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Epílogo para la gente nueva
Edmundo Desnoes |
Yo soy un hombre perplejo de donde crece la femenina palma y la arrogante ceiba, y antes de morirme quiero echar mis prosas del alma. Prosas que desnuden mis pretensiones. A los 72 años de mi edad me importa poco si echo sapos y culebras por la boca o cierto aliento femenino y los arrogantes huesos de mi vida. Hace cuarenta años eché Memorias del subdesarrollo a gatear por el mundo y ahora quiero revelar el acto sexual que la engendró; explorar los caminos que recorrió la novela, los enemigos que se ganó, los amigos que se buscó y los amores que abrazó. La década de los sesenta del siglo pasado nos amenazó con la estéril -y para colmo, aburrida- fantasía del realismo socialista, y nos deslumbró con la abrumadora verborrea del realismo mágico. En ese mundo no había lugar para la ambigüedad y la duda.
Ambas escuelas literarias, me parece, conspiraban contra nuestra identidad y enturbiaban nuestro futuro. El realismo socialista es un sueño aburrido y estéril porque nos aleja de nuestro auténtico genio: el mitológico sueño de Don Quijote, condenado al fracaso como toda existencia humana, pero sueño cargado de delicioso delirio y trágica ironía; en la lucha entre la literatura y el mundo siempre triunfa el mundo. No importa: nuestra grandeza está en el remoto tamaño de la empresa. Lo real maravilloso, más auténticamente nuestro que el realismo socialista, nos obnubila e impide, sin embargo, vemos en el espejo y sin afeites, nos encarama en las nubes mientras chapoteamos en el estiércol. Es una respuesta tan falsa como la respuesta histórica del barroco europeo ante la poderosa acometida del capitalismo protestante y la vertiente utilitaria del espíritu científico. En lugar del demiurgo autoritario y cerrado del enmascaramiento barroco necesitamos la transparencia espiritual de San Juan de la Cruz, la huesuda desnudez de la picaresca española, la lucidez poética de Antonio Machado.
Cuando apareció esta menuda novela en 1965, los marxistas dogmáticos la acusaron de idealismo pequeño burgués, los amantes de la máscara barroca simplemente la ignoraron desde las ambiciosas alturas de miles de páginas noveleras, la silenciaron con mucha bulla y pocas nueces.
Y yo, ¿de dónde venía? Memorias del subdesarrollo llevaba en las entrañas los espermatozoos de Memorias del subsuelo , el librito de Dostoievski que me permitió abrazar mis dudas existenciales, mi aislamiento y mi subdesarrollo. De ahí el título. La prosa, el desenfado verbal, se alimentó de mis lecturas de Pío Baroja, de las páginas de El árbol de la ciencia . Muchos dirán que sienten la voz de Hemingway detrás de mi prosa simplificada y simplista. Poco antes de morir Don Pío, Ernest lo visitó en un hospital de Madrid y le llevó como regalo un par de medias de suave cachemira para entibiar sus pies de moribundo. Mi respuesta es la misma que Baroja le dio cuando el escritor norteamericano le declaró lo mucho que le debía como narrador: "¡Caramba!"
Si la sombra de alguna novela está detrás de Memorias es El extranjero de Camus. El personaje es una suerte de extranjero en la Revolución. Como extranjeros somos todos en el mundo; todos estamos de paso. Si hay una tradición a la que quisiera pertenecer aunque ando lejos, es a la novela picaresca y en especial a la vida desarraigada, errante, del Lazarillo de Tormes. Su encuentro con el ciego, el clérigo y especialmente el escudero; todos nos hemos visto obligados a convivir con un ciego cruel, un fanático hipócrita, y un hidalgo hambriento pero generoso. La sintaxis descuidada, la brillante torpeza del estilo, el constante juego de palabras me conmovieron en mi juventud y aún es lectura que me limpia de impurezas. Sepan que las experiencias narradas en Memorias , donde me arriesgué a contrariar a unos cuantos, no lo fueron sólo por aborrecer de la mentira: "No por cierto; mas el deseo de alabanza le hace (al autor) ponerse en peligro. Y así en las artes y letras es lo mismo... Y todo va desta manera: que confesando yo no ser más santo que mis vecinos, desta nonada ( que en este grosero estilo escribo ), no me pesará que hayen y se huelguen con ello todos los que en ella algún gusto hallaren, y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades." Estoy lejos de lograrlo pero es mi ideal. Ahí me pongo.
Algunos hallaron gusto en leerme, otros sintieron disgusto. En el extranjero abrazaron y publicaron la novela; vieron en el narrador una conciencia crítica. En la Isla propuse que se trataba de una conciencia burguesa, desgarrada porque, a diferencia del autor, se negó a comprometerse. La novela es de una enorme y deliberada ambigüedad.
Han pasado cuarenta años y los castillos en las nubes se han venido abajo, se han derrumbado porque la ilusoria coherencia de la arena se secó y el edificio se desmoronó. Lo que mantenía el sueño se evaporó.
Memorias no construyó un castillo de arena sino abrió un pozo, un pequeño agujero en la playa donde retener y analizar los residuos de la marea, la sepultura de las olas.
Hoy, me parece, los huecos son más importantes que las elevaciones; la conciencia crítica, la duda, es más necesaria y productiva que las elevaciones. Duda para entender lo que nos ocurrió y para sostener nuestra dignidad entre las ruinas. Yo encuentro placer en contemplar las ruinas, en ver la generosa grandeza del imposible paraíso terrenal.
Durante más de tres décadas este libro no volvió a publicarse, no se volvió a imprimir entre nosotros -permaneció agotado, aunque se pasaba de mano en mano entre algunos jóvenes inquietos.
Lo que decididamente dio nueva vida y amplia popularidad a mi punto de vista como narrador fue y sigue siendo la versión cinematográfica. Nunca visualicé figuras y objetos en una luminosa pantalla mientras golpeaba las teclas de mi ruidosa Smith-Corona. A Titón debo el milagro de la profunda visualización de mis palabras. Creo que no existe en toda la historia del cine una colaboración más estrecha y fecunda que la que existió entre nosotros. Hoy la novela y la película son una y la misma cosa. No lamento, como tantos escritores, la traducción de la novela al cine. Sin la película el libro se hubiera marchitado, el delgado lomo se hubiera vuelto amarillento, sofocado entre tantos otros volúmenes. Sin mi novela Titón no hubiera podido crear una obra maestra y mi hijo predilecto probablemente se hubiera encogido y arrugado y desaparecido. Lo cierto es que nunca pensé que una película, un género considerado fugaz como un rayo de luz, fuera la garantía de continuidad para una novela.
Ahora, hoy, puedo declarar que la única originalidad, el único valor de esta novela es la interioridad, la subjetividad. Nuestra literatura, la narrativa en nuestra lengua, es de una caudalosa y fértil imaginación, pero pobre en incertidumbre. Mucho Don Quijote y poco Hamlet. Aspiro a una síntesis. Memorias es sólo un húmedo hueco en la arena. El aire hueco palpo... Sí, de nuevo Martí. Todo es parte de una búsqueda cubana y universal.
Creo que ustedes, los jóvenes, son los únicos que pueden ahora dar mundo, diablo y carne a nuestras letras.
Nueva York y 2003
Texto escrito especialmente por Desnoes para la edición de Memorias del subdesarrollo de la editorial Letras Cubanas, de 2003.
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IFÁ: Santa Palabra. La ética del corazón
Marta Rojas |
Si el IFÁ hubiera contado con un Homero todo estaría resuelto: la recomendación de no escuchar "los cantos de Sirena" la conoce casi todo el mundo, pero pocas personas saben que "el que come de dos manos, la pierde" . Tampoco sabe que, "el enemigo de uno mismo es la ignorancia" Ello es así porque estos dos últimos pensamientos no corresponden a la sacrosanta cultura occidental, sino al territorio de Africa subsahariana, o sea, de África negra.
Pero las enseñanzas del IFA en voz de sus dioses o sus reyes, constituyen un Código Ético contenido en Las dieciséis esencias básicas del Ifismo , obra así nombrada por Adrián de Souza Hernández, en 1996, uno de los libros básicos del que es autor, entre otros publicados por él en Venezuela o en Cuba.
Pocas diferencias podemos encontrar entre los avatares de los sujetos míticos de la Grecia antigua y los del Ifismo. Aunque, en el Ifismo la ética es más positiva y directa, simple y fuerte, como lo demuestra este volumen de Adrián: Ifá, Santa palabra. La ética del corazón , de la editorial UNION.
La palpable y fácil de experimentar sabiduría de Orúnmila, la divinidad de la sabiduría en el IFA, va más allá de la abstracta aunque más mentada que la que adorna a las diosa Palas Atenea o la Minerva latina. Orúnmila aplica soluciones concretas a hechos concretos, hace tangibles sus enormes conocimientos y dice, por ejemplo que: "El plomo no se pudre ni el bronce se oxida, como el ikin de IFA nunca miente". Sus comparaciones están al acceso a las personas más sencillas, sin que por ello abomine la belleza sino por el contrario: "Agradecer es la Ley de la vida", dice también.
No voy a enumerar las infinitas enseñanzas de la ética según el IFÁ, sino a tratar de colocar esta filosofía entre otras beneméritas, que casi todos los países de nuestro planeta han acogido, dicho mejor impuestas, por el llamado mundo occidental. No hay que ignorar tales filosofías, pues tienen que ocupar también su lugar en este espacio.
Adrián es un investigador acucioso y febril, hasta angustiado, en su quehacer de búsqueda exhaustiva y de la mejor forma de expresión como investigador, escritor y por añadidura creyente; porque Adrián de Souza es un sacerdote IFA de color blanco, pero recibió las primeras enseñanzas éticas del Ifismo en la voz de un negro viejo vecino del barrio donde creció; las cuales perfeccionó gracias al acceso a la cultura con que la Revolución lo favoreció como a un niño pobre más. Salió un día en busca tenaz de los orígenes de su identidad, y en lo más íntimo y cálido de su corazón, en busca del origen de aquellos "refranes" que escuchó del negro viejo en quien el padre, humilde constructor, depositó su confianza para hacer de él un hombre honesto de acuerdo con la ética del negro, descendiente Yoruba.
Por cierto, la honestidad es una de las reglas de oro del Ifismo, junto a la verdad, la sinceridad o la paciencia, entre otras.
El estado perenne de conciencia de quién es él, y un estudio intenso y tenaz, le ha servido para escribir valiosos volúmenes sobre la simiente humana que, unida a la hispana, integra el cuerpo de la nacionalidad cubana. El autor, parecería ocioso decirlo, ha bebido de la obra de Don Fernando Ortiz y del doctor Rogelio Martínez Furé, pero tomó un camino propio de investigación e, incluso, aún muy joven estuvo en África y vivió en el mundo Yoruba, con residencia en Nigeria, apegado a los grandes sacerdotes. Alguno de ellos, en su consagración, le entregó un bastón de antas que él tomó con devoción y el firme compromiso de continuar ahondando en esta filosofía olvidada, o un tanto desconocida, y a veces negada o rechazada.
Nadie debe inocular de forma impositiva una filosofía, pero si hacerlo es malo, también lo es negarla sin conocerla siquiera. Adrián de Souza presenta al Ifismo en forma profunda y con lenguaje simple y nos trae la filosofía en cuestión pensándola como cubano; lo cual es diferente a leer los textos traducidos a idiomas extranjeros, en particular europeos, tomados por científicos muy ajenos al sentimiento que prima en las colectividades yorubas:
Se trata de un elemento enriquecedor a tener muy en cuenta; este agrega un valor interesante al volumen IFÁ. Santa palabra. La ética del corazón. Su texto es el resultado de una investigación con múltiples facetas y en particular del seguimiento de experiencias propias. Presenta al IFÁ desde una óptima eminentemente cubana y contemporánea. No se trata de ningún modo del trasplante de un conocimiento, sino de haber filtrado los adquiridos en el crisol de nuestra nacionalidad, con una óptica que empezó a aprender, como ya está dicho, desde la niñez. La amalgama se convirtió en literatura de pensamiento, que lleva el condimento que nos dejaron miles y miles de africanos a lo largo del período colonial y trasladaron oralmente sus conceptos sobre determinados importantes éticos de gran valor.
Por ejemplo, dice De Souza a partir de un axioma de la referida filosofía ética: "cada hombre es su propio enemigo en una crisis de valores y además su salvador. La Humanidad ha generado esta crisis de valores, y ese mal cobra sus honorarios convirtiendo al hombre en un ser irracional ". Y de esto, viene a continuación lo positivo: "...pero toda crisis debe verse como un punto de partida para lograr el desarrollo; reconocer dónde están los errores y analizarlos es un talento humano que se pule a través del prisma de una verdadera y auténtica educación, donde toda la sociedad es maestra y alumna, como dice un viejo adagio africano: Todo se sabrá de boca a oído. Lo anterior es un resumen del autor realizado a partir de la interpretación de la ética del IFÁ.
La Diosa de la Sabiduría, ¿Palas de Atenas, Minerva?: No, Orúnmila en este caso, es una deidad fuerte, defensor o defensora de la verdad. Sin embargo, dice su filosofía que "la verdad es amarga y no todos desean y gustan de oírla; algunos incluso hacen grandes esfuerzos para olvidarla..."
Relatos de origen oral, versos, proverbios, meticulosamente analizados por Adrián de Souza Hernández, componen la obra. Libro también de conclusiones, no se trata solo de anecdotarios, pero sus anécdotas, sentencias y relatos enseñan. Es una obra para conocer y hacer pensar antes de sacar conclusiones.
Les habla alguien que no es creyente, y además, entró en la lectura de la obra de Adrián tan solo a partir de la curiosidad, y así nació una amistad. Esa experiencia me dice que, además de escritor, Adrián es igualmente un gran griot del Caribe.
Las reglas éticas de su filosofía -la IFÁ-expuestas en el libro contribuyen al enriquecimiento cultural y quien duda que también a rebasar situaciones particulares del ser humano. ¿Acaso no van a orar los católicos a la Iglesia? ¿O se sienten espiritualmente confortados con la confesión ante un igual, ante un sacerdote sentado detrás del la escotilla del confesionario para luego hacer las plegarias que le sean recetadas? ¿O aquellos otros que ven en la Santa Biblia la verdad toda del mundo, desde los anales? Cada religión tiene su credo y por ende su filosofía. ¿Qué disminuye conocer ésta que compone el libro de De Souza?
No está escrita para adivinar ni para alcanzar milagros, sino con el propósito de que los interesados conozcan, a partir de una forma singular, otra corriente de pensamiento, aviesamente escondida o tergiversada, o envuelta en supercherías, oportunismo o folclore ficticio -porque el folclore auténtico es positivo- a partir de un prejuicio enfermizo de algunas personas hacia la fuente de donde procede el contenido del libro, ese segmento de la inmensa África, hacia el cual los poderosos, aun en nuestros días, dirigen la mirada y emplean la acción para robar sus riquezas.
La Revolución Cubana ha hecho posible, como ningún otro proceso político en Cuba -desde la fundación de la República-, que seamos más ecuménicos en el estudio de temas de filosofía, y de creencias religiosas. Antes solo el título de una novela " ¡Ecue Yamba-O!" ( Alabado sea Dios en voz africana), escrita por Alejo Carpentier, alarmó a la sociedad de la Isla y no se publicó en Cuba. Con esta convicción "ecuménica", que nos salva de injusticias, sugiero la lectura de Ifá Santa Palabra. La ética del corazón.
Si los cubanos hemos sido capaces de acatar o comulgar con la Iglesia que hizo práctica cotidiana la Santa Inquisición en Europa y en el Nuevo Mundo; si hemos tomado lo mejor de esa religión de Cristo el humilde, y hemos censurado lo malo, lo retrógrado en otros siglos, ¿por qué negar una voz que la sociedad que tenía todos los fueros y privilegios obligó a mantener en secreto, cuando no a acallar?
Una sociedad esclavista cuyos reyes y canónigos convirtieron a hombres libres en objetos, en cosas, por la insaciable sed de dinero y poder; y con ello negaron o se burlaron o persiguieron las filosofías y creencias de las víctimas del continente africano durante más de trescientos años, y aún hoy se olvida del flagelo del SIDA que la consume, no tiene prestigio ni puede conservar fueros para acallar la palabra de quienes resultaron ser sus victimarios, que en el aspecto ético tienen para enseñar. Ese pecado, el del dogma y del sistema esclavista con su secuela, ha sido el más difícil de explicar comprender y menos aún sancionar negativamente en todo el orbe.
Se ha denostado del Ifismo -prácticamente desconocido-, incluso al considerarlo como "portador del pecado de encantamientos y magias " . Pues El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha , libro mayor de la literatura española, escrito por un critistiano viejo , amante de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, que no fue otro que Miguel de Cervantes Saavedra, está repleto de " encantamientos" , empezando por el de Dulcinea; y lo que es peor, canónigos y nobles señores se burlan despiadadamente en él del justo Quijote, del ingenuo caballero andante, sabio en tantas cosas. Recordemos que un canónigo, con la ayuda de otras gentes, encierra al Caballero de la Triste Figura en una jaula como a un animal, y luego un noble conde y sus cortesanos bendecidos por la gracia de Dios humillarán al Quijote haciéndolo volar con su escudero, ficticiamente, o sea por " encantamiento", en un caballo de madera. Solo menciono dos casos, entre infinidad de ellos. Ya que estamos aquí hablando de un libro que, por el contrario, alaba la ética y el respeto a los ancianos y al ser humano en general.
Podríamos ejemplificar más sobre la incapacidad moral para mal juzgar una filosofía del continente negro, con la mención de otra obra: Brujas e Inquisidores , de Fernando Ortiz, salvada recientemente por Miguel Barnet y publicada en la Fundación que lleva el nombre del sabio, porque es un volumen excepcional que se complementa en eso de saber más de la verdad. Pero hubiera valido la pena tomar ejemplos de él, porque la obra del sabio retrata hechos que están muy lejos de promover una ética y nacieron en la sociedad del poder europeo. No se trata de promover el IFÁ, ni de denostar otra filosofía o religión cualquiera, sino de promover la lectura de un libro donde la ética que mejora al hombre se nos descubre.
El IFÁ y sus cultos Yoruba sentencian sobre la ética, lo siguiente: "Un mentiroso miente / sus mentiras lo destruyen, / el malvado demuestra su maldad / su maldad lo daña, / No hay paz para el mentiroso. / No hay seguridad para el malvado. / El traicionero se hace daño indecible. / Estas fueron las declaraciones del oráculo a Orúnmila cuando el mentiroso, el malvado y el traicionero estaban por ser sus estudiantes..."