Te dejo el tiempo, todo el tiempo

NATURAL DE CAIBARIÉN

Te dejo el tiempo, todo el tiempo

De un tiempo acá y con el paso de los años, mi conciencia ha cambiado su percepción de vida.

Tengo la sensación de que mi tiempo personal pasa muy rápido.

Impulsado por Aurora, mi difunta esposa, hice el hábito de celebrar mi cumpleaños. Aún en pleno Período Especial, mi Aurora, que era muy creativa, hacía con cualquier cosa una pasta de bocaditos, rebanaba y tostaba el pan “de la cuota”, me compraba una botella de ron y ya estaba la fiesta con un grupo de amigos, o a veces con ella y mis hijos solamente.
Ahora mismo sigo con ese hábito, y cada doce de diciembre convoco a mis íntimos y organizamos un sarao en casa.

Pero es que termino de hacer la fiesta de cumple, y me parece que ya tengo la otra encima, es decir, que mi tiempo vuela, y por ello mismo y luego de la jubilación, he asumido la costumbre de cuando no duermo, siempre estar haciendo algo, lo hago sábados y domingos, y solo el sueño me detiene.

Lo mismo escribo que leo, que veo algún buen programa de TV, me informo diariamente de los aconteceres mundiales, participo en las actividades de la UNEAC, y converso diariamente con amigos y vecinos.

Esto es que no puedo estar sin hacer nada esperando que las cosas pasen, no puedo, y por ello trabajo mucho, trabajo siempre y a toda hora, y por supuesto que mí tiempo, el que me queda, lo estoy aprovechando muy bien.

Cada día tiene 86400 segundos, y cada uno de nosotros tiene esa misma cifra de tiempo para gastar, para invertir, para crear, para amar, en fin, para vivir intensamente a fin de dejar una huella positiva y bella cuando todo se acabe, o empiece la nueva etapa en otra dimensión, porque aunque soy agnóstico, siempre digo que a la humanidad le falta mucho por conocer. Y sabe Dios qué pasa después.

Si uno no aprovecha bien el tiempo, los segundos perdidos no los recupera al otro día, lo pierdes para siempre, y pierdes oportunidades y la posibilidad de aportar bienes a la vida, a la tuya y a la de los demás que te rodean.

Siempre he pensado que uno pierde la mitad de su tiempo de vida durmiendo, que la ciencia, en lugar de estar dedicándose a crear armas, muchas de ellas de destrucción masiva, lograra una droga que te permitiera recuperar energías sin tener que dormir, el ser humano tendría doble tiempo de vida, doble tiempo para hacer más, para vivir más.

Y vivir más aprovechando intensamente los momentos de felicidad.

Pienso que la vida es como un torrente de agua cuesta abajo, y el hombre está situado en un bote sin remos ni timón, y la corriente te impulsa a su antojo, y a veces te introduce en un recodo donde todo es paz y tranquilidad, esa es la felicidad y esos momentos hay que aprovecharlos intensamente, porque un buen día el torrente te saca del recodo y te vuelve a meter en la corriente impetuosa, y esa simultaneidad persiste hasta el momento en que el bote y el hombre son tragados por el agua.

El problema no es vivir, sino cómo se vive. Aprovechar los momentos felices y cuando estés en el torrente más diabólico pensar que todo va a cambiar, y que vendrán más temprano que tarde nuevos recodos de paz. El Che decía en su carta de despedida a Fidel y al pueblo cubano “que el tiempo cura cualquier desgarradura” y eso es una verdad más grande que la luna.

Y ojalá que cuando me toque decir como el poeta Eliseo Diego “les dejo el tiempo, todo el tiempo”, me recuerden como un ser que trató, por encima de todo, vivir una vida intensa, creativa y también digna.

-Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que repitió curso…

-Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbró a un bebé prematuro…

-Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario…

-Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan para encontrarse…

-Para entender el valor de un minuto, pregúntale al viajero que perdió el tren…

-Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que estuvo a punto de tener un accidente…

-Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale al deportista que ganó una medalla de plata en las Olimpiadas…

Atesora cada momento que vivas; y ese tesoro tendrá mucho más valor si lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo… y recuerda que el tiempo no espera por nadie.

El origen de esta carta es desconocido.