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Otorgan premios Casa de las Américas 2004

El escritor cubano Luis Lorente mereció el galardón en el género de poesía que otorgó el jurado convocado a tenor de la 45ta. edición del Premio Literario Casa de las Américas. De entre los 255 libros aspirantes, Esta tarde llegando la noche fue laureado por estar "impregnado de atmósferas que, por un lado, evocan la forma del Siglo de Oro y, por otro, conjugan giros poéticos de fina ironía y serenidad lírica", tal cual reza el acta del jurado.
En idéntico apartado, obtuvieron mención los libros Postales en ciudades de arena, de la nicaragüense Carola Brantome, y Poeta en La Habana, del también cubano Osmany Oduardo Guerra.
En la categoría de cuento, se alzó con el premio el argentino Pablo Hernán Petito, con Todo puede suceder; en Literatura brasileña, Cidadania no Brasil: o longo caminho, ensayo histórico-social de José Murilo de Carvalho; en Literatura Caribeña y Cróele, Ovando (Teatro), del martiniqueño Georges Mauvois; mientras que el Premio extraordinario de ensayo sobre estudios de la mujer fue para la colombiana Carmiña Navia Velasco, por Guerras y paz en Colombia. Las mujeres escriben.
Los premios honoríficos, de carácter bianual, correspondieron, el de poesía "José Lezama Lima" a A paso de hierba. Poemas sobre Chiapas, de Juan Bañuelos (México); el de narrativa "José María Arguedas" a Limón Blues, de la costarricense Anacristina Rossi; el de ensayo "Ezequiel Martínez Estrada" a Imperio e imperialismo, del sociólogo argentino Atilio A. Borón.

Fina, Gaztelu y las esencias líricas

Fina García Marruz

En su ya tradicional cita, volvió a sesionar el Taller sobre el grupo Orígenes, en la biblioteca Antonio Maceo, en Bauta, poblado donde algunos de los más importantes poetas de Cuba, durante la década del 40, escribieron una aventura que aún mantiene vivo su influjo.
La última cita, dedicada a dos poetas imprescindibles dentro de los origenistas: Fina García Marruz y el presbítero Ángel Gaztelu, recientemente fallecido, motivó notables exposiciones como las de la poetisa Lina de Feria, quien en El alma viva de Fina García Marruz, definió a esta como dueña de una "poética que deviene en alma viva" y "sabia en el lenguaje de las esencias".
Posteriormente, la poetisa e investigadora Ana Núñez Machín dio lectura a unos versos titulados Señora de la luz, en homenaje a Fina, versos que, gracias a dos pintores bautenses, Karoll Pérez y Ángel Silvestre, serán llevados al lienzo y puestos en manos de Fina.
Fabio Hurtado, editor de la revista Espacio, a través del análisis de ocho sonetos dedicados por Fina a la casa de Eliseo Diego en Arroyo Naranjo, expresó la especial pericia de esta mujer para pintar en ellos el paisaje, la familia, la amistad, la afinidad por el ámbito campestre, elementos bien caros a este grupo de poetas.
La doctora Aracely García Carranza, al hacer la presentación de la revista de la Biblioteca Nacional, la cual dedicó un número completo a la autora de Visitaciones, reconoció que "si vivir es servir, hacerlo como Fina García Marruz es como hacerlo para la imortalidad.
Una laureada escritora de cuentos policíacos e investigadora, María del Carmen Muzio, evocó a Gaztelu al hombre de "sacerdocio y lira", autor de poemas sacros, décimas, romances, y alma unificadora de escritores que arribaban a Bauta para reunirse en unas citas ya memorables.
Carlos Jesús Cabrera, un laureado poeta bautense, dio lectura a los versos de Tarde de pueblo, dedicados especialmente por Ángel Gaztelu al pueblo de Caimito.
En una segunda intervención, la doctora Aracely García Carranza elogió largamente a la autora caimitense Carmen Suárez León por su investigación La biblioteca francesa de Lezama Lima, una vieja deuda con el análisis de las influencias de literatura gala en el autor de Paradiso.
Un asiduo participante en estos talleres, el escritor Julio Domínguez García, presentó y donó a la biblioteca un ejemplar de su obra Noticias de la República. Apuntes Cronológicos (1900-1929). En homenaje a este Taller, una exposición con obras de pintores bautenses fue inaugurada en la biblioteca.

Tomado de El Habanero


Cumple 95 años la revista de la Biblioteca Nacional

En una ocasión, Juan Pérez de la Riva dijo que la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí era una enciclopedia de la cultura cubana. Precisamente por estos días, cuando arriba a sus 95 años de fundada, esta publicación mantiene novedades impactantes para sus lectores.
Trabajos científicos, bibliotecológicos, bibliográficos inéditos, entre otros, integran el importante acervo que recoge. Para ello se nutre de los fondos de la Biblioteca Nacional, que son el resultado de la producción intelectual de los cubanos de todas las épocas.
Pero, ¿cómo puede una revista, desde su condición de testigo de tantos años, mantenerse fiel a su línea editorial y al respeto cada vez mayor de sus lectores? Tal como lo afirma Eliades Acosta, director de la Biblioteca Nacional y de su órgano, el secreto es la renovación constante. Elemento, indicó, que la hace una inmensa mina de donde sacar tenazmente tesoros.

LA HISTORIA
La Revista de la Biblioteca Nacional nació el 31 de enero de 1909, cuando Figarola Caneda, su primer director, importante figura de la intelectualidad cubana, se propuso crear una publicación erudita en la que apareciesen correspondencia, reseñas de libros, así como manuscritos archivados en la institución.
Sufre un largo eclipse y no es hasta 1949, en que bajo la dirección de la doctora Lilia Castro de Morales, vuelve a ser anunciada. Esta vez, con un carácter histórico, bibliotecológico y cultural, divulga aspectos realmente ignorados de la cultura nacional.
En 1960 asume su dirección la doctora María Teresa Freyre de Andrade y después, Cintio Vitier, Renée Méndez Capote, Juan Pérez de la Riva y Julio Le Riverend hasta 1978.
La revista dejó de publicarse durante el llamado período especial de la economía cubana en la década de los 90, pero en 1997 Acosta Matos, inició la cuarta etapa de este órgano manteniendo su línea. Sin traicionar el pasado, fortalecer el presente y garantizar el futuro, según expresó.

LA REVISTA EN SÍ
La revista tiene algunas secciones fijas como Meditaciones Históricas y Literarias, En la Biblioteca y Documentos Raros. Entre sus firmantes aparecen investigadores cubanos y extranjeros, así como profesores de la Universidad de La Habana.
El público puede consultarla en la Biblioteca Nacional, que también la distribuye entre las más de 300 bibliotecas públicas. Se encuentra a la venta en la librería de la institución. Una de sus prioridades es el canje internacional con otras revistas importantes y de difícil acceso para el público cubano. La revista es solicitada por instituciones y personas de varios países.
Acosta Matos comenta que con la edición digital, de reciente aparición, se ganan más colaboradores en Cuba y el extranjero. Últimamente los números están dedicados a una figura ascendente de la nación cubana. Aparecen ya Alejo Carpentier, Cintio Vitier, Roberto Fernández Retamar y en el último número publicado, Fina García Marruz. El reto, según su director, se encamina en hacer la revista más cercana al joven lector.

Tomado de Trabajadores


Número especial de Criterios dedicado a Alemania

La revista teórica Criterios, dirigida por el lingüista cubano Desiderio Navarro, presentó en la XIII Feria Internacional del Libro, el primer título de su serie Alemania en el pensamiento actual.
Siete trabajos sobre la visión germánica de la teoría de la "intertextualidad", de la autoría de Renate Lachmann, Ulrico Broich, Heinrich Plett y Manfred Pfister, este último responsable también del prefacio, que se reúnen en el primer volumen de una antología integrada por textos de destacados especialistas de la Ciencia Literaria contemporánea, texto de consulta y de obligada referencia en los medios académicos.

Tomado de Trabajadores


Cuentos del cubano Antón Arrufat en debut de editorial española

Libros de cuentos del cubano Antón Arrufat y el venezolano Ricardo Azuaje se convirtieron en los primeros títulos de la nueva editorial El Lobey, cuya oficina principal se encuentra en la isla de Tenerife, España.
El libro de Arrufat se titula Ejercicios para hacer de la esterilidad virtud, y el de Azuaje Ella está próxima y viene con pie callado.
"Ambos autores se encuentran en Tenerife para participar en los actos de presentación organizados por esta nueva editorial. Igualmente, participarán el día 28 de abril en un encuentro titulado Los Puentes Narrativos, en el que se debatirán las relaciones literarias entre Canarias e Hispanoamérica, junto a los escritores canarios Víctor Álamo de la Rosa y Ernesto Suárez", según un comunicado.
Nacido en Cuba en 1959 y ex director de la revista de Casa de las Américas, Antón Arrufat es Premio de la Crítica y Premio Nacional de Literatura en su país. Entre sus libros destacan La caja está cerrada, Qué harás después de mí y La noche del aguafiestas.
Ricardo Azuaje nació en Venezuela en 1959. Es autor de novelas y libros de cuentos como Viste de verde nuestra sombra y La expulsión del paraíso (1998). También fue jefe de publicaciones del Centro de Estudios Rómulo Gallegos (CELARG) y director de Ediciones Troya.

Librusa

Lettres de Cuba, revista cultural cubana en francés

El 31 de enero de 2004 fue presentada la revista cultural digital en francés Lettres de Cuba, que aparece simultáneamente en París. Lettres de Cuba se propone ofrecer muestras de la cultura cubana al público francófono, así como noticias e información acerca del trabajo que en nuestro país o fuera de él se hace en estos días en el campo de las artes y las letras.
Con una periodicidad mensual en sus principales secciones, pone énfasis en la cultura artística y literaria, sin menoscabo de otras expresiones de la creación humana que se erigen sobre un pensamiento y una ética humanistas. Las expresiones de la creación artística y literaria incluyen las secciones Lettres, dedicada a obras literarias de autores cubanos traducidas al francés o de autores francófonos; Trésors que muestra obras del patrimonio universal o de nuestras naciones cuidadosamente atesoradas, y Les Arts, con trabajos referidos a las distintas manifestaciones artísticas y sus principales exponentes; complementadas por Rencontres, (artículos variados que muestran los hilos que nos entrelazan); Interview, (con énfasis en aquellos que forjan y tienden puentes entre nosotros en las diferentes ramas del saber); Nouvelles (da a conocer de forma noticiosa acontecimientos y hechos culturales cubanos), y Correspondances (brinda espacio a las cartas de los lectores). Cuenta además con una Galerie que de forma progresiva acumula en sus bases de datos obras, artistas, escuelas y tendencias.


Conmemoran en Miami centenario del poeta Eugenio Florit

Por lo menos doce escritores cubanos de distintas generaciones se dieron cita en el Centro Cultural Español de Miami para conmemorar el centenario del académico, poeta y ensayista Eugenio Florit, quien falleció en 1999 en Estados Unidos, donde vivió por más de cincuenta años.
En la cita por Florit figuraron Manuel Santayana, Orlando González Esteva, Félix Cruz Alvarez, Rita Geada, Juana Rosa Pita, Germán Guerra, Félix Lizárraga, Emilio de Armas, Angel Cuadra, Orlando Rossardi, Gladys Zaldívar y Amelia del Castillo.
Eugenio Florit fue reconocido en vida como poeta e investigador incansable y por su labor académica como profesor en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Entre sus obras destacan títulos como 32 poemas breves, Trópico, Reino, Cuatro poemas, Asonante final y otros poemas, Hábito de esperanza, De tiempo y agonía, Versos pequeños y A pesar de todo.

Cubanos ganan en Concurso Internacional sobre José María Heredia

México, 5 mar (PL) Tres cubanos se alzaron triunfadores en el Concurso Internacional de Ensayo sobre la vida y obra de José María Heredia, convocado en México con motivo del centenario del natalicio del poeta, se informó hoy aquí.
El primer premio correspondió al doctor Roberto Méndez Martínez, por su obra titulada Eros y Paisaje en la poesía de José María Heredia.
Roberto Mendez

El jurado reconoció que el artículo laureado evidencia un profundo conocimiento de los recursos poéticos de Heredia, ya que con un excelente lenguaje recorre las raíces españolas y americanas de la poesía herediana. Méndez Martínez demostró ser un profundo conocedor del espectro cultural que antecedió o coexistió con la obra del intelectual cubano, dice una nota oficial a la cual tuvo acceso Prensa Latina.
El segundo galardón correspondió a Francisco Javier Estrada Arriaga, nacido en Toluca, en el Estado de Toluca, con su obra José María Heredia Retorno al pasado, en donde establece de manera adecuada la relación entre el autor y las principales figuras políticas con quienes éste se vinculó.
Las cubanas Graciela Durán Rodríguez y Virginia Bárbara Suárez Pina, de Santiago de Cuba, alcanzaron el tercer lauro por su ensayo titulado Ecología y Poesía: Apuntes en torno al poema El Niágara de José María Heredia y Heredia. Este trabajo constituye un penetrante estudio sobre los recursos técnicos y estructurales utilizados por el autor en su obra.
La premiación se realizará en Toluca en el mes de mayo, y los vencedores en el Concurso Internacional de Ensayo recibirán un diploma, el compromiso de la publicación de la obra y una suma de 10 mil, siete mil 500 y cinco mil dólares en efectivo, según el lugar alcanzado. Auspiciaron este evento el gobierno del Estado de México, la Universidad Autónoma del Estado de México, el Tribunal Superior de Justicia, el Instituto de Estudios Legislativos, la Gran Comisión de la LIV Legislatura y la Comisión Organizadora del Bicentenario de José María Heredia.
El Jurado estuvo constituido por los destacados intelectuales Hugo Gutiérrez de la Vega, Lisandro Otero, Alvaro Matute y Víctor Sandoval, y sesionó en las oficinas del Seminario de Cultura mexicana.
Con esta premiación culmina el Programa de actividades de la Comisión Organizadora del Bicentenario de Heredia, que en los últimos tres años publicó libros, celebró actos conmemorativos y coloquios sobre la vida y obra del ilustre intelectual cubano, quien realizó aportes significativos a la cultura mexicana.

Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura 2004
"Me interesa comunicar con "el intoxicado de la masa"
Dean Luis Reyes

De Reynaldo González comenzó a escucharse hablar fuerte a partir de aquella mención que obtuviera su novela Siempre la muerte, su paso breve, en el Premio Casa de las Américas de 1968. No obstante, ya por entonces era notoria su actividad periodística, como editor y había sido publicado el libro de cuentos Miel sobre hojuelas, aparte de reunir un largo expediente de vida como alfabetizador, entre otras faenas urgentes.
Ahora que acaba de obtener el máximo galardón que se otorga en Cuba a la obra literaria de una vida, resumir es lo de menos. Al autor de La fiesta de los tiburones, Lezama Lima, el ingenuo culpable, Llorar es un placer, El bello Habano, Contradanzas y latigazos, entre otras obras, le place que los lauros lo agarren trabajando. Así que esta es apenas una parte ínfima de la entrevista que dejar hablar a Reynaldo requiere.

- Como intelectual autodidacta, ¿cuáles influencias considera esenciales en la formación que hoy posee? ¿Y cuáles jalonan hoy la formación inacabada del escritor que es?
- Mi formación no difiere de la de otros escritores cuyas trayectorias no se debieron a escuelas de Letras, para quienes sus "formaciones inacabadas" devinieron estímulo. Algunos, ya mayores, entraron a las aulas para completar sus accidentadas formaciones, aunque es sabido que "lo que Natura non da, Salamanca non presta". Mis libros han sido mis universidades, con una ambición de conocimientos avalada por aquellos que se han instalado en centros de altos estudios internacionales: La fiesta de los tiburones, Contradanzas y latigazos y Llorar es un placer. Eso me gratifica, junto al hecho de ser un autor realmente leído en Cuba. Lo demuestra el hecho de que para la Feria de febrero estén agotadas la novela Al cielo sometidos y otras obras mías, pese a contar con reimpresiones recientes. Por suerte nació un nuevo título, Espiral de interrogantes, con ensayos, conferencias y artículos. Lo publican el portal web CubaLiteraria, como libro electrónico, y Ediciones Boloña, en papel. En cuanto a las influencias, cada día se las toma menos en serio, pues suele vérselas en el mimetismo explícito, mientras se soslaya otras significaciones de los textos.

- A lo largo de ese período de formación ha ejercido como periodista, editor, autor de testimonio, cuento, novela. ¿Cuánto le aportaron cada uno?
- Hablas de lo que llamo ejercicios en las letras, sin subestimar ninguno, pues evidencian mi interés por la literatura unida a la vida, no distante, ni enemistada con ella. El periodismo ha sido una ventana de crecido interés; los veintiocho años dedicados a editar libros y revistas, una escuela. Hasta los diez en que dirigí la Cinemateca de Cuba generaron un libro, Cine cubano, ese ojo que nos ve. Técnicas periodísticas y narrativas me sirvieron para los ensayos. Las delimitaciones genéricas hoy cuentan menos que antes, pues se interrelacionan. En los sesenta publiqué un artículo titulado Los géneros estallan, luego ha llovido. Esa mixtura, sin embargo, no justifica algunos engendros. Un lector avisado rechaza que bajo el rótulo "novela", por ejemplo, le endilguen una salmodia aburrida, en la que también esté ausente un verdadero contenido.

- De su preocupación por la cultura popular cubana sale buena parte de sus obras, aunque en ellas habitan sobre todo los roces casi nunca amables entre cultura popular y canon. ¿Será que en los entresijos de ambas habita el movimiento dialéctico de nuestra cultura?
- La diferenciación entre cultura popular y alta cultura se vino abajo a partir de la primera mitad del siglo XX, emporio de los mass media, que todo asunto llevaron a fenómeno mediático. En diciembre pasado, dialogando con Armand Mattelart, se nos hizo evidente lo artificial e interesado de esas lindes. Tanto su Para leer al Pato Donald como mi Llorar es un placer desenmascaran la llamada "cultura de masas" como popularizada, una elaboración desde esferas de decisión para persuasión y consumo de las mayorías, un tejido de influencias hacia el dominio de las conciencias, el manejo del gusto y de las convicciones, para el consumismo y la persuasión política. Lo ejemplifica la tergiversación de la reciente guerra en Irak como "gestión humanitaria", mientras llaman terrorismo a la resistencia del pueblo ocupado. Si la historia de algún país de nuestro hemisferio sirve para desentrañar la esencia del fenómeno llamado cultura de masas, es la de Cuba, que en el pasado conoció un "científico" control de las opiniones para implantar métodos monopolistas de producción y distribución. De eso habla Llorar es un placer.

- Cuando el melodrama, el sensualismo desorbitado de la cultura cubana eran vistos con ojeriza, usted los evaluó en su complejidad. ¿Son ésos atributos imprescindibles para entendernos, así como para entender las elecciones estilísticas de sus obras?
- Seguí una fuerte tendencia internacional. Los textos de MacLuham, Gillo Dorfles, Umberto Eco, Monsiváis, García Canclini y otros. Apoyados en el concepto "industria cultural", de Teodoro W. Adorno, desentrañaron el mecanismo que instrumentalizaba los procesos de interrelación. Viviseccionaron los arquetipos impuestos desde las cúspides para arrinconar las expresiones autóctonas y permear las costumbres, derrotar la autoestima en culturas denominadas "dependientes" en "economías receptivas". Todo eso tiene escasa relación con elecciones estilísticas, a no ser que por ellas tomes la opción de soslayar el lenguaje teórico y muletillas retóricas tipo scholar en mis ensayos, porque me interesa comunicar con "el intoxicado de la masa", no quedarme en metalenguaje de iniciados. Otros narradores del hemisferio se definen mejor en el terreno a que aludes, como el argentino Manuel Puig.

- Alguna vez declaró que "para indagar en la historia se requiere esfuerzo y también imaginación". En cambio, ¿no sigue siendo nuestra aproximación a lo histórico en muchos casos simplificadora y propensa a la erección de bustos de mármol?
- Hay de todo. Suele confundirse la indagación con la reiteración de slogans, la emisión de juicios exaltadores o desacreditadores sobre figuras y circunstancias pretéritas. Será lo que defines como "erección de bustos de mármol". Lo marmóreo se aprovecha del lugar común aceptado y guarda poca relación con la indagación histórica. El tiempo y el interés verdadero han soslayado esa tendencia. Los lectores de historia quieren conocer sus entresijos, el aspecto humano y real de los protagonistas y sus circunstancias.

- En el campo literario cubano, es el testimonio uno de los géneros de mayor vitalidad (y no solo el literario: mírese Suite Habana). ¿Cree que ese capítulo pendiente de la escritura en Cuba está en vías de conseguir su madurez?
- Me acerqué a lo testimonial, modalidad literaria de persistente interés, solamente en La fiesta de los tiburones. Advertí que debía darle un énfasis más ambicioso, una expresión coral, que se propusiera meter en las páginas la calidoscópica complejidad de una época, sin atribuirle una "objetividad" ajena a la literatura. Interesados esfuerzos quisieron elevar el testimonio a género literario, pero su uso y abuso lo dejaron maltrecho. Una revitalización merecería una labor de saneamiento, en manos de talentos verdaderos. Si al hablar de la historia aceptamos que requiere esfuerzo e imaginación, lo testimonial también exige una dosis de honestidad.

- En el magma de la escritura posnacional, ¿apuesta por seguir buscando las marcas de un discurso autóctono? ¿Fue Al cielo sometidos el principio de una narrativa donde las marcas circunstantes dejan de ser la superficie del texto?
- Fue, sencillamente, una retrospectiva para encontrarme con elementos del pasado español que también integraron la experiencia cubana. Recuerda la afirmación de Carpentier frente al buscón de Quevedo: que el pícaro del Siglo de Oro podía trasladarse a América, echar raíces y resultar preeminente. En ese "gremio" se inscriben los Antonio de mi novela. El período histórico iniciado en 1492, tan terrible como fundador, sedujo a muchos escritores americanos. Me interesó le inmediato anterior al primer viaje de Cristóbal Colón. Para mí fue un ejercicio de libertad creadora, el deseo de probarme en asuntos que siempre me han apasionado. Algunos ensayos de Espiral de interrogantes muestran ese interés.

 

Etnopoesía Cuba: Hasta la ventana de Venus
Andrés D. Abreu

La propia Eugenia Kuffler, autora y directora de este proyecto, define a Etnopoesía como el producto de una viajera que se improvisa etnóloga, que recita, canta y baila lo que ve, lo que vive y lo que construye. De aquí, de sus estudios de arte en Estados Unidos y Europa, y de su condición de norteamericana expatriada residente en Francia y que un día por fin desembarcó en nuestro país surgen las premisas de su propuesta escénica que ya cuenta con cinco años de trabajo.
Agua y tambor fue el primer capítulo de Etnopoesía Cuba y en él Eugenia evidenció esa posibilidad del primer encuentro efectuado en el año 2000. En el 2001 se produjo el capítulo II: El techo del olvido, y la iniciación de la artista en los códigos de la supervivencia y el sincretismo cubano. En 2002 y en el 2003 le siguieron Frente al Moncada y La orilla de la sombra, lo que me acerca, lo me separa de ti, dos nuevos capítulos relacionados con el descripción de la Revolución y el deseo de fusión con el otro.
Su más reciente capítulo La ventana de Venus pudo ser visto durante dos semanas tras su paso en febrero del 2004 por la Casa de la Comedia y la sala Antonín Artaud del Gran Teatro de La Habana, un espectáculo donde Eugenia continúa su juego experimental e indagador junto a los artistas cubanos que se agruparon en Conexión Habana (Teresa Sánchez, Alberto Torres Quindelán, Omar González, Yudeisiy Méndez, Osiris Llarzo, Julio Cesar Corrales, Jorge Santos y Hansell Vaillant) y donde lo teatral-musical-danzario son las herramientas para la visualización performática de un conjunto de metáforas que exploran la realidad cubana y sus raíces culturales.
En La ventana de Venus lo científico y lo místico que representan la existencia del planeta y su propio nombre como símbolo múltiple le sirven a Eugenia para abrir otra mirada a los mundos reales e imaginarios de los personajes que conforman su espectáculo.
Etnopoesía Cuba es además un proceso que busca lo artístico a partir de una abstracción de las vivencias de sus integrantes y el mestizaje de la herencia cultural que portan, su estética se acerca a los procesos creativos de la vanguardia de los años 60 donde la improvisación, el absurdo, la lateralidad, el arte pobre y la intención de romper esquemas dramatúrgicos para formar un lenguaje particular constituyen las bases que estructuran un diálogo arriesgado, pues corren tiempos donde lo modos académicos y comercialmente espectaculares están mucho más de moda.
Si a esto sumamos que ese trabajo de Eugenia, un tanto al espíritu rebelde de Eugenio Barba, es además intermitente pues solo durante de su estancia en Cuba (alrededor de tres meses) se integra Conexión Habana, y sus miembros se incorporan al conjunto con una autopreparación y formación profesional heterogénea, podemos entender que parte de lo que se propone artísticamente Etnopoesía se diluye y no alcanza el nivel total de congruencia y calidad que necesita una apuesta tan arrestada y difícil como es la de inventarse un espacio propio y diferente dentro del mundo de la escena.


Carpentier en Santiago de Compostela
Graziella Pogolotti


Después de escapar a las terribles fiebres de la peste, Juan de Amberes se convierte en Juan el Romero y toma el camino de Santiago de Compostela a cumplir promesa. Alentado por el buen vino, el peregrino olvida el compromiso contraído para saltar a América, transformado en Juan el Indiano. Así transcurre El camino de Santiago, uno de los grandes relatos de Alejo Carpentier.
Esta vez, sin embargo, los viajeros del mundo académico cumplieron su misión. En la Universidad compostelana se había fundado hace diez años, una cátedra de cultura cubana con el nombre del autor de El reino de este mundo. Desde esa fecha, se han desarrollado intensas relaciones de intercambio entre la Universidad de Santiago de Compostela y la de La Habana. La antiquísima universidad gallega acaba de inaugurar la conmemoración del centenario del nacimiento del narrador cubano con un seminario internacional de importancia capital por los temas tratados y por la calidad de los participantes.
Ante un auditorio repleto de estudiantes y especialistas, profesores de distintas regiones de España, de los Estados Unidos, de Francia, de Bélgica, se unieron a santiaguinos y cubanos para abordar, desde perspectivas novedosas, los vínculos de Carpentier con la cultura española. Cervantes y Calderón, Valle Inclán, Goya y Picasso, la lengua, la música y las artes plásticas, la visión carpentereana del descubrimiento de América iluminaron zonas diversas de la poética de nuestro escritor. No faltó la reiterada evocación de los días convulsos de la guerra civil española, en los textos de muchos participantes en un plenario presidido por la foto memorable de los escritores cubanos que asistieron al congreso de intelectuales celebrado en Valencia, solidario con la España bajo las bombas, tal y como titulara Carpentier sus crónicas de lacerante vigencia en los días que corren. Se escuchó la voz de Miguel Hernández, único y precioso testimonio del poeta de Orihuela grabado por Carpentier. En noche de concierto, el coro Exaudi ofreció un recital dedicado a Esteban Salas.
El seminario académico tuvo su complemento popular. Durante una jornada ininterrumpida de ocho horas, convocada por la Fundación Granell, admiradores fervorosos de Carpentier acudieron a leer en voz alta fragmentos de las obras del gran escritor. No faltaron los niños acompañados por sus maestros. El gran narrador cubano sigue siendo presencia viva para hombres y mujeres del mundo que hacen de la literatura una aventura del descubrimiento.
El reino de este mundo y El siglo de las luces transcurren en el tránsito entre dos siglos. Las generaciones actuales han pasado por experiencia similar en circunstancias aún más difíciles que las conocidas por sus personajes. Sus páginas palpitantes hablan para nosotros. Afincada en América, su palabra alcanzó dimensión planetaria.

Convocatoria Premio Literario Casa de las Américas 2005

La Casa de las Américas convoca para el año 2005 a la XLVI edición de su Premio Literario. En esta ocasión podrán concursar obras inéditas en los géneros de novela, teatro, ensayo de tema artístico literario, así como en la categoría de literatura para niños y jóvenes. También podrán concursar autores de Brasil con novelas, libros de poesía o de cuento escritos en portugués y publicados entre 2003 y 2004. Los autores hispanoamericanos y los ensayistas de cualquier nacionalidad que concursen este año deberán regirse por las siguientes
Bases
1. Podrán enviarse obras inéditas en español en los géneros de novela, teatro, ensayo de tema artístico literario, así como en la categoría de literatura para niños y jóvenes.
2. Podrán participar autores latinoamericanos, naturales o naturalizados. Por el premio de ensayo podrán concursar también autores de cualquier otra procedencia, con un libro de tema artístico literario sobre la América Latina o el Caribe, escrito en español.
3. Los autores deberán enviar tres ejemplares mecanografiados, a dos espacios y foliados. Se considerarán inéditas aun aquellas obras que hayan sido impresas en menos de la mitad.
4. Ningún autor podrá enviar más de un libro por género o categoría, ni participar con una obra en proceso de impresión en otra editorial o que haya obtenido algún premio nacional o internacional, aunque esté inédita. Tampoco podrá participar en un género en el que hubiera obtenido ya el Premio Casa de las Américas, en alguno de los cuatro años anteriores.
5. Se otorgará un premio único e indivisible por cada género o categoría, que consistirá en 3000 dólares o su equivalente en la moneda nacional que corresponda, y la publicación de la obra por la Casa de las Américas. Se otorgarán menciones si el jurado las estima necesarias, sin que ello implique ninguna retribución ni compromiso editorial por parte de la Casa de las Américas.
6. Las obras serán firmadas por sus autores, quienes especificarán en qué género desean participar. Es admisible el seudónimo literario, si es usual en el autor, pero en este caso será indispensable que lo acompañe de su identificación. Los autores enviarán sus respectivas fichas biobibliográficas.
7. La Casa de las Américas se reserva el derecho de publicación de la que será considerada primera edición de las obras premiadas, hasta un máximo de 10 000 ejemplares, aunque se trate de una coedición. Tal derecho incluye no sólo evidentes cuestiones económicas sino todas las características gráficas, y otros aspectos de la mencionada primera edición.
8. Las obras deberán ser remitidas a la Casa de las Américas (3ra y G, El Vedado, La Habana 10400, Cuba), o a cualquiera de las embajadas de Cuba, antes del 30 de noviembre del año 2004.
9. Los jurados se reunirán en La Habana en enero del año 2005.
10. La Casa de las Américas no devolverá los originales concursantes
La Casa de las Américas anuncia que una vez más entregará tres premios de carácter honorífico. Dichos premios (José Lezama Lima, de poesía; José María Arguedas, de narrativa, y Ezequiel Martínez Estrada, de ensayo) se otorgarán a obras relevantes escritas por un autor de nuestra América, cuya primera edición en español sea del año 2003. Las obras concursantes, en lugar de ser enviadas por los autores, serán nominadas exclusivamente por un Comité de nominación creado al efecto.

 
 

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