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En
2002 fue convocado y entregado por vez primera el Premio
de Dramaturgia Virgilio Piñera. Esa vez resultó
ganador el texto de Amado del Pino El zapato
sucio. A inicios de 2003 estuvo listo el cuaderno
y la puesta en escena de la obra, a cargo de Teatro
de La Luna.
Ahora, La isla en peso reproduce
en exclusiva el texto íntegro de una obra demasiado
ruda y estremecedora por sí misma como para estarse
permitiendo notas introductorias.
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| EL
ZAPATO SUCIO
Obra en tres actos
y dos delirios
Amado del Pino |
A
la culta y silvestre memoria
de mi padre.
A Tania, mi mujer, también por
su dulce látigo.
A Renay, dueño de un pedazo
de sombra en el limonero.
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Puesta
en escena de Teatro D´Dos.
Dirección: Julio César Ramírez.
Actúan: Héctor Hechemendía,
Gilberto Subiaurt, Yaquelín Yera
y Yoel Infante.
Fotos de Pepe Murrieta. |
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EL
ESPACIO ESCENICO FUNDAMENTAL IMITARÁ UNA CASA
DE CAMPO QUE RECORDARA UN BOHIO CUBANO, ABUNDANTE HASTA
LA DECADA DE LOS CINCUENTA Y VISIBLE AUN HOY. SE PRODUCE
UN CONTRASTE ENTRE LOS ELEMENTOS TRADICIONALES- UN TABURETE,
UNA MONTURA DE CABALLO- QUE FORCEJEAN CON OBJETOS URBANOS
DE DISCUTIBLE GUSTO.
A PESAR DE SU APARENTEMENTE EXTREMA NATURALIDAD, EL
"SET " PRINCIPAL SERA ASUMIDO CON UN CONVENCIONALISMO
QUE PERMITA EL ESTALLIDO DE LAS DOS SITUACIONES DELIRANTES.
LA ESTRUCTURA EN ACTOS Y DELIRIOS ES MAS BIEN UNA DIVISION
LITERARIA Y NO ENTRA EN CONTRADICCION CON QUE EL ESPECTACULO
SEA ASUMIDO DE FORMA CONTINUA:
LAS INDICACIONES QUE SE RELACIONAN CON LA EMOTIVIDAD
DE LOS PERSONAJES, ASI COMO LAS DE JUEGO ESCENICO SON
POCAS Y EL AUTOR CONFIA EN QUE LA PUESTA EN ESCENA DESDEÑE
ALGUNAS DE ELLAS EN ARAS DE ESA OTRA MAGIA QUE ES LA
PUESTA EN ESCENA.
PERSONAJES:
MUCHACHO: El padre lo llama así y ese es su sino
y s} signo. Pasa de los 35 años.
VIEJO: Se acerca a los 70. Ágil, testarudo, interno.
En ambos casos el director de la puesta y el lector
de esta obra sabrán distinguir entre la esgrima
de los dos caracteres protagónicos y los demás
seres que habitan los delirios como parte del subconsciente,
o más bien de la sombra, de Muchacho y de Viejo.
ACTO
PRIMERO
LUZ PLENA, AGRESIVA, QUE DA LA IMAGEN DE LA CASA POR
DENTRO SORPRENDIDA POR LA IRRUPCION DE ALGUIEN.
VIEJO:
¿Qué pasa, Muchacho? ¿Madrugaste?
MUCHACHO: Manía de ordeñador de vacas.
VIEJO: Siempre has sido dormilón. ¿Y el
carro?
MUCHACHO: No se me olvida aquello de que el hombre que
es hombre no deja que el sol lo agarre en la cama.
VIEJO: ¿Y tu mujer?
MUCHACHO: A mi esposa y a mi automóvil los dejé
por allá afuera, comiendo hierba... Dentro de
un rato les doy una vuelta.
VIEJO: Por lo menos te levantaste ocurrente. ¿Te
traigo café?
MUCHACHO: ¿Café? (Se produce una transición,
pero el tono de Muchacho sigue siendo cotidiano)
Vine a contarte algo importante.
VIEJO: (Rápido) ¿Por qué
te divorciaste esta vez?
MUCHACHO: Parece que no tiene arreglo.
VIEJO: ¿La máquina, el matrimonio o tú?
MUCHACHO: Debería contestarte que los tres y
así discutimos un poco.
VIEJO: Te fajarás tú solo. Tengo tremendo
apuro en el trabajo de la finca.
MUCHACHO: Si no te estorbo puedo ayudarte.
VIEJO: Mejor duerme un rato. Sabe Dios a la hora en
que te acostaste anoche.
MUCHACHO: Me gustaría meterme contigo en las
siembras.
VIEJO: (Sin agresividad) Lo que la gente del
pueblo hace en un surco de plátanos no da ni
para el jabón que se gasta en blanquear la ropa.
MUCHACHO: ¡Jabón y aceite, aceite y jabón!
VIEJO: ¿Tú también con la letanía
de las cosas que no se consiguen?
MUCHACHO: ¡Yo no! (Pausa breve) Vine
a verte.
VIEJO: Muy santo y bueno. Tírate por ahí.
Termino temprano y te hago un buen almuerzo.
MUCHACHO: Allá afuera te tengo una sorpresa.
VIEJO: Las sorpresas no se dicen. Si no te las callas,
las jodes.
MUCHACHO: Vine en el tren y después caminé
despacio.
VIEJO: Como siempre, cogiéndole la puntería
a los charcos de agua.
(La siguiente frase la dice para ser cariñoso,
pero en Muchacho provoca una especie de subjetiva cinematográfica
a sus propios pies llenos de lodo). Quítate
esos zapatos.
MUCHACHO: Caminé mirando las lomas, los ríos
sin agua, oyendo como cantan los gallos de verdad...
¿Por qué no me sentí orgulloso
de estos amaneceres?
VIEJO: ¿No te parece demasiado temprano para
calentarte la cabeza?
(Pausa) ¿De verdad es grave lo que te
traes entre manos?
MUCHACHO: No hay arreglo. Las piezas eran de la Unión
Soviética, un lugar que hace rato no existe.
Yo estudié en un lugar inexistente.
VIEJO: No te gustaba que le dijeran Rusia.
MUCHACHO: Y te escribí de allá cosas bonitas.
Verdades o mentiras, pero muy lindas.
VIEJO: Tengo una postal donde hay nieve y un teatro
grande y estatuas...
MUCHACHO: Sí. Había que haberle hecho
otras a los jefes que vendían medallas.
VIEJO: Eres ingeniero, tienes una vida hecha. Es una
lástima que no te hubieras encontrado una mujer...
MUCHACHO: ¿De cualquier color?
VIEJO: Que supiera llevar una casa, manejar...
MUCHACHO: ¿Manejar o manejarme?
VIEJO: Te hace falta sentar cabeza.
MUCHACHO: Por favor. Si algo me gusta de ti es que no
eres un padre consejero. Discute conmigo, vamos a fajarnos,
a reírnos, ¡pero consejitos, no! ¿Qué
cabeza sentaste tú?
VIEJO: Tu madre...
MUCHACHO: Tan presumida...
VIEJO: A veces me parece que la veo en el mocho de espejo
que tengo tirado en el patio.
MUCHACHO: Me estoy volviendo más viejo y más
gruñón que tú. Me quejo de que
al robo se le llame invento, a algunas putas, jineteras,
pero me he pasado la vida diciendo una cosa en una reunión
y otra a la mujer con quien me acuesto.
VIEJO: Pensar mucho es cosa de gente sin oficio. Yo
no puedo andar dándole vueltas a los pensamientos
porque tengo que limpiar el arroz y buscarle agua a
los animales.
MUCHACHO: En los noticieros dicen que debemos sembrar
arroz.
VIEJO: Ahora que tengo luz eléctrica voy a comprarme
un televisor.
MUCHACHO: ¿Y te vas a enviciar con las telenovelas?
VIEJO: De vicios no hablemos. El único que me
queda es trabajar.
MUCHACHO: (Asociando en un código muy de
ellos que el espectador no tiene por qué entender
ahora del todo) ¿Fueron los gallos o la
mala suerte?
VIEJO: Ya da igual. Allá dentro envidian a los
que les echan nada más que tres meses, como si
algún tiempo fuera poco para estar trancao' como
un pájaro.
MUCHACHO: Yo tenía cinco años cuando prohibieron
las peleas...
VIEJO: El juego es un veneno.
MUCHACHO: Sí. Pero el gobierno no es el papá
de uno.
VIEJO: No tires para fuera la candela que te quema por
dentro. No me gusta tu cara. Es mejor que hoy te quedes
a dormir aquí.
MUCHACHO: Lo que vine a decirte es importante de verdad.
VIEJO: (Tratando de regresar al juego) Ya fallé
el primer tiro, pero al segundo tumbo a la paloma del
gajo. ¿Cambiaste de mujer o es que te vas de
viaje?
MUCHACHO: Ponchao'. Llevas de dos cero.
VIEJO: ( Pretende continuar la broma) ¿Ya
no te gustan las mujeres?
MUCHACHO: Me gustan... ¡Hasta las blancas!
VIEJO: A Dios gracias. Ya te comprarás otro carro.
Al hijo más joven de los Quiñones le dieron
uno que es una pintura.
MUCHACHO: No es de él. Se lo presta una señora
que se llama Corporación y también le
dicen Empresa Mixta. La dama con la que todos quieren
bailar. (Representa cantando) "La señorita
Corporación/ entrando en el baile/ que la bailen/
que la bailen".
VIEJO: Yo pensé que era particular. La chapa
es amarilla.
MUCHACHO: Cambiaron los colores y muchas cosas.
VIEJO: Algunos, porque mi surco y mi machete siguen
del mismo color y me están esperando.
MUCHACHO: (Con algo de ternura) ¿Tú
sabes por qué al guanajo se le arruga la cabeza?
VIEJO: (Saliendo de escena en pleno juego)
Es que la naturaleza tiene cosas del carajo.
SONIDO Y TRATAMIENTO DE LA LUZ QUE DA PASO AL PRIMER
DELIRIO.
PRIMER
DELIRIO
EN LA FORMA DE HABLAR DE MUCHACHO HAY MAS DE SOLILOQUIO
QUE DE MONOLOGO. PARA LOS DELIRANTES PERSONAJES SE PODRA
ESCOGER ENTRE EL USO DE MUÑECOS, TONOS DE LUZ
CON VOCES EN OFF Y HASTA VALORAR LA POSIBILIDAD DE QUE
EL PROPIO ACTOR QUE INTERPRETA A VIEJO, APOYADO POR
LAS MASCARAS, ASUMA AQUÍ LOS FUGACES ROLES QUE
FORMAN PARTE DEL REINO DEL SUBCONSCIENTE.
MUCHACHO:
Al gallo hay que cuidarlo mucho. No debes ponerlo a
la altura de los ojos porque se faja con su sombra y
te deja ciego de un picotazo. El macho, de pluma fina,
el que trae las espuelas llenas de sangre y de dinero
por un burujón de peleas ganadas, puede caerse
muerto en el primer revuelo. (Febril). ¿Qué
llevan en esos sacos tan bien envueltos? Pero ¿qué
le importa a nadie lo que uno hace los domingos?
APARECE LA IMAGEN DE LA MADRE.
MADRE: No tienes que mirarme cuando me estoy pintando.
Para lucir estamos las mujeres. Coge un bate y una pelota.
MUCHACHO: No fui, no soy maricón... ¿Y
qué? Por huir de la debilidad escondí
mis versos. Para mí, una carrera práctica:
o ingeniero, o piloto, o jefe, pero siempre bien macho...
Y los hombres se empinan la botella desde los doce años,
y no perdonan a una mujer que se les pare delante, y
se fajan a los piñazos... (Busca medio a
ciegas la imagen de la madre) Me gustan las hembras,
pero le tengo terror a los puños de los otros
hombres. Y Carlos, aquel mulato que acorralaron por
pájaro, pelea con la risa en los labios. De cuántas
cosas pudimos hablar, mamá, mientras te pintabas
los labios.
MADRE: Me volvía loca por parir un varón,
pero a la vez tenía mucho miedo y más
después, con esa mirada tuya de dolerte por todo.
LA IMAGEN DE LA MADRE SE ESFUMA Y DA PASO A LA DE MUJER
1.
MUJER 1: Tienes la pinga chiquita y el corazón
blando. Todo eso de que el tamaño no importa
es un consuelo para tipos como tú. Las mujeres
de verdad nos vamos detrás de un rabo grande
y de unas manos que sepan estrujar.
MUCHACHO VA A RESPONDER, PERO MUJER 1 LE TIRA LAS PALABRAS
ENCIMA.
MUJER 1: Lo peor fue cuando querías cogerme por
atrás. Te faltaba firmeza... "Te duele,
te duele". Claro que duele y ahí está
la gracia. Tú temblabas como si fuera tu culo
el que sufriera cuando me clavabas.
MUCHACHO: Sueño con un baño de hombres
solos. (A su sombra) ¿No has visto una
hilera de duchas repletas de jóvenes en cueros,
quitándose la tierra? .Ahí es donde más
desconsuela y hasta abochorna que se encoja, que no
sobresalga. Después, cuando se pone tiesa, te
haces la ilusión de que eres igual que aquellos
salvajes que salen del agua orgullosos, como si fueran
el presidente de la república. (Ahora al
fantasma de Mujer) A veces me dabas lástima
con tu sexo ancho que sonaba como patos bebiendo en
un charco. Te volverías loca si supieras lo que
se goza dentro de una negra joven. Es como un guante
de pelota, como una fruta tibia.
MUJER 1: Cochino.
MUCHACHO: ¿Y la ternura, Mujer? ¿Y las
ilusiones?
EL TRATAMIENTO DE LA LUZ U OTRO RECURSO CREA EL JUEGO
DE QUE LA PREGUNTA ES DICHA A LA MUJER 1, PERO QUIEN
LA ASUME ES LA 2.
MUJER 2: ¿Qué hace un estudiante, con
olor a ciudad acostándose con la cantimplora
del pueblo? Yo no cobro y eso es peor. (Asumiendo
la tercera persona) "Esa lo hace por verla
correr".
MUCHACHO: ¿Y qué tiene de malo tratarte
como a una novia?
MUJER 2: Hay dos tipos de hombres. Los que te acarician
las nalgas mientras estás cocinando y los que
se acuerdan de ti nada más que por las noches.
Tú eres de los primeros, que son los que me gustan,
pero te pasaste con tus versitos y besitos. No se puede
borrar con unos labios tiernos en los ojos los arañazos
que me dí en la barranca, apretada por un guajiro
bruto, contra una cerca de púas. Ahora era la
puta con novio, la novia del poeta.
MUCHACHO: Me desafiaste en la fiesta, me sacaste a bailar
y te apretabas a mí más y más delante
de todo el mundo.
MUJER 2: Quería que me tuvieras sin palabras,
sin pensar. Pero estabas borracho y te dio por hablarme
de amor . Me bajé el pantalón y mamaste
como un bendito. Ya me tenías loca cuando me
di cuenta que estabas llorando; con mi pelota de bollo
en la boca, gozando y llorando.
MUCHACHO: (Dice la palabra en casi todas las variantes
posibles, las últimas con delicadeza) Puta,
puta, puta, puta, puta...
MUJER 2: La palabra fea es tortillera. Huele a huevos
podridos. En un pueblo chiquito no hay lesbianas. Eso
suena a cosa fina, a una carrera casi. Yo fui a parar
a la cueva de las enfermas. Las hembritas más
nuevas volvieron a cobrar y algunas hasta se hicieron
personas importantes. (Pausa) Ninguna me forzó.
Hay momentos en que las lágrimas te corren y
te revientas si alguien no se las toma, aunque sea la
boca de otra mujer. ¡Si los hombres supieran...!
SE PRODUCE UN CAMBIO EN LA ILUMINACION Y EN LA BANDA
SONORA QUE APUNTAN A UN GIRO EN EL DELIRIO. A PARTIR
DE AHORA PREDOMINA EL PRESENTE EN LAS VISIONES.
MUCHACHO: El culito de las gallinas es caliente. La
paja es lo último y puede debilitarte.
APARECE EL FANTASMA DE UN AMIGO.
AMIGO 1: Si uno se acostumbra, después no pude
acostarse con una mujer.
MUCHACHO: La paja no te regaña, no se compra
zapatos, no te quita tus hijos.
DISOLVENCIA DE LUZ. AHORA EL MUCHACHO FIRMA EN EL AIRE,
SE CONTORSIONA, CAE, SE ARRASTRA. DESPUES HABLA MUY
DESPACIO.
MUCHACHO: Una firma en un papel y mi hija a crecer sin
mí.
APARECE LA IMAGEN DE LA NIÑA QUE PUDIERA DARSE
CON UNA FOTO ANIMADA.
MUCHACHO: Vete, no te burles. Yo quiero a mi hijita,
la que jugaba en mi barriga como si fuera una cama elástica.
Tú eres otra, tienes diez años, dentro
de poco te saldrán las tetas, hablas inglés
como yo nunca lo aprendí. Tú vives en
otro mundo. El teléfono es una trampa; en el
teléfono la piel no suda.
NIÑA: Papi, papito, papazote...
LA IMAGEN SE DESVANECE. BREVE APAGON. LA LLEGADA DE
AMIGO 2 APORTA UN TONO MAS COTIDIANO.
AMIGO 2: Yo también me voy.
MUCHACHO: (En una forma neutra, objetiva, que recuerda
a alguien que declara en un juicio) Soy el despedidor.
Después nadie me escribe, pero me recuerdan en
las fiestas... Ayudo a pasar los últimos días
en la isla y si todos vuelven a la vez me voy a ahogar
en un mar de cervezas.
AMIGO 2: Siempre una frase, siempre un chiste para los
demás. ¿Y tú?
MUCHACHO: El dinero es el que está veinte a uno,
yo valgo igual.
AMIGO 2: Se te va a llenar de amargura ese corazón
tan puro. Te vas a convertir en la caricatura de ti
mismo.
MUCHACHO SE DESPLAZA, DESDEÑA LA CONVERSACIÓN.
SE PRODUCE UN JUEGO EN EL QUE MUCHACHO HACE UN CUENTO,
EL AMIGO RIE, AL FINAL SE ABRAZAN, TODO COMO EN CAMARA
RAPIDA. MUCHACHO DICE ADIOS TAMBIEN EN FORMA CARICATURESCA.
LA ACCION SE VE INTERRUMPIDA POR UN HAZ DE LUZ CRUDA,
ACOMPAÑADO DE UN SONIDO METALICO QUE- AUNQUE
SE ENTIENDE EL TEXTO- ES DEMASIADO IMPERSONAL PARA LLEGAR
A SER UNA VOZ. EL HAZ DE LUZ CAE SOBRE MUCHACHO.
HAZ DE LUZ: (En el tono inequívoco de las
planillas) ¿Tiene creencias religiosas?
MUCHACHO: No.
HAZ DE LUZ: ¿En su familia tienen creencias religiosas?
MUCHACHO: No sé. (Como en un aparte)
Pero siempre escribí No.
HAZ DE LUZ: ¿Algunas de sus amistades profesa
creencias...?
MUCHACHO: (Inquietándose) ¡No!
(Pausa) Y no tenía... Mi abuelo vino
de su isla bien ligero de equipaje. La vida no le dio
tiempo para cargar con santos y la nostalgia se la permitía
pocas veces. Aquí nunca vi una iglesia, pero
así y todo me fui cansando de la pregunta, aunque
casi siempre mi mano hizo la cruz sin pensar en el sentido.
Además, no conocí a nadie que marcara
en el huequito del Sí.
HAZ DE LUZ: (Como parte del juego) ¿Creencias
religiosas? ¿Tiene creencias religiosas?
MUCHACHO: Mi tío vio una vez una luz que nunca
se supo de dónde salió. A un primo lejano
se le apareció un jinete sin cabeza. Todos decimos
"Si Dios quiere" o "Gracias a Dios",
pero sin pensar dos veces en lo que significa. ¿En
qué lugar de la planilla cabe eso?
HAZ DE LUZ: (Se acentúa el tono de letanía)
¿Ha sacado pasaporte? ¿Alguien de su familia
ha sacado pasaporte?
MUCHACHO: ¿Pasaporte?
HAZ DE LUZ: ¿Tiene familiares en el extranjero?
¿Mantiene correspondencia?
MUCHACHO: ¿Por qué no preguntar directamente
si alguien se fue del país por su forma de pensar
o porque le dio la gana? (Transición)
De una montaña a la otra y con veinte o treinta
vecinos en todo lo que abarca la vista, el mundo es
simple, pequeño, no hace falta pasaporte. En
la clase del maestro se veía lindo el mapa en
la pared de tabla. Casi nadie conocía La Habana.
Matanzas parecía una ciudad extranjera cuando
el maestro apretaba fuerte el puntero, como para nadar
en la bahía.
SE ESCUCHA EN OFF UN TEXTO EN RUSO QUE CORRESPONDE A
UNA ADVERTENCIA DE LOS METROS MOSCOVITAS.
OFF: Astorochno, divieri sacribayutsa, slieduchaya stansia:
Dinamo.
A TRAVES DE UN JUEGO DE MASCARAS O DE LUCES APARECE
EL PERSONAJE DEL FUNCIONARIO DESDE DIVERSOS ANGULOS
DE LA ESCENA.
FUNCIONARIO: Conoces la luz eléctrica, los aviones,
la nieve. Has atravesado varias veces el Atlántico
representando tu país.
MUCHACHO: ¿Y tengo que pasarme la vida diciendo
gracias? ¿Quieren que me jorobe como un camello
de tanto hacer la reverencia?
FUNCIONARIO: (Los parlamentos son interrumpidos
por aplausos evidentemente grabados) Si no hubiera
sido... De no ser por... Tus abuelos y tus padres fueron
casi analfabetos...
MUCHACHO: Me tocaba el arado, la yunta de bueyes, llevarme
una muchacha en el caballo blanco de mi padre, quitarle
el cuerpo a los machetazos de un suegro, vivir con la
misma mujer...
FUNCIONARIO: ... Y el piso de tierra, los niños
sin zapatos...
MUCHACHO: ¿Y tenía que seguir siendo siempre
así?
FUNCIONARIO: Así hubiera seguido para siempre
de no ser por... (Aplausos).
MUCHACHO: Pero nadie puede asegurar que esa oscuridad
iba a ser eterna. Ordeñando mi vaca antes que
saliera el sol, esperando por un aguacero para que se
dieran buenos los frijoles, mis hijos hubiesen crecido
a mi sombra, las manos no me temblaran así.
FUNCIONARIO: Humildes campesinos entrando al Bolshoi,
disfrutando de la música sinfónica.
MUCHACHO: Stravinski, Chaikovski... ¡Qué
maravilla! Pero a esa misma hora me estaba perdiendo
una serenata.
FUNCIONARIO: La lámpara del Bolshoi, las pinturas
de El Ermitage.
MUCHACHO: Visotski saltando por el escenario en Hamlet,
y después Visotski mal mirado, borracho junto
a su hermosa actriz francesa; Visotski en la grabadora,
en un cassette que se derrite de calor en La Habana;
Visotski muerto sin discursos. Visotski en el patio
del teatro Taganka, quieto, quietecito en su busto.
UNA CANCION DEL TROVADOR Y ACTOR RUSO VLADIMIR VISOTSKI
PUEDE MARCAR EL TRANSITO ENTRE EL PRIMER DELIRIO Y EL
ACTO SEGUNDO.
ACTO
SEGUNDO
MUCHACHO ESTA UN POCO ATONTADO. AUNQUE LA PROYECCION
AHORA PARECE SIMILAR A LA DEL ACTO PRIMERO, LAS EMOCIONES
DEL DELIRIO HAN DEJADO SU HUELLA.
VIEJO:
¿Qué significa esa maleta?
MUCHACHO: Maté a un hombre. Lo traigo para que
lo entierres aquí.
VIEJO: Hay demasiado calor para tanta bobería...
MUCHACHO: Tú me enseñaste. Cuando empecé
a andar para arriba y para abajo con medio pueblo me
hiciste el cuento del hombre que le preguntó
a su hijo cuántos amigos tenía y le contestó
que muchos. El viejo le dijo que en sesenta años
él había hecho nada más que un
amigo y medio. Le pidió al hijo que lo acompañara.
Cogieron un saco y tocaron a la puerta del medio amigo.
(Como el personaje) "Maté a un
hombre y vengo para que me lo entierres". El otro
enseguida le contestó que no había ningún
problema. Y eso que era nada más que el medio
amigo.
VIEJO: Muy buena tu memoria. Pero se te olvidó
que al final, el hombre lo que le lleva al amigo es
un animal para comérselo y hacer una fiesta.
Si mataste un carnero de los míos, dímelo
para empezar a cocinarlo ahora mismo.
MUCHACHO: Cualquiera mata, Viejo. ¿A los cuántos
días tú crees que me violarían
en la cárcel? ¿Qué se hace después?
¿Es peor matar al que te templó o acostumbrarse
a vivir como maricón allá adentro?
VIEJO: Los que están con las rejas marcadas en
la cara son hombres como tú y como yo. Una de
las peores cosas de que te echen aunque sea un solo
día de prisión es que la gente se cree
que te la sabes todas y que tienes que pasarte la vida
contando.
MUCHACHO: Tú te volviste otro.
VIEJO. Traté de aprender del leñazo. No
tenía tanto vicio con las peleas. (Se justifica).
Pero ese domingo me embullé a probar suerte y
como la mía es tan mala, la policía, que
casi nunca traba a nadie en el brinco, me cogió
a mí. ¡Me tocó perder!
MUCHACHO: Mucho peor fue lo de mamá.
VIEJO: Yo pensé que me iba a quedar tiempo para
vivir tranquilo al lado de ella.
MUCHACHO: Y mientras tanto, gozando la juventud como
un caballo desbocao.
VIEJO. A los doce años tú andabas con
las libretas y riéndote con las muchachas de
la Secundaria. Yo a esa edad, tenía que levantarme
a las cuatro de la mañana para ordeñar
vacas.
MUCHACHO: No soy tu fiscal. Me duele que mamá
sufriera, pero a la larga ella te quiso así siempre,
tal y como eras. Supiste ponerte una guayabera bonita
y llegar a la cantina con cuatro pesos en el bolsillo.
Los amigos te hacían coro porque eras el más
elegante.
VIEJO: Por andar con pelúas de a tres por kilo,
me perdí los mejores años de tu madre.
Fui un sonso.
MUCHACHO: Estás muy solo.
VIEJO: Vamos a entrar la dichosa maleta y terminar el
almuerzo.
MUCHACHO: Ahí viene un muerto, pero no te asustes...
A nadie lo condenan por apuñalear una parte de
uno mismo.
VIEJO: Me parece que las criticas, pero tú tienes
vicio de esas novelas que les gusta ver a las mujeres
para hacerse ilusiones.
MUCHACHO: (Siguiendo el hilo de su discurso interior)
En esa maleta están dos certificados de divorcio,
la baja de los centros de trabajo en los que no di la
talla, notas excelentes de asignaturas que no aprendí...
(Imitando a un vendedor de feria o algo así)
Y lo más importante que se ofrece: un título
de Ingeniero Agrónomo que le dieron a un hijo
de campesino que nunca ha sabido limpiar un surco de
boniatos. Si quieres ábrela, Viejo.
VIEJO: No me gusta el buey que se da cabezazos cuando
se espanta las moscas.
MUCHACHO: ¿Qué quieres? ¿Nos quedamos
en el lado bueno de las cosas?
VIEJO: (Sin percatarse del sarcasmo) Tienes
líos en el trabajo. Eso le pasa a cualquiera.
MUCHACHO: ¡Qué va, si a mí me encanta
la Agronomía!
VIEJO: Por lo menos de un tiempo a esta parte hay más
cosas.
MUCHACHO: (Ahora en serio) Pero tú sabes
que no es por nosotros los que estudiamos.. Los que
no se fueron como yo, se consiguieron un sueldo en cualquier
oficina del pueblo y en vez de montar a caballo, iban
en bicicleta, que era más bonito. No les importaba
ahogarse de fango al primer aguacero. Si están
regresando las calabazas y los frijoles es por el cabrón
dinero. Ahora la plata hala.
VIEJO: Si una gallina vale diez veces más de
lo justo, los que estamos en el monte no tenemos la
culpa. Yo vendo y revendo, pero no me vuelvo loco, ni
tengo media esperanza de hacerme rico. El que nace para
real no llega a real y medio. Deja que los demás
se defiendan, que cada uno haga lo suyo y ponte más
para dentro de ti mismo. Cualquiera ve que no te acabas
de concentrar en una mujer, que saltas de aquí
para allá. ¡Ya te pesará!
MUCHACHO: (Explotando) No soy mujeriego, Viejo.
VIEJO: ¿Y aquella muchacha? Parecías embullao.
MUCHACHO: A ti te daba una mezcla de miedo y de gracia
conocer a mi negrita, pero a la larga te hubiera gustado.
Es muy dulce y lo más parecido a eso que la gente
llama compañía.
VIEJO: Muy bueno, pero también conozco blancas
así.
MUCHACHO: Qué lástima, ¿no? La
única mujer que me acomodó es negra como
un totí.
VIEJO: ¡Yo no he dicho nada! A quien tenía
que gustarle era a ti.
MUCHACHO: Ni te preocupes, no fue el color ni el miedo
a que no quisieras un nieto mulato. Me cansé
de vivir con tanta gente. Eran seis buenas personas,
¡pero seis! Hay un solo baño y la gente,
aunque sea prudente y no se meta en la vida de los demás,
orina. Los buenos también se bañan y muchos
días lo que entra de la calle son dos cubos de
agua.
VIEJO: ¿A dónde vas a llegar mirándolo
todo por la parte fea? Si no te das una mano, te vas
a hundir de verdad.
MUCHACHO: Todo el misterio de la maleta, mis quejas
y descargas se resumen rápido: necesito vivir
aquí contigo.
VIEJO: (Lo toma a broma) Menos mal que ahora
te dio por espantar el gorrión con un chiste.
MUCHACHO: Te hablo totalmente en serio. Pero no te asustes,
cuando te moleste me largo.
VIEJO: Si no estás jaraneando, tienes que arrancar
ahora mismo para el médico.
MUCHACHO: (En un tono que recuerda en algo a los
delirios) ¿Le tienes miedo a mi compañía?
¿Te parece que mirándome vas a tener delante
la cara de todo lo que te arrepientes?
VIEJO: No dejaría sin techo a ninguno de mis
hijos, pero lo que dices no tiene ni pies ni cabeza.
Tu abuelo vino de Canarias huyendo de la guerra. Se
bajó de un barco y se echó a andar sin
saber bien en qué lugar estaba y menos dónde
iba a encontrar una sombra para recostarse o la manera
de ganarse un plato de comida. Fue levantando poquito
a poco este trozo de finca. Nos pegamos duro. No llegamos
a la riqueza, pero tampoco nos faltó un trozo
de carne o una muda de ropa decente.
MUCHACHO: ¿Y después?
VIEJO: Eso no viene al caso ahora. (Pausa. Trata
de restarle importancia, pero no puede callarlo).
Fue triste ver que lo que dijeron que iba a ser para
todos se volviera delante de nuestros ojos un monte
de marabú y de tierra seca.
MUCHACHO: Esas cosas las oí de niño en
voz baja. Mamá no quería que nada empañara
lo que nos decían en la escuela.
VIEJO: ¡Y tenía razón!
MUCHACHO: ¿Por qué, porque está
muerta? ¿Tú también piensas que
es mejor vivir sin una parte de la verdad?
VIEJO: (Como dando por primera vez el brazo a torcer
en este tema) Yo di por bien empleado el golpe.
Ustedes estudiaron todo lo que les dio la gana, llegaron
a la universidad. No decía nada porque soy raro,
pero fueron siempre mi orgullo, sobre todo tú.
MUCHACHO: Me equivoqué, Viejo, y tú escogiste
mal de quien sentirte orgulloso.
VIEJO: (Rudo y amoroso a la vez) No te cojas
lástima, eso es cosa de pendejos.
MUCHACHO: ¿Y qué hacen los hombres? ¿Pegarse
una soga al cuello? Porque en Cuba los machos se ahorcan
y las mujeres se dan candela.
VIEJO: No te voy a acompañar en tu llantén,
ni me vas a asustar. (A la ofensiva) ¿Qué
te hace falta? Háblame claro y sin tirarte encima
todo ese churre que no es tuyo.
MUCHACHO: Es verdad que me tengo lástima y que
llevo las cosas al extremo para que me digan: "No
es tan así, no eres el único culpable".
VIEJO: Soy tu padre y no voy a permitir que se te olvide.
No se trata de que yo esté cuidando un par de
toros o un pedazo de tierra. La joroba parece que está
en tu cabeza y hay que fajarse a trabajar para enderezarla.
MUCHACHO: ¿Y la tuya? ¿Alguien pudo ponerla
en el lugar que para los demás era lo mejor?
VIEJO: A mí me tocó otro tiempo.
MUCHACHO: Eso es lo peor, mi Viejo, que hasta tú,
tan independiente, tan protestón, tan por tu
cuenta y riesgo, caíste en esta madeja, en el
juego de creer que los que vinimos después íbamos
a ser felices por decreto, adolescentes eternos y triunfadores
por ley de gravedad.
VIEJO: Yo no soy tan tonto como te parezco. Allá
dentro los vi de tu edad y con la vida echa un trapo.
Pero con esta cabeza dura, que tú me celebras
cuando se te ocurre, te digo que chance, oportunidad,
maneras sí han tenido.
MUCHACHO: Algunos lo han aprovechado mejor, como mi
hermana.
VIEJO: (Fiero) Ella no es ninguna cualquiera.
MUCHACHO: ¿Quién se atreve a decir lo
contrario? Dije: supo aprovechar, supo sacarle partido
a sus dos idiomas bien aprendidos.
VIEJO: Pero no estudió pensando en eso, fue una
casualidad.
MUCHACHO: Nadie le va a decir prostituta. Es una señora;
señora, como las mujeres empolvadas de la ciudad
que nunca quisieron bailar contigo.
VIEJO: Tampoco le veo mucha gracia a morirse de frío
lejos de la familia.
MUCHACHO: Pronto vendrá de vacaciones y verás
cómo se llena la casa de primos que ya ni reconocemos.
Al suizo le va a encantar todo esto. Va a querer tomar
agua del pozo, ver cómo los gallos se le encaraman
a las gallinas. El viene aburrido de computadoras...
VIEJO: (Dando por liquidado el tema) Todo eso
está por ver. (Después de un silencio
incómodo) Vamos a poner los pies en la tierra.
Ayúdame a despajar unas mazorcas de maíz.
Sé que bien tierno te encanta.
MUCHACHO: (Sensual) Mejor si le ponemos queso
del de la casa, que todavía chorrea de fresco.
VIEJO: (Buscando la serenidad) Cuéntame
lo que te pasó, pero sin miedo, sin machucarte
contra las paredes.
MUCHACHO: Tienes unas uñas fuertes. Parecen un
cuchillo... Mis manos son tiesas y torpes. ¿Por
qué no me prestas un machete para ayudarte? (Luego
de una pausa densa) ¿Tienes miedo de que
me mate delante de ti?
VIEJO: (Quitándole solemnidad) ¿Quién
habló de quitarse la vida? Ella será cabrona
y porfiada, pero es una sabrosura vivirla. Encuentro
bien que no te des demasiada importancia, pero te está
faltando un poco de enamoramiento de ti mismo.
MUCHACHO: Tendría que volver a las palabras guajiras
que se me olvidaron, buscar mis recuerdos entre la maleza
como se rastrea un nido de gallinas.
VIEJO: Muy lindo, pero eso me huele a cosas de libros.
MUCHACHO: (Parodiándolo) De gente sin
oficio.
VIEJO: Estás hablando de un campo que se perdió
o que por lo menos no se ve. La hierba es muy alta y
mis manos están entumidas y no pueden darle la
misma guerra que antes. Esos guajiritos mansos y buenos
que tú tienes en la cabeza ya no los encuentras.
Los muchachos nuevos andan en motocicletas y dicen palabritas
de La Habana. Hay algunos que si te descuidas te roban
delante de tu cara. Uno tiene que pasarse la vida levantando
cercas y poniendo tablas. No se sabe si estás
cuidando al animal o trancándote tú mismo.
MUCHACHO: ¿Y si entre los dos metemos todo esto
por camino?
VIEJO: Eso no es lo tuyo. A los dos días vas
a estar echando de menos la conversadera con tus amigos,
las diversiones de la gente de allá.
MUCHACHO: A mí porque me ha dado por mirar hacia
dentro y ellos porque se encandilaron con lo de afuera.
Ahora son ingenieros que reparten flores en una camioneta
o médicos que trabajan en una gasolinera.
VIEJO: El que por su gusto muere...
MUCHACHO: Lo que quieren es vivir mejor, rodar un carrito
elegante.
VIEJO: Pero no están acostumbrados a pegarse
de sol a sol. La gente se cree que el monte es orégano
y el mar de leche.
MUCHACHO: Cada uno en lo suyo. A mí me gusta
mi país. Cuando he estado afuera extraño
a la gente bulliciosa, las mujeres con los shores apretados.
Miro los derrumbes y la cabeza se me encoge de tanta
tristeza, pero algo me dice que la solución no
está en salir huyendo.
VIEJO: (Las últimas palabras de Muchacho
le complacen y lo llevan, por asociación a ser
indiscreto) Entonces, ¿tu hija?
MUCHACHO: Muy cerca y muy lejos, creciendo.
VIEJO: Pudiste haberla aguantado, sujetarla a ti.
MUCHACHO: Cuando supe de ella ya había cruzado
el charco, pero casi seguro no hubiera hecho nada por
retenerla. Su madre tiene una familia llena de dinero.
Si la dejaba aquí, qué le digo mañana,
con qué respondo yo.
VIEJO: (Sospechando que Muchacho no resiste más)
Se ha dado bueno el maíz este año.
MUCHACHO: (Agradeciendo el giro) ¿De
verdad que ya no te enamoras?
VIEJO: Perro huevero, aunque le quemen el hocico. En
cualquier momento conoces a una medio tiempo que también
habla a media lengua, pero todo lo demás lo tiene
completo.
LOS DOS RIEN. EL BREVE ALIVIO DE LA TENSION DA PASO
AL SEGUNDO DELIRIO.
SEGUNDO
DELIRIO
EL RITMO DEBE SER AQUÍ ATRONADOR Y FRENETICO.
LA ATMOSFERA TRASMITIRA UN SENTIDO DE INMINENCIA.
MUCHACHO:
No se puede creer en las promesas de los borrachos.
Me olvido de lo que aseguro y afirmo después
de la segunda botella. Tampoco me voy a arrastrar pidiendo
perdón.
MUJER 3: (El director puede escoger entre corporizarla
o trabajarla sólo con un descarnado diseño
de luces) Pierdes el tiempo, botas el dinero, te
ríes ahora para amargarte después. Me
cambias los planes, me ensucias el ánimo.
MUCHACHO: Yo no vomito ni me caigo a golpes con la gente.
MUJER 3: (Objetiva, sin pretender aplastarlo)
Ibas a decir que no te orinas en los pantalones, porque
ya te measte dos veces y te cagaste una. ¿Qué
vas a dejar para cuando estés más viejo?
SE DESVANECE LA IMAGEN. EL SIGUIENTE FRAGMENTO INCLUYE
UN FRAGMENTO DEL POEMA, PERO DEBE SER DICHO CON SENCILLEZ,
SIN PISCA DE DECLAMACION.
MUCHACHO: No brindan los borrachos/ No intercambian
angustias/ perdido cada uno en su vaso y su muerte./
La tarde acribillada del borracho es/ tartamuda ofrenda
hacia el amigo/ que soporta valientemente la sobriedad.
(Se interrumpe) Yo pude ser poeta y aquello
un jardín. En mi cabeza se posan versos y por
ahí andan los árboles esbeltos, pero ¡qué
carajo! Lo que ahora llena esa sombra son las bromas
pesadas, los besos recalentados, el señor bueno
que escribe libros y anda a pie por la ciudad. Me entierro
de rodillas en ese jardín... (Agónico)
Peor es podrirse en las antesalas y tragarse el maquillaje
de las secretarias.
IRRUMPE FUNCIONARIO 2. MUY SIMILAR AL DEL PRIMER DELIRIO,
PERO AQUÍ MAS ABSTRACTO, CONFUNDIBLE CON LA VOZ
METALICA QUE REPRESENTABA LOS FORMULARIOS.
FUNCIONARIO 2: Compañero militante, esto no se
puede permitir.
MUCHACHO: ¿Militante? ¿ Así, sin
apellidos?
FUNCIONARIO 2: Usted tiene un carnet y debe responder
a eso.
MUCHACHO: ¿Responder o preguntar?
FUNCIONARIO: Los intelectuales le llenaron la cabeza
de humo.
MUCHACHO: El humo, comerse el humo de la mariguana...
No me da mucha gracia, me pone silencioso. El alcohol
es el bárbaro de la película porque te
tira hacia fuera. Hay un trago en el que te vas de los
demás y no eres ni feo, ni triste, ni perdedor.
Tal parece que te vendieron par de horas de eternidad.
SE DISUELVE LA IMAGEN DE FUNCIONARIO 2. A GRAN VELOCIDAD
APARECE MUJER 1. AHORA ES MAS FRIA Y PUEDE LLEGAR A
RESULTAR CRUEL.
MUJER 1: No te hagas el patriota, no viniste por miedo.
MUCHACHO: Miedo al mar, miedo a lo hondo, miedo a morir
ahogado...¡Me ahogo, coño!
MUJER 1: Al trabajo duro, a ser un inmigrante, un extranjero
de mierda, con la barriga llena, pero que nadie conoce,
ni saluda, ni respeta. Miedo al frío y a la madre
de los tomates. Yo me metí en un barco, caminé
largando pedazos de mis piernas en los mangles con tu
hija de tres años entre los brazos. ¿Sabes
lo que es esto?
MUCHACHO: Un papel, siempre los papeles.
MUJER 1: No estaba segura de que me firmaras para poder
sacar a la niña del país. A lo mejor quería
que dijeras que no, que me arrastraras a quedarme, pero
al lado tuyo, ¡en tu cama!
MUCHAHO: Te pusiste vieja, te pusiste amarga, te pusiste
mala.
MUJER 1: ¡Maricón!
SUBITO Y PODEROSO APAGON. SE RECORTA O SE INSINUA LA
IMAGEN DE UNA MUJER DESNUDA.
MUCHACHO: (Imita en caricatura a un borracho. Canta)
"Cuando bebo mi copa/ no pregunto si el vaso /
ha saciado la sed/ de otro gran bebedor". (Repite
en una letanía que recuerda la embriaguez)
"Cuando bebo mi copa/ no pregunto si el vaso...
MUJER 2: Eras un niñito y no supiste hacer las
cosas. Cuando te acariciaba en la madrugada mis manos
no mentían, pero mis dedos estaban cuarteados
de fregar calderos, mientras la tuya era como una piel
de vacaciones. ¿Por qué no me hiciste
creer, con sangre lo que decían tus poemas?
MUCHACHO: Vete, te di una oportunidad y te reíste
de mí. Me empiné la copa con sobras y
sin asco.
MUJER 2: Estás hablando como un jefe o un dueño.
DESPUES DE UN SILENCIO SE ESCUCHAN, AUN MAS DISTORSIONADAS
QUE EN EL PRIMER DELIRIO, LAS FRASES DE LAS PLANILLAS.
LA PREGUNTA DE SI TIENE FAMILIARES EN EL EXTRANJERO
ES RESPONDIDA A NIVEL GESTUAL, TAL VEZ CON UNA CONVULSION
U OTRO RECURSO QUE ENCUENTRE EL ACTOR. LA SITUACION
ES TAN AGONICA QUE LA SEGUNDA PREGUNTA RESULTA COMO
UN ALIVIO PARA EL PERSONAJE.
HAZ DE LUZ: ¿Tiene creencias religiosas?
MUCHACHO: (Acercándose al delirio pleno)
No creo, no creía, no creeré en nada.
Pero me gusta mirarle los ojitos a mi Elegguá
por las mañanas, aunque no sea lunes ni yo sepa
dar bien los tres golpes en el suelo. Me costó
trescientos pesos en moneda nacional el pedazo de coco
que con misterio y mucha fe promete abrir y cerrar los
caminos.
VOZ EN OFF: (En el primer momento el espectador
no está seguro de que sea el Viejo) Esas
son cosas de negros y de gente de orilla. Te hicieron
una brujería para amarrarte a la pata de la cama
de alguna prieta. No pensé que tu mujer, tan
fina, anduviera en esos pasos.
MUCHACHO: Todos somos negros, abuelo también
vino de África. Tú tienes como tres marcas
en la espalda: guajiro, jugador de gallos, presidiario.
Eres recontraprieto para los que miran por arriba del
hombro.
VIEJO: ¡A machetazos voy a romper esa brujería!
Cogen palos del monte, huesos de muertos y sangre y
cabezas de animales y el copón divino para arrastrarte
y hacerte comer tierra.
MUCHACHO: Palo del monte, palo de los muertos, la piel
de un majá, dientes de tiburón; los muertos
bajan y vomitan sangre.
APARECE MUJER 3. SE PRONUNCIA EN UN TONO APARENTEMENTE
MAS REALISTA Y SOSEGADO.
MUJER 3: Dicen que hay un muerto oscuro dándote
vueltas, mi amor.
SE PRODUCE UNA YUXTAPOSICION ENTRE LAS VOCES Y LAS SOMBRAS
DE VIEJO Y MUJER 1.
VIEJO: ¡Brujera!
MUJER 1: ¡Mosquita muerta! ¡Aléjate!
MUJER 3: Bien sabes que nunca hice nada para retenerte
acostado sobre mí. No se puede estar amarrando
a los hombres porque cuando quieres soltarlos se vuelven
una carga que te cae encima y no te deja respirar.
MUCHACHO: (Casi fuera de sí) Tú
aquí no, tú eres del otro mundo, de los
helados, de los atardeceres. Contigo hice el último
intento. Hasta me creí capaz de reír tomando
un batido de frutas, de gozar la ropa limpia del domingo
y una buena película con tu cabeza en el hombro
y esa forma dulce y tan inteligente de ponerte los espejuelos.
Contigo me quedé sin pretextos. Me pasaba lo
contrario que con la primera...
MUJER 3: Estoy peor que ella. Al menos le queda una
hija con tu cara y la esperanza de un día volver
a verte. Ven conmigo, hazle el amor al campo.
MUCHACHO: Le canté al río, pero ayudé
a que el polvo fuera más seco. Busqué
rimas para la ceiba, pero en mi trabajo fui de los que
impidieron que la semilla llegara a la tierra enfangada.
EL PARECE COMO DESMAYARSE. HAY UN SILENCIO DURO. A PARTIR
DE AQUÍ EL PROTAGONISTA ESTARA CONSCIENTE, PERO
PERPLEJO. FORMARA PARTE DE UNA PESADILLA EN LA QUE NO
PUEDE HABLAR.
VIEJO: Pica gallo, mátalo rápido. Yo voy
cuarenta monedas al Indio... El Giro es una mona, no
puede con el mío. (En el juego de la pelea
de gallos puede trabajarse, a nivel de imagen, que él
es como un gallo que pelea y revolotea con su doble)
Lo tenía casi rendido, picando el suelo con las
plumas llenas de sangre por los cuatro costados. Y el
cabrón gallo dio una vuelta en el aire, parecía
que era para acabar de estirar la pata y morirse, pero
en el revoleteo... ¡El venazo! La espuela se clavó
una pulgada debajo del pescuezo y el Indio de mi alma
cayó redondo, muerto.
FANTASMA DE MADRE: Lloraste más al gallo que
a mí.
VIEJO: Vete, mujer, coño. No le tengo miedo a
los muertos ni ando creyendo en musarañas.
FANTASMA DE MADRE: Yo no te abría las piernas
porque fuera tu mujer propia ni para que me llenaras
la barriga de hijos. ¡Qué sabroso hubiera
sido conocer una cama grande como las del pueblo, y
perfumes, y una coqueta con un espejo limpio donde arreglarme
para ti!
VIEJO: Parecías puta por presumida, loca por
andar riéndote, orgullosa de tan linda.
MUCHACHO NO PUEDE MAS CON ESTAS VISIONES. CORRE HACIA
EL FANTASMA DE LA MADRE QUE SE LE ESCAPA. VA HACIA LA
SOMBRA DE VIEJO. PARECE QUE SE VA A EVAPORAR, PERO LOGRA
ATRAPARLA FUGAZMENTE.
VIEJO: (Escapando. Con todas las gradaciones que
terminan adentrándose en la ternura) Comemierda,
comemierdita, hijo macho que tanto esperé.
MUCHACHO QUEDA SOLO EN ESCENA. "GATEA" COMO
UN NIÑO PEQUEÑO. LA IMPRESIÓN DEBE
SER DE QUE VA RECUPERANDO POCO A POCO LAS PALABRES.
NO ES APRENDIENDO A HABLAR, PERO SÍ RECONOCIÉNDOSE
DE REGRESO A SU PROPIO LENGUAJE.
MUCHACHO: (Palabra por palabra, tierno) Los
mangos verdina engañan a cualquiera. La cáscara
verdecita, y por dentro, dulces como almíbar.
El mango macho es narizón como el tío
abuelo de la niña más linda de la escuela
(Va ganando en intensidad). Nada es más
rico que pescar con la mano y que un peje se enganche
en tus dedos. Es un susto que se parece a cuando uno
se enamora. (Transición). ¿Tú
sabes por qué al guanajo se le arruga la cabeza?
(Maldito, travieso, tal vez ríe) Porque
la naturaleza tiene cosas del carajo. (Ahora canta
estos versos. El candor se mezcla con algo de adultez).
"Mujeres de Caibarién/ que andan con americanos
/ recuerden que los cubanos / tenemos picha también"
. (Pasa por el fon do, como una visión borrosa,
el Viejo). "El valle donde nací/ cuando
besa el sol su falda/ es un tazón de esmeralda
/ con la tapa de rubí" (La sombra de
Viejo se detiene. Lo mira con rechazo. Sale hacia la
oscuridad). Nada de décimas ni sonetos sueltos.
Lo tuyo eran las rancheras mexicanas, tu héroe,
aquel Juan Charrasqueado que fue borracho, parrandero
y jugador, tres méritos muy importantes para
un hombre de pelo en pecho. (Canta, primero con
dulzura y al final se va cargando hasta llegar a la
angustia). "Voy a contarles un corrido muy
mentado/ lo que ha pasado allá en la hacienda
de la flor / la triste historia de un ranchero enamorado/
(Contrasta el tono con la acción que narra).
Un día domingo que se andaba emborrachando /
a la cantina le vinieron a avisar."
ENTRA PRIMERO LA VOZ Y DESPUES LA FIGURA DEL PADRE.
VIEJO: "Cuídate Juan que por ahí
te andan buscando/ son muchos hombres no te vayan a
matar".
MUCHACHO: (Como si hablara de sí mismo)
"No le dio tiempo de montar en su caballo/ pistola
en mano se le echaron de a montón".
VIEJO: "El le gritaba : estoy borracho y soy buen
gallo".
MUCHACHO: "Cuando una bala atravesó su corazón".
SUBITO APAGON EN EL QUE SE OYE EL CONTRASTANTE DUO DEL
VIEJO Y MUCHACHO QUE SIRVE DE TRANSICION AL ACTO TERCERO.
ACTO
TERCERO
EN EL COMIENZO DEL ACTO LOS DOS PERSONAJES TERMINAN
LA CANCION, PERO AHORA NO ES CANTADA NI CON MATICES,
SINO CON NATURALIDAD Y COMO DIALOGOS DE UNA CONVERSACION
DE APARENTE INTRASCENDENCIA
MUCHACHO:
"Y aquí termino de contarles el corrido".
VIEJO: "Lo que ha pasado allá en la hacienda
de la flor".
MUCHACHO: "La triste historia de un ranchero enamorado..."
VIEJO: (Rompiendo este juego) Vamos a hablar
en serio, Muchacho...
MUCHACHO: (Vuelve a la ranchera, canta con cierta
amargura) "La triste historia de un guajiro
enamorado..."
VIEJO: ¡Vas a seguir con lo mismo!
MUCHACHO: Yo borracho y tú jugador... ¿Qué
se debe aquí? ¿Y la parranda? ¿Se
acabó, Viejo?
VIEJO: Estás hablando mierda.
MUCHACHO: No traigo ningún muerto en esa maleta,
pero choqué mi carro y una mujer está
agonizando por mi culpa.
VIEJO: No juegues con esas cosas.
MUCHACHO: ¿Me irías a ver a la cárcel?
VIEJO: ¡No menciones más esa palabra en
mi casa!
MUCHACHO: Yo no fui a visitarte porque era muy chiquito.
VIEJO: (Desesperado) Eso no puede ser verdad,
no anduvieras suelto.
MUCHACHO: No hubo denuncia porque es casada y ella cree
que el marido es celoso. Al tipo le da lo mismo, es
un gozador, pero ella se moja con eso de que la espíen
y que puedan caerle a golpes en plena calle.
VIEJO: Menos mal.
MUCHACHO: ¿Menos mal qué? ¿Que
es ella y no yo el que está lleno de sueros y
de vendas, al borde de la pelona?
VIEJO: Lo mejor que haces es no manejar más.
MUCHACHO: No me había tomado ni una gota. Tenía
ese miedo, ese temblor que da la resaca.
VIEJO: (Compulsivo). Ahorita tienes cuarenta
años y sigues viviendo como un chiquillo.
MUCHACHO: No vine de visita, Viejo, vine a morirme.
VIEJO: Te dejas de mariconerías. El que se la
quiere arrancar se pega una soga al pescuezo.
MUCHACHO: Sigues sin entenderme. No es suicidio. Vine
a morirme, a enterrarme aquí. Me cansé,
me fundí, perdí. (Pausa) Era
la primera vez que me enredaba con una mujer casada.
Odio el misterio, las palabras a medias, las llamaditas
en clave. Pero esta me arrastró. Llegué
a pensar en meterme en la cama con ella, con el marido
y otro par de locas.
VIEJO: ¡Asqueroso! Cuando uno llega a eso...
MUCHACHO: Debe arrancársela...
VIEJO: Déjame tranquilo. No te creo ni la mitad.
¿Cómo esa mujer está al morirse
y tú no tienes ni un arañazo de gato en
la cara?
MUCHACHO: Se tiró del carro antes que el camión
nos pasara por arriba. Y yo fui tan egoísta que
metí un timonazo. Yo, que soy el peor chofer
de la nación, tiré un corte de película
americana y me salvé. Estoy liso, entero, sano
por fuera. Pero acabé de reventar por dentro.
Lo único que puede aliviarme es meter la cabeza
en el río, hablar con una trucha debajo del agua,
dejar que un mango bien maduro me chorree la barriga
y mojarme hasta los huevos...
VIEJO: ¿Y si no te dejo? ¿Si no quiero
que vivas aquí?
MUCHACHO: (Brusco cambio de tono) Si es así,
me voy ahora mismo y no hay nada de qué hablar.
No voy a esperar por una herencia de cuatro metros de
tierra encharcada de angustias. No creo en esa idea
de que los hijos se mueren después que los padres
y que son los que deben seguir sus pasos. Nadie sigue
el camino de nadie.
VIEJO: Mientras más sabes menos entiendes. Hablas
de ti, de ti, pero, ¿y yo, Muchacho del demonio?
Me quedé aquí, cada vez más solo.
Discutía contigo, decía que estudiabas
en Rusia, para fastidiarte con el cabrón nombrecito,
pero no pensé vivir para ver cómo se acababa
todo aquello tan grande y que para mí era derecho
y fijo.
MUCHACHO: No te gustaba. Te dejaron sin lotería,
sin tu cerveza fría de los domingos...
VIEJO: ¡Al diablo con la política ahora!
Los tipos de abajo como yo nos quejamos de este gobierno
y del otro y del de más allá, pero es
lo mismo que hablar de si va a llover o si la mujer
del vecino nuevo está buena hembra. Me dieron
palos antes del cambio y después. Pero yo soy
hijo del camino y la polvacera, un perro con llagas
en el lomo de trabajar y equivocarse. Tú no,
Muchacho. Eres el primero de la familia que montó
en avión, que habló con gente del fin
del mundo. Cuando te llevaba la contraria, más
de la mitad de las veces lo hacía por buscarte
la lengua, por ver cómo te lucías con
tu cabeza fresca.
MUCHACHO: ¿Y las cosas buenas de antes de yo
nacer? ¿Por qué nunca discutimos sin que
tú te metieras detrás del sombrero de
padre regañón y yo no pudiera moverme
de mi puestecito de vejigo con privilegios?
VIEJO: Te hablaba de lo que se perdió porque
las buenas las tenías tú en el pellejo.
Te permito cualquier cosa menos que vengas a restregarme
en la cara que este viejo fatal y cabeza dura tenía
la razón. Siempre pensé que a mis majaderías
no había que darle vueltas ni hacerle demasiado
caso, que te harían más fuerte en lo tuyo,
que te abrirían los ojos en algunas cosas. Quería
darte un empujón para echar más pa' lante.
Ahora vienes con el capricho de regresar, de torcer
la vida, y eso, ni te lo creo ni me da la gana de aceptarlo.
MUCHACHO: Salir de la casa me abrió todo ese
mundo que estaba del camino real para allá, pero
también me obligó a no tener otro cuarto
que mi litera y las dos de al lado. No supe lo que era
una comida en familia, ni un regalo de cumpleaños
que llegara a tiempo. Y esas cosas hacen falta, Viejo.
VIEJO: (Más íntimo) Eres egoísta
como un chivo que no deja a los demás acercarse
al mazo de hierba. Vienes de las luces, las mujeres
con perfume; llegas de las noches de fiesta a amargarle
la vida a tu padre. Hay una cincuentona que quiere venir
para este rancho a lavarme la ropita, hacerme la comida
como Dios manda y gozar con el rastrojo de rabo que
me queda. Pero contigo aquí, quejándote,
esa mujer también se me va a ir. Ella tiene de
qué dolerse más que tú. (Sarcástico,
amargo, defendiéndose) ¿O te gusta
la idea de meternos los tres en una cama como pensabas
hacer con el marido de tu amiga?
SILENCIO INCOMODO. MUCHACHO SE ACERCA A LA PUERTA. PARECE
DECIDIDO A ESCAPAR.
MUCHACHO: Ya es tarde para dos comidas. Goza con tu
nuevo amor. Después de todo debe ser sabroso
una mujer que habla a medias. Cuando se la metes debe
gritar muy gracioso.
VIEJO: No voy a seguir aguantando tu lengua cochina.
MUCHACHO: ¿Vas a pegarme con un chucho o con
la soga de enyugar los bueyes?
VIEJO: No pueden decir que fui un padre abusador.
MUCHACHO: Me voy, Papá.
VIEJO: ¿Y a dónde, si se puede saber?
MUCHACHO: No se puede saber, no lo sé yo. A los
tres tragos suelen aparecer amigos que son de mentira,
pero que acompañan como nadie. Mañana
no importa si no nos conocemos ni nos saludamos, pero
hoy es cuando necesito un hombro donde echar una lagrimita.
VIEJO: ¿Y después?
MUCHACHO: El futuro a esa hora no existe. Detrás
de la risa de ahora mismo hay un muro, una calle cerrada.
VIEJO: Eso de andar amenazando con matarse no es cosa
de hombres, si no de mujercitas con picazón por
la falta de macho.
MUCHACHO: No te estoy amenazando, pero tampoco pidas
que te aplauda por las lágrimas de mamá,
ni que te eche un discurso para curarte a estas alturas
tu vicio por los gallos finos, ni que te recuerde que
sus plumas y sus espuelas te importaban más que
mis mocos o mis sueños. Está bueno ya
de pasarnos la mano. Se rompió el cordón,
Viejo. Tú me hiciste gozando una mujer bella
y me diste de comer porque era tu obligación.
Si sufres por mí, yo también lo hago por
los dos.
VIEJO: ¿ Eso es todo lo que me merezco, cabrón?
Claro, es más fácil fajarse con el primero
que se pare delante que con el fantasma que uno mismo
se buscó.
MUCHACHO: Me voy. El perro anda todo el monte...
VIEJO: (Completa el refrán con toda la carga
del desencuentro) ...Pero sabe muy bien en el palo
que se rasca.
MUCHACHO: ¿ Uno entra o sale del monte? ¿Cómo
hace para saber qué mata o qué hierba
te va a quemar el pellejo y el alma? (Silencio largo
y hondo. Ninguno de los dos encuentra otro argumento
adecuado). Te regalo la pregunta, Viejo.
CUANDO MUCHACHO SALE DEL ESPACIO ESCENICO. SE DESATAN
ALGUNAS DE LAS VISIONES Y FANTASMAS DE LOS DELIRIOS.
TAL PARECE QUE FORMAN UNA PARED Y QUE IMPIDEN A VIEJO
IR EN BUSCA DE SU HIJO. APAGON.
Amado
del Pino (Tamarindo, 1960) Licenciado en Teatrología
y Dramaturgia del Instituto Superior de Arte. Crítico
teatral y periodista. Guionista y actor de cine y TV.
Tiene publicado Tren hacia la dicha
(Letras Cubanas, 1994). |
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