Música en el Capitolio

NOSTALGIA MUSICAL

Música en el Capitolio

  • El Capitolio, símbolo notable de la majestuosa ciudad, un verdadero tesoro histórico y arquitectónico. Foto tomada de Cubadebate
    El Capitolio, símbolo notable de la majestuosa ciudad, un verdadero tesoro histórico y arquitectónico. Foto tomada de Cubadebate

El 24 de febrero se reinauguró parte del Capitolio, símbolo notable de la majestuosa ciudad, un verdadero tesoro histórico y arquitectónico, costosísimo, suntuosamente ornamentado, el edificio de más fama en Cuba, por su osadía millonaria, obra de los arquitectos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, Monumento Nacional del 2010.

En la entrevista que le efectué a Compay Segundo en me reveló su participación en la inauguración del edificio más rútilamente y fastuoso de la ciudad. 

La entrevista para la Agencia de Prensa Latina, en junio del 2000, fue publicada después el 18 de junio del 2000, en el periódico Granma Internacional y licenciada por Prensa Latina a la revista Selecciones de Readers Digest).

En la entrevista el monarca de la trova tradicional me reveló informaciones que guardé para otra publicación que nunca llegué a revelar. Compay me dijo que había asistido con la Banda Municipal del Ejército de Santiago de Cuba.

¿Compay cómo fue aquel acontecimiento?

Yo vine como clarinetista con la Banda Municipal de Santiago de Cuba, dirigida por Enrique Bueno, vinimos a un concurso en el teatro Payret, frente al Capitolio. El premio por haber ganado en ese concurso fue presentarnos en la inauguración del Capitolio. La jugada maestra que hizo Enrique Bueno fue incluir al Trío Matamoros que se había estrenado en 1925 y ya en 1928 había causado una explosión con la primera grabación con la Columbia Lágrimas negras de Miguel Matamoros. Los Matamoros interpretaron en el Payret: El cocuyé, aquello fue una novedad que estremeció el famoso teatro lleno de la gente de la sociedad habanera.

¿Qué tocaron en la inauguración del Capitolio?

Tocamos solamente el Himno Nacional.

¿Hablemos del Capitolio?

Bueno, por arribita te puedo contar, porque yo no soy un especialista, pero, uno siempre averigua. Ya que estuve en la inauguración, siempre me llamó la atención de esa gran edificación tan tremenda. Aquello fue un alarde de lujo, se comentaba que fue edificado con las codiciadas piedras muy valiosas, mármol verde oscuro candeleros de bronce con láminas de oro 22 quilates. Un brillante amarillo, de la nobleza rusa zarista, de 23 quilates, con engarce en platino. El brillante toma como centro la gema, donde su rotonda marca el kilómetro cero de la Carretera Central. Tremenda cúpula de acero, muchas variedades de mármol importados de los Alpes. La estatua de la República es de bronce, con túnica, casco, escudo y lanza fundida en Italia antes de situarla en el Salón de los Pasos Perdidos de 30 toneladas, 14 metros de altura, se sabe que es la tercera estatua más grande del mundo bajo techo. En el Salón de los Pasos Perdidos, se hacían fiestas y solemnidades oficiales de la llamada República. Todos los que veníamos del campo a La Habana y los visitantes extranjeros se retrataban en el Capitolio, con aquellos fotógrafos pintorescos.

¿Qué estaba pasando musicalmente en Cuba?

En 1929 se crea el danzonete de Aniceto Díaz, Nilo Menéndez con letra de Adolfo Utrera escribe el bolero moderno Aquellos ojos verdes. Surgen orquestas como la de Armando Valdespí y la orquesta Gris de Fernando Collazo que después triunfa en París. El Septeto Agabama tocaba en el cabaret La Fantástica de Gervasio y San Lázaro, con ellos cantaban dos titanes del son: Alfredito Valdés y Abelardo Barroso. Ernesto Lecuona triunfaba en el Teatro Principal de la Comedia con la obra musical Rosa la China. Moisés Simons sigue triunfando con El manisero. Panchito Riset está con el Quinteto Luna. Miguelito Valdés va a Los Jóvenes del Cayo.  Abren las puertas el Teatro Chino y se pone caliente el Shanghai. Arsenio Rodríguez está en el cabaret La Verbena. El teatro Campoamor recibe a muchas figuras. Rita Montaner sigue como gran diva. Se funda la orquesta Los Hermanos Castro. La aristocracia visita el cabaret Edén Concert y el Sans Soucí.

¿Después de los acontecimientos del Capitolio qué hizo usted?

Enrique Bueno le propuso a Gonzalo Roig de la Banda Municipal de La Habana (luego Banda Nacional de Concierto), para que yo formara parte de esa banda habanera; Roig expuso que no poseía plantilla para mí como clarinetista.

¿Cuándo vuelve de nuevo a La Habana?

En 1934 como miembro del Quinteto Cuban Stars del fabuloso guarachero Ñico Saquito.  Entonces es cuando me quedo definitivamente. En 1937 integro el Conjunto Matamoros donde en 1946 se integra el más grande cantor de Cuba Benny Moré. Con Matamoros estuve varios años, aunque muchos no saben que yo no asistí con Benny Moré a la visita a México en junio de 1945, tenía en La Habana bastante trabajo y no tuve necesidad de dejar a mi familia en La Habana. Es en esta etapa en que comparto trabajos con Marcelino Guerra y toco por primera vez con Lorenzo Hierrezuelo con quien hice el dúo histórico hasta 1955.

¿Cómo se forman Los Compadres?

En 1942 nos unimos, yo hacía la voz segunda y tocaba el tres.

¿Después de Los Compadres qué pasa?

En 1956 formo mi grupo Compay Segundo y sus Muchachos, conmigo llegaron a trabajar Pío Leyva, Carlos Embale.

¿Qué hacía en La Habana?

Disfrutar la gran ciudad que era lo más grande de la vida, me hago asiduo de la casa de Justa García, en la calle Salud, donde más adelante residí, cuando llegó el fenómeno de Buena Vista Social Club. Estuve en el Cuarteto Hatuey que Justa dirigía.

¿Y hablando del Buena Vista Social Club, quiero su opinión?

En la música, como en el béisbol, a veces los grandes acontecimientos se guardan para los finales; algo así sucedió con el Buena Vista Social Club. La vida nos destinó ese triunfo final. En el centro de todo está Juan de Marcos González que nunca le agradeceremos tanto por su genialidad musical y su don especial para el triunfo. Alabanza para Don Juan de Marcos y la música cubana.

NOTA ESPECIAL: En la década de 1960 se celebraron tres festivales de Papel y Tinta, organizados por el periódico Revolución. El último fue en 1963 con la participación final del símbolo de la música cubana Benny Moré. En 1998 se efectuó el Mega Concierto del Team Cuba (Dream Team) con las mejores bandas de salsa del Boom de la década de 1990.