¡Llegaron los chinos!

NATURAL DE CAIBARIÉN

¡Llegaron los chinos!

  • Pedraplén Caibarién -Cayo Santa María. Foto de archivo
    Pedraplén Caibarién -Cayo Santa María. Foto de archivo

Frente a mi casa, en Caibarién, vivía Yeyo, un negro viejo muy amigo de papá. Entre los dos existían ciertos códigos. Tanto Yeto como papá se llamaban por “Chenche gú”, (nunca supe que quería decir), y hablaban una jerga que solo ellos entendían.

Y una noche de mucho calor, cuando no existían los split, y los ventiladores eran un lujo para los pobres, lo siento llegar borracho bien entrada la madrugada. Aquí tengo que decir que estaba durmiendo con la ventana del cuarto totalmente abierta, dado el calor.

El viejo abrazaba uno de los horcones del portal, y en una jerigonza etílica comenzó a hablar en voz alta, y dijo:

“Yo soy Yeyo Morales y Carbó, no soy comunista porque no me da la gana, y mata si quieres ganar”.

Luego de una pausa reflexionó y dijo:

“Cállate Yeyo Morales, que estás hablando mierda”.

Mis carcajadas despertaron al resto de la familia.

Pues este Yeyo tenía un trabajo peculiar, era sereno del San Pascual, un viejo barco de ferrocemento, se dice que de los primeros, construido por los norteamericanos cuando la Segunda Guerra Mundial, que tenía unos tanques inmensos para cargar miel de purga en Cuba y llevarla a USA. Pero en su primer viaje, la proa embistió el arrecife y el barco quedó encallado, y nunca más pudo salir a navegar, por lo que se convirtió en un almacén de miel de purga para que los barcos no tuvieran que esperar a que viniera la carga en patanas hacia La Poza, a quince millas náuticas de tierra firme, donde se podía cargar, porque la bahía de Caibarién no tiene calado para grandes buques.

Creo que Yeyo estaba una semana cuidando El Pontón, como enseguida lo rebautizaron los pescadores, y a la otra semana venía un relevo. Y así eran las cosas.

Pasó el tiempo, y cuando la guerra de Viet Nam y el Sudeste Asiático contra USA, yo era miembro del Comité de Solidaridad con Viet Nam, Laos y Camboya de la región de Caibarién, y un día vinieron un grupo de diplomáticos del Sudeste Asiático, y me designaron, junto con otros compañeros, a llevarlos de paseo por Cayo Francés, Cayo Las Brujas, Cayo Santa María y bañarnos en la playa de Los Ensenachos, que cuando aquello era virgen y no recibía turistas. Y en el medio del paseo marítimo, (aún no se había hecho el pedraplén Caibarién -Cayo Santa María), a alguien se le ocurrió visitar El Pontón. Llegamos al barco, subimos a cubierta, y no había ni sombra de Yeyo. Entonces, luego de una breve explicación y recorrido, a los visitantes, como era lógico, se les ocurrió curiosear a bordo de aquel peculiar museo naval, y uno de los diplomáticos se interesó por ver cómo eran entonces los camarotes, y al abrir uno de ellos, tropezó con Yeyo, que al sentir el sonido de la puerta metálica había despertado, y al ver al asiático, gritó a pleno pulmón: ¡C… llegaron los chinos!

Si susto se dio Yeyo susto se dio el visitante. Después todos reímos del incidente, y los cubanos que participamos en el asunto, lo recordamos cada vez que nos vemos, quizás igual lo hagan los asiáticos.