José Antonio Méndez, El King

NOSTALGIA MUSICAL

José Antonio Méndez, El King

  • José Antonio Méndez.
    José Antonio Méndez.

José Antonio Méndez, uno de los fundadores del movimiento filin falleció un 10 de junio de 1989, y ahora estaría cumpliendo 90 años.

José Antonio fue uno de los compositores más queridos del grupo de trovadores, compositores y cantantes del Callejón de Hamel. El investigador Leonardo Acosta le dedicó en 1993, un soberano homenaje en su libro Elige tú, que canto yo. “José Antonio –redactó Leonardo– hizo felices a todos cantándoles al amor y a la alegría de vivir, el amigo cuya sola presencia nos hacía sentir bien y de buen humor, fue un sabio como solo pueden serlo los hombres sencillos”.

El vate residía en la calle Calzada, a unas cuadras del bar-restaurante El Carmelo (frente al teatro Amadeo Roldán), allí lo conocí por medio del director de la Orquesta Sinfónica Enrique González Mántici. Ellos dos compartían largas veladas en la hora de almuerzo, mientras hablaban de sus experiencias y avatares de la música.

Muchas veces visitaba al King a su propia casa, allí, sentado en camiseta, en su portal, contaba vidas y milagros del filin y de su trayectoria musical que fue bastante azarosa.

“Nací en el reparto de Los Pinos, en La Habana, mi padre barnizada muebles y mi mamá ama de casa; éramos varios hermanos. Me enrolo con la música en una casa donde se reunían a cantar amigos de la vieja trova: Rosendo Ruiz (padre), Manuel Corona, Mario Hernández, Vicente González Rubiera (Guyún) y otros de la vieja guardia de la década de 1930. Todo ese ambiente me fue impulsando por la música, al inicio es como una afición, en la adolescencia asistía a la escuela con una guitarra al hombro, mis propios amigos se convirtieron en mis propios jueces”.

José Antonio se presenta en 1939, en la competencia de canto de la Corte Suprema del Arte, cantó un corrido mexicano llamado Cocula y ganó un premio que le emocionó mucho y con ello inició su carrera artística.

En esa etapa de juventud, además de estudiar, conoce al pianista Frank Emilio y con Omara Portuondo y Alberto Menéndez hacen un trío de rancheras mexicanas llamado Xochimilco y un grupito musical de jazz que nombraron Loquibambia, para cantar en la radio Mil Diez. Anunciaban productos, autos, pantalones, tamales, lo que fuera. Sin embargo, su mamá quería que estudiara para doctor o para ingeniero, ella decía que la música no daba para comer.

La primera composición la hace a inicios de la década de 1940, se tituló: Por mi ceguedad, “fue mi primer desengaño amoroso. En mi mejor etapa de juventud llegué a colocar cuatro éxitos radiales y victroleros, con gran aceptación pública; pero de la composición no se vivía en Cuba. Recibí una vez cuatro pesos y cuando protesté me botaron de la Sociedad de Autores, había abuso y atropello de parte de ellos que eran una verdadera mafia. Me sentí muy discriminado por todas partes, tuvimos que organizar la sociedad de autores Musicabana”.

Ese es el motivo por el cual José Antonio va a trabajar a México, a iniciativas del compositor santiaguero Pepe Reyes. “Mi amigo Pepe me dijo que fuera a probar fortuna a México donde había buen clima para la música cubana. En 1951, con ayuda de los amigos, reuní 27 pesos de pasaje y 50 pesos para gastos, me hicieron una sentida despedida. Viajé el barco Andrea Grittin hasta Veracruz. Llevaba una maleta y mi potro –mi guitarrita–; arribé con 24 años y muchas ilusiones”.

En México, además de la ayuda de Pepe Reyes, lo apoya Ninón Sevilla –especie de embajadora cultural de los cubanos–, también lo ayuda Benny Moré, Pérez Prado y el compositor mexicano Mario Ruiz Armengola.

Allá en México comienzan a llamarlo maestro con toda la reverencia, “yo pensaba que se burlaban de mí, pero ellos fueron muy respetuosos conmigo. Me mantuve con un estatus de turista, cada seis meses, pasaba la frontera hacia Guatemala, “en esa tierra tuve que comer mucho plátano para sobrevivir, casi me como la United Fruit Company completa. Recuerdo que en una etapa difícil, mandé a pedir a México mis derechos de autor al editor y para mi sorpresa me enviaron 1 800 verdolagas (dólares), por concepto de cien mil discos vendidos por Los Tres Ases con la canción La gloria eres tú. Me sentí como un rey a partir de entonces”.

En México pudo hacer presentaciones cantando sus canciones en la emisora XEW, en algunos teatros y me siguieron grabando mis composiciones. Una de ellas fue la gran voz Toña le Negra, hizo popular mi obra La gloria eres tú”.

En 1953 la RCA la Víctor graba un LP con seis canciones de José Antonio y otros compositores. “Con mi voz ronca llegué a cantar en el restaurante Cardini Internacional del DF allí grabo otro disco en vivo. En el Club 33 me escuchó el monstruo de la canción en México, Agustín Lara y conozco al divo más grande de esa década: Lucho Gatica, eso fue en la casa de su director y orquestador José Sabre Marroquín”.

Le canté a Lucho varias de mis canciones y seleccionó, Si me comprendieras, casualmente no era la que más me gustaba. Rápidamente salió el disco a la calle, y, por esas cosas de la música, esa grabación me hizo famoso. Todo lo que Lucho cantaba lo convertía en oro”.

Hay una anécdota que pocos conocen, la escuché de parte del humorista Héctor Zumbado y José Antonio en el restaurante El Carmelo:

Manzanero, rey de la canción en México adoraba la obra de José Antonio Méndez. Por ese motivo, fue de Mérida, Yucatán a verlo para que le hiciera una evaluación, un pronóstico de su obra. “Yo le dije que en unos diez años sería una gran figura de la canción internacional y no me equivoqué, en 1967 triunfó apoteósicamente”.

José Antonio me contó que uno de los músicos que lo impulsaron a cantar fue el director del conjunto Casino Roberto Espí y también Roberto Faz.

“Imagínate, yo con una voz muy ronca comencé a cantar con voz de terciopelo, estilo Luhco Gatica, eso lo hacía con efecto, con algunos trucos de cantor filinero. Espí me graba con el casino y la voz de Roberto Faz, me popularizan: Quiéreme y verás, Soy tan feliz, Tú mi adoración. A Portillo también le grabaron canciones. De esa manera se difunde en los salones de baile las canciones del filin”.

El King viajó, al igual que Portillo y Elena, más de veinte veces a México. “Otro de mis cuarteles fue el bar y el Pico Blanco del hotel St.´Johnn, el bar-restaurante El Gato Tuerto y en 1980 en uno de los bares del hotel Habana Libre”.

Recuerdo las visitas de turistas mexicanos que se disputaban una foto con el King, no lo podían creer, era algo asombroso.

El viernes 9 de junio de 1989, José Antonio a las 11 y 30 p.m., el cantor iba rumbo al Pico Blanco a cantar, debía comenzar a las 12 y 30 a.m. del 10 de junio. De repente sufre un lamentable accidente, lo atropella un ómnibus, en M y 23, al fondo del hotel Habana Libre. Falleció en el hospital Calixto García, por aquellos días se celebraba en La Habana el Festival Boleros de Oro, la canción quedaba de luto, había muerto un rey del filin.