Amores paternos: lecturas desde guiños en la televisión

Amores paternos: lecturas desde guiños en la televisión

  • Tres personajes del gustado programa Vivir del cuento: Omar Franco (Ruperto Marcha-atrás), Mario Sardiñas (Chequera), Andy Vázquez, junto a Pánfilo. Foto tomada de Cubadebate
    Tres personajes del gustado programa Vivir del cuento: Omar Franco (Ruperto Marcha-atrás), Mario Sardiñas (Chequera), Andy Vázquez, junto a Pánfilo. Foto tomada de Cubadebate

Trasgredir, que por definición es la única forma de “cambiar lo que tiene que ser cambiado”, implica como todo lo genuinamente revolucionario, pagar precios muy caros; no todos comprenden cuando más allá del mecánico Feliz Día de los Padres, que muchos mascullan con más o menos entusiasmo, buenas intenciones, o también hipocresía, yo siempre prefiero felicitar “a todos los amores paternos” (y maternos, el Día de las Madres), esencia de esas fechas que en efecto, nos deben recordar venerarlos todos los demás días. Pero el amor no se orienta sino que se conquista, y para esa veneración no basta parir y lo extiendo a ambos sexos, pues también el padre debe ser partícipe del parto, casos en que ya comienza a ganarse ser considerado padre; no basta poner el dinero periódicamente, compartir algún momento y ocuparse de un síntoma de enfermedad, como corresponde; y a veces, es la inercia aprehendida socialmente para no ser criticado por los demás.

Los amores filiales, como muchos más, se ganan en lo que sintetizo “la trascendencia de lo cotidiano”, que ni son perfectos (todo es perfectible) ni automáticos: muchas veces no se puede explicar hijos de tales padres (o de uno de ellos), tan buenos hijos y personas, a pesar de los padres; o si algo falló (¿o no?) con tan buenos padres. Inciden también el resto de la familia, donde a menudo, hallan más amor paterno-materno que en sus propios progenitores, aunque también influencias negativas, y no solo en la familia: la comunidad (amigos, vecinos, etc.), la escuela, los medios… no descartemos más siempre casuísticamente, incluidas las teorías biologicistas.

Como tanto en la vida, hay categorías y grados que se van ganando: tampoco ningún amor es igual a otro, pues todo amante ama desde el sujeto que es. Muchos que no han parido, han sido más padres y madres que muchos que sí; muchas veces la madre tiene que crecerse a ser madre y padre (es también “amor paterno”), y otras tantas el padre es quien tiene que ser a la vez, padre y madre, y es también amor materno, lo que nada implica a su sexualidad, pero que tampoco excluye a transexuales (y otros) que así se sientan con todo derecho: amores maternos y paternos a un tiempo, o uno de ellos: amor.

Por eso y aún sin saber el grado de intencionalidad (que a veces es inconsciente) me pareció tan bien el sábado 16 de junio el programa de televisión 23 y M, estelar (por día y horario, y por derecho propio) previo al ya inmediato domingo Día de los Padres, cuando invitaron (se infiere por la fecha) a tres hombres del popular humorístico Vivir del cuento: Omar Franco (Ruperto Marcha-atrás), Mario Sardiñas (Chequera) y Andy Vázquez quien en versatilidad actoral, interpreta al menos tres personajes sistemáticos bien distintos: Facundo Correcto, el delincuente Ángel “Aguaje” y Bienvenido; interesante acierto haber seleccionado a este último entre los tres, con toda su ambigüedad sexual el único positivo, pues con Facundo nos burlamos de los tantos oportunistas dogmáticos que viven y dañan las vidas ajenas.

En Bienvenido confluyen todos los clisés de la homosexualidad masculina, pero tampoco se le irrespeta y hasta se le trata con afecto: muy amanerado, culto, medido y “estudia francés”; en este programa comentó que ya no está con Yuri (Yuritza), sino con Mario (Mariolis). El arte nos recuerda que contra todo nicho cómodo para la “Sagrada Familia” que tanto ha dañado, baluarte tradicionalista a defender por los más conservadores de siempre en todo el mundo, cada vez más (por fortuna para la felicidad y realización de todos y cada uno, que es de la sociedad en general, valentía que aún falta en la mayoría) hay explícita homosexualidad de muchos padres y madres que han decidido “salir del closet”, comprendiendo que solo si saben ser felices y realizados ellos mismos, podrán ayudar a la mayor felicidad y realización de sus hijos en cualquier plano de la vida (no solo sexual, no importa si estos hijos se proyecten homo, bisexuales o heterosexuales) y sobre todo con mente menos peyorativa y más inclusiva de toda convivencia con los demás y consigo mismos. Ello no los disminuye como grandes amores maternos y paternos; todo lo contrario.

También de manera muy simpática y orgánica, el actor y animador Denis Ramos (no todos tienen esa versatilidad que exige ser más creativo, y que “le quede bien” y convincente) al entrevistar a los hombres por las calles preguntando si son padres para hurgar en sus vivencias y consideraciones al respecto, a uno que le responde que todavía no es padre de pronto le preguntó señalando al suelo, “¿Y eso?”, refiriéndose al perro al que con su correa, conduce a pasear las calles y distraerse; guiño muy inteligente que nos hace recordar que también los que han salvado animales a ayudarlos a sobrevivir, los educan y crían con amor incondicional, del que no espera nada a cambio, son amores paternos y maternos que la sociedad debe ir reconociendo cada vez más. En lo personal me estimula mucho quienes me reconocían con mis perras mi amor de padre, que extiendo a otros animales que pueda ayudar incluso con mi obra, y en particular mis estudiantes (no solo mis discípulos) que cada año y siempre, me reconocen todo el amor con que los atendí: el amor paterno-materno que no debe faltar en ningún profesor que se respete.