Crítica popular: retroalimentación necesaria

Crítica popular: retroalimentación necesaria

  • Felicitar a todos los que hacen televisión en su día, incluido este público sin cuyos criterios, los medios se enajenan. Foto tomada de Internet
    Felicitar a todos los que hacen televisión en su día, incluido este público sin cuyos criterios, los medios se enajenan. Foto tomada de Internet

Invitado a Diálogo abierto del Canal Educativo con nuestra Loly Estévez el lunes 24 de octubre (justo en el 67 aniversario de la Televisión Cubana) para promover el evento teórico del Caracol 2017, es de agradecer la oportunidad de haber participado en lid teórica tan urgente como rica y accesible a toda la población, como demostraron las llamadas recibidas de las más diversas regiones cubanas. Es de agradecer más aún: la opción de retroalimentarnos con lo que piensan aquellos que del público, se motivaron a llamar y dejarnos sus opiniones que, lamentablemente, no todas pudieron ser comentadas (no digo respondidas) en tal espacio. Algunas llegaron muy tarde; pero tan valiosas las considero, que a tratar de completar lo más posible la polémica nunca agotada (todos son acercamientos paulatinos a esa verdad que nunca podemos absolutizar), dedico estas líneas.

No faltaron, por supuesto, quienes agradecen a los medios de comunicación por la promoción de artistas premiados (Clara Ortíz, artista de la plástica, Santa Clara) y al Caracol, “por la oportunidad de directores y realizadores a exponer su obra a la crítica y ¿por qué no? Ser premiados si la obra lo merece” (Alejandro Mosquera); y quien siente que “la puesta en escena actual en TV es agotadora. Estoy hablando de las nuevas tecnologías en el caso de los spots, y programas de TV que son muy acelerados y locos” (Sergio Padilla, de Guanabacoa); “en la novela cubana actual los resúmenes de la semana anterior y los avances del próximo capítulo son muy largos” (María, de Santa Clara); quienes se preguntan “¿Por qué no dan Aventuras bonitas como antes? …(y opina que)… “los actores nuevos son muy plásticos” (María Rodríguez, de Chambas) y “¿Qué ha pasado con la realización de Aventuras cubanas? …(y opina que)… El consumo de series extranjeras que no tienen que ver con nuestra realidad es perjudicial para nuestros niños” (Caridad, de Matanzas).

Lo primero es congratularnos porque, como he reconocido en otros textos, existe una crítica popular empírica (a veces no tanto, según sujetos) además, con necesidad de crecimiento como para incentivarse a sí misma para abrirse espacio y con la valentía suficiente para hacerse considerar, y ni siquiera digo (porque no da para tanto el contexto de responder en un espacio televisual) someterse a prueba, lo que tendría muchas interpretaciones, las mejores a mi juicio, la disposición receptiva crítica que debe ser todo genuino debate, superior a la discusión de prepotencias, sin argumentación.

Congratularnos, porque es un indicador de que la cultura para debatir no está tan nula como a veces se percibe, y ya es una esperanza al desarrollo. No se trata de responder, ni tampoco la cobardía acrítica populista de eludir otros puntos de vista y concluir que “todos tenemos razón”, lo que puede ser (no digo que lo sea) no más que relativamente cierto. Se trata del “otro” base para retroalimentarnos reflexivamente, regocijados por el reclamo de aquellas Aventuras de la época de oro de nuestra televisión, quizás estimulados por la feliz retrasmisión de Los tres Villalobos con tantos adictos, y agreguemos Grandes novelas, Teatro Icrt, A las doce, Tensión, y La comedia del domingo, Amigo y sus amiguitos, Tía Tata cuenta cuentos y un vasto etcétera.

¿Qué es “lo extranjero” que no tiene “nada que ver con nuestra realidad”, si de problemáticas y valores universales se habla, más allá de tiempo y espacio? Históricamente la cultura cubana (y toda cultura) se ha conformado retroalimentándose en cada momento con lo mejor de la cultura universal. Lo “perjudicial” para los niños está en cada contexto familiar, a menudo más perjudicial que cualquier serie (y no solo serie) a las que no hay que temer, que de lo contrario buscan en “el paquete”, sino elevar la calidad de nuestra producción nacional, cuantitativamente bien representada. Quizás haría falta otro canal para dar a conocer al resto del país, lo mejor de todos los telecentros. Cierto que los resúmenes de capítulos previos y próximos se han alargado, cabría preguntarnos cuál debiera ser la medida exacta, y repensar (tal vez, replantearnos) el uso adecuado de las nuevas tecnologías en spots (y no solo en spots), que la aceleración de la vida en los nuevos tiempos no merme la cordura y la introducción al análisis que debe motivar “el intelectual orgánico” desde los medios, que no sea otra locura que la de los locos creativos, geniales, que enriquecen el mundo, y que impide que una puesta en escena (en ningún arte) se sienta agotadora; cuestionarnos si se puede hablar de una escuela cubana de actuación, que hemos tenido ejemplos para ostentar al mundo y no descuento varios entre los nuevos que están surgiendo, sin obviar que entre los más consagrados hay quienes “se han repetido”, y no demerita sus grandes momentos… y felicitar a todos los que hacen televisión en su día, incluido este público sin cuyos criterios, los medios se enajenan.