César Portillo de la Luz: genio y figura del feeling

NOSTALGIA MUSICAL

César Portillo de la Luz: genio y figura del feeling

  • César Portillo de la Luz fue uno de los emblemáticos fundadores del Movimiento feeling. Foto tomada de Internet
    César Portillo de la Luz fue uno de los emblemáticos fundadores del Movimiento feeling. Foto tomada de Internet

César Portillo de la Luz fue uno de los emblemáticos fundadores del Movimiento Feeling, nació el 31 de octubre de 1922, en la calle Real del barrio de Los Quemados, en Marianao. “Allí en mi propio barrio fue mi primer encuentro con la música a través de un sexteto de son —revela Portillo a Radamés Giro—. Mi hogar era muy pobre, pero la música estaba siempre presente en las voces de mis padres que a dúo hacían voces trovadorescas de obras de Sindo Garay y Eusebio Delfín. A menudo me hacían cantar y, desde pequeño ya afinaba bien, con medida y entonación porque nací dotado para la música”.     

Desde joven, ya Portillo cantaba en tríos, después se integra con los Muchachos del Feeling, en el Callejón de Hamel de la familia de Tirso Díaz. Profesionalmente hace incursiones en la emisora Mil Diez, lo contratan para un programa llamado Canciones del mañana con Rebeca y César (Rebeca le llamaban jocosamente a la guitarra de César).

Las grandes canciones de César provienen de 1946: Contigo en la distancia, Realidad y fantasía, Noche cubana, Estampa bohemia, Nuestra canción, Tú, mi delirio que pertenece a 1954. Con eso era suficiente para mantenerse toda la vida. “No existe un momento del día/ en que pueda apartarte de mí, /el mundo parece distinto, /cuando no estás junto a mí/”. 

Para César, la canción feeling debe tener una carga poética expresada en un lenguaje distinto, sin la academia. “Es un tipo de canción íntima, coloquial, espontanea, libre, nada altisonante, con armonías novedosas, influidas por el impresionismo de Debussy, por la vía del jazz.”

El feeling, en principio, no era una canción comercial, a pesar de todo, ya el 5 de mayo de 1951, Roberto Faz con el conjunto Casino le graba a Portillo Nuestra canción: “Una nueva emoción vibra en mi corazón, / en el mundo no hay nadie más dichoso que yo”. Comienza a escucharse por las calles habaneras a través de las cantinas y victrolas.   

Los primeros intérpretes internacionales que difundieron la obra Contigo en la distancia, fue en 1947, por el crooner mexicano Fernando Fernández. Más adelante, el azteca Mario Ruiz Armengol le hace un arreglo para el cantante chicano Andy Russell. Según Portillo esta es la versión más bien lograda de su emblemática canción.  

Después vinieron interpretaciones magistrales de  Lucho Gatica, el rey de la canción romántica de América Latina, Nana Caimé, Nat King Cole (Un instrumental de Tú, mi delirio), José José, Gilberto Gil, Caetano Veloso, Plácido Domingo , Luis Miguel,  Cristina Aguilera. De Cuba: Elena Burke, Omara Portuondo

Muchos desconocen que en el segundo lustro de la década de 1950, Portillo llegó a cantar en el cabaret Sans Soucí, “alterné allí con el cuarteto D´Aida y el bolerista Rolando Laserie, cuando despegaba”.

México fue la segunda patria de los filineros, “perdí la cuenta de las veces que visitamos México, tuvimos apoyo de amigos de la música como Mario Ruiz Armengol, Vicente Garrido, José Luis Caballeros, Los Tres Ases, el dueño del cabaret Cardini. Conocí de vista a Agustín Lara, no personalmente”.

Portillo siempre consideró que debieran existir escuelas de canto popular, “no hemos enseñado a los nuevos talentos a cantar en cubano, en el estilo nacional. Las cantantes cubanas no tienen que ser como Cristina Aguilera. En la primera etapa de Silvio Rodríguez yo le dije: “Tu obra eres tú”, ellos no tenían que buscar nada afuera. La canción cubana actualmente ha perdido fisonomía, tiene un  resultado amorfo. Sin géneros no hay una afirmación musical”.

No podían faltar las opiniones de Portillo sobre sus más cercanos amigos del feeling: “José Antonio Méndez fue mi compañero de mil batallas, en los fracasos y esperanzas, fuimos una verdadera familia, los caballos de la troika del feeling, los dos que más trascendimos profesionalmente con la composición. Anécdotas tengo muchas. Elena Burke tenía una voz y un timbre especial con un registro grave envidiable. Lograba una comunicación asombrosa, pudiera haber sido también una gran actriz”.

César Portillo de la Luz, llegó a ser el filósofo del grupo, leía mucho y discutía bastante, fue un compositor de mucho carácter, siempre discutíamos muy fuerte, pero al final comprendí que era un defensor de la música cubana. En los últimos días de vida hablamos por teléfono, había acabado de llegar del hospital. Me reveló algunos deseos no cumplidos. “Quise hacer un cuaderno de poesía “baif”, y hacer más donaciones a la Salud Público de mi país”.