Se acerca el Centenario de Benny Moré

NOSTALGIA MUSICAL

Se acerca el Centenario de Benny Moré

  • Foto tomada de Granma
    Foto tomada de Granma

El 24 de agosto se cumplió un año más del nacimiento de Benny Moré y lo que serían sus 98 cumpleaños. Solamente faltan dos años, que se van volando, para celebrar en grande su centenario.

No se trata de un músico más, es el “símbolo de la música cubana”. El profesor Guillermo Rodríguez Rivera dijo en un programa de entrevistas de Amaury Pérez que “la música popular cubana es el alma de la nación cubana”.

Eso quiere decir que el Benny es una buena parte del alma de la cultura cubana. ¿Por qué es el símbolo de la música cubana, qué quiere decir eso?

Un cantante o músico de alto nivel, puede no tener nada que ver con la cultura de su país debido a que cultiva un arte representativo de su gente, de su pueblo. Por ejemplo: Pedro Vargas era una gran voz, pero no representaba como Jorge Negrete y Pedro Infante el mundo mariachi, de la cultura mexicana: sus comidas picantes, su manera de vivir, su estilo de vida.

Un tanto parecido podemos decir de un cantante lírico que cultiva las zarzuelas o las óperas de un país a 9 mil kilómetros de distancia en la vieja Europa.

Ese no es el caso de Benny Moré, el lajero representa las descargas y guateques campesinos, donde nació en Santa Isabel de las Lajas. La herencia africana de los negros esclavos de donde procedían sus abuelos. Las canciones trovadorescas que se gestaron en la zona oriental de Santiago de Cuba. La vida nocturna de la bohemia urbana citadina: los bares, cafés, cabarets, teatros.

El musicólogo Robin Moore, en su libro Música y mestizaje, escribe: “La música de cabaret y night club Cuba aún no ha sido legitimada como objeto de investigaciones especializadas. Tal omisión es relevante, si se trata tiene en cuenta la importancia que se le atribuye a la “transculturación” en los estudios de las ciencias sociales cubanas”.

Benny en sus canciones abarca toda esa paleta musical del trópico musical del caribe, muestra una cuba de azúcar, tabaco y ron; pero, ¡Cuidado!, Benny no es solo eso. También personifica una vida de amores, dolores de la esclavitud y la nación, tristezas, luchas independentistas, tragedias nacionales, ilusiones y esperanzas de los cubanos.

Benny fustigó a los dictadores, cantó a la Reforma Agraria, al Triunfo de la Revolución, a las madres y los padres, a los esclavos africanos en su gran tragedia, a los pobres de la tierra.

Benny dio toda su riqueza a los pobres de la tierra, a los que lo abordaban pidiendo ayuda. Fue sensible ante los que morían de hambre, falleció sin dejar un centavo, pero se fue con la alegría del deber cumplido. Dejó su vida en los escenarios, en su última presentación en Palmira, antes tuvo muchos vómitos de sangre; contra toda indicación médica subió al escenario para cumplir con la alegría de su gente.

Hay algo que a veces no entendemos en los cantantes y artistas que dejan la piel en los escenarios. Los artistas que dan alegría a su pueblo, siempre son dignos de mérito y alabanza. Siempre pensamos en la “calidad estética y artística”, olvidamos que la cultura es la alegría, la utilidad, usando una palabra del Comandante Fidel Castro en los días del acontecimiento de Palabras a los intelectuales.

Existe un arte de dolor y tristeza, reflejo de la vida de muchos hombres. Pero, hay otro arte que se hace para la alegría de los pueblos: La alegría es la medicina, la psicología, la filosofía, la magia del arte. En este sentido hay que hablar como José Martí: El arte como salvación de los hombres y los pueblos”.

Todos estos músicos de bailes y fiestas de Cuba como el Benny Moré, como después fueron Los Van Van, Adalberto Álvarez y su Son, Cándido Fabré, NG La Banda, trabajaron horas, días y años para dar alegría al corazón de la gente más humilde. Eso es más importante que cualquier cultura por muy elevada que sea.

Si el arte no ayuda, no alegra a los pueblos ¿entonces para qué sirve? Entonces interesa para el ornamento y el lujo de un grupo de aburridos.

Benny Moré fue un arte para las grandes masas, fue de los primeros que cantó con su Banda Gigante para las grandes masas en Cuba: En Varadero en la inauguración de las Mil taquillas, en el Festival Papel y Tinta en el Paseo del Prado, frente al Capitolio, en los inicios de los Círculos Sociales, en el Gran Stadium del Cerro.

He escuchado a muchos nostálgicos de Cuba que residen en el exterior que cuando intentan regresar a Cuba, lo hacen simplemente tocando el botón de su grabadora o digital para escuchar un disco de Benny Moré.

Para el próximo año se espera la salida de una biografía de Benny Moré: El símbolo de la música cubana, por este redactor. El libro posee 300 páginas, cien capítulos y un recorrido del cantor por todos los pueblos y ciudades de Cuba y algunas de América donde el cantor dejó su huella sobre la tierra.

Albergamos la esperanza de que el Instituto Cubano de la Música prepare para esa fecha un colosal mega concierto internacional Benny Moré con invitados de la escala mundial. ¡Que así sea!

Voy a terminar con una canción de Silvestre Méndez que Benny Grabó en México: Yiriyiribón, en el que Benny nos muestra lo que somos los cubanos en buena medida.

Solo nos queda, para que el homenaje sea completo terminar cantando la canción de Silvestre Méndez en la voz de Benny Moré. La canción no lo dice todo de los cubanos, pero dice mucho de la alegría que derrochamos para afrontar los momentos más difíciles de la vida.:

Yiriyiribón

Me gusta mulata la rumba,

Me gusta mulata la conga,

Bailar al compás de un tambor,

Tocado por manos de negros cubanos,

Que hayan jurado tocar el tambor.

En Cuba se corta la caña,

En Cuba se toma café,

En Cuba se baila el bembé,

Se fuma tabaco, se toma guarapo,

Y atrás de la comparsa,

Se va echando un pie.

Yiriyiribón, yiriyiribón, yiriyiribón.