Emilio Comas Paret

Escritor y poeta, miembro de la UNEAC

NATURAL DE CAIBARIÉN
Martí escribió en varias ocasiones sobre la virtud de ser un hombre bueno. Foto tomada de Internet
05.Jun.2018

Asumo que soy un hombre bueno, quizás demasiado bueno, pero creo que ese es el camino y voy a seguir andando por él hasta que llegue el sueño definitivo, y luchando porque se cumpla la sentencia martiana de que “ser próspero es la única manera de ser bueno”…

NATURAL DE CAIBARIÉN
Caibarién, pueblo natal del autor. Foto tomada de Internet
21.Abr.2018

Los que me conocen saben que soy de Caibarién un puerto pesquero del centro norte del país, que alguna vez fue también un importante puerto comercial, pero hoy no lo es por razones obvias para todos…

NATURAL DE CAIBARIÉN
Ya desde el año 62 los soldados soviéticos nos habían enseñado a usar el alcohol etílico que se vendía en las farmacias con el nombre de Alcoélite. Foto tomada de Cubasí
11.Abr.2018

El Viejo no tocó las botellas, Estuve casi un año en la provincia de Cabinda, Angola, y cuando volví, ya me esperaba con la primera botella abierta. Y entonces empezó la fiesta y la alegría. Y hoy amanecí recordándolo todo, como si hubiera sido ayer…

NATURAL DE CAIBARIÉN
La puntualidad es una cualidad, a veces… foto tomada de internet
19.Feb.2018

Sucede que tengo una buena cualidad: me gusta ser puntual, y eso en Cuba y otras regiones de América Latina puede ser un vicio muy negativo...

Rogelio Menéndez Gallo era mi gran amigo de los años. Nunca olvidaré que hoy soy escritor gracias a él. Foto tomada del periódico Vanguardia
05.Feb.2018

Ayer, muy temprano en la mañana, sonó el teléfono y me despertó. Cuando descolgué escuché la voz de mi amigo Eddie Royero, que así, sin darme tiempo a nada, me dijo que Rogelio había muerto. Rogelio Menéndez Gallo era mi gran amigo de los años…

NATURAL DE CAIBARIÉN
La asignatura Educación Laboral enseña a los niños a hacer cosas cotidianas. Foto tomada del sitio web de la Universidad de Holguín
02.Feb.2018

De buenas a primeras explota en mi mente una frase inesperada: “¡Cojo, agarra los andamios y ven a la pizarra!” Mi carcajada despertó al vecino, y al perro del vecino que empezó a ladrar, y hasta a los habitantes del edificio contiguo al mío, que cerraron las ventanas, a pesar del calor, con cierta furia y algo de rencor…