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María en pleno delirio
Laura Ruiz Montes

En la sede matancera de la UNEAC se celebró el evento Algunos delirios de María: Para leer y narrar en clave femenina. El discurso femenino en Cuba, su narratividad, y el incremento de este en las últimas décadas, así como las marcas de una tradición y un cambio obvio en el canon fueron algunos de los temas tratados en esta cita, concebida como un espacio de discusión y lectura de textos.
Las sesiones comenzaron con la inauguración en la casa de la UNEAC de una Exposición personal de tapices de la artista matancera Mayra Alpízar, con el título "Rota y Remendada".
Aquí se trató de mucho más que de celebrar la victoria de Mayra Alpízar por haber encontrado "la aguja en el pajar" y por si no bastara, saber usarla para algo más que eso que Pérez Cisneros llamó "la dulce, dorada y austera arena de las labores del hogar". Mayra presentó una recomposición de fantasmas. Fantasmas individuales y aparecidos colectivos en dos espacios: el privado y el social, que al final terminan siendo solamente uno; el espacio del redescubrimiento, el de la mirada diáfana al pasado.
La alianza pasado-devenir quedó inscrita en estas telas. La artista se valió de relecturas de Frida Kalho, Tamara de Lempicka y Antonia Eiriz, entre otros, para distanciarse como único recurso efectivo para acceder a la cercanía. Releyó lo establecido, transformado con la única inteligencia que debería existir: la sabiduría del no rechazo.
Asistimos con esta exposición al traslado, la movilización de Antonia Eiriz, de Georgia O`Keefe y de otros hacia el espacio de la alteridad. El discurso femenino de Mayra Alpízar como prólogo al evento, invitó a cada quien a aceptar la parte rota del mundo que nos toca. De aprender a remendarla y seguir adelante porque quien hace sus propios remiendos mantendrá para siempre el poder sobre sus roturas y podrá reconocer hábilmente las costuras ajenas.
El evento comenzó con una mesa de lectura de textos narrativos, quizás para ilustrar la idea de que, por regularidad, la creación antecede a la crítica. En esta lectura, se escucharon creativos textos de Miguelina Ponte, Marilyn Bobes, Mylene Fernández, Aymara Aymerich y Yania Suárez.
La primera de las mesas de opinión trazó coordenadas para una genealogía de la escritura femenina en Cuba, acercándose a la línea que une a la tradición con la actualización de los discursos. En ella presentó y discutió ideas Luisa Campuzano, quien habló con la claridad y erudición que la caracteriza sobre la vida, obra y acción de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Mirta Suquet presentó un certero texto acerca del poder asumido por la masculinidad en diferentes etapas del devenir de la isla: el espacio colonial cubano, los años de la república, hasta llegar a momentos más cercanos en la historia del país; mientras que Julio César González esgrimió importantes criterios acerca de los logros feministas en la historia de Cuba a través de sus diferentes partidos y organizaciones.
En horas de la tarde, el auditorio escuchó cuentos de Inés María Martiatu, María Elena Llana, Mariela Varona, Gleyvis Coro e Isnalbis Crespo. Mientras que la segunda mesa de opinión ofreció un acercamiento la narrativa de mujeres en los noventa, a partir de una relectura del canon, paradigmas y otros delirios. Zayda Capote expuso sus juicios sobre el libro Te daré de comer como a los pájaros, de Reina María Rodríguez; mientras Mabel R. Cuesta polemizaba sobre el homoerotismo en la obra de algunas narradoras de los 90 y Julio Fowler establecía una suerte de discurso sobre los tan llevados y traídos símbolos de la masculinidad, a partir de obras de Carilda Oliver y María Liliana Celorrio, entre otros textos.
Exquisitos cuentos fueron también leídos por Gina Picart, Mae Roque, Mirta Yáñez, Yanet Sánchez, Astrid Santana, Souleen del Amico y Anna Lidia Vega Serova.
Una noche muy especial concedió la actriz Miriam Muñoz, quien acompañada del también actor y esta vez dramaturgo Gilberto Subiaurt, subieron a escena y dieron rienda a una magnífica puesta de la obra teatral Edith, concebida a partir de la biografía de Edith Piaf. En el Teatro Principal, el más antiguo de la ciudad, la noche se hizo mágica y los invitados al evento disfrutaron en exclusiva de esta singular resurrección de la gran cantante.
Importante fue la presencia en el evento de narradoras de varias generaciones, de autoras inéditas junto a autoras con varios libros publicados. Unión de nombres presentes en importantes antologías y de nombres casi escuchados por vez primera en el ámbito de la narrativa cubana actual.

 

Luis Álvarez y Margarita Mateo. Premio Internacional de Pensamiento Cultural Caribeño.
María Antonia Borroto

El Caribe en su discurso literario, de Luis Álvarez y Margarita Mateo, obtuvo el Premio Internacional de Pensamiento Cultural Caribeño, concurso organizado por el Gobierno del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo, y convocado por tercera ocasión.
El libro de los profesores cubanos, de próxima aparición en la editorial Siglo XXI, parte de una delimitación geográfica de la zona. Ello permite, precisamente, asumir el estudio de la literatura caribeña no como un mero muestrario de nombres y obras, sino con una verdadera concepción geocultural, concepción que de cuenta de los rasgos más característicos tanto de la región como de sus formas literarias.
Maggie Mateo y Luis Álvarez obtuvieron la mención de honor el año pasado en el propio certamen, esa vez con Del Caribe como Aleph: la polifonía del discurso literario caribeño.
La posibilidad de entrega de otro volumen a Siglo XXI forma parte de las prerrogativas del premio que, con un jurado integrado por los prestigiosos profesores y ensayistas Jaime Labastida, Francisco Álvarez y Lisandro Otero, busca promover la investigación en las distintas áreas del conocimiento.


 


Otro Premio "La Llama Doble" para Amir Valle
Omar Perdomo

El narrador Amir Valle acaba de agregar otro galardón a su ya destacada cosecha: el Premio de Novela Erótica "La Llama Doble" 2003 (que se otorga en Las Tunas) con su obra titulada Los desnudos de Dios, según dictaminó el jurado integrado por Jesús David Curbelo, Agustín de Rojas y María Liliana Celorrio, quienes también concedieron una única mención a Nelton Pérez.Esta es la segunda ocasión en que Amir es merecedor del importante premio convocado por el Centro del Libro y la Literatura de esa provincia, pues en el 2000 lo obtuvo con la novela Muchacha azul bajo la lluvia, publicada al siguiente año por la Editorial Letras Cubanas.
La trayectoria literaria de este autor, nacido en Guantánamo (1967), ha estado marcada fundamentalmente por la narrativa de ficción (novela y cuento), el testimonio y el ensayo, además de una fructífera labor como crítico y antologador . Amir comenzó su producción narrativa a finales de los años ochenta con los libros de cuentos Tiempo en cueros (Universidad de La Habana, 1988) y Yo soy el malo (Letras Cubanas, 1989), a los que siguieron La danza alucinada del suicida (Editorial Sanlope,1999), ganador en el año anterior del Premio Nacional de Cuento Manuel Cofiño, de Las Tunas, y Manuscritos del muerto (Letras Cubanas, 2000).
Dentro del campo de la novela es autor de Ciudad jamás perdida (Suecia, Derungs Editions, 1998), Las puertas de la noche (Madrid, Editorial Malamba, 2001- Puerto Rico, Editorial Plaza Mayor, 2002), Si Cristo te desnuda (Premio José Soler Puig 1999), publicada en el 2000 por la Editorial Oriente y dos años después en Madrid por la Editorial Zoela, por la que también vio la luz en el presente año otra novela suya, El nombre maldito de Dios. Ha publicado igualmente los volúmenes de testimonio En el nombre de Dios (Ediciones Unión, 1990) y Con Dios en el camino (Siria, Cantarabia, 1999), y los de ensayo Quiénes narran en Cienfuegos (Editorial Mecenas, 1993) y Ese universo de la soledad americana (Colombia, Universidad de Medellín, 1998), además de ser coguionista del documental Fidel (1999), de la realizadora Estela Bravo.
Como crítico y estudioso de la narrativa cubana, ha tenido a su cargo, entre otras las antologías El ojo de la noche (narrativa femenina cubana de los años 90, Letras Cubanas, 1999), Dios abrió la puerta (el cuento cubano en la misma década, Uruguay, 1999) y Con las venas abiertas (donde reúne a cuentistas cubanos nacidos entre 1950 y 1970). Antecedente de esta labor es su trabajo de colaboración en Los muchachos se divierten, antología preparada por Senel Paz y publicada por la Editora Abril en 1989.
Junto a los resultados del concurso "La Llama Doble" fueron dados a conocer en Las Tunas los del Premio Cuentos de Amor, cuyo jurado conformado por Guillermo Vidal, Lorenzo Lunar y Ernesto Sierra concedió el premio a Eduardo López (Ciudad de La Habana) por su obra titulada Buscando a Laura, y menciones a Viviana Cocentino y Javier Castro, ambos tuneros.


 

Convocan a Premio de ensayo de la revista Temas

La revista Temas invita a participar en el concurso por el que se otorgará el premio de ensayo que cada año confiere esa publicación del Ministerio de Cultura de Cuba. Al certamen podrán concurrir autores de cualquier nacionalidad sin importar su lugar de residencia, con obras inéditas y escritas en idioma español, que no estén comprometidas para ser publicadas ni hayan obtenido premios en otros concursos.
Se competirá en las categorías de Ciencias Sociales y Humanidades -ambas con igual rango-, para estimular la reflexión sobre asuntos de arte y literatura, sociedad, teoría política e ideología, lo cual equivale a decir cultura; en la acepción más amplia del término.
Cada autor deberá enviar tres copias de su trabajo, en sobre cerrado identificado por un seudónimo y las hará acompañar de sus datos personales y señas de localización.
Los textos no podrán exceder las 35 cuartillas de 30 líneas cada una, mecanografiadas a dos espacios y debidamente foliadas, en la primera de las cuales deberá constar a qué modalidad pertenecen.
Se otorgará un premio único e indivisible para cada apartado, consistente en 1 000 dólares y la publicación del ensayo en Temas.
El jurado conferirá, además, tantas menciones como considere pertinentes, sin que ello implique compromisos de retribución monetaria o publicación. Las obras deberán dirigirse, antes del 30 de septiembre de este año, a: Revista Temas, Calle 23, número 1155, entre 10 y 12, quinto piso, El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba, código postal 10 400.


 

Signos por los pequeños pueblos
Ricardo Riverón Rojas

Crónicas, entrevistas, artículos, recopilaciones inusitadas en el estilo que le imprimiera, en 1969, su fundador, Samuel Feijóo, integran la mayoría de los materiales del número que la revista Signos pondrá a disposición de los lectores en el presente año. Los pequeños pueblos es el tema alrededor del cual se agrupan las reflexiones incorporadas a la publicación, ahora en su número cuarenta y ocho.
El protagonismo de las grandes ciudades en la mayoría de los procesos culturales de la modernidad -y de la postmodernidad- en muchas ocasiones ha hecho perder de vista esa otredad, pletórica de signos y significados, que son las pequeñas comunidades. Y es en esa zona donde la revista que hoy comento ha llevado a cabo su profunda cala, en aras de marcar el registro identitario que define esos espacios como áreas propicias para que florezca un imaginario desbordante de sentidos.
Personajes tan populares como el guajiro mentiroso, aparecen en dos cuidadas piezas: Carlos, el de Canasí y Máximo, el de Manajanabo, donde recibimos noticia de dos fabuladores populares capaces de conducirnos hasta las zonas de delirio con que sus imaginaciones desbordadas inventan realidades e historias. También como dignatario de esa estirpe humana, podemos encontrarnos en la revista con Julio Problemas, curioso juglar que cada mañana hipnotizaba al pueblo de Remedios con sus acertijos y enigmas truculentos e insolubles.
Los ambientes y atmósferas, tan específicos y rebosantes de poesía, de esos asentamientos podrá el lector hallarlos en crónicas como Los chinos de Guanajay o Crónica en offside (con molinos de viento, palenques, carrozas y changüíes de fondo) para un pueblo que podría parecer insignificante, que nos ofrece una minuta de la historia y el devenir cotidiano del villareño pueblo de Zulueta.
Otros materiales nos remiten a lo histórico matizado por lo costumbrista, y entre ellos podemos destacar: Taguayabón, un pueblito tan feo como tan franco, Caibarién, cien años de parrandas, o El ungüento de la Magdalena, pues en los tres resulta evidente la huella de lo pintoresco y lo lúdico expresado desde universos tan singulares como una lúcida conciencia de grandeza que la insignificancia dibuja, el fervor y furor de las fiestas populares y las propiedades y matices poéticos de la medicina popular.
Los cuentos de aparecidos, los juegos de velorios y el fabulario mítico que se genera en las pequeñas comunidades también están representados en el referido número, que cierra con una entrevista donde René Batista Moreno -editor de la publicación- nos revela aspectos inéditos de la vida y el devenir de Feijóo en su irrepetida aventura de recopilador y revistero.
Signos, en su época postfeijosiana, como lo ha venido haciendo desde el número treinta y seis, continúa fiel al lema fundacional, "en la expresión de los pueblos", con que su iluminado fundador la ubicara, irrepetida e irrepetible, en la cultura cubana.


 

Nueva biografía de Ernesto "Che" Guevara, un bestseller en Argentina

BUENOS AIRES, Argentina (Librusa) - La primera biografía de Ernesto "Che" Guevara escrita por un argentino podría terminar siendo el acontecimiento editorial del año en Argentina, tras convertirse en un bestseller en este país sudamericano a sólo semanas de su publicación.
Publicada por Editorial Sudamericana, Che, la vida por un mundo mejor es del historiador argentino Mario Pacho O´Donnell, quien acaba de regresar de una gira de una semana por varias ciudades española.
De acuerdo con un comunicado de la editorial, a pocas semanas de su salida a la venta, el libro de 576 páginas, que aparece bajo la colección de Biografías y Testimonios del sello Sudamericana, ha acaparado la atención del público no sólo en Argentina sino también en España.
"Es un recorrido objetivo por la vida, actuación y pensamiento del líder argentino. Se trata además de un libro muy fuerte ya que, entre otras cosas, objeta versiones sobre hechos puntuales, siempre sobre la base de abundante información y variadas fuentes, y resalta aspectos oscuros del carácter del Che", destacan los editores.
También subrayan que la prensa latinoamericana ha elogiado no sólo la calidad de la investigación realizada por 0'Donnell, "sino el hecho de que sea la primera vez que un historiador argentino se ocupa de escribir sobre el Che".
Ernesto "Che" Guevara nació en 1928 y murió fusilado en 1967. Desde entonces se ha convertido en una figura legendaria de la lucha revolucionaria de América Latina, sobre todo por su destacada participación en la revolución cubana de 1959.


 

La noche del aguafiestas entre las finalistas del Rómulo Gallego

La noche del aguafiestas, de Antón Arrufat, es una de las diez novelas finalistas de la XIII edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, cuyo veredicto será anunciado este viernes 25 de junio, en Venezuela. El jurado, integrado por Fernando Ainsa (Uruguay), Christopher Domínguez Michael (México), Marcela Serrano (Chile), Enrique Vila-Matas (España), ganador de la XII edición con su novela El viaje vertical, y Víctor Bravo (Venezuela), tuvo que analizar más de 200 obras, para determinar que entre las diez finalistas estarían, además de La noche del aguafiestas, El común olvido, de Sylvia Molloy (Argentina), Varamo ,de César Aira (Argentina), El desbarrancadero, de Fernando Vallejo (Colombia), Me manda Stradivarius, de Rodrigo Brunori (España), Lo real, de Belén Gopegui (España), Soldados de Salamina, de Javier Cercas (España), Lodo, de Guillermo Fadanelli (México), El guerrero del crepúsculo, de Hugo Burel (Uruguay), y El round del olvido, de Eduardo Liendo (Venezuela).
Antes de esperar por el veredicto del Rómulo Gallego, La noche del aguafiestas había recibido dos de los premios más importantes que se conceden en Cuba: el "Alejo Carpentier", en la categoría de novela, y el de la Crítica, ambos en el 2000. También cuentan a favor del peso de esta obra en la decisión del jurado los reconocimientos que ha recibido Antón Arrufat como narrador, dramaturgo y poeta (entre ellos, el Premio Nacional de Literatura); el esmerado tejido narrativo del texto, y el atractivo de su argumento, centrado en un grupo de amigos que se reúnen para crear a un personaje que sirva de centro a sus conversaciones y a su vida, sin prever que este podría aguarles la fiesta y terminar reinventando a sus creadores.
Además de estar dotado de una cuantiosa suma de dinero (100 mil dólares), el Rómulo Gallego exhibe en su galería de premiados a Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Fernando del Paso, Abel Posse, Arturo Uslar Pietro, Ángeles Mastretta, entre otros, y en cada una de sus ediciones reúne un jurado representativo de lo mejor de las letras hispanoamericanas. Este certamen está abierto a novelas, escritas en lengua española, que hayan sido publicadas en el bienio anterior al lanzamiento de la convocatoria, y fija siempre, como fecha para la entrega oficial del premio, el 2 de agosto, en conmemoración al natalicio del autor de Doña Bárbara.


 

Nuevo acercamiento camagüeyano a José María Heredia
María Antonia Borroto

En "Heredia, cantor del Niágara", parte de una serie de conferencias a propósito del primer gran poeta cubano, el doctor Roberto Méndez analizó el que bien puede ser definido como "doble discurso del Niágara" en Heredia.
Sucede que el poema, del que se conservan dos versiones, no es, ni por asomo, la única visión herediana de las célebres cataratas: en cartas escritas a Domingo del Monte, cuyos fragmentos éste publicara en La Moda o el Recreo Semanal del Bello Sexo, la actitud del prosista es muy diferente a la del poeta. En las cartas, Heredia se muestra cual un humanista del siglo XVIII: preocupado por varias ramas del saber, incluidas la urbanística, la economía política y las estadísticas; entusiasmado con los progresos técnicos de la nación del Norte y enfadado ante el espíritu pragmático de sus habitantes.
En la correspondencia podemos seguir su itinerario desde New York hasta la frontera con el Canadá y ver, descritos con sobriedad y notoria objetividad, las escalas del viaje, incluidas la contemplación de un fósil de mamut y una descripción, casi tan fiel como el más exigente plano, de la ciudad de Filadelfia. En tal sentido, sus cartas son muy cercanas a las de Humboldt y Goethe. Como, afortunadamente, Angel Augier y la editorial Letras Cubanas preparan una edición del epistolario, muy pronto podremos apreciar esta y otras peculiaridades del poeta.
Respecto a cuál de las dos versiones del poema considerar como la mejor o la definitiva, Méndez mantiene una actitud muy cautelosa. Prefiere pensar en el poema como en un texto "en proceso": un texto que, al cambiar con los años, muestra los cambios del poeta y sus circunstancias. La que se tiene por primera versión, redactada según Heredia recordaba cuánto había escrito en el libro de visitantes del sitio, tiene el mérito de la espontaneidad, del arrebato frente a un espectáculo grandioso y terrible a la vez. La segunda, corregida años después por el poeta con la ayuda de Domingo del Monte, tiene también momentos que son de lo mejor de la poesía cubana de todos los tiempos. Por eso, preferir una de las dos en detrimento de la restante es privarnos del verdadero sentido del texto en su conjunto.
En el poema, José María Chacón y Calvo aprecia manifestaciones de la "lírica civil interna", términos que destruyen la simplista división de la obra herediana en poesía política y no política. Chacón tiene, precisamente, el mérito de descubrir la pasión civil -política- aún en los textos más íntimos. Tales poemas son, por supuesto, los más resistentes al cambio de las circunstancias externas: los que mejor han resistido el paso del tiempo. De hecho, Heredia identifica el espectáculo del Niágara con el torrente indetenible del tiempo.
La primera visión justa sobre Heredia y su poema es la de Martí, quien vio en el texto la sabia interpretación del espíritu del gran salto. Al decir de Martí, su coterráneo cantó al Niágara como no lo habían hecho ni los norteamericanos ni los canadienses. Quizás sea esa la explicación de la rápida identificación de ambas nacionalidades con el texto, hasta el punto de traducirlo inmediatamente. Aún hoy, una tarja en el lugar muestra el poema de Heredia acompañado de una versión en inglés.
Esta charla de Roberto Méndez tuvo su antecedente en "La estrella de Cuba: maduración del concepto de patria en José María Heredia", "Heredia, poeta erótico" -en la librería Ateneo- y en "Heredia ante la crítica" -en la Biblioteca Provincial Julio Antonio Mella-, y tendrá su continuación en el transcurso del año, marcado por el bicentenario del poeta.

 

Dentro del monte
Dean Luis Reyes

En mi pasado hay un taburete arrimado a una pared de tabla. Sin ser yo mismo de origen rural, mi infancia tuvo más que ver con el campo que con los gélidos encierros del hormigón o los vapores del asfalto. La vida se me estiraba ansiosa entre cada nuevo período en casa de abuelas parleras, tías complacientes y abuelos con olor a sudor rancio y a cuero de montura, o aguardando el momento de perderme por esos montes ralos y salpicados de barrios que circunvalaban la ciudad a donde, por obligación, debía volver.
Extraño ese tiempo de animal libre, de potrero y río, monte y mangos silvestres. Me resisto a creer que semejante plenitud fuese fruto de la infantil idealización de un mundo que ya no existe. Regreso y los abuelos no están, los tíos se mudaron, los primos andan ocupados en sus respectivos trabajos, los patios interminables lucen cuadriculados por cercados, el puerco jíbaro habita una jaula con candado, el río encogió su caudal, los mangos fueron derribados aún verdes.

Muchacho también intenta regresar a un mundo al que ya no pertenece y donde no se reconoce. Especulo que Muchacho sea lo que queda del guajiro que de todos modos es Amado del Pino, quien quiso con El zapato sucio sacudir los fantasmas de la tierra, evocar el arraigo que lo ata a su Tamarindo natal, y reconocer que no hay retorno posible. Uno renuncia al origen porque en apariencia no existe otro modo de volar con alas propias; no obstante, la madurez deja ver que, paradójicamente, la vida no es sino un eterno retorno a la semilla.
Con este texto Amado vuelve a la fabulación como a una cita inaplazable. Soy quien llega tarde a ella, luego de que el jurado de la primera edición del Premio Nacional de Dramaturgia Virgilio Piñera de 2002 se rindiera al rigor de esa obra, a la desnudez de su realismo poético, a la verosimilitud de sus personajes, a la honestidad de sus situaciones. Llego incluso luego que Julio César Ramírez y Teatro D´Dos estrenaran su montaje de El zapato sucio. Quien no me lleva tanta ventaja es la aparición del texto original, impreso por Ediciones Alarcos.
Ante la tinta redescubro la vitalidad de una escritura que la versión escénica, en favor de la síntesis dramática, aherrojó. Me refiero a la nerviosidad de un estilo conciso, que es la misma nerviosidad de Amado del Pino en persona, un tipo grueso que habla de carretilla y ni sentado permanece quieto, criatura que suele escudarse, en momentos de desbocada ansiedad, en el manoseo de un bolígrafo o torciéndose un mechón del cabello. Amado es volátil, inquieto como su inteligencia cerrera. Leerlo en su oficio de crítico o periodista y conocerlo basta para saber que es un hombre en lucha perenne con sus demonios, guajiro todavía frágil que se refugia en la hermenéutica y la racionalidad para amordazar la fiera que le ruge bajo el pecho, fiera habituada a corretear libre la manigua, libertad solo posible ahora en esa escritura ansiosa.
El estilo de la obra es la confesión, ese estado de lucidez que solo se alcanza al reconciliarnos con nosotros mismos. En este caso, tanto Muchacho como Viejo, los personajes omnipresentes, son seres rodeados de delirios, atenazados por un pasado que por momentos pesa como un fardo, pero en cuyo legado alienta una filosofía que libera y empuja a vivir. Delirantes ellos mismos, ambos revisan su existencia entre el mariposeo de las voces de ese pasado, cuyos aleteos se ocupan de espantar los probables idealismos que tienden a seducir a aquel que evoca. Observan los sucesos desde todas las aristas posibles y hacen acto de presencia las mujeres, los funcionarios, los descalabros, las opciones que determinaron esta biografía que cada uno desdobla y orea ante el otro.
Esa cualidad panóptica de El zapato sucio es probablemente su recurso expresivo más intenso. Lo es después del trenzado de los diálogos y la urdimbre biográfica de ambos hombres, las voces, los momentos, los personajes y su controversia; todo dota de una hondura y complejidad tal al conflicto que uno no puede sino rendirse a emociones contrapuestas, como cuando se asiste a una pelea de gallos cuya crueldad nos duele pero cuya belleza nos cura. En el caso de los personajes de esta obra, hablo de un debate en cuyo traspatio florece un estado agónico: el campo cambió, no es más el recinto edénico de la pureza, o mejor (y más honesto), nunca lo fue, no hubo tal Edén. Por despeje, no son sus naturales seres inmunes a la angustia profunda del existir, como quisiera insistir cierto apego a la idea del "buen salvaje", del guajiro noble y cándido. Muy al contrario, acaso sea en ese mundo donde mejor se visibilicen los cambios en la fisonomía espiritual de un país que se transforma.
Así que no hay regreso posible. Viejo y Muchacho se debaten desde dos mundos diferentes para encontrar sentido a la vida que han llevado. El primero reconoce que su filosofía ruda y pragmática no le aseguró la felicidad; el otro, que el hombre es tanto los aciertos como los errores, aunque los segundos suelan ser territorios más palmarios. Que la vida es la permanente búsqueda del sosiego (pregunten si no a Amado), aquel que solo se encuentra el día de la muerte.
Todo cuanto explico de este libro está escrito allí como en un rapto. No de otra manera pudo extraerle el autor tanto sentido al absurdo de existir, esa arena movediza y de todos modos fértil. De esa manera se introduce con vigor en uno de los territorios ineludibles del momento en Cuba: la escritura del presente. Luego del casi absoluto imperio de la nostalgia, la revisitación de la tradición y cierto aferramiento a un pasado que tiende a ser idealizado, volver al presente implica la búsqueda urgente de nuestro deber ser como cultura. Acaso decirnos: bien, todos somos culpables; y ahora, ¿qué vamos a hacer?
Para Amado tampoco hay respuestas ni verdades rotundas. Solo hechos. El guajiro, como los niños, ya lo sabe todo; si pregunta, es para comprobar. Por eso le vale la absoluta materialidad de las cosas, sus rutinas, esas que se cumplen y punto. Y, no obstante, se rebela, quiere ser otro y hasta preñar con su filosofía animista una idea particular del mundo. Siempre habrá dudas terribles -que acaso a otros les suenen a poesía- detrás de las preguntas de Muchacho, las mismas que me hago cuando viajo a esos parajes de mi infancia y una cosquilla me aletea nariz adentro ante la entrañable visión de un taburete arrimado a una pared de tabla: ¿Uno entra o sale del monte? ¿Cómo hacer para saber qué mata o qué hierba te va a quemar el pellejo y el alma?

Tomado de Juventud Rebelde

 
 
 
 

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