo XXI,
parte de una delimitación geográfica
de la zona. Ello permite, precisamente, asumir
el estudio de la literatura caribeña
no como un mero muestrario de nombres y obras,
sino con una verdadera concepción geocultural,
concepción que de cuenta de los rasgos
más característicos tanto de la
región como de sus formas literarias.
Maggie Mateo y Luis Álvarez obtuvieron
la mención de honor el año pasado
en el propio certamen, esa vez con Del
Caribe como Aleph: la polifonía del discurso
literario caribeño.
La posibilidad de entrega de otro volumen a
Siglo XXI forma parte de las prerrogativas del
premio que, con un jurado integrado por los
prestigiosos profesores y ensayistas Jaime Labastida,
Francisco Álvarez y Lisandro Otero, busca
promover la investigación en las distintas
áreas del conocimiento.
| |
|
|
Otro Premio "La Llama Doble"
para Amir Valle
Omar Perdomo
|
El
narrador Amir Valle acaba de agregar otro galardón
a su ya destacada cosecha: el Premio de Novela
Erótica "La Llama Doble" 2003
(que se otorga en Las Tunas) con su obra titulada
Los desnudos de Dios, según
dictaminó el jurado integrado por Jesús
David Curbelo, Agustín de Rojas y María
Liliana Celorrio, quienes también concedieron
una única mención a Nelton Pérez.Esta
es la segunda ocasión en que Amir es
merecedor del importante premio convocado por
el Centro del Libro y la Literatura de esa provincia,
pues en el 2000 lo obtuvo con la novela Muchacha
azul bajo la lluvia, publicada al siguiente
año por la Editorial Letras Cubanas.
La trayectoria literaria de este autor, nacido
en Guantánamo (1967), ha estado marcada
fundamentalmente por la narrativa de ficción
(novela y cuento), el testimonio y el ensayo,
además de una fructífera labor
como crítico y antologador . Amir comenzó
su producción narrativa a finales de
los años ochenta con los libros de cuentos
Tiempo en cueros (Universidad
de La Habana, 1988) y Yo soy el malo
(Letras Cubanas, 1989), a los que siguieron
La danza alucinada del suicida
(Editorial Sanlope,1999), ganador en el año
anterior del Premio Nacional de Cuento Manuel
Cofiño, de Las Tunas, y Manuscritos
del muerto (Letras Cubanas, 2000).
Dentro del campo de la novela es autor de Ciudad
jamás perdida (Suecia, Derungs
Editions, 1998), Las puertas de la noche
(Madrid, Editorial Malamba, 2001- Puerto Rico,
Editorial Plaza Mayor, 2002), Si Cristo
te desnuda (Premio José Soler
Puig 1999), publicada en el 2000 por la Editorial
Oriente y dos años después en
Madrid por la Editorial Zoela, por la que también
vio la luz en el presente año otra novela
suya, El nombre maldito de Dios.
Ha publicado igualmente los volúmenes
de testimonio En el nombre de Dios
(Ediciones Unión, 1990) y Con
Dios en el camino (Siria, Cantarabia,
1999), y los de ensayo Quiénes
narran en Cienfuegos (Editorial Mecenas,
1993) y Ese universo de la soledad americana
(Colombia, Universidad de Medellín, 1998),
además de ser coguionista del documental
Fidel (1999), de la realizadora
Estela Bravo.
Como crítico y estudioso de la narrativa
cubana, ha tenido a su cargo, entre otras las
antologías El ojo de la noche
(narrativa femenina cubana de los años
90, Letras Cubanas, 1999), Dios abrió
la puerta (el cuento cubano en la misma
década, Uruguay, 1999) y Con
las venas abiertas (donde reúne
a cuentistas cubanos nacidos entre 1950 y 1970).
Antecedente de esta labor es su trabajo de colaboración
en Los muchachos se divierten,
antología preparada por Senel Paz y publicada
por la Editora Abril en 1989.
Junto a los resultados del concurso "La
Llama Doble" fueron dados a conocer en
Las Tunas los del Premio Cuentos de Amor, cuyo
jurado conformado por Guillermo Vidal, Lorenzo
Lunar y Ernesto Sierra concedió el premio
a Eduardo López (Ciudad de La Habana)
por su obra titulada Buscando a Laura,
y menciones a Viviana Cocentino y Javier Castro,
ambos tuneros.
| |
|
| Convocan
a Premio de ensayo de la revista Temas |
La
revista Temas invita a participar en el concurso
por el que se otorgará el premio de ensayo
que cada año confiere esa publicación
del Ministerio de Cultura de Cuba. Al certamen
podrán concurrir autores de cualquier
nacionalidad sin importar su lugar de residencia,
con obras inéditas y escritas en idioma
español, que no estén comprometidas
para ser publicadas ni hayan obtenido premios
en otros concursos.
Se competirá en las categorías
de Ciencias Sociales y Humanidades -ambas con
igual rango-, para estimular la reflexión
sobre asuntos de arte y literatura, sociedad,
teoría política e ideología,
lo cual equivale a decir cultura; en la acepción
más amplia del término.
Cada autor deberá enviar tres copias
de su trabajo, en sobre cerrado identificado
por un seudónimo y las hará acompañar
de sus datos personales y señas de localización.
Los textos no podrán exceder las 35 cuartillas
de 30 líneas cada una, mecanografiadas
a dos espacios y debidamente foliadas, en la
primera de las cuales deberá constar
a qué modalidad pertenecen.
Se otorgará un premio único e
indivisible para cada apartado, consistente
en 1 000 dólares y la publicación
del ensayo en Temas.
El jurado conferirá, además, tantas
menciones como considere pertinentes, sin que
ello implique compromisos de retribución
monetaria o publicación. Las obras deberán
dirigirse, antes del 30 de septiembre de este
año, a: Revista Temas, Calle 23, número
1155, entre 10 y 12, quinto piso, El Vedado,
Ciudad de La Habana, Cuba, código postal
10 400.
| |
|
| Signos
por los pequeños pueblos
Ricardo Riverón
Rojas |
Crónicas,
entrevistas, artículos, recopilaciones
inusitadas en el estilo que le imprimiera, en
1969, su fundador, Samuel Feijóo, integran
la mayoría de los materiales del número
que la revista Signos pondrá a disposición
de los lectores en el presente año. Los
pequeños pueblos es el tema
alrededor del cual se agrupan las reflexiones
incorporadas a la publicación, ahora
en su número cuarenta y ocho.
El protagonismo de las grandes ciudades en la
mayoría de los procesos culturales de
la modernidad -y de la postmodernidad- en muchas
ocasiones ha hecho perder de vista esa otredad,
pletórica de signos y significados, que
son las pequeñas comunidades. Y es en
esa zona donde la revista que hoy comento ha
llevado a cabo su profunda cala, en aras de
marcar el registro identitario que define esos
espacios como áreas propicias para que
florezca un imaginario desbordante de sentidos.
Personajes tan populares como el guajiro mentiroso,
aparecen en dos cuidadas piezas: Carlos,
el de Canasí y Máximo,
el de Manajanabo, donde recibimos noticia
de dos fabuladores populares capaces de conducirnos
hasta las zonas de delirio con que sus imaginaciones
desbordadas inventan realidades e historias.
También como dignatario de esa estirpe
humana, podemos encontrarnos en la revista con
Julio Problemas, curioso juglar que cada mañana
hipnotizaba al pueblo de Remedios con sus acertijos
y enigmas truculentos e insolubles.
Los ambientes y atmósferas, tan específicos
y rebosantes de poesía, de esos asentamientos
podrá el lector hallarlos en crónicas
como Los chinos de Guanajay
o Crónica en offside (con molinos
de viento, palenques, carrozas y changüíes
de fondo) para un pueblo que podría parecer
insignificante, que nos ofrece una
minuta de la historia y el devenir cotidiano
del villareño pueblo de Zulueta.
Otros materiales nos remiten a lo histórico
matizado por lo costumbrista, y entre ellos
podemos destacar: Taguayabón,
un pueblito tan feo como tan franco, Caibarién,
cien años de parrandas, o El
ungüento de la Magdalena, pues
en los tres resulta evidente la huella de lo
pintoresco y lo lúdico expresado desde
universos tan singulares como una lúcida
conciencia de grandeza que la insignificancia
dibuja, el fervor y furor de las fiestas populares
y las propiedades y matices poéticos
de la medicina popular.
Los cuentos de aparecidos, los juegos de velorios
y el fabulario mítico que se genera en
las pequeñas comunidades también
están representados en el referido número,
que cierra con una entrevista donde René
Batista Moreno -editor de la publicación-
nos revela aspectos inéditos de la vida
y el devenir de Feijóo en su irrepetida
aventura de recopilador y revistero.
Signos, en su época postfeijosiana, como
lo ha venido haciendo desde el número
treinta y seis, continúa fiel al lema
fundacional, "en la expresión de
los pueblos", con que su iluminado fundador
la ubicara, irrepetida e irrepetible, en la
cultura cubana.
| |
|
| Nueva
biografía de Ernesto "Che"
Guevara, un bestseller en Argentina
|
 |
BUENOS
AIRES, Argentina (Librusa) - La primera
biografía de Ernesto "Che"
Guevara escrita por un argentino podría
terminar siendo el acontecimiento editorial
del año en Argentina, tras convertirse
en un bestseller en este país sudamericano
a sólo semanas de su publicación.
Publicada por Editorial Sudamericana, Che,
la vida por un mundo mejor es del historiador
argentino Mario Pacho O´Donnell, quien
acaba de regresar de una gira de una semana
por varias ciudades española.
De acuerdo con un comunicado de la editorial,
a pocas semanas de su salida a la venta, el
libro de 576 páginas, que aparece bajo
la colección de Biografías y Testimonios
del sello Sudamericana, ha acaparado la atención
del público no sólo en Argentina
sino también en España.
"Es un recorrido objetivo por la vida,
actuación y pensamiento del líder
argentino. Se trata además de un libro
muy fuerte ya que, entre otras cosas, objeta
versiones sobre hechos puntuales, siempre sobre
la base de abundante información y variadas
fuentes, y resalta aspectos oscuros del carácter
del Che", destacan los editores.
También subrayan que la prensa latinoamericana
ha elogiado no sólo la calidad de la
investigación realizada por 0'Donnell,
"sino el hecho de que sea la primera vez
que un historiador argentino se ocupa de escribir
sobre el Che".
Ernesto "Che" Guevara nació
en 1928 y murió fusilado en 1967. Desde
entonces se ha convertido en una figura legendaria
de la lucha revolucionaria de América
Latina, sobre todo por su destacada participación
en la revolución cubana de 1959.
| |
|
| La
noche del aguafiestas entre las
finalistas del Rómulo Gallego
|
La
noche del aguafiestas, de Antón
Arrufat, es una de las diez novelas finalistas
de la XIII edición del Premio Internacional
de Novela Rómulo Gallegos, cuyo veredicto
será anunciado este viernes 25 de junio,
en Venezuela. El jurado, integrado por Fernando
Ainsa (Uruguay), Christopher Domínguez
Michael (México), Marcela Serrano (Chile),
Enrique Vila-Matas (España), ganador
de la XII edición con su novela El
viaje vertical, y Víctor Bravo
(Venezuela), tuvo que analizar más de
200 obras, para determinar que entre las diez
finalistas estarían, además de
La noche del aguafiestas, El
común olvido, de Sylvia Molloy
(Argentina), Varamo ,de César
Aira (Argentina), El desbarrancadero,
de Fernando Vallejo (Colombia), Me manda
Stradivarius, de Rodrigo Brunori (España),
Lo real, de Belén Gopegui
(España), Soldados de Salamina,
de Javier Cercas (España), Lodo,
de Guillermo Fadanelli (México), El
guerrero del crepúsculo, de
Hugo Burel (Uruguay), y El round del
olvido, de Eduardo Liendo (Venezuela).
Antes de esperar por el veredicto del Rómulo
Gallego, La noche del aguafiestas
había recibido dos de los premios más
importantes que se conceden en Cuba: el "Alejo
Carpentier", en la categoría de
novela, y el de la Crítica, ambos en
el 2000. También cuentan a favor del
peso de esta obra en la decisión del
jurado los reconocimientos que ha recibido Antón
Arrufat como narrador, dramaturgo y poeta (entre
ellos, el Premio Nacional de Literatura); el
esmerado tejido narrativo del texto, y el atractivo
de su argumento, centrado en un grupo de amigos
que se reúnen para crear a un personaje
que sirva de centro a sus conversaciones y a
su vida, sin prever que este podría aguarles
la fiesta y terminar reinventando a sus creadores.
Además de estar dotado de una cuantiosa
suma de dinero (100 mil dólares), el
Rómulo Gallego exhibe en su galería
de premiados a Mario Vargas Llosa, Gabriel García
Márquez, Carlos Fuentes, Fernando del
Paso, Abel Posse, Arturo Uslar Pietro, Ángeles
Mastretta, entre otros, y en cada una de sus
ediciones reúne un jurado representativo
de lo mejor de las letras hispanoamericanas.
Este certamen está abierto a novelas,
escritas en lengua española, que hayan
sido publicadas en el bienio anterior al lanzamiento
de la convocatoria, y fija siempre, como fecha
para la entrega oficial del premio, el 2 de
agosto, en conmemoración al natalicio
del autor de Doña Bárbara.
| |
|
| Nuevo
acercamiento camagüeyano a José
María Heredia
María Antonia
Borroto
|
En
"Heredia, cantor del Niágara",
parte de una serie de conferencias a propósito
del primer gran poeta cubano, el doctor Roberto
Méndez analizó el que bien puede
ser definido como "doble discurso del Niágara"
en Heredia.
Sucede que el poema, del que se conservan dos
versiones, no es, ni por asomo, la única
visión herediana de las célebres
cataratas: en cartas escritas a Domingo del
Monte, cuyos fragmentos éste publicara
en La Moda o el Recreo Semanal del Bello Sexo,
la actitud del prosista es muy diferente a la
del poeta. En las cartas, Heredia se muestra
cual un humanista del siglo XVIII: preocupado
por varias ramas del saber, incluidas la urbanística,
la economía política y las estadísticas;
entusiasmado con los progresos técnicos
de la nación del Norte y enfadado ante
el espíritu pragmático de sus
habitantes.
En la correspondencia podemos seguir su itinerario
desde New York hasta la frontera con el Canadá
y ver, descritos con sobriedad y notoria objetividad,
las escalas del viaje, incluidas la contemplación
de un fósil de mamut y una descripción,
casi tan fiel como el más exigente plano,
de la ciudad de Filadelfia. En tal sentido,
sus cartas son muy cercanas a las de Humboldt
y Goethe. Como, afortunadamente, Angel Augier
y la editorial Letras Cubanas preparan una edición
del epistolario, muy pronto podremos apreciar
esta y otras peculiaridades del poeta.
Respecto a cuál de las dos versiones
del poema considerar como la mejor o la definitiva,
Méndez mantiene una actitud muy cautelosa.
Prefiere pensar en el poema como en un texto
"en proceso": un texto que, al cambiar
con los años, muestra los cambios del
poeta y sus circunstancias. La que se tiene
por primera versión, redactada según
Heredia recordaba cuánto había
escrito en el libro de visitantes del sitio,
tiene el mérito de la espontaneidad,
del arrebato frente a un espectáculo
grandioso y terrible a la vez. La segunda, corregida
años después por el poeta con
la ayuda de Domingo del Monte, tiene también
momentos que son de lo mejor de la poesía
cubana de todos los tiempos. Por eso, preferir
una de las dos en detrimento de la restante
es privarnos del verdadero sentido del texto
en su conjunto.
En el poema, José María Chacón
y Calvo aprecia manifestaciones de la "lírica
civil interna", términos que destruyen
la simplista división de la obra herediana
en poesía política y no política.
Chacón tiene, precisamente, el mérito
de descubrir la pasión civil -política-
aún en los textos más íntimos.
Tales poemas son, por supuesto, los más
resistentes al cambio de las circunstancias
externas: los que mejor han resistido el paso
del tiempo. De hecho, Heredia identifica el
espectáculo del Niágara con el
torrente indetenible del tiempo.
La primera visión justa sobre Heredia
y su poema es la de Martí, quien vio
en el texto la sabia interpretación del
espíritu del gran salto. Al decir de
Martí, su coterráneo cantó
al Niágara como no lo habían hecho
ni los norteamericanos ni los canadienses. Quizás
sea esa la explicación de la rápida
identificación de ambas nacionalidades
con el texto, hasta el punto de traducirlo inmediatamente.
Aún hoy, una tarja en el lugar muestra
el poema de Heredia acompañado de una
versión en inglés.
Esta charla de Roberto Méndez tuvo su
antecedente en "La estrella de Cuba: maduración
del concepto de patria en José María
Heredia", "Heredia, poeta erótico"
-en la librería Ateneo- y en "Heredia
ante la crítica" -en la Biblioteca
Provincial Julio Antonio Mella-, y tendrá
su continuación en el transcurso del
año, marcado por el bicentenario del
poeta.
| |
|
| Dentro
del monte
Dean Luis
Reyes |
En mi pasado hay un taburete arrimado a una
pared de tabla. Sin ser yo mismo de origen rural,
mi infancia tuvo más que ver con el campo
que con los gélidos encierros del hormigón
o los vapores del asfalto. La vida se me estiraba
ansiosa entre cada nuevo período en casa
de abuelas parleras, tías complacientes
y abuelos con olor a sudor rancio y a cuero
de montura, o aguardando el momento de perderme
por esos montes ralos y salpicados de barrios
que circunvalaban la ciudad a donde, por obligación,
debía volver.
Extraño ese tiempo de animal libre, de
potrero y río, monte y mangos silvestres.
Me resisto a creer que semejante plenitud fuese
fruto de la infantil idealización de
un mundo que ya no existe. Regreso y los abuelos
no están, los tíos se mudaron,
los primos andan ocupados en sus respectivos
trabajos, los patios interminables lucen cuadriculados
por cercados, el puerco jíbaro habita
una jaula con candado, el río encogió
su caudal, los mangos fueron derribados aún
verdes.
 |
Muchacho
también intenta regresar a un mundo al
que ya no pertenece y donde no se reconoce.
Especulo que Muchacho sea lo que queda del guajiro
que de todos modos es Amado del Pino, quien
quiso con El zapato sucio sacudir
los fantasmas de la tierra, evocar el arraigo
que lo ata a su Tamarindo natal, y reconocer
que no hay retorno posible. Uno renuncia al
origen porque en apariencia no existe otro modo
de volar con alas propias; no obstante, la madurez
deja ver que, paradójicamente, la vida
no es sino un eterno retorno a la semilla.
Con este texto Amado vuelve a la fabulación
como a una cita inaplazable. Soy quien llega
tarde a ella, luego de que el jurado de la primera
edición del Premio Nacional de Dramaturgia
Virgilio Piñera de 2002 se rindiera al
rigor de esa obra, a la desnudez de su realismo
poético, a la verosimilitud de sus personajes,
a la honestidad de sus situaciones. Llego incluso
luego que Julio César Ramírez
y Teatro D´Dos estrenaran su montaje de
El zapato sucio. Quien no me
lleva tanta ventaja es la aparición del
texto original, impreso por Ediciones Alarcos.
Ante la tinta redescubro la vitalidad de una
escritura que la versión escénica,
en favor de la síntesis dramática,
aherrojó. Me refiero a la nerviosidad
de un estilo conciso, que es la misma nerviosidad
de Amado del Pino en persona, un tipo grueso
que habla de carretilla y ni sentado permanece
quieto, criatura que suele escudarse, en momentos
de desbocada ansiedad, en el manoseo de un bolígrafo
o torciéndose un mechón del cabello.
Amado es volátil, inquieto como su inteligencia
cerrera. Leerlo en su oficio de crítico
o periodista y conocerlo basta para saber que
es un hombre en lucha perenne con sus demonios,
guajiro todavía frágil que se
refugia en la hermenéutica y la racionalidad
para amordazar la fiera que le ruge bajo el
pecho, fiera habituada a corretear libre la
manigua, libertad solo posible ahora en esa
escritura ansiosa.
El estilo de la obra es la confesión,
ese estado de lucidez que solo se alcanza al
reconciliarnos con nosotros mismos. En este
caso, tanto Muchacho como Viejo, los personajes
omnipresentes, son seres rodeados de delirios,
atenazados por un pasado que por momentos pesa
como un fardo, pero en cuyo legado alienta una
filosofía que libera y empuja a vivir.
Delirantes ellos mismos, ambos revisan su existencia
entre el mariposeo de las voces de ese pasado,
cuyos aleteos se ocupan de espantar los probables
idealismos que tienden a seducir a aquel que
evoca. Observan los sucesos desde todas las
aristas posibles y hacen acto de presencia las
mujeres, los funcionarios, los descalabros,
las opciones que determinaron esta biografía
que cada uno desdobla y orea ante el otro.
Esa cualidad panóptica de El
zapato sucio es probablemente su recurso
expresivo más intenso. Lo es después
del trenzado de los diálogos y la urdimbre
biográfica de ambos hombres, las voces,
los momentos, los personajes y su controversia;
todo dota de una hondura y complejidad tal al
conflicto que uno no puede sino rendirse a emociones
contrapuestas, como cuando se asiste a una pelea
de gallos cuya crueldad nos duele pero cuya
belleza nos cura. En el caso de los personajes
de esta obra, hablo de un debate en cuyo traspatio
florece un estado agónico: el campo cambió,
no es más el recinto edénico de
la pureza, o mejor (y más honesto), nunca
lo fue, no hubo tal Edén. Por despeje,
no son sus naturales seres inmunes a la angustia
profunda del existir, como quisiera insistir
cierto apego a la idea del "buen salvaje",
del guajiro noble y cándido. Muy al contrario,
acaso sea en ese mundo donde mejor se visibilicen
los cambios en la fisonomía espiritual
de un país que se transforma.
Así que no hay regreso posible. Viejo
y Muchacho se debaten desde dos mundos diferentes
para encontrar sentido a la vida que han llevado.
El primero reconoce que su filosofía
ruda y pragmática no le aseguró
la felicidad; el otro, que el hombre es tanto
los aciertos como los errores, aunque los segundos
suelan ser territorios más palmarios.
Que la vida es la permanente búsqueda
del sosiego (pregunten si no a Amado), aquel
que solo se encuentra el día de la muerte.
Todo cuanto explico de este libro está
escrito allí como en un rapto. No de
otra manera pudo extraerle el autor tanto sentido
al absurdo de existir, esa arena movediza y
de todos modos fértil. De esa manera
se introduce con vigor en uno de los territorios
ineludibles del momento en Cuba: la escritura
del presente. Luego del casi absoluto imperio
de la nostalgia, la revisitación de la
tradición y cierto aferramiento a un
pasado que tiende a ser idealizado, volver al
presente implica la búsqueda urgente
de nuestro deber ser como cultura. Acaso decirnos:
bien, todos somos culpables; y ahora, ¿qué
vamos a hacer?
Para Amado tampoco hay respuestas ni verdades
rotundas. Solo hechos. El guajiro, como los
niños, ya lo sabe todo; si pregunta,
es para comprobar. Por eso le vale la absoluta
materialidad de las cosas, sus rutinas, esas
que se cumplen y punto. Y, no obstante, se rebela,
quiere ser otro y hasta preñar con su
filosofía animista una idea particular
del mundo. Siempre habrá dudas terribles
-que acaso a otros les suenen a poesía-
detrás de las preguntas de Muchacho,
las mismas que me hago cuando viajo a esos parajes
de mi infancia y una cosquilla me aletea nariz
adentro ante la entrañable visión
de un taburete arrimado a una pared de tabla:
¿Uno entra o sale del monte? ¿Cómo
hacer para saber qué mata o qué
hierba te va a quemar el pellejo y el alma?
Tomado
de Juventud Rebelde
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
|