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Don't blame me, doris de la torre
Alexis Castañeda Pérez de Alejo

Ocurrió ya hace varios meses, pero recién ahora la noticia trasciende el círculo familiar: Doris de la Torre ha muerto en Santa Clara, allí, en la misma casa de donde había salido hacía muchos años, a pocos metros de El Caney, lugar en el cual cantó por primera vez para el público cuando solo era una hermosa y atrevida adolescente.

Sigfredo Ariel me avisó: Doris de la Torre volvió, está en algún lugar de Santa Clara, no dejes perder esa historia. No se si ya él había escrito ese poema dedicado a la Diva.

En Santa Clara cerca de mi familia
frente a los almendros de la gran carretera de
Camajuaní
sobre la tarde, peinada cuidadosamente
estaba Doris de la Torre Dios mío Doris de la Torre

No se dejaba ver, solo dos o tres antiguos amigos de la farándula filinera santaclareña la visitaron en una ocasión. Los vecinos y transeúntes se extrañaban de aquella mujer que a veces veían en su silla de ruedas por entre los arbustos del jardín. El misterio seguía acompañándola.

 ...disimula sigue caminando no le hables
que nadie la moleste Dios mío Doris de la Torre
regresó. 

Entonces la memoria se descorre. Una joven desconocida y bella asombraba al jurado y a los televidentes por su timbre raro; su canción Doce cascacabeles lleva obtiene la primera mención del concurso. No menos sorprende luego en su papel de india tocadora de guitarra en la telenovela Tres hermanas.

Subían los sesenta, Felipe Dulzaides la integra a sus Armónicos, "la vocalista idónea para sus propósitos", diría después el musicólogo Leonardo Acosta. Inolvidable para los que fueron testigos, aquella tarde en el bar del casino de Tropicana -rebautizado como Salón Panorámico- en que Doris tocó por primera vez el vibráfono, cambiándole para siempre el estilo a la agrupación, que dejaba de ser un cuarteto (o quinteto) vocal-instrumental como los Four Freshmen y sigue la línea del famoso quinteto de George Shearing. Todo el jazz de Los Armónicos se dejaba solo para ella.

La televisión, el Starlight Terrace del Hotel Nacional, el Comodoro, el Gato Tuerto, el Karabalí, el Internacional de Varadero, entre otros de primer rango, fueron escenarios frecuentes para la cantante, alternando con las principales figuras del momento, nacionales o llegadas a la isla.

... del lugar común me posees mientras camino
entre bosques acordeones cuartetos vocales
anonimatos que se besan en el anonimato
hielos eternos en la batidora vibráfonos consignas:
me posees toda me posees.

En 1969 está en España y abre el nightclub El Carrusel. Luego aparece en Miami, y ya su voz solo se escuchará en descargas entre amigos.

...porque hay tiempo siempre hay tiempo
para ir y regresar y para aventurarse 

Las anécdotas van calzando su vida de artista y de mujer pasional y soberbia. Invitada por una familia rica miamense, es advertida de no revelar su condición de empleada doméstica, interrogada por la anfitriona responde de súbito: "soy criada", pero luego salva la situación con desconcertante ironía: "soy criada en Santa Clara...y residente en Miami".

Nacida en Santa Clara al fin
dices me poses toda exagerando un poco 

Doris de la Torre volvió definitivamente a su ciudad. No se si todavía alguien recuerda aquella primera vez en El Caney, a pocos metros de su casa, allí en la avenida que lleva hasta la carretera de Camajuaní, cuando adolescente y bella se atrevió a anunciar y ofrecer su primer concierto de barrio.

No creo que sean muchos los que tengan guardados en sus preferencias temas como Tú dominas, En la duda, Una rara sensación , Ada, Envenéname los labios, Así, No me culpes (Don't blame me), o aquellas insuperables versiones de Imágenes, Me recordarás y En tu imaginación.

Canta en yiddish
canta don't blame me
canta tú dominas

Sigfredo Ariel me avisó: Doris de la Torre está en algún lugar de Santa Clara. Sabía de su rechazo a la luz y a los encuentros, quería respetar su misterio, y perdí esa historia.

No me culpes, Doris de la Torre.

Siempre acorralada me parece que estuvo
Al menos casi siempre
/ como uno.

 

Alexis Castañeda Pérez de Alejo (Santa Clara, 1957). Poeta y periodista. Ha publicado el libro de poesía El sitio de la soledad (Ediciones Capiro,1999), el cuaderno de décimas Vicios de la nostalgia (Capiro, 2002) y el testimonio Yo simplemente hago ó La Aventura de El Mejunje (Sed de Belleza Editores, 2000). Coautor del ensayo Un episodio desconocido de la vanguardia cubana: los murales al fresco de la Escuela Normal de Santa Clara (Ediciones Capiro, 2000).

 
 
 

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