Fernando Ortiz, el descubridor de la cultura cubana

NOSTALGIA MUSICAL

Fernando Ortiz, el descubridor de la cultura cubana

  • Fernado Ortiz. Foto UNEAC
    Fernado Ortiz. Foto UNEAC

Este año se conmemora el 50 cumpleaños del fallecimiento de Fernando Ortiz, un sabio de la cultura cubana que siempre hay que recordarlo.
La música cubana tiene en Fernando Ortiz uno de los escuderos más fervientes, su gigantesca obra musical sirve de material de estudio a todos los musicólogos del continente americano. En 88 años publicó una obra de enorme valor para conocer los estudios de la nacionalidad cubana.
El maestro supo encontrar la savia de la música cubana, su verdadero sentido: “Los cubanos hemos exportado con nuestra música más ensoñaciones y deleites que con el tabaco, más dulzuras y energías que con el azúcar. La música afrocubana es fuego, sabrosura y humo; es almíbar, sandunga y alivio; como un ron sonoro que se bebe por los oídos, que en el trato iguala y junta a las gentes y en los sentidos dinamiza la vida. No se puede negar la intensa musicalidad del pueblo cubano”. (1)
Ortiz describe como nadie ese mundo de los orígenes de la música cubana con sus avatares, su lujuria, su éxtasis, su clima emocional y el frenesí colectivo. Entendió con exactitud lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos en la cultura.
En realidad, el investigador no era propiamente un músico de escuela, no fue lo que hoy llamamos un musicólogo; pero la música es la vida, la música es la cultura, un verdadero fenómeno socio-antropológico y hasta mágico.
Nadie puede abarcar el insondable mundo de la música en todos sus aspectos. La música tiene muchas disciplinas: científico, médico, legales, psicológicos, educativos, sociológicos y antropológicos. En esos objetivos trabajó el sabio cubano, para ello contó con una inmensa bibliografía (investigación es bibliografía). Baste observar las notas de sus artículos y libros, donde podemos comprobar el alto nivel de las obras consultadas. Encontramos datos de Gaspar Agüero, Mario de Andrade, Olukole, AyadeleAlakija, H. B. Alexander, Emilio Baracdí, Antonio Bachiller y Morales, Natalie Curtis, Alejo Carpentier, SthepenChauvet, Maurice Delafosse, James G. Frazer, CurtSach.
Para emprender esta descomunal tarea, Ortiz se hizo etnógrafo, etnólogo, lingüista, sociólogo, etnomusicólogo. Licenciado en Derecho, profesor universitario, presidió la Sección de Educación de la Sociedad Económica de Amigos del País, fue representante a la Cámara en el Partido Liberal, presidente de la Sociedad de Folklore Cubano, presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País. Fundó la revista Ultra, la Sociedad de Estudios Afrocubanos, creó y dirigió el Instituto Internacional de Estudios Afrocubanos, presidió el Instituto Cultural Cubano-Soviético.
Tanto los estudios en reconocidas universidades, como las instituciones y los eventos con los que estuvo relacionado, le propiciaron un conocimiento muy general de las diversas disciplinas que debía estudiar. Pero el maestro no estuvo sólo, las grandes cosas en este mundo se hacen en trabajo de equipo.
Ortiz estuvo muy relacionado en sus trabajos con el profesor, investigador y compositor Gaspar Agüero Barreras (1873-1951).
¿Quién fue Gaspar Agüero Barreras?
Agüero fue un pedagogo de vanguardia, fundador de la Escuela Normal, ofreció cursos de extensión universitaria dedicados a los estudios del folklore y la música popular cubana, en la Facultad de Letras y Ciencias de la Universidad de La Habana. Dirigió el Conservatorio Santa Amelia.
Los nexos intelectuales entre Agüero y Fernando Ortiz se remontan a 1919, en el momento en que Ortiz era presidente de la sección de Educación de la Sociedad Económica del País. A partir de entonces la interrelación entre ambos especialistas fue muy intensa.
En la década de 1940-1950 Agüero hizo transcripciones de cantos y toques del santero y tocador de batá Trinidad Torregosa, para los estudios de Ortiz.
En el libro de Ortiz La africanía de la música folklórica de Cuba (1950), el sabio cubano utilizó como fuente de consulta en múltiples oportunidades el pensamiento musical de Agüero. “Debemos al maestro Agüero –escribió Ortiz- el inicio del estudio específico de los ritmos africanos en la música popular de Cuba”. (2)
“Al Dr. Se le debe el inicio del estudio específico de los ritmos africanos en la música popular de Cuba. Para ello precedió a analizar los ritmos característicos de algunos de nuestros típicos bailes mulatos, fijando sus elementos embrionarios o nucleares y logró establecer siete “células rítmicas”, como él dice, de segura africanidad”. (3)
Esas siete “células rítmicas” aparecen en el bajo, en las partes intermedias de la armonía y aún en los giros de la melodía. A esos ritmos africanos Agüero le llamada también “células rítmicas generatrices”. Una de estas células es el famoso “cinquillo” que genera el ritmo del danzón.
Con todos estos conocimientos, Ortiz emprendió la colosal obra alrededor de la africanía en la música folklórica cubana. Lo importante en Fernando no es solamente sus pasmosos conocimientos e investigaciones, sino también su concepto cultural; sin concepto no hay definición.
El concepto cultural de Ortiz es este: “La cultura no es un lujo, sino una necesidad; no una contemplación, sino una energía; no un narcicismo eunucoide y estéril, sino una cooperación copuladora de creaciones; no una neutralidad pasivista, sino una militancia activa, no una quietud ganada que se goza, sino una inquietud que hay que satisfacer sin cesar. Ese concepto de la cultura, como esfuerzo de superación, ha de ser hoy día complementado por otro, surgido de las ciencias antropológicas”. (4)
En los tiempos en que todos estos investigadores analizaban la cultura cubana, la tupida maleza de prejuicios era inmensa. La música popular no era reconocida ni apoyada por la oficialidad.
“Don Fernando Ortiz –escribió Alejo Carpentier- iniciador de lo que entonces hubo de llamarse estudios afrocubanos decían las gentes del Yacht Club y del Tennis Club de La Habana: “Parece mentira que un hombre de tanto talento pierda su tiempo estudiando semejantes cosas…” Los hombres de mi generación: Nicolás Guillén, Amadeo Roldán y Alejo García Caturla, descubrieron de pronto, la maravillosa aportación de lo negro a la cultura cubana. No solamente nos dimos a estudiarla con pasión, sino que, al hacerlo, lanzábamos u na suerte de desafío a la burguesía cubana. En el fondo asumíamos una actitud pre revolucionaria”. (5)
Fernando Ortiz realizó una obra de enorme importancia a la hora de afirmar nuestra identidad, descubrió a tiempo el sentido de la cultura cubana. Abandonó la llamada “cultura de lujo” (de ornamento). Siempre supo lo que quería, a diferencia de muchos otros muy ilustrados, pero con una cultura prestada, eurocentrista. Hoy la obra de Ortiz es una brújula en la comprensión de nuestra nación.
“Todo pueblo que se niega a sí mismo está en trance de suicidio” (Fernando Ortiz)
NOTAS:
1-Fernando Ortiz, Africanía de la música folklórica de Cuba, Ed. Universitaria, La Habana, 1965, p. 1
2-Dolores F. Rodríguez Cordero, “Gaspar Agüero y la música popular cubana”, en la revista Clave, La Habana, no.2-3, 2009, p. 56 al 62
3-Ibídem
4- Luis Báez, Los que se quedaron, “La cultura es la patria”, Entrevista a Fernando Ortiz, Ed. Política, La Habana, p. 93
5- Alejo Carpentier, Entrevistas, Letras Cubanas, la Habana, 1985, p.283.