Libro sobre Chano Pozo

NOSTALGIA MUSICAL

Libro sobre Chano Pozo

  • El Dr. Ricardo Oropesa Fernández es un investigador musical que ya cuenta con el libro La Habana tiene su son
    El Dr. Ricardo Oropesa Fernández es un investigador musical que ya cuenta con el libro La Habana tiene su son

El rey del tambor de Cuba, Chano Pozo, será recordado en diciembre por el aniversario 70 de su fallecimiento. Chano nació en el barrio de Los Sitios el 7 de enero del 1915 y fue enterrado en el cementerio Colón el 11 de diciembre de 1948.

El Dr. Ricardo Oropesa Fernández es un investigador musical que ya cuenta con el libro La Habana tiene su son, dedicado al Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro.

En esta ocasión, se interesó por el pensamiento musical  de la personalidad creadora de Chano Pozo, de las oscuras leyendas y su mundo abakuá y por la tormentosa vida de un genio musical bien complicado.

Chano fue un músico de la resistencia, algunos piensan que todos estos geniales músicos populares fue la banda sonora de los tiempos de la burguesía, pero nada de eso. Ellos fueron artistas humildes, discriminados, pasaron hambre y vivieron momentos tormentosos. Sabían que solamente tenían un camino: el camino de la creación artística, por el cual vivieron y murieron.

Tenemos muchos clásicos populares de la música cubana sobre los cuales tenemos deuda: Miguelito Valdés, Abelardo Barroso con la Orquesta Sensación, muchas historias de la Aragón que todavía no han sido difundidas, Barbarito Diez, Fernando Collazo, Pablito Quevedo, divos de la vieja canción.

Durante muchos años todos estos músicos estuvieron en el olvido, observen ustedes que apenas encontramos escritos o libros de ellos. Por suerte, el Instituto del Libro ya está en el inside (en la comprensión) de la necesidad de difundir la gran historia de la música cubana que nunca termina.

En estos momentos en que la música popular ha tomado caminos desconocidos (con otros formatos y concepciones), es necesario plasmar los caminos de la historia de la música. Los que vengan detrás, cansados de la modernidad, necesitados de buscar las raíces, volverán a los orígenes, a los músicos de fundación. La gastada palabra de imprescindibles no me gusta, prefiero llamar a esos músicos: Los indiscutibles. Sobre esos indiscutibles hay que escribir, hay que investigar, en ellos hay miles de secretos, anécdotas, vivencias y fracasos y triunfos que dejaron una huella sorprendente.

Otro libro saldrá sobre Chano Pozo a través de la editora Oriente, escrito por Rosa Marquetti. La vida de un músico tan creativo y de una vida tan rica y azarosa, permite la difusión de muchos libros.

No debemos abandonar la música, las tradiciones, la historia. Abandonar la cultura de los inicios es abandonarse. Los ecos del pasado siempre estarán presentes. Es improbable vivir  exitosamente sin un pasado. Regresa siempre para saber de dónde vienes. Recordemos que el viento se lleva mucha música y el viento sopla fuerte. Rabindranat Tagore decía que “Un país sin memoria, es como un árbol sin raíces, no tiene porvenir”.

Es un buen momento para libros dedicados a la rumba que ya, por suerte, es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

¿Quién era Chano Pozo?

Chano fue famoso en recintos aristocráticos, casi míticos como el cabaret Tropicana, en sus inicios. Se presenta triunfalmente con Mongo Santamaría, Rita Montaner y Bola de Nieve en el show Congo Pantera del fastuoso Cabaret Tropicana, donde cualquiera no tocaba. También estuvo en los arrabales de la música, no menos fabulosos: Las comparsas de El barracón, La mexicana, La Colombia, La sultana, La jardinera, Los Dandy.

En tiempos en que la radio tenía mucha popularidad, cuando la televisión no existía aún, Chano por un azar de la caravana logra funda y presentarse el conjunto Azul, junto a Félix Chapottín en la emisora RHC Cadena Azul. Fue miembro de la orquesta de los Hermanos Palau y hasta tuvo una escuela para ofrecer clases a turistas interesados en la rumba.

Chano quería vencer en el gran mundo, lo entusiasman en 1946, para que viajara a Nueva York, con el apoyo de Miguelito Valdés, su amigo de los años. Apoyado por su amigo de la infancia el gran cantante Miguelito Valdés, Chano logra su gran salto: lo da en su viaje hasta Nueva York, la selva de la música en América. Se presenta con el show de Catherine Dunham, Mario Bauzá lo contacta con el monstruo del jazz.

Mario Bauzá lleva a Chano hasta el gran coloso del jazz, Dizzy Gillespie, que andaba en busca de un gran virtuoso de la percusión cubana. Ambos realizaron una gira por los Estados Unidos y por Europa.

Se presentaron el 29 de septiembre de 1947 en el aristocrático teatro Carnegie Hall, allí tocó la obra Afro-Cuban Drum Suite; después llega la consagración, con Gillespie en un concierto, el 25 de diciembre, en el Town Hall. Fue la explosión del año.

Dizzy Gillespie dijo de Chano: “El tamborero más grande que he oído en mi vida”.

Dizzy y Chano, por iniciativa del cubano, produjeron una obra cumbre del latin jazz: Manteca, el 30 de diciembre de 1947, disco que fue grabado en la RCA. También Chano dejó otras obras dignas de atención: Tin tin deo, Cubana bop, Woodyin´  you (Algo bueno), Cool Breeze, Afro Cubana-be, Cubana Bop (suite de jazz afrocubano).

El gran tamborero cristalizó el jazz latino (cubano), redimió el tambor, la música marginada la encaramó en el escenario de los mejores salones del mundo. Supo adaptar  los patrones rítmicos de la tumbadora en los géneros tradicionales cubanos, como nos dice Leonardo Acosta y Doerschuk.