homeIr atrás

CREANDO CULTURA NO. 14

 
Fecha de publicación: 30/06/2008
 

Por Armando Cristóbal

EL BOLERO, LA VIDA MISMA.

El cronista le recuerda a Hermis que Lisandro Otero ha escrito que el bolero se halla siempre en el umbral amoroso: entrando o saliendo de la pasión, y ella sonríe: es verdad, dice. Entonces él habla del origen español del género, de su ritmo de tres por cuatro, de su fusión con la percusión africana y con la tonada hispánica, de la transformación de su compás al de dos por cuatro y de cómo, fue entonces cuando viajó de Santiago de Cuba a México –donde sirvió de fondo a tantas películas- y a Puerto Rico, donde lo han cultivado compositores como Rafael Hernández.. Ella sonríe pensativa y asiente.

El cronista ha llegado hasta la casa de la “bolerista” Hermis Sánchez, en la céntrica calle Martí en Guanabacoa, para entregarle su Proyecto “Artes y Letras en Guanabacoa. 2006-2008”, en su condición de Coordinadora de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en el municipio. Y ha aprovechado la ocasión para preguntarle cómo se inició la última de sus Peñas en el Museo, ésa a la que llegó tarde por asistir al encuentro con un joven artista de las artes plásticas en la Galería Concha Ferrant, junto al parque. Y Hemis ríe y le dice: ¡No sabes lo que te perdiste!...

Y mientras ella cuenta y ambos suben por la empinada escalera interior, el cronista recorre con la mirada el caserón colonial donde se encuentra –tan semejante a otros de la villa-, en la propia calle del Museo y llegando al parquecito dedicado a las Madres. El edificio, en regular estado de conservación a pesar de ser patrimonio de la villa, sirvió de vivienda a un presidente de Guatemala. Es que -dice Hermis- es una vieja herencia familiar de mi madre, que perteneció a unos parientes dueños de centrales azucareros en Matanzas. Y es cuando llegan a una terraza techada, embaldosada todavía con aquellas lozas españolas con dibujos en color marrón con vetas de color crema y arabescos azules -tan características de la época-, que continúan la conversación..

Herminia -como en realidad se llama esta mujer hermosa de cabellos rubios-, Vanguardia Nacional consecutivamente desde hace tres años, lleva más de tres décadas dedicada a interpretar la canción romántica para su público y no sólo en Guanabacoa. Alumna de la gran compositora e intérprete Isolina Carrillo -autora de la universalmente conocida Dos gardenias-; comenzó con la Empresa “Antonio María Romeu”, y ahora esté en la “Adolfo Guzmán” y fue en el programa de televisión “Todo el mundo canta” donde inició su carrera profesional en 1979, aunque… -hace una pausa y añade-: aunque desde 1975 di clases de canto con Mariana de Gonitch, la famosa soprano rusa, la que compartió escenario con Shaliapin, y que se radicó en la isla en 1943 como profesora…, pero –dice Hermis- de eso te cuento después.

El cronista toma notas y ella explica que, en realidad, sentía el arte desde niña, que adoraba la literatura y que pensó dedicarse a escribir. Pero a los doce años ya cantaba en fiestas en el Luyanó donde vivía. Fue allí, en el legendario “Alí Bar” donde conoció al Benny Moré –que era amigo de su hermano- y quien, a partir de ese momento, se convirtió en su modelo de cantante y nunca más ha podido olvidarlo. Fue más o menos entonces, que su mamá vino para Guanabacoa, y siendo militante socialista participó de la fundación de la agrupación política. Cuando Iso –como le decían a la Carrillo sus amistades- la escuchó por primera vez, se sorprendió muchísimo con la tesitura de su órgano vocal y comenzó a “montarle” un repertorio adecuado a su voz de mezzo-soprano; por eso, en “Todo el mundo canta”, su primera interpretación fue la del bolero Me contaron de ti, del compositor René Touzet..

Pero su voz de mezzo la llevaba inevitablemente a un cierto repertorio de boleros famosos en al década de los 50, que habían hecho furor en la voz de otra cancionera que había marchado al extranjero, y todo el que la escuchaba quedaba sorprendido: ¡igualita!, decían. Como todas las cosas en la vida, esto tenía algunos aspectos positivos, pero otros no tanto. Y entonces ella acudió a Mariana de Gonicht para que transformara su tesitura en la de una contralto. A partir de entonces, fue sólo ella, definitivamente, y su repertorio creció.

-Y desde hace 15 años– retorna Hermis a su peña- tengo mi “Tarde .de Boleros”, donde se interpretan todas las manifestaciones o géneros musicales de la canción cubana y fue Marta Sordo -¡Sí, Marta Sordo, la de “La calle de los juegos nuevos y viejos”!-, le dice al cronista cuando observa su cara de sorpresa, que era entonces la Directora del Museo, fue ella la que me pidió que hiciera mía esa peña, con profesionales consagrados y jóvenes talentos aficionados, para que éstos pudieran “construir” un curriculo que les permitiera acceder, si lo deseaban, al trabajo profesional; y en medio de la música, debían incluirse secciones de literatura, de teatro, de artes plásticas. Y en cada ocasión había que aprovechar para destacar alguna de las piezas patrimoniales del Museo.

-Por eso –aventura el cronista- tu última peña era presidida por una mesita de ”estilo” cubierta con un paño verde y carmelita, sobre la que resplandecía una sopera de porcelana…

-Así es, porque ese día –precisa ella- fue dedicado a Orula, el orisha que se identifica con San Francisco de Asis, y la mesita, el paño y la sopera forman parte de los objetos rituales de santería que pertenecen a las colecciones del Museo.

Ahora es el cronista el que sonríe: ¡ya, le dice, ya hablaré del Museo a los lectores!, pero ahora quiero continuar con aquella tarde de bolero. Pues esa, como todas –continúa Hermis- dio inicio con un extraordinario tema de Juan Arrondo, su bolero Desde aceras opuestas, del que hicieron una creación mis amigos reglanos Clara y Mario. Y añade: cuando tras dos o tres interpretaciones de jóvenes cantantes, Gloria Liz comenzaba a cantar, “Llegaste tu….”

¡Cierto! –exclama entonces el cronista-, yo iba acompañado de mi amigo Luis Castillo, el pintor y humorista gráfico, con quien estaba en la Galería con un joven pintor. Y regresa a su memoria aquella jornada maravillosa. Gloria, esa excelente cantante, se movía majestuosamente al ritmo del bolero por la pista circular que formaban las filas de sillas atestadas de público; y mientras la melodía se expandía sensual por sobre el ritmo, la letra de la mexicana Chelo Velásquez, invadía el espacio: Solamente una vez se entrega el alma, Gloria avanzaba hacia los espectadores e iba recorriendo el ruedo, solamente una vez y nada más, se acercaba poco a poco al cronista, solamente una vez la esperanza vibró en nuestras almas, y le acercaba el micrófono y el cronista repitió: la esperanza que alumbra el sendero de mi soledad, y Gloria se alejó despacio y siguió cantando y repitió varias veces la acción de compartir el micrófono con el público: …y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarte, hay campanas de fiesta que cantan…, concluyó ella, y la ovación se tragó la última estrofa.

Entonces, la bolerista también cantó Anoche aprendí, de Touzet, y después hubo un momento muy emotivo cuando recordó al también bolerista Alfredito Martínez, ya fallecido, con quien había hecho innumerables dúos, y recordó sus emblemáticas composiciones Te quiero tanto y Dime donde queda tu cariño, y los bellos ojos de Gloria se llenaron de lágrimas, y ella pretendió ocultarlo, y pidió disculpas y el público arrebatado la aplaudió. El público estaba integrado por más de setenta personas, de edades y géneros diversos, que se mantenían como imantados alrededor del círculo donde los artistas ofrecían su arte, en una estrecha relación anímica, como de rito sagrado. Porque el bolero… responde Hermis ahora -interrumpiendo los recuerdos del cronista-, ¡el bolero es la vida misma!

Es que el bolero encierra algo consustancial a la manera de ser de este pueblo, se dice el cronista. Y los músicos lo saben, desde que el maestro santiaguero Pepe Sánchez diera a conocer la antológica Tristezas. O desde que se produjera el éxito universal de Aquellos ojos verdes, de Nilo Menéndez. Tan inherente a la sensibilidad de la isla, que el impar Gonzalo Roig, a la hora de añadir una romanza para la voz del barítono que interpreta el personaje de Pimienta en su zarzuela “Cecilia Valdés” –mucho tiempo después de estrenada- y siguiendo el principio que la caracteriza de mostrar todos los géneros musicales cubanos, decidió escribir su bolero Dulce Quimera, como forma apropiada para expresar el dolor del amor imposible del mestizo por la protagonista.. Tanto, que hasta el mismísimo Ernesto Lecuona, comprendiéndolo así, añadió a su exquisita colección de canciones, esa que tituló Un bolero en la noche y que hizo famoso Esther Borja..

Ya Hermis había anunciado aquella tarde a todos los presentes que, a partir del próximo viernes cada mes y en la Casa de Cultura, una noche sería dedicada al tiempo bohemio, cuando fue presentando jóvenes artistas llegados desde distintos barrios y municipios de la ciudad. Uno de ellos cantó el éxito internacional dedicado al VHS, “Cuando un amigo se va”. Y entonces llegó otro que dijo solamente: Danza negra, y era Lecuona que retornaba en una versión jazzística de su obra, que hiciera famosa el grupo Irakere de Chucho Valdés , y que ahora él cantaba -mientras el público palmeaba fuerte- no sé, no sé llorar, más no sé reir, y el cantante utilizaba falsetes -como los “Platers” o “Los zafiros”-, y Castillo, junto al cronista, comentó la fuerza de sus agudos sostenidos, y el público –esas más de setenta personas- no se contuvo y aplaudió y aplaudió y aplaudió...

Se hace finalmente el silencio y se produce el momento más esperado de la tarde. Esperado, porque todos la han visto pasar y sentarse tras el árbol que sirve de imaginario centro del espacio escénico: elegante, hierática, pero llena de sensualidad. El momento más esperado, sí señor, con la destacada e internacionalmente reconocida Ela Calvo, que anunció su personal homenaje a Juan Arrondo, su amigo del alma, el que siempre le decía yemayá, aunque ella sea hija de ochún, Y el cronista reflexiona de nuevo sobre cómo podrá abordar de manera novedosa, ese sincrético panteón yoruba que todos conocen, cuando le llegue el momento en las crónicas al Museo Histórico de Guanabacoa. Tendrá que acudir a Elegua….

Pero ya Ela ha comenzado a interpretar con gran dramatismo, Firme decisión, una rotunda composición de Arrondo, y sorprendentemente los espectadores se saben la letra. Y la corean , los días, dice Ela, se han convertido en años, responde el público, y algunos se ponen de pie y otros aplauden antes de tiempo y una joven pareja, en el colmo del éxtasis, se da un beso furtivo. Ela dedica un recuerdo a Moraima Secada e interpreta uno de sus éxitos en la televisión: ¡Ay cariño, ay cariño!, mi culpa es adorarte con exceso… Y se acerca a Castillo y lo abraza, como viejos amigos que son.

Oscurece rápidamente en este inicio del otoño y la tarde avanza hacia la noche sin que la música se detenga y Ela culmina su actuación con un itinerario melancólico por la vida, el que Concha Valdés Miranda titulara Viaje de Partida, y del que Ela hace una creación, matizando el texto con el registro de su actuación dramática y las inflexiones de su voz -definitivamente espléndida-, a los veinte años, a los treinta, a los cuarenta…. Y llegando al puerto, recuerdo en silencio…que se llevó mi aliento y se llevó mis años Y por un segundo, es el triste y dulce aliento de la melancolía, señora del tiempo, imagen imbatible de Silvio, el que persiste en el espacio... .

Pero de inmediato son interminables los aplausos, las flores para Gloria y para Ela, y Hermis -anfitriona espectacular- con ellas, las tres somos hijas de Ochún, dice, y Ela exclama: ¡Cuando me encuentro entre ustedes, me encuentro con la vida! Y Ela se marcha –porque tiene todavía que trabajar- dejando tras de sí una estela de sentimientos nobles y encontrados, y Hermis anuncia “la mejor voz del bolero en Guanabacoa”, y es Israel Díaz, quien asume con otro estilo, muy cercano a una manera cotidiana y contenida de decir, esa con la que los hombres hacen el género a veces, con ciertos rasgos de machismo o guapería, que puede recordar el de las vitrolas de los 50, pero con un sentido intemporal, con el pudor de no descubrir su sufrimiento:… y no sé cuando regrese, dice, …quisiera olvidarte y vivir sin pensar en ti, sufre, nuestro amor lo mataste, canta. Después, Israel y Hermis, hacen un dúo famoso ¡allá tú!, en el que no falta el tono de humor.

Y aquella tarde también se acabó.

El cronista se despide de Hermis y baja por la escalera colonial de su caserón y sale a la calle Martí y se va a la Casa de Cultura. Porque -como dice un famoso bolero-, todo comienzo tiene su final.






Guanabacoa
Octubre de 2007

Promociones
1x1

La paloma de vuelo popularCartel del VII Congreso de la UNEACninno_de_fuegoChe HomenajeLos cinco antiterroristas cubanosCuba Postcastro

promociones
enlaces
1x1
Casa de las Américas Casa de las Américas, el sitio web de la legendaria institución cubana
Centro Pablo de la Torriente Brau Centro Pablo de la Torriente Brau, sitio informativo sobre la vida del centro
Cubapoesía Cubapoesía, Web Oficial del Festival Internacional de Poesía de La Habana
Cubarte Cubarte, El portal cultural cubano, sittio con informacion sobre la cultura cubana
La Jiribilla La Jiribilla, Revista digital dedicada a promover la literatura y el arte cubanos
Palabra del mundo Palabra del mundo, Web de la red de poetas en defensa de la humanidad
promociones