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En
la Universidad de La Habana
Un mapa del pensamiento teórico literario
del siglo XX
Roberto Zurbano Torres |
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La formación del crítico, del historiador
o del analista de una cultura pasa por el variado
instrumental con que aprende a operar entre las
malezas del campo cultural específico. Dichos
instrumentales se han multiplicado y se necesita
incorporarlos en la misma medida en que las prácticas
creadoras se expanden y el pensamiento intelectual
intenta profundizar en un mundo de múltiples
referencias, caotizado por las nuevas tecnologías,
las nuevas subjetividades, las aperturas hacia (y
desde) los márgenes y los nuevos -y viejos-
discursos. Interpretar el mundo de hoy comienza
por actualizar nuestros instrumentos teóricos,
identificar los debates culturales e intelectuales
de esta época y modular el pensamiento -científico,
intelectual o artístico- en la dinámica
cultural de la sociedad.
Los procesos internos del saber académico
están diseñados, desde sus orígenes,
para asimilar, interpretar y evaluar toda corriente
de pensamiento, estilos, posiciones ideológicas
o visiones filosóficas; la Academia es ese
espacio donde éstas se aprehenden, explican
y re-articulan en una labor pedagógica e
intelectual que incide en la formación de
nuevos pensadores, críticos y creadores así
como en la articulación de los contextos
sociales y académicos. Sólo por escasas
y brillantes excepciones pudiera hablarse en Cuba
del estado de ese proceso de actualización-circulación-debate
de nuevas teorías, escuelas, conceptos y
discursos artísticos, estéticos e
intelectuales.
Si la apertura y movilidad del campo cultural cubano
de los últimos veinte años han estado
exigiendo un discurso crítico y reflexivo
que no siempre ha estado a la altura de los modelos
creadores, de los replanteos canónicos o
los aportes discursivos y conceptuales que hoy pueden
reconocerse en el corpus de la cultura cubana que
cerró, con toda efervescencia, el siglo XX
cubano; esta nueva indigencia crítica
del pensamiento cultural cubano puede explicarse,
sobretodo, en el considerable atraso, la escasa
circulación y la falta de debate de un saber
académico ya legitimado en el mundo que,
en el camino hacia las universidades cubanas, ha
sufrido incontables obstáculos.
Con la publicación de Textos de teorías
y crítica literarias (Del formalismo a los
estudios postcoloniales) llega al espacio
académico cubano la más valiosa compilación
de textos teórico-literarios del siglo XX.
No es el primer esfuerzo editorial cubano ni de
la Universidad de la Habana para renovar sus fuentes
bibliográficas en este campo, pues sería
injusto olvidar la labor de traducción y
divulgación del pensamiento teórico
internacional que hiciera Salvador Redonet en años
anteriores; y mucho menos obviar la sin par obra
traduccional de Desiderio Navarro a través
de libros, antologías y publicaciones periódicas
- a cuya labor he didicado otras páginas
de reconocimiento. Faltan mucha teoría y
pensamiento crítico-literario y cultural
por publicar en Cuba, pero esta compilación
resulta el más riguroso esfuerzo desde los
presupuestos ideoestéticos, curriculares
e ideológicos de la propia Universidad cubana,
en particular de su Facultad de Artes y Letras,
para ofrecer a sus estudiantes los marcos teóricos
y los modelos interpretativos que la propia institución
académica ha seleccionado para el diseño
curricular de sus distintas especialidades.
Es importante el énfasis en la selección,
por la diversidad y amplitud del campo escogido:
se trata de una operación crítica
entre lo mejor del pensamiento teórico-literario
universal del siglo XX, rigurosamente acompañada
de lo que las autoras de esta compilación
llaman "apuntes introductorios" y que
resultaran, no solo para el estudiante, valiosas
síntesis -biográficas, bibliográficas
e histórico- valorativas- de los más
diversos autores, periodos, escuelas, posiciones
teóricas y procesos culturales que aquí
se reúnen, e incluso, de aquellos otros que
no integran la apretada compilación.
Si este tipo de antología, compilación
o reader comprende textos imprescindibles
en la labor pedagógica de hoy en cualquier
universidad, más lo será en la universidad
cubana, donde tales materiales docentes no son muy
comunes, y cuando aparece, -luego del agradecimiento-
nos percatamos de que no son lo suficientemente
panorámicos, ni actualizados. En otro contexto
las ausencias podrían salvarse en el rápido
y -a veces- gratuito acceso a una bibliografía
complementaria, pero en Cuba, dicho acceso a bibliografías
especializadas -incluyendo a la Colección
Criterios- se convierte en una
odisea.
Por ello, saludamos doblemente el colosal esfuerzo
de ofrecer -en un solo tomo de ochocientas páginas-
este panorama del pensamiento teórico del
siglo XX, en el cual se publican por primera vez
en Cuba textos de Jacques Lacan, Michel Foulcault,
Jacques Derrida, Elaine Showalter, Northrop Frye
y Gayatry Spivak, así como otros importantes
textos inéditos en Cuba de autores ya conocidos
como Roland Barthes, Harold Bloom, Umberto Eco,
Bell Hooks o el recientemente desaparecido Edward
Said. Más allá de los nombres, vale
reparar en el extenso arco de tendencias y problematizaciones
literarias que produjo el siglo XX, de manera que
cuando las compiladoras no pudieron obtener o recibir
a tiempo el permiso editorial o del autor para reproducir
o traducir los textos seleccionados, intentaron
sustituir dichos textos y autores por otros representativos
de la tendencia en cuestión; unas veces se
logró y otras no, pero sí echamos
de menos la ausencia de algunos autores importantes
en la centuria como Paul Ricouer, Julia Kristeva
o Fredric Jameson, así como la omisión
de tendencias tan significativas como la narratología,
la neoretórica, los estudios de raza o la
queer theory, con todas las implicaciones sociales
que junto al feminismo estas dos últimas
corrientes y prácticas teóricas han
provocado y aun debaten.
Siempre resulta polémica cualquier selección,
más si se trata del repertorio canónico
de un siglo que ofreció al campo literario
todas las aperturas posibles y sus consiguientes
contaminaciones; un siglo que alcanzó a pensar,
incluso, la propia negación de lo literario
y la muerte del Autor. Ahora todo esto queda al
alcance de nuestros estudiantes de Letras, cuya
enseñanza es la finalidad primera de este
libro -aunque no la única.
De manera que la aparición de esta antología
tiene una doble virtud: la de informarnos, actualizarnos
y ampliar nuestros fundamentos epistemológicos,
nuestros alcances teóricos y explicarnos
mejor los propios procesos culturales: repensar
el mundo desde nuestras coordenadas y nuestras carencias.
En ese toma y daca surgirán nuestras propias
explicaciones, debates y contribuciones teóricas
para iluminar, desde aquí, la dinámica
cultural de un siglo que apenas comienza; pues,
esto y mucho más esperamos de nuestra Universidad.
Toda selección es un riesgo y una responsabilidad.
Más allá de las particularidades editoriales,
jurídicas y financieras a la hora de producir
un libro como este, primó el amor por la
docencia y el rigor intelectual de las autoras de
esta selección. Valiosas labores de selección
y de síntesis realizadas por las doctoras
Nara Araújo y Teresa Delgado, ambas catedráticas
de Teoría Literaria en la Universidad de
la Habana y en la Universidad Autónoma Metropolitana
Iztapalapa en el Distrito Federal mexicano respectivamente;
con lo que se presume que esta coedición
entre ambas universidades además de -según
expone Nara Araujo en su Introducción-
"brindar a los alumnos de pregrado y postgrado
un instrumento de trabajo docente que organice,
con un criterio cronológico-temático,
los materiales que puedan funcionar como referentes
e ilustración del debate teórico actual."
permitirá
a los estudiantes y profesores cubanos ampliar el
campo de sus expectativas teóricas y curriculares,
comparando, equiparando e intercambiando su labor
docente con otra universidad latinoamericana. Lamentablemente,
hoy en toda América Latina las únicas
referencias que tienen nuestras universidades son
aquellas que se generan entre el marketing y las
modas retóricas de la Academia norteamericana,
que siempre circulan -oh, casualidad- en idioma
inglés.
Quizás por esta razón, lamentamos
la ausencia de tanto pensador latinoamericano -en
español o portugués- del siglo XX,
constructores de un modo de pensar Latinoamérica
desde adentro, en un diálogo con el pensamiento
teórico y filosófico universal, desprejuiciado
a la vez que emancipador. Sin acusar de eurocéntrica
a esta necesaria antología, pienso que en
el siglo XX no se puede obviar la contribución
de un pensamiento elaborado desde el Tercer Mundo,
región en la cual nuestros países
latinoamericanos han producido más de una
teoría, problematización o debate
de alta significación para el campo literario
y la cultura universal. Quizás por las facilidades
idiomáticas y el acceso a tales ideas en
publicaciones periódicas cubanas -léase
revistas culturales como Casa de las Américas,
Revolución y Cultura, Temas o La Gaceta de
la UNEAC- y en otros espacios editoriales supuestamente
cercanos, las antologadoras no hayan reparado en
el vacío que producen las miradas de la Academia
latinoamericana -por encima de sus países
vecinos- a las antiguas y nuevas metrópolis.
Hablo de esos fundamentos que se explicitan en un
texto martiano como "Nuestra América"
y se van renovando en el pensamiento teórico-literario
latinoamericano del siglo XX en figuras como las
de José Carlos Mariátegui, Alfonso
Reyes, José Antonio Portuondo, Angel Rama,
Antonio Cándido, Roberto Fernández
Retamar, Jean Franco, Antonio Cornejo Polar, Beatriz
González, Hugo Achúgar, Roberto González
Echevarría, Carlos Rincón, Irlemar
Chiampi, Desiderio Navarro, Beatriz Sarlo, Roman
de la Campa, Nelly Richard u otros tantos, aunque
sé que por lo complejo de esta línea
de pensamiento, estamos hablando de otra compilación,
por lo que me es indispensable aclarar que solo
me refiero a la ausencia aquí de la intensa
problematización del latinoamericanismo
en el pensamiento latinoamericano y latinoamericanista
de los últimos veinticinco años, cuyos
debates no han pasado por Cuba -ni autores, ni publicaciones-
y que han estado redefiniendo los emplazamientos
teórico, ideológico y ético
desde los cuales se piensan las letras y la cultura
latinoamericanas que cerraron el pasado siglo.
Hasta aquí podría entenderse tal suceso
editorial sólo en el campo académico,
pero vale insistir en que es también un hecho
cultural, por las posibilidades que tiene un texto
como este de circular entre muchos lectores, especializados
o no, de todo el país, incentivando la búsqueda
de los textos originales u otras bibliografías,
y acompañar la divulgación de estas
y otras teorías con el análisis crítico
y con su aplicación en el corpus reflexivo
de nuestra cultura. Ya sabemos cuánto nos
permitirá enriquecer las presentes y futuras
evaluaciones de las letras y la cultura cubanas
de cualquier época; y finalmente, que también
nos permitirá -a manera de reto- colocar,
ya no como indigentes críticos,
al pensamiento cultural cubano ante cualquier mapa
teórico del siglo XX.
Callejón
de Hamell, Octubre y 2003 de Centro Habana
Textos
de teorías y crítica literarias (Del
formalismo a los estudios postcoloniales)
Selección y apuntes introductorios: Nara
Araújo y Teresa Delgado
Co-Edición: Facultad de Artes y Letras de
la Universidad de La Habana, Cuba y Universidad
Autónoma Metropolitana. Unidad Iztapalapa,
México, 2003
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