Benny Moré no falleció en 1963

NOSTALGIA MUSICAL

Benny Moré no falleció en 1963

  • Benny Moré dejó de cantar después de una saga espectacular, la historia del Benny nunca terminará. Foto tomada de 5 de septiembre
    Benny Moré dejó de cantar después de una saga espectacular, la historia del Benny nunca terminará. Foto tomada de 5 de septiembre

Benny creó una leyenda, un mito, por su naturaleza y función, la magia no defiere demasiado del arte. El mito ayuda a los artistas de pueblo para dar sentido  a la vida ante los fracasos. Decía Malinowsky que la función de la magia  es ritualizar el optimismo humano, reforzar su fe en la victoria de la esperanza sobre las inclemencias de la vida. La función del arte es enseñar al hombre a maravillarse del mundo”.

Benny Moré dejó de cantar después de una saga espectacular, la historia del Benny nunca terminará. El cantante de Santa Isabel de las Lajas prácticamente desfalleció en el escenario cantando ante su pueblo. En su última aparición física, en el municipio de Palmira, terminó vomitando sangre, algo que, medicamente era contraindicado; pero quiso despedirse de su público dándolo todo.

Muchos de los grandes ídolos, de los grandes mitos han fallecido en el escenario o, han dejado su vida cantando sin parar. Para ellos, dejar el arte sería un fracaso, sería su muerte y, prefirieron morir con las botas puestas, en el escenario.

Un artista como el Benny, con cirrosis hepática, no debió seguir trabajando en el escenario ante las inclemencias de las malas noches, los viajes por carretera, pernoctando en hoteles. Ellos deben mantenerse en sus casas al cuidado de los médicos, con una alimentación adecuada. Las malas noches que deben atravesar los músicos es algo que pueden afrontar los jóvenes llenos de entusiasmo y de buena salud.

Por ejemplo, un músico todavía bastante joven como Angelito Bonne dijo en una entrevista que ya posee contratos internacionales que le posibilitan no tener que estar cantando en carnavales municipales por toda Cuba para sostenerse.

Sabemos que los cantantes van de pueblo en pueblo en las celebraciones de las fiestas municipales para poder sostener su economía personal. Por lo general, el músico cuando pasa cierta edad, suele dedicarse solamente a grabaciones o a presentaciones esporádicas.

Pero, hay cantantes y músicos que tienen una economía precaria y tienen que trabajar hasta el final de sus vidas. Otros, como fue el caso de Benny Moré, materialmente ganan mucho dinero por sus grabaciones y algo de derechos de autor; pero sus compromisos con su público, con su pueblo, lo llevaban a trabajar sin parar.

Estas son historias que se conocen poco, recordamos casos como el Benny: el de Chopin, quien era un músico tuberculoso y, en sus presentaciones llego a padecer de recaídas graves (síncope cardiaco). O el caso de Mozart quien falleció a los 35 años y murió en plena producción musical. Terminó sus días una inesperada y misteriosa enfermedad. Se habla de triquinosis, gripe, fiebre reumática aguda, envenenamiento por mercurio y un extraño achaque en el riñón.

Todas estas fueron vidas trágicas. En el caso del Benny, el artista sabía de su enfermedad de cirrosis hepática, tuvo que viajar con su médico de cabecera, cuando en realidad, su lugar era el hogar donde pudiera cuidar su salud para vivir un poco más. Pero el Benny tiró todo al fuego, su vida era morir cantándole a su pueblo.

Por eso decimos que el Benny no murió, sus canciones siguen escuchándose en muchos países, su entrega a su público es proverbial, a pesar de muchas leyendas. Hay una anécdota en la que Benny debía cantar en un escenario y a su llegada, el animador anuncia: “!Llegó el Benny!” y, Rita con su eterna ironía expresó “Pero ¿vino?” Entonces Benny manifestó con mucho cariño: “Yo nunca abandono a mi pueblo”.

Es cierto que el Benny dejó plantado a muchos públicos de la aristocracia en Cuba y el exterior, sentía cierto desprecio hacia ellos; pero a su público popular jamás lo abandonó.

Termino con otra anécdota que se ha publicado poco: En una ocasión, una pariente lejana del Benny cumplía 15 años y, en su pobreza, en una zona arrabalera lejana del centro, allá por el Diezmero o cosa así, quiso dar una fiestecita y cobrar la entrada invitando al Benny. Ya casi rayando las doce de la noche Benny no aparecía, la gente se puso ansiosa, la pariente no sabía qué hacer ante el problema. De repente, como algo casi mágico a lo lejos se ven las luces de un auto Cadillac negro. Alguien dice: “Ahí viene el Benny”, pareció como algo providencial. Benny no podía dejar plantada a una persona que era de su clase. Eso dice mucho de un artista que era de su gente, nunca fue de la aristocracia que, en su primera etapa lo despreció expulsándolo de los bares donde descargaba sus canciones en la etapa bohemia. Ese fue el Benny: Hombre y amigo de los desfavorecidos.