El hip hop en EEUU, no obstante sus humildes comienzos en los barrios pobres de Nueva York, se ha nutrido de un mundo cada vez más mediatizado. Su llamado a ser crónica de autenticidad (lo que en inglés se llama "keeping it real"), ha sido acompañado siempre por elementos fantasiosos como las películas de kung-fu, los juegos de videos, las películas animadas, la ciencia ficción y los comics ("keeping it unreal or surreal"). La industria de cine ha reconocido los talentos performativos de muchos raperos, impulsando las carreras como actores de Ice-T, Ice Cube, Mos Def, Queen Latifah, Snoop Dogg, Wyclef y Li'l Bow Wow, para nombrar unos pocos (y muy conocidos).
No debe sorprendernos ya que la cultura de EEUU se ha ido mediatizándose de una manera tan veloz que asombra y abruma a la vez. La asociación entre tecnología y velocidad tiene larga historia, sea en el transporte, las comunicaciones, la producción, la informática, y la representación. En cuanto a cine y TV -y en lo que nos concierne aquí, el rap- el MTV quizás sea el emblema de todas estas tendencias, donde el éxstasis de la comunicación se desborda no sólo en una orgía de la simulación sino también en una estética de la violencia.
El video clip musical y el hip hop se han hermanado casi perfectamente: la gestualidad del rapero y/o su grupo, los desafiantes movimientos de los b-boys, el graffiti, la forma de vestir, el manejo de ciertos códigos callejeros, la descarada manifestación de la sexualidad han subrayado la dimensión altamente performativo del hip hop y dicha performatividad se logra captar idóneamente con el cine y el video. El rap en Cuba ha suscitado, pues, una entrada particular al tema, en que conversa con esa mediatización pero de manera crítica, para no decir que plantea nuevas inquietudes sobre la relación entre estos medios y reclamos identitarios. Hay cinco películas que quiero comentar sobre el rap cubano (1), todas producidas dentro del último par de años.
Pero habría que preguntar ¿por qué tanto interés en el rap cubano y por qué tanto afán en filmarlo? Primero, está la curiosidad sobre asuntos de música cubana, pero con cierto exotismo al revés, es decir, de buscar algo que es una especie de anti Buena Vista Social Club. Esto, claro, tiene un aspecto positivo en que valoriza música creada por cubanos (y cubanas) que tienen menos de ochenta años. Sin embargo me pregunto si no hay otras nostalgias operando en estos anhelos. Digo nostalgias porque es tal vez una doble nostalgia: la de una Cuba "revolucionaria" y "utópica" que no ha desparecido del todo (y que los raperos, a pesar de sus fuertes críticas sociales todavía resucitan o rescatan) y otra nostalgia de ver mediante la experiencia actual cubana una reactualización del rap original en EEUU, es decir, un rescate de su potencialidad original subversiva hoy disminuido por los cuatro Gs (greenbacks, guns, gangstas and girls; es decir, plata, pistolas, mujeres y guapería).
Para algunos, el rap cubano es un modelo de una sociedad civil embriónica que abre espacios nuevos en un sistema unipartidario, para otros una respuesta a los aspectos devastadores del modelo neoliberal en América Latina. Algunos lo verán como una expresión nueva y crítica de la cultura afrocubana, otros como catalizante de una conversación sobre raza y clase que va más allá de un mestizaje blando y la evocación de una gran (y armónica) familia latina (cubana). Sea cual fuere el motivo, el rap cubano refleja la complejidad social y cultural cubana, y lo hace con una pasión, con una frescura lírica, y con una especie de "choteo con conciencia" delirante.
Todas las películas captan -con mayor o menor efectividad- lo que Henri Lefebvre (1901-1991) llamaría "la productividad del espacio social". El filósofo-sociólogo francés argumenta que los espacios urbanos no son lugares inocentes ni apolíticos sino que están imbricados en los patrones de poder, autoridad y dominación que rigen en la sociedad. Dichos espacios son productos sociales que producen y reflejan fuerzas económicas sociales, ideológicas y culturales. Las personas que habitan los espacios sociales crean un mundo simbólico de intercambio de palabras gestos y ritmos, es decir, un espacio discursivo altamente performativo. El lugar idóneo de la circulación de ese discurso (cuerpos, vehículos, mercancía, voces, imágenes) es la calle.
Cada película tiene su enfoque y estilo, revelándonos un mundo, humor y sensualidad callejero. Tres de ellas son "panorámicas" en que presenciamos varios grupos y dos se enfocan en un solo grupo, Anónimo Consejo y La Fabri_K. La más lograda de las "panorámicas", a mi parecer, es la más reciente, Young Rebels/Jóvenes Rebeldes , realizada por Anna Borden y Ryan Fleck, dos norteamericanos jóvenes.
En el documental, Borden y Fleck van al grano desde el comienzo. La primera toma es del rapero Alexis caminando por el pasillo de su casa hasta el balcón, donde le pega un grito a otro rapero Yuniesky que vive al otro lado de la calle. Bajan y se juntan a conversar sobre un intento de escape del país por Pinar del Río en el cual un guardia fue amenazado a pistola. De entrada se plantea una decisión que acecha a muchos cubanos, el de abandonar el país. Sin embargo, los dos jóvenes critican la maniobra, observando que la huída es peligrosa (amenaza de tiburones) y que llegar a los EEUU no significa una vida de ocio y opulencia. A primera vista esto puede aparentar ser mera repetición del pensamiento oficial, pero más tarde Alexis elabora críticas fuertes al gobierno tanto por su manejo de los raperos (indiferencia, obstáculos burocráticos) y la censura y falta de recursos para grabar y difundir su obra. El diálogo de la escena, entonces, sirve de entrada para tocar temas difíciles; visualmente establece la calle como el eje de la película.
En cuanto a los medios de difusión, Boden y Fleck siguen la evolución de un video musical que intenta realizar Cuba Familias Represent, pero muy cubanamente la situación revela el contorno del no hay: en este caso, no hay cámara. Luego, consiguen la cámara, pero no hay cargador de baterías. Cerca del final los cineastas graban un segmento del video (en la playa), pero al final, mientras ruedan los créditos, se nos informa que el video no se completó y que el grupo se desbandó. Gajes del oficio, pero la realidad del rapero en Cuba -en cuanto a ganarse la vida como rapero- no es nada fácil.
Jóvenes Rebeldes también trata este tema con humor, compasión y cierta indignación. Para empezar, siempre está la lucha del rapero en competencia con la música bailable (y más comercial) de la salsa y la timba. Pero igual está la problemática del reconocimiento y posibilidad de grabar y luego difundir la obra, tema tratado por dos segmentos en la película. La primera es con Randee y Mr. Huevo de Los Paisanos, en el cual hablan de cómo se ganan la vida. Ellos, como muchos grupos autoproducen su obra. Randee, por ejemplo, dice que trabajando ganaría 118 pesos al mes, que llegan a ser unos seis dólares. El prefiere ser "rapero full time" no porque aspira a tener una vida como la de Jay-Z sino para poder comprar pasta de diente, espaguetti, aceite y otros artículos que sólo pueden obtenerse con dólares. Si Los Paisanos venden 25 compactos al mes (a $10 cada una) tendrían una entrada de $125 para cada uno, lo cual representa veinte veces el sueldo normal.
En otro segmento se habla con la directora de la Agencia Cubana de Rap (ACR), Susana García Amorós, quién habla de la situación del rap. Lo importante no es tanto lo que dice sino lo que no dice. Primero, la ACR dispone de pocos fondos para producción y promoción. Segundo, su riguroso criterio de admisión sólo ha admitido a nueve grupos de casi quinientos en la isla. Es cierto que todos los grupos de rap no son de igual calidad, pero hay por lo menos unos veinticinco o treinte grupos de categoría, sin mencionar grupos de reggaetón o raperos que están fuera (Orishas, Mellow Man Ace, Cuban Link, Pitbull, Don Dinero, Habana Squad, Nilo MC y otros). El problema con la selectividad, valiéndose de modelos clásicos, es que va a garantizar el éxito de algunos pocos a expensas de una gran oleada de talento que en muchos casos -por escasez de recursos- no se dará a conocer.
Es en este caso que los cineastas de afuera pueden ayudar a impulsar la carrera de un grupo o MC, hasta la posibilidad de un contrato disquero. Hasta la fecha, curiosamente, no ha ocurrido, salvo con algunas compañías europeas. Tal vez la única excepción hasta ahora sea "Soy Cubanito" de Cubanito 20-02 (antes Primera Base), producida lor Lusafrica/Sony Records en 2004. Los raperos de pura cepa dirían que Cubanito 20-02 es un grupo de reggaetón (con un fuerte toque de pop), lo cual es cierto.
La inserción cubana en el rap mundial es significativa pero igual que otros raperos globales (Brazil, Mexico, Colombia, Africa, Europa, Asia) ninguno ha triunfado en EEUU, salvo los jamaiquinos (Sean Paul, Beenie Man, Buju Banton, Shabba Ranks). El idioma es un factor clave, pero en el caso de Cuba el fenómeno Buena Vista ha opacado a casi todo tipo de música cubana que no trata de reproducir el éxito que logró Ry Cooder. El rap cubano tiene sus seguidores pero son los seguidores del rap conciente de EEUU (Dead Prez, Public Enemy, Paris, Spearhead, Roots, Common), que no obstante sus logros siempre van a la zaga de 50 Cent, Jay-Z, Ludacris y Outkast. Así que el vínculo global es un apoyo sustancial para los cubanos, pero no lo suficiente todavía para constituir un fenómeno de mercado. (No olvidemos que el único grupo cubano que ha logrado ese tipo de éxito han sido Los Orishas con su primer compacto "A lo cubano", con 400,000 vendidos, cifra que supera 50 Cent en tres semanas o menos).
La película de Eli Jacobs-Fantauzzi, Inventos , es menos lograda que Jóvenes Rebeldes , pero tiene algunos elementos dignos de comentar. Su comienzo, con tomas de la ciudad de La Habana y el mundo de la calle ambientan al público que no conoce a Cuba y casi cae en una muestra turísitca de imágenes, pero más importante es la banda sonora, que empieza con la canción "Loku Aye" (Yewá), del grupo Síntesis. Es una melodía yoruba, cantada por Ele Valdés, lenta, sensual y espiritual. Empieza con voz, piano, y percusión (pero no los tambores, sino el palo de lluvia). Luego entran otros instrumentos, inclusive el sintetizador. Síntesis ha sido un grupo innovador de rock, fundado en 1978, que ha tomado la música tradicional yoruba, el rock, y el jazz, creando un sonido inconfundible. Al usar Síntesis, el director, a nivel musical ha señalado algunas fuentes del rap cubano, además de subrayar que dentro de una música altamente híbrida el rap cubano representa otro nivel de transculturación, diríamos una transculturación del atlántico africano diaspórica. No está demás decir que X Alfonso, un intregrante de Síntesis, ha grabado su propio disco rapeado en homenaje a Beny Moré (sin fecha), valiéndose del grupo rapero Free Hole Negro.
Jacobs-Fantauzzi, igual que otros cineastas, alude a o representa visualmente un tema central del rap cubano, la identidad. (2) Y cuando hablo de identidad, se entiende de que es identidad afrocubana. Muchos de los raperos hablan de sus antecedentes africanos y el orgullo que sienten al afirmarlo. Por ejemplo, Anónimo Consejo, en canciones como "Guapo como Mandela", "Loma y machete" y "Aché", afirman diferentes aspectos de la africanía en Cuba: en la primera retoman el tema del guapo de la calle, pero dándole un valor nuevo, ya que para ellos el modelo del guapo es Nelson Mandela; la segunda a los ancestros en un contexto religioso (Palo, Ocha, y Rastafari) y la tercera el trasfondo histórico, destacando figuras como Evaristo Estenoz, Pedro Ivonnet, el Partido Independiente de Color y la masacre del 1912.
Otros grupos, igual que Anónimo Consejo, como Hermanos de Causa o Molano MC destacan el racismo, la discriminación y la división de clases que ha surgido con la dolarización de la economía. Lo que se ha ido forjando -muy tentativamente y de manera "inventada"- es una redefinición de la afrocubanía. (3) Consiste en una conversación múltiple, es decir, con protagonistas fuera y dentro de Cuba, un diálogo diaspórico que redefine lo afrocubano dentro de discursos africanistas y nacionalistas. Hay que aclarar lo dicho porque en EEUU el nacionalismo negro implica (o implicaba) separatismo, cosa que se entiende dada la historia represiva y violenta de la segregación en el país. Dicho nacionalismo, cuya expresión más dramática y poderosa fue el movimiento engendrado por Marcus Garvey, se sustentó en un esfuerzo de construir instituciones ecónomicas, políticas y culturales negras, y para muchos un retorno físico a Africa.
En Cuba el nacionalismo negro no es separatista, es decir, busca alianzas multiraciales a la vez preservando la autonomía de lo afrocubano. Se distancia de (o cuestiona) la identidad nacional cubana como modelo mestizo y armónico. En cuanto a mulataje cultural hay cierta aceptación en lo que concierne la cultura, pero en la práctica social, y en vistas de la discriminación racial que se practica (particularmente en el renglón del turismo, ciertos sectores de la economía y los medios audiovisuales -TV y cine) los raperos lanzan durísimas críticas, contraponiendo la retórica del gobierno (construcción de una sociedad sin clases, sin racismo y sin sexismo) a la realidad vivida, más dura aún. A la vez que se centra esa afirmación de africanía en el territorio nacional su definición se nutre de fuentes dentro y fuera de Cuba. Es decir, dentro de la isla los raperos apoyan una relectura de personas como Juan Gualberto Gómez, Gustavo Urrrutia, Juan René Betancourt, Rómulo Lachatañeré y Maceo (para no hablar de Martí, Fernando Ortiz y Lydia Cabrera), pero también se nutre del pensamiento y vida de Garvey, Fanon, Martin Luther King, Malcolm X, y Bob Marley.
A estas figures hay que añadirle a los afroamericanos-raperos o no- que son admirados en Cuba: Tupac, Biggie, Jay-Z, Ice-T, actores como Denzel Washington, Chris Rock, y empresarios como Russell Simmons o Doctor Dre. Lo curioso en Cuba es que son admirados allí porque han logrado cierta fama (y/o respeto) en EEUU, o sea, son ejemplos de afroamericanos con cierto éxito y poder; eso no quiere decir que los raperos quieren emularlos necesariamente. Al contrario, saben que en muchos casos estos artistas o figuras pueden ser socialmente detestables.
En todo caso, esta redefinicón de la afrocubanía es lo que Cornel West llama "las nueva políticas culturales de la diferencia", que tienen dimensions existenciales, intelectuales y políticos. No hay tiempo para discutirlos aquí pero lo más importante es entender que estos procesos no son revolucionarios en que quieren derrocar o destruir sistemas sino que se arraigan en una política de lo cotidiano, que proponen una expansion de la libertad, la justicia social y de la individualidad (frente al estado o la corporación).
La realizadora dQueen* ofrece un retrato tierno del grupo Anónimo Consejo en su documental ANC Hip Hop Revolución. Filmada con una cámara a mano, se destacan ángulos extraños y tomas diagonales que enfatizan un movimiento constante, una inquietud vital y creativa. La directora nos adentra en la vida cotidiana de Kokino (Adyeeme Umoja) y Yosmel (Sekuo Mesiah Umoja), que incluye grabaciones en el EGREM, intercambios con familiares, Kokino jugando baloncesto, entrevistas y escenas de distintos conciertos, dentro y fuera de Cuba.
Sin duda, la escena más divertida y polémica ocurre casi a mitad del film, cuando Kokino y Yosmel dialogan con una señora mayor que hace dos preguntas: "¿Qué es hip hop revolución?" y "¿Qué es rap underground?" Es un intercambio que genialmente combina enorme cariño y humor con una intensa discusión ideológica. Kokino le responde a la señora que underground es "Algo que no se vende, una expresión con ideales puros.", pero cuando empiezan hacer un rapeo "freestyle" son interrumpidos por un hombre que camina cerca de la conversación, mostrando una tremenda hostilidad. El hombre dice: "Por qué no se van a trabajar, que no nos hace falta ninguna música de los yanquis."
Interesantemente, la señora sale a la defensa de Anónimo, criticando la falta de modales del hombre enojado. La escena termina con la señora diciendo "¡Qué viva hip hop revolución!"
El intercambio muestra una sensibilidad "muy cubana" en que generaciones muy distintas, con valores y preocupaciones muy dispares logran comunicarse con entendimiento, humor y ternura.
Le sigue unas tomas del festival de hip hop de 2002, con Tomás Fernández Robaina discurriendo con su acostumbrada lucidez sobre el racismo en Cuba, puntualizando que es "problema de negros y de blancos." La realizadora dQueen* también mezcló el sonido de la película y su esfuerzo ha sido loable, combinando música rap cubano con la de otros países (y otras músicas también) e incluso la voz de George Jackson desde la prisión
La película de Lisandro Pérez-Rey La Fabri_K , muestra una gran sensibilidad hacia los desgarramientos cubanos, especialmente a las problemáticas del intercambio cultural entre la isla y EEUU, siempre interferido por fanatismos e intransigencias políticas. Como dQueen*, Pérez-Rey se dedica a un grupo, o mejor dicho, un colectivo llamado La Fabri_K (compuesto por Obsesión y Doble Filo). El primero, integrado por la pareja Alexey Rodríguez y Magia López ya tenían un CD, "Un montón de cosas" (2001), el segundo por Irak Saenz y Edgar González, sin un disco propio. Filmada con imaginación, inteligencia y humor, Pérez-Rey, tal vez por ser cubano, ha logrado hacer una película sobre el rap cubano que trasciende los círculos reducidos del mundo rapero cubano y se abre (en todos los sentidos) a nuevos espacios y realidades. De manera que la película toma lugar en La Habana, Miami, Nueva York, Filadelfia (y en los materiales adicionales Mexico), además de tener figuras como Afrika Bambataa y los Roots. Jóvenes Rebeldes , Inventos , y Cuban Hip Hop All Stars todos tienen material en Nueva York con raperos cubanos, pero La Fabri_K logra manifestar el profundo diálogo afrodiaspórico con mayor relieve a la misma vez que revela no solo la creciente legitimidad del rap dentro de la isla sino el rap en su otra dimensión diaspórica: el exilio cubano.
Pérez-Rey documenta minuciosamente los percances y desilusiones del cubano de la isla -en este caso artistas- que es invitado a cantar en EEUU. Tal es la situación de Yrak Saenz, cuya visa es negada por parte de los EEUU. La primera reacción de la Fabrika_K es no ir si no van todos, pero Yrak les convence de que vayan y los tres se van a EEUU pero en comunicación constante con su compañero que se quedó. El realizador combina la emotividad personal y el contexto más amplio sin caer en fáciles denuncias o sentimentalismos.
La única película que usa a los raperos como actores es la de Joshua Bee Alafia ( Cuban Hip Hop All Stars ). Hay una escena actuada con Yosmel (de Anónmio Consejo) y su novia que trata el tema del racismo en el contexto de una pareja joven. El segmento es convincente y bien logrado, igual que otro con otros actores sobre otra pareja en la cual la mujer sale encinta y hay una discusión acalorada sobre qué curso tomar. Cuban Hip Hop All Stars se concibió como video acompañante del CD Cuban Hip Hop All Stars Volume 1 (Papaya Records-2001), que sigue siendo uno de los pocos compactos de rap que se consigue fuera de Cuba. Su ventaja es que ofrece una muestra de muchos grupos (algunos difuntos como Instinto), y que sólo ha sido superado por el mixtape de DJ IceWater que acompaña la película Inventos , donde figuran Obsesión, Anónimo Consejo, Sexto Sentido, Papo Record, Las Krudas, Explosión Femenina, Grandes Ligas, Orishas y DJ Asho (Ariel Fernández Díaz). No olvido la excelente compilación producida por Pablo Herrera ( Asere 1 y Asere 2 , del 2003), pero no es muy fácil de conseguir.
La película tiene un video clip de Instinto cantando "Kirino", buenas entrevistas e incluso un segmento extraordinario de raperos y rumberos en la calle. La escena con los rumberos es genial, porque sin una palabra -evitando de tal manera cualquier tipo de didacticismo o notas explicatorias- uno puede ver la simbiosis "natural" entre rap y rumba, ejemplificando lo que de Certeau llama "la narratividad espacial".
Para concluir, quiero comentar el final de la película Inventos , que documenta el viaje que dieron tres grupos de rap en otoño del 2001 a Nueva York, junto con Ariel Fernández Díaz, animador, MC, y periodista, y el productor de rap Pablo Herrera.
Los tres grupos que viajaron fueron Obsesión, Anónimo Consejo y RCA (Raperos Crazy de Alamar). Hay una toma de Yosmel de Anónimo Consejo caminando por las calles de Nueva York, que hace eco (irónico, por supuesto) de una escena análoga de la de Wenders sobre Buena Vista Social Club. Yosmel, con los escaparates en el fondo, comenta sobre los "homeless" que había visto en el subway, usando esa expresión muy cubana "¡De pinga!"
El comentario nos baja a la realidad ya que a nivel de imágenes estamos en Mercadolandia, donde lo virtual y real se confunden, un mundo de efectos que parece dibujado por un pincel digital, como los vestíbulos de un hotel Marriott diseñados por un programa de simulacíon en computadora. La cámara lo sigue, él retrocede un momento para ver un artista de la calle que dibuja una joven. De nuevo se asoma la representación. Sigue caminando viendo las vitrinas, su brillo y reflejos, que hablan mucho pero dicen poco. Dice: "Esto es demasiado, qué derroche de petróleo, de energía, de recursos". Sigue caminando, pero ahora parece que casi quiere escaparse del ojo omnivoro de la cámara, que empieza a dar vueltas a su alrededor. Por fin, como en un gesto de desesperación (pero con una sonrisa) finaliza con: "Esto es mucho, asere. No es fácil. ¡Coño, déjame vivir, déjame vivir!" Un momento emblemático que refleja esa tensa inserción cubana en la globalización que rechaza el consumismo descarado, incluso parece burlarse del "éxtasis de comunicación" en un mundo donde opera una metástasis de la pacotilla. Y a su vez, la sonrisa de Yosmel parece indicar que con o sin cámara va a vivir (y mejor todavía, gozar), y que con la ayuda de la cámara ya va aprendiendo a vivir de otra manera, que el frenético caos nuyorquino se abraza con el desorden lírico de la calle habanera.