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Hasta siempre, Guillermo Vidal
Gerardo González Quesada
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LAS TUNAS - Una sentida manifestación de dolor popular fue el sepelio del reconocido escritor Guillermo Vidal Ortiz, efectuado ayer en la necrópolis Vicente García de esta ciudad, con la presencia de sus familiares más allegados, amigos, numerosos escritores y pueblo en general
El Guille falleció a los 51 años de edad, a consecuencia de una mortal enfermedad que dejó trunca su obra literaria en momentos de plena madurez profesional e intelectual.
En la despedida de duelo Edel Morales, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro y la Literatura, expresó: "Aquí podemos decir sin falta que Guillermo Vidal Ortiz fue, es, y será siempre, un escritor muy bueno y un ser humano excepcional."
Destacó que como escritor asumió con máximo rigor el oficio, atrayendo hacia sí toda la libertad que la escritura exige, toda la responsabilidad que su ejercicio requiere, toda la miseria y el dolor de la carne y el espíritu para lanzarlos hacia el arte de contar historias.
El Guille nos deja libros necesarios como Los iniciados , Confabulación de la araña , Matarile , Se permuta esta casa y especialmente La saga del perseguido , que le valió el premio Alejo Carpentier, el más reconocido y promovido de una trayectoria de lauros. Guillermo, como dijo Edel, en el postrer adiós, "Nos deja también la experiencia de su vida, de un modo de ser y de hacer presidido por el amor, una idea de la unidad en la diferencia, expresada a su modo: 'Si nos dividen, nos joden'. Desde esa altura nos lo recordará siempre."
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Guillermo Vidal, por siempre vivo
Carlos Manuel Pérez
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Me enteré por la radio. Carlos Tamayo, el presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Las Tunas, convocaba a la membresía de la organización, familiares y amigos, a los funerales de Guillermo Vidal. La noticia me sobrecogió. Sabía que llevaba un tiempo padeciendo de una enfermedad respiratoria, pero jamás pensé en su muerte. Casi nunca creemos en el poder de la parca sobre gentes como él.
Lo primero que me vino a la mente fueron los tantos amigos comunes, con quienes de continuo intercambio sobre su persona y su obra: Rafael Vilches, el primero en dármelo a conocer; Delis Gamboa y Yunier Riquenes, seguidores de sus pasos; Michael Hernández y Martha María Montejo, admiradores. También recordé aquellos días de finales de 2001, en el II Encuentro de jóvenes narradores ¿Serán los últimos los primeros? , organizado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Granma, donde era la figura principal.
Esa fue la única vez que intercambié personalmente con Guillermo. En la base de campismo Los Cantiles, a unos 30 kilómetros de Bayamo, andaba entre escritores en ciernes que pretendían imitarle o, por lo menos, alcanzar su reconocimiento. Lejos de lo que cualquiera pudiera pensar, en ningún momento asumió pose de figura importante. Todos los presentes le hacíamos círculo, atentos a sus palabras, deseosos de guardar en la memoria hasta el último detalle de sus observaciones sobre la técnica literaria o las anécdotas que encontramos de una manera o de otra en sus novelas.
A la orilla del río, en medio de una lectura de cuentos, dijo que estaba escribiendo un nuevo libro, en el que retomaba el tema de la beca, recurrente en su narrativa. No he sabido precisar a cuál se refería; sin embargo, me atrevo asegurar que se trataba de Las manzanas del Paraíso , con la que obtuvo el Premio Casa Teatro, República Dominicana. Le pregunté por qué volvía una vez y otra a ese asunto. Su respuesta rondó acerca del impacto que ha causado en muchos cubanos la experiencia de los centros internos, donde la mayoría descubrimos un modo de vida diferente, quizá más rico y también más violento, que el del seno familiar.
Tampoco se me escapa del pensamiento la visita que hicimos al novelista jigüanicero Carlos Casasayas, uno de los que en sus inicios orientó a Vidal. Se abrazaron ambos escritores y espontáneamente desgranaron las historias de cuando Guillermo viajaba de Las Tunas a Jigüaní, con el solo propósito de que el autor de La casa de los anales le revisara algún texto.
Desde la salida de Matarile , a principios de los años '90, todos los ojos de los lectores cubanos y de los extranjeros que siguen la literatura de la Isla, se posaron en este narrador. Fue un escándalo el libro donde aparecen adolescentes de carne y hueso, con todas las contradicciones y problemas que solemos tener en esa etapa de la vida. Eso, sublimado con una prosa ágil, envolvente, limpia, señaló la madurez de un escritor dispuesto a desterrar los fantasmas que marcaron su existencia y la de sus coetáneos.
Aunque ya de él se hablaba en los círculos intelectuales, fue a partir de entonces cuando saltó a la palestra pública. Resultó un salto espectacular, nunca más lo olvidamos. Sus publicaciones se convirtieron en pan caliente. Cada vez que nos reuníamos a hablar de literatura, tenía que aparecer él por alguna parte. Y no solo como autor, también como persona. De pocos individuos he escuchado el criterio unánime de aprecio y respeto, como en su caso.
Y no es por aquello de que todos los muertos son buenos. Antes de este pase a la eternidad, Guillermo ya lo era. Su aspecto con barba entrecana y larga, y moño en la nuca, jamás escondió la jovialidad de su rostro. Aun menos la palabra paciente, delicada y atinada, incapaz de herir a quien se le acercaba para someter a su criterio un cuento u otra pieza literaria. Por eso era amado por los escritores jóvenes, esos que buscan arrimarse a buen árbol. Por eso había (hay) que hablar de él con palabras positivas.
Como José Soler Puig, quien nunca quiso irse de su Santiago de Cuba, desde donde alcanzó nombre y prestigio; Vidal permaneció en Las Tunas, donde nació el 10 de febrero de 1952 y murió este 15 de mayo. Viajó una y otra vez, pero siempre retorno al terruño. El universo de sus novelas, es el tunero: la familia de pueblo, las comadres, las bibliotecarias, los niños y adolescentes, los dimes y diretes de barrio, las fiestas populares...
Con su deceso, somos muchos los apenados. La Literatura Cubana es la primera resentida. Hubiéramos preferido que permaneciera entre nosotros. Saberle en su ciudad, aplicado en sus historias dolorosamente reales, exquisitamente escritas, era de gran alivio. Constituía la certeza de que pronto volveríamos a enfrentarnos a algunos de sus ingenios. De todas maneras tengo la certeza de que en buen lugar está ahora. Y, sin dudas, continuará en la palestra pública: él es de los muertos que por siempre están vivos.
La Demajagua
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Hoja del diario
Lourdes González Herrero |
Hoy fui a Las Tunas. Tenía una cita impostergable. La había contraído con la edad, con el pasado, con lo inexplicable y con los amigos.
Pasé de ver los árboles que amparan la carretera, a un espacio sin luz en el que todos nos buscábamos para abrazarnos y contener así el asombro y la tristeza.
Escritores de la Isla nos reuníamos, no para dialogar, sino para hacer silencio. Para condolernos y apiadarnos.
Después, estuve caminando por una senda abierta bajo el sol despiadado, en ella también estaban los amigos.
En algún momento apareció al fondo la imagen de un pórtico, del que colgaba un Jesús mutilado al que protegían dos ángeles, uno con los brazos cruzados en evidente espera, el otro triste, recibiendo.
El himno tocado por la Banda alertaba de la trascendencia: No estábamos allí ajustando las horas, estábamos despidiéndonos de alguien que no tuvo tiempo para despedirse.
Entonces se hizo la ausencia. Se cerró la posibilidad de volver a mirar al escritor cubano Guillermo Vidal.
Nos abrazamos. El adiós multiplicado recorrió los grupos.
Me dispuse a volver a mi ciudad. Por la ventanilla vi los rostros desolados de Alberto Garrido y Ramiro Duarte.
Esta noche dormiré soñando con la amistad, esa virtud, y con la pena.
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Los unos con los otros
Frank Padrón
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Que un grupo de intelectuales cubanos e italianos pudiera reunirse en Cuba para intercambiar criterios y experiencias en torno a un tema siempre complejo y polémico: la homosexualidad, pareciera el optimista capítulo de una nueva Utopía, sin embargo, afortunadamente, fue de una realidad palpable: la UNEAC fue la sede , el encuentro, más que provechoso: directivos de ARCI-gay, organización italiana adscrita a otra mayor, ARCI-UCA, de tradicional colaboración y diálogo con nuestro país, se reunieron con escritores, editores, profesores, músicos, directores y redactores de revistas que han abordado en su trabajo el tema, y/o pertenecen a esa tendencia sexual.
Los invitados se refirieron a la importante labor que realizan en Italia con grupos de gays y lesbianas, en tanto programas culturales y ayudas de todo tipo, resaltaron que la esencia de su organización radica en el ser humano, y la directriz del trabajo se encamina a la elevación de la auto-estima de estas personas, la orientación ante los obstáculos que siempre coloca una sociedad exclusivista y homofóbica, en la definición de un lugar, la búsqueda y hallazgo de la realización personal y profesional.
Con la moderación del presidente de la UNEAC, Carlos Martí, y tras una presentación de cada uno de los participantes cubanos, algunos de éstos se refirieron a diversos aspectos, en diferentes áreas de la sociedad cubana, del tema que los convocaba.
Antón Arrufat evocó los infaustos tiempos del Congreso de Educación y Cultura, en 1971, y todas las nefastas medidas que de él se dedujeron, en detrimento de artistas y escritores homoeróticos; la llamada "parametración", las limitaciones para trabajar y crear, y el vergonzante silencio en el abordaje del asunto en la literatura y el arte. El prestigioso escritor remontó tales coordenadas a la colonia, una herencia recibida directamente de la República mediatizada que nos llegó por diversas vías, incluyendo la religión (tanto la "oficial", cristiana, como sociedades esotéricas al estilo de los abakuá, iguales, peculiaridades aparte, en su plataforma homofóbica y excluyente).
Reynaldo González habló de la mutua necesidad entre ARCI-gay y nosotros para entendernos y mejorar condiciones de coexistencia no siempre tenidas en cuenta, de que la cultura se puede dañar por decreto, pero que similar acción no la mejora. De manera que se debe ir paso a paso recuperando la memoria y siguiendo nuevos movimientos, más certeros y que consideren las peculiaridades del diverso, que no es ajeno al colectivo, sino parte de él y digno de consideración, como todos.
Quien redacta estas líneas se refirió al comportamiento de lo homoerótico en el cine y la TV, lo cual, a diferencia del tratamiento que ha venido recibiendo en los últimos veinte años dentro de la literatura, el periodismo diario y especializado y las artes plásticas, aún conoce deficiencias en tales medios; la producción fílmica, pálida o estereotipada antes de Fresa y chocolate (1993), continúa sin abordajes frontales, mientras la pequeña pantalla pone frecuentes obstáculos a la transmisión de obras y materiales que abordan el ítem.
Rogelio Rodríguez Coronel, decano de la Facultad de Artes y Letras, centró su intervención en algo que pudiera resumir esta frase: integración, aceptación, no tolerancia: "La comprensión y tolerancia del homosexualismo, desde el punto de vista social, es un asunto complejo y contradictorio, máximo en el seno de una sociedad machista como la nuestra, heredera de los prejuicios que vinieron con la conquista y la colonización, y envuelta en sucesivas luchas por su verdadera independencia. Sin embargo, hay modificaciones en las actitudes asumidas durante los últimos treinta años si se observa el proceso experimentado en nuestro país. Es evidente que la última generación de cubanos posee un mayor grado de aceptación de la temática homosexual que generaciones anteriores, aunque claro está, hay también diferencias de acuerdo con el medio en que se desenvuelve, si es urbana o rural, nivel escolar, profesión, etc. Pero hace unos quince años o menos, por ejemplo, no era posible encontrar el grado de sensibilidad, seriedad y responsabilidad como ha hallado el profesor en cursos recientes al estudiar la temática gay en la narrativa contemporánea, asunto de un seminario que desarrollan sus estudiantes al tratar la novelística latinoamericana actual."
Por otra parte, no considera que la solución sea la creación de guetos, de espacios identificados para homosexuales; eso sería una marginación o automarginación complaciente, tal como sucede en otras sociedades: a un lado están los negros, al otro las prostitutas, más allá los latinos, más acá los asiáticos y después los gays y las lesbianas. Hay organizaciones (sociedades) para negros, para latinos, para judíos. y así cada minoría está controlada, la sociedad fragmentada y el poder, generalmente blanco, burgués y homofóbico, dice reconocer las minorías, a las que concede un lugar bajo el sol. pero allá, donde no molesten, o donde se posibilite virar la cara en otra dirección.
En realidad, de lo que se trata es de marchar hacia la plena aceptación del sujeto homosexual, masculino o femenino, en los espacios sociales de todos. Aceptación y no tolerancia. Y ello sólo es posible concebirlo dentro de un modelo de sociedad profundamente humanista y democrático, como es aquel que deseamos y por el cual luchamos.
En una de las intervenciones más exhaustivas y agudas, el ensayista Roberto Zurbano, partió del intento de historiar de algunos presentes, mas consideró que para los que tienen menos de cuarenta años -todavía- el problema se presenta diferente hoy, pues la sociedad cubana se ha desplazado y recordó que a finales de los ochenta se pretendió fundar una Organización Nacional de Entendidos (ONE), terminología entonces al uso y primera autodefinición cubana de la comunidad gay, pero se frustró aquel intento que incluso tuvo sus estatutos y cuyos organizadores hicieron algunas encuestas que arrojaban resultados curiosísimos.
El análisis de los noventa es más complicado y en su opinión no se reduce a Fresa y Chocolate , sino que la incorpora, pues desde los finales de los ochenta la comunidad gay en Cuba tiene varios gestos visibles. Pero el turismo, la gran ola de los noventa que lo envuelve todo, cambia el curso de los acontecimientos, y aparece la prostitución. La figura de la jinetera va acompañada del pinguero, menos estudiado, pero explicado como la imagen del gay cubano, equívoco que empaña la visión real de dicha comunidad y forma parte de las postales turísticas que se fabrican fuera de Cuba, ofreciendo, oportunistamente, modelos de lo cubano, lo placentero y, claro, lo homosexual y sus libertades. Por otra parte, está el impacto del SIDA y la correspondiente lectura que la mentalidad social y la prensa oficial achacaron solo a los gays -casi como una culpa original-; de manera que regresa la clasificación clínica (y cínica, agregaría yo) de la homosexualidad por una parte y la criminal por la otra: son unos enfermos o unos delincuentes; ambas marginalizan y criminalizan la condición gay. Es cierto que el SIDA ha sido un fuerte impacto, pero para la sociedad toda; una sociedad maleducada en términos sexuales, explicada sexistamente y que suma a su tradicional homofobia latina, al menos en La Habana, diferencias culturales entre los policías campesinos de Oriente y la incipiente discusión ciudadana sobre las opciones sexuales de cada cual, sufre una extraña regresión. Todo ello sigue empañando -que no ocultando- la mirada hacia lo gay y lo que llamó el ensayista, comunidad homosexual cubana -no solo habanera- y que describió rápidamente como un grupo social heterogéneo, de todas las calidades humanas, profesiones, oficios y otras diversidades que confluyen en una peculiar autoconciencia identitaria expresada abierta o solapadamente en el travetismo, el bisexualismo y la creciente visibilidad pública de las lesbianas, así como en la apropiación y definición de ciertos espacios citadinos; aunque tengan que desplazarse continuamente o sobrevivir en status cuasi marginales. La discusión es más compleja, pero solo tiene lugar en las zonas de lo clínico, la creación artístico-literaria y apenas en lo académico; sin que estas tres zonas se toquen entre sí, ni se ocupen de interactuar con la amplia comunidad existente. Según Zurbano, eso explica la falta de programa o estrategias sociales que reivindiquen esta condición y la inserten -sin más prejuicios, no siempre sexuales- en un proyecto emancipador de la condición gay dentro de la sociedad cubana. El activismo desplegado por Norge Espinosa, Pedrito Pérez Rivero y el Centro Nacional de Educación Sexual que dirige Mariela Castro Espín forman parte de un proyecto reivindicador que apenas comienza.
Por último, el novelista Jorge Ángel Pérez, afirmó con desenfado que primero se era homosexual que escritor, y como tal proyectaba su literatura; recordó que era hora de asumir vestuarios y actitudes libres, al gusto de cada cual, sin atadura alguna.
El encuentro entre Cuba e Italia , UNEAC mediante, acerca de la homosexualidad, significó otra puerta abierta, otra senda hacia donde encaminar pasos a veces extraviados pero nunca perdidos, hasta llegar a lo que todos los participantes, en representación de la comunidad gay en Cuba, de un modo u otro, afirmaron: la participación, la aceptación más que la tolerancia, la comunión de los unos con los otros, al margen de las tendencias, ese sueño ojalá no lejano de que en un bar beban juntos, alcen y choquen sus copas, homos, heteros, bi, mujeres y hombres sin otra militancia que la condición humana.
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Otorgan premios de poesía La Gaceta de Cuba
Sonia Sánchez
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El mundo como objeto , libro de Marcelo Morales (Ciudad de La Habana, 1977), mereció el lauro principal del IX Premio de Poesía convocado por la revista cultural La Gaceta de Cuba, con el auspicio de la Corporación Colombiana de Arte y Poesía Prometeo y la Asociación de Escritores de la UNEAC.
Para emitir el fallo, decidido entre 14 cuadernos finalistas de los 120 inscritos en el certamen, fue considerada la notable eficacia expresiva del poemario y su honda resonancia humana, se dio a conocer en ceremonia efectuada en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.
"Es un reconocimiento importante que abre puertas y ha sido ganado anteriormente por muchos autores respetables", dijo a Granma este escritor.
De vuelta de una beca en Italia donde estudió la lengua y cultura de ese país, el también novelista cursa en la actualidad la Licenciatura en Historia en la Universidad de La Habana. No encasilla su creación literaria en corrientes o escuelas. "Para mí todo está bien hasta que tenga sentido". Sobre El mundo... precisa que "aborda los tres o cuatro temas de mi poesía, fundamentalmente la vida, la muerte, el tiempo... mis obsesiones".
El tribunal determinó otorgar la Beca de Creación a Escrito en Amberes , de Michael H. Miranda, "título que denota el personal mundo de su autor y un dominio en ascenso de los recursos poéticos". Tomado de Granma
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Un rato con Samuel Feijóo
Lourdes Rey Veitía
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Samuel Feijóo fue un ser humano complicado y delicioso a la vez. Lo cierto es que no tenía medida, pero a pesar de su siempre poca compostura, fue único, trascendente y cubano.
Lo conocí personalmente hace 20 años. A la sazón de su 70 cumpleaños en nuestro pueblo natal, San Juan de los Yeras. Allí le rindieron homenaje. Los organizadores del acontecimiento sabían que no era tarea fácil, pues de él podía esperarse cualquier reacción. Pero la emprendieron.
Era un sueño tener a Samuel de vuelta y creo que para él fue reconfortante también. Sus contemporáneos se han encargado de hacerlo leyenda allí y las historias se cuentan por miles. Cada cual cree conocerlo un poco.
Aquel día Samuel estaba eufórico, tan desenfadado como siempre y orgulloso de reencontrarse con los suyos, en la misma escuela primaria donde aprendió las primeras letras, aunque arisco a todo lo que le pareciera oficialidad.
Hablaba algo más rápido que de costumbre, preguntaba por este o aquel, saludaba a sus amigos, no comentó de enfermedades ni achaques, sólo se preocupaba por sus animales, y sus brebajes basados en yerbas del monte.
En un momento se les perdió a los organizadores. Estaba junto a algunos campesinos con quienes recopiló cuentos y tradiciones de esta parte de Cuba, una de las más bellas páginas de nuestra cultura y folclore popular.
Recuerdo que alguien le preguntó: ¿Buscas a Juan Quinquín? Y en ese instante respondió con toda cordura: "Cualquiera pudo ser".
Junto a él estuvo siempre su gran amigo, Wilfredo Lafón, quién lo guiaba como un lazarillo y atenuaba sus prontos, pero no pudo evitar que en medio del reconocimiento oficial en la glorieta del parque, al ver a su otro amigo, el doctor Lorenzo Mas Martín, se bajara y lo abrazara olvidándose de los oradores.
Ese fue uno de los momentos más emotivos e inolvidables del día.
Para él hubo los mejores manjares, pero los cambió por frutas y vegetales y el kake lo repartió con todos los niños del pueblo. Habló breve y en poesía, lo que fue suficiente para que todos lo entendieran. Creí estar leyendo sus versos del Girasol Sediento .
Los pintores populares le hicieron honor. Con total desprendimiento se unió a ellos y pintó uno de sus zarapicos en el piso del parque. Samuel sabía que en lo popular estaba la savia de lo grande, como cuando descubrió y fomentó expresiones de autenticidad plástica en la región central de Cuba. El zarapico ha quedado como símbolo cultural de la provincia.
Nunca nadie lo vio caer, sí ironizar. Nadie lo vio renegar, sí ser muy cubano. Nadie lo vio descansar, sí trabajar siempre.
Tomado de Vanguardia
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| Presentan libro por los 90 años de Samuel Feijóo
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El volumen Mitología Cubana , del poeta, narrador y pintor Samuel Feijóo, fue presentado en el espacio de El Sábado del Libro, como homenaje al autor de Juan Quinquín en Pueblo Mocho , en el aniversario 90 de su natalicio.
Publicada por Letras Cubanas, la obra recrea algunos de los pasajes considerados pilares de la imaginación popular en la Isla, con estudios que van desde los mitos de los indígenas nativos del país hasta aquellos que fueron traídos por los esclavos llegados desde África.
El lector encontrará, entre las 391 páginas del texto, referencias a los relatos orales de misterio y horror que era frecuente escuchar en boca de los habitantes de zonas rurales cubanas, además de aquellos que el propio artífice de la compilación ha dado en llamar mitología mayor.
Los comentarios a esta tercera edición del título estuvieron a cargo de la docente universitaria Denia García Ronda, quien además se desempeña como subdirectora de la revista Temas. Todas las obras de Feijóo son mosaicos que conforman un gran todo en el que toman parte, como protagonistas, la naturaleza, la cultura y las interacciones entre ambas, destacó la especialista.
La presentación de Mitología Cubana se inscribe entre las actividades por el Día del Libro Cubano, efeméride que rememora la creación de la Imprenta Nacional, en fecha tan temprana para la Revolución como el 31 de marzo de 1959.
AIN
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Aymara Aymerich Carrasco
Afortunadamente poeta
Marta María Ramírez
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La noticia llegaba a fines de la semana pasada: ya era impostergable una conversación con la joven que desde hace años despuntó como una de las mejores escritoras cubanas.
Al menos, así lo avalaban el premio Calendario (1998) de la Asociación Hermanos Saíz, por el cuaderno Deseos líquidos y el premio David (1999) de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), otorgado a su poemario in útero . Y lo confirmaba, tiempo más tarde, la lectura de sus libros, publicados en la Isla.
Entre su pequeña hija, la literatura, su trabajo en El Caimán Barbudo y sus estudios de Comunicación Social, Aymara se perfila, con solo 27 años de edad, como lo que es: una escritora de pura cepa.
¿Cómo llegas a la literatura?
Te puedo asegurar que la literatura me escogió a mí. Estoy escribiendo desde los ocho años, cuando hice mi primer poema. Entonces se inició mi tránsito por ese camino, que no me interesó detener. Era inevitable este modo de expresión pues nació conmigo, aunque esto parezca muy subjetivo.
¿Cuándo es que asumes la literatura como tu profesión?
Asumir el mundo literario como profesión es complicado para cualquier escritor. No es un secreto que depender de la literatura como forma de subsistencia es bastante difícil y más cuando te has propuesto no hacer concesiones, no escribir para el gusto de las editoriales.
Me creí que era escritora, cuando empecé a trabajar en el Instituto Cubano del Libro, en algo que nada tenía que ver con la literatura, y me di cuenta de que no era un mundo lejano al mío. Eso fue como a los 20 años.
¿Qué pasó con in útero , tu primer libro publicado?
El primer libro se lo agradezco a mi aplicación inicial para mandar a concursos y tratar de ver publicada mi obra alguna vez. Estuve a punto de no enviar el cuaderno porque, en esa época, trabajaba como coordinadora de la Asociación Hermanos Saíz en Ciudad de La Habana. No tenía tiempo para escribir una línea y mucho menos la posibilidad de imprimir mis cosas. Le debo a un amigo este premio. Él fue quien llevó el cuaderno a la UNEAC, el último día del plazo de la convocatoria. Después vino el premio Calendario con un libro de narrativa, Deseos líquidos , en el cual comparto autoría con Elvira Rodríguez Puerto, otra joven escritora. Ya no he publicado nada más, salvo textos aislados en revistas o compilaciones, pero espero que este año me publiquen.
Trabajas la narrativa y la poesía, aunque la última con mayor frecuencia. ¿Qué marca la elección de uno u otro género?
Yo soy poetisa, afortunadamente. No me queda otra opción, ese fue el camino que me eligió a mí. Lo que sucede es que en algún momento la poesía no te permite desarrollar determinados temas. Por eso tuve una época en que produje muchos cuentos, pero el último que escribí fue hace un tiempo: Cicatrices en la memoria . Incluso he pensado escribir una noveleta sobre esta historia. Sin embargo, me cuesta más escribir cuentos porque requiere más tenacidad, mientras la poesía me arrastra completa.
Ya sé que la inspiración llega de diversas maneras, pero, ¿por qué esa presencia femenina en tu obra y por qué así?
El tema de la mujer y la maternidad siempre me han motivado muchísimo, pero tratados desde mi punto de vista. Varias personas lo han notado y quizás por eso me llaman para compilaciones con temática femenina. No es algo que he elegido conscientemente, sino que estoy inconforme con el status de muchas mujeres, no con el mío particular, sin embargo me he replanteado la maternidad y la feminidad con mucha más fuerza que con la que habitualmente se valoran estos temas. Por ejemplo, la maternidad se trata como un domingo, muy suave, pero es una de las experiencias más fuertes de las mujeres.
¿Qué significan para ti los premios y la fama?
Todo eso de los premios, el reconocimiento y la fama es relativo. Cuando yo me estaba dando a conocer en este mundo le dediqué mucho tiempo a mi preparación para participar en concursos, para asistir a eventos literarios o lecturas de poemas, en fin, a la vida social. La intención no era ganar fama, sino conocer un mundo nuevo y lejano. Entonces, tenía una necesidad muy grande de satisfacer millones de curiosidades. Esta fue una etapa. Después te das cuenta de la cantidad de tiempo que te resta la vida en sociedad para seguir escribiendo, que cada día se vuelve más difícil. Por eso ahora estoy muy concentrada en mis asuntos y me aparto de todo eso.
¿De qué forma las editoriales cubanas colaboran con tu generación?
Me parece que existen más opciones de publicación. Las editoriales nacionales, las grandes, han fomentado premios que luego se convierten en libros. Por su parte, las editoriales de provincia, más pequeñas, tienen importantes planes con escritores locales, a partir de convenios con la AHS, entre otras organizaciones. Es cierto que no son libros lujosos, pero sí dignos. Me imagino, entonces, que los escritores jóvenes en este aspecto, no tengan motivos de queja.
¿Cómo evalúas la literatura que escriben, en Cuba, tus contemporáneos?
Esta es una pregunta que a nadie le gusta responder. Además no creo estar facultada para emitir un criterio concluyente sobre el tema. Pero lo más importante es que hay mucha gente joven y talentosa, que de alguna manera mantiene el corpus literario de la isla. Esta gente está muy interesada en mantener una tradición que en Cuba es importantísima. Tomado de Juventud Rebelde
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Por la ruta de un escritor esclavo
Sonia Sánchez
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Desconocido aún en Cuba debido a las escasas ediciones de sus obras, pero muy estudiado por la literatura caribeña, el autor esclavo Juan Francisco Manzano será homenajeado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) durante un foro nacional, señalado para los días 1ro., 2 y 3 de junio y que conmemora el aniversario 150 de su muerte.
Roberto Zurbano, vicepresidente de la Asociación de Escritores, dijo en conferencia de prensa que el Coloquio Otra Suite para Juan Francisco Manzano , destacará la vida y obra de uno de nuestros poetas románticos en momentos en que a nivel mundial se impulsa una fuerte campaña contra la discriminación racial.
Este encuentro abordará en su agenda la literatura abolicionista; las publicaciones periódicas y las llamadas "sociedades de color"; raza y literatura; el negro en la dramaturgia cubana, las autobiografías, biografías y memorias de esclavos; y contará entre los organizadores y conferencistas a Miguel Barnet, Nancy Morejón, Marta Rojas, Nicolás Hernández Guillén, Salvador Bueno, Daysi Cué y Ohilda Hevia.
El Coloquio comprenderá un programa colateral -incluye un recorrido por lugares de Matanzas vinculados a la vida de Manzano- para lecturas de textos, presentaciones de libros y revistas y que reconocerán la figura del Premio Nacional de Literatura 1999, Roberto Friol, gran estudioso de la creación del escritor esclavo. Tomado de Granma
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Memorias de una centuria
Sonia Sánchez
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Más allá de todo tipo de disquisición filosófica u obsesión intelectual, ese tiempo físico que nos sobrepasa se apertrecha de la memoria, y sabio puede ser quien logre cultivar sus frutos.
Inteligente hondura para interpretar el paso de la centuria que acaba de quedar atrás, nació un proyecto concebido cuando se acercaba el año 2000 y hoy se presenta como un buen parto de la Editorial Unión. Apasionantes crónicas compiladas por el poeta y editor Norberto Codina, director de la revista La Gaceta de Cuba, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, es el volumen de 285 páginas Siglo pasado , dedicado a la memoria de Julio Girona.
Lo pocas veces contado en la Historia es lo que se cuenta en estas páginas, se ha dicho de este libro en el que sesenta y seis intelectuales de diversas generaciones y representantes de disímiles profesiones, muchos de ellos escritores y artistas, rememoran cada uno, con agudeza y según sus preferencias, un año del siglo XX. Imborrables recuerdos corren por las breves narraciones que enfrentan al lector a un ciclón del 33 que se llevó el cine de Quemado de Güines como presagio de que "volaría" luego la dictadura de Gerardo Machado; lo retrotraen a 1958 que marcó un giro en la historia de Cuba, o a los inicios del triunfo revolucionario cuando la polémica ante el futuro de la libertad de creación legó para la historia el insoslayable documento Palabras a los intelectuales.
De excelente factura en la que destaca la sugerente ilustración de cubierta El tiempo y sus espejos , de Carlos Estévez y realizada especialmente para este libro, Siglo pasado desencadenó una propuesta que rebasó expectativas, como dijera Codina en el prólogo: "Aunque cualquier mirada, por encima del hombro, provoca el demonio o el ángel de la nostalgia, que nos convierte en estatuas de pura melancolía". Tomado de Granma |