Barloventeando

NATURAL DE CAIBARIÉN

Barloventeando

  • Barlovento es un texto que revive hechos de la ciudad de Guadalajara, México.
    Barlovento es un texto que revive hechos de la ciudad de Guadalajara, México.

Por razones extrañas o perdidas el tiempo, el cubano es un isleño que vive rodeado de agua, pero desgraciadamente de espaldas al mar, al punto que nuestro Martí llegó a decir, “el arroyo de la sierra me complace más que el mar”. Pero yo nací a bordo de una chalana en mi nunca olvidado Caibarién. Por eso mismo, quizás caprichos de viejo, quiero explicarle al lector, en su gran parte desconocedor del término, qué quiere decir en la jerga marinera la palabra barlovento. Se lee en el diccionario español que es la zona por dónde el viento hincha las velas, y que le hace levantar la amura del barco; y sotavento es la parte contraria, que hace que la cubierta baje hasta casi tocar el agua. Pero para los pescadores de Caibarién barlovento es la parte a la derecha del bote y sotavento es la parte a la izquierda. Cosa más fácil. Y les cuento toda esta jerigonza marinera, propia, por supuesto, de cuando los barcos solo se impulsaban por la vela, porque quiero comentarles acerca de un poemario, que tiene por nombre, quizás críptico para muchos, ese propio término: “Barlovento”

 A Juan Eduardo Bernal Echemendía, Juanelo, para sus amigos, que es el autor del libro, me lo encontré hace muchos años, allá por 1976, en mis tiempos de trabajo en su bella, poética y musical ciudad de Sancti Spiritus, donde estuve viviendo alrededor de cinco años.

De entonces Juanelo ha formado parte de mis amigos preferidos y bien escogidos, cosa que permite la vejez y la sabiduría de los años.

Tiene publicados cinco libros de poesía, nueve de ensayos, y uno de crónicas. Es escritor, profesor, promotor y organizador de eventos. Preside la Filial de la Sociedad Cultural José Martí en Sancti Spiritus, y conduce un espacio llamado “La noche de la fuente” que se ha hecho imprescindible para el desarrollo cultural de la provincia. Es un investigador acucioso y cuenta con una increíble preparación a partir posgrados y maestrías. Un hombre de vasta cultura y de modestia proverbial.

 “Barlovento” fue publicado por la colección Centro, de la editorial Presente y Futuro, de Guadalajara, México y tiene la peculiaridad que los mil ejemplares impresos están numerados, y diez de ellos marcados de la A a la Z.

“Barlovento” es un texto que logra hacernos revivir recuerdos.

En la presentación que aparece en la primera página del poemario, el escritor mexicano Hermenegildo Olguín Reza dice:

“El que escribe confiesa sus raíces en zonas urbanas pero desde siempre mostrando el amor de los extremos que se vive por ejemplo en la sierra tarahumara, un pueblo originario de México. Más tarde al trayecto hacia el valle de Alamajac, en el estado de Jalisco, se sumó una visión única, perdurable, doble por un lado como un milagro, y por otro como una pesadilla: el mar inmenso, madre abarcadora, vida infinita, cementerio inabarcable”.

La lectura de este desgarrante libro me hizo recordar mis días pasados en Guadalajara, la bella y entonces tranquila ciudad mexicana, donde oíamos a los mariachis, y tomábamos cerveza con tequila, vaca muerta, creo que le decían. La Guadalajara de los tianguis donde alguna vez compré un pullover, que todavía conservo, y que tiene bordada la imagen de la catedral donde nació el movimiento cristero. Esa Guadalajara que los propios medios me enseñaron cómo involucionaba hacia la violencia, pues se veían tiroteos en plena vía pública y asesinatos. Que como también dice en su presentación Olguín Reza “A partir de entonces la seguridad que había en los barrios urbanos donde vivía se esfumó de modo definitivo…”

 “Barlovento” se compone de dos largos poemas, el primero, desde su propio título anuncia el contenido de su poética: “La capital del miedo y el asombro”. Algunos versos de la segunda parte de este primer poema ponen de manifiesto su ambiente:

“Desoye las voces
se interna en las razones de la maleza
donde los graznidos cerrarán todos los impulsos
contenidos
y las guadañas despertarán el alegre festín de la muerte”

No obstante a sus trágicos versos, esta composición termina con los siguientes versos, que son un llamado al futuro, cambiante para bien:

“Ahora
quedan también
el reencuentro y la esperanza”

El segundo poema “Barlovento”, que le da el título al libro, es navegar, navegar con las pasiones, misterios y desgracias que provoca soltar las amarras en el muelle, y poner pros hacia lo ignoto.

Les brindo unos versos de la séptima parte:

“A barlovento
olvidan los vientos de pasadas furias
la cruenta estocada

A barlovento
el aire es canción del poniente y lluvia de la aurora
Aquí rutilan nuevamente los cuerpos
su tenue esperanza de alimentar las almas”.

Ahora, si leemos la parte dieciocho de este poema ya se siente como un canto al amor, a la poesía, a la vida misma:

Todos cierran los ojos ante el fulgor
de las sombras opresivas
porque los cantores renunciaron a la aurora
sin embargo alguien recupera la alegría
después del secuestro
y cruza sobre las olas
imitativo y fiero.

Alguien se lleva los laúdes al rumbo de lo ignoto
A la noche tibia en otro sueño
en otra esperanza y otro idilio
sobre los regazos amantes
mientras las olas repiten
su incansable canto.

Vivo convencido de que la lectura de este poemario les va a motivar la reflexión más seria sobre los acontecimientos que nuestras generaciones vivas estamos padeciendo, y les va a provocar, como me sucedió, una revisitación a cosas pasadas, buenas y malas de ese país, al que he visitado seis veces, y conozco bastante, y que se ha ido degenerando sistemática y alarmantemente ante el dios del dinero, la corrupción y la delincuencia de alto vuelo. Ojalá y la vida los enrumbe de nuevo por la senda buena, y podamos decir otra vez como el poeta guantanamero Ernesto Víctor Matute: “…y mira que México es bonito”.