Dale Play… y dale bien

Dale Play… y dale bien

  • La televisión deportiva necesita más atención por parte de los medios
    La televisión deportiva necesita más atención por parte de los medios

Suele decirse que la producción televisual de otras provincias, no suele atenderse como merece; a propósito me pregunto si en estas nuevas opciones de canales, con que se está enriqueciendo nuestra televisión nacional, no podría dedicarse uno exclusivamente a mostrar a todo el país lo mejor de los géneros televisivos que hacen los telecentros cubanos, incluido el capitalino, que tampoco se ve más allá de La Habana.

Pienso que aunque el deporte sí siempre ha disfrutado de muy buena atención por la televisión desde sus inicios, sin embargo, la televisión deportiva también carece de la atención que necesita para su desarrollo por parte de los analistas en los medios. Y ambas deudas pretendo saldarlas en este artículo, al dedicárselo al Dale play que con tal guiño a nuestro “deporte nacional” desde su título, dirige José Ángel Dieppa en el telecentro provincial de Mayabeque, y a cuyo espacio infantil Doble clic (Mención Caracol) dediqué un artículo.

Si bien toda la cultura es un sistema, cuyas manifestaciones son indispensables unas de otras, hay algunas que son particularmente intrínsecas, como la cultura deportiva y la lúdica. Ello se evidencia en los programas de José Ángel, y siempre es bueno recordar que los juegos son necesidad y derecho de todas las edades: se dice que se envejece cuando se deja de jugar, y en cada juego como en cada deporte, hay amor, sueños, esperanza, evolución…

Decir que es cultura casi queda ya como slogan vacío; mejor deleitarse con la colección completa de este espacio, sus pormenores en cada disciplina, y descubrir por ejemplo, la escuela dojos en Santiago de las Vegas, para ese arte marcial japonés que es el aikido, y sobre el cual se entrevistan a practicantes cubanos de distintas generaciones. Es uno de los ejemplos más claros de que el deporte y el juego, también pueden ser arte e intelecto, por el protagonismo de la mente en los supuestos combates cuerpo a cuerpo; no en balde como artes marciales se les reconoce, si bien como en todo, muchos no logran de ellas el arte, cuando van con intereses absolutamente ajenos. De lo anterior emana que también es ética, nos enseña a vivir y a convivir… extensivo a todos los deportes. 

Otro ejemplo puede ser el go, “el juego más antiguo de estrategia e inteligencia”; deporte-ciencia, considerado entre las artes de los antiguos asiáticos chinos, coreanos, japoneses, junto a la pintura, música y escritura, poesía… enfatizan “conocer el go para ser culto”. Combate mental, para el que han venido profesores japoneses, se hacen campeonatos nacionales e internacionales, y se han hecho algunos infantiles Cuba-México. La falta de tableros no es obstáculo: juegan en la mente.

Dale play nos ha permitido introducirnos en el universo del ciclismo, la pelota, el fútbol, el dominó, las carreras, el aeromodelismo, la equitación, el kikimbol, los ejercicios biosaludables… uno de sus valores es justamente, la gran diversidad de disciplinas deportivas que ignoramos, porque no se les da la misma promoción, y aquí sí son las monografías que urgen de cada una; así rompe todas las barreras y prejuicios porque como vemos, el deporte, igual que su antecedente el juego, también es salud, física y mental.

Constante apuesta por el deporte amateur, del pueblo y para el pueblo, su segunda temporada la cerró con otro aporte: su programa Memorias donde juegan (y muy bien que juegan) a recrearse a sí mismos como si fuera un making off, que en verdad trascienden (al menos, a los making off que más estrechamente conocemos) porque es el momento también para adentrarnos en los comentaristas deportivos (en su caso mediante Nelson de la Rosa, que se demuestra un verdadero animador cultural, en este caso del deporte), otra tradición de la cultura deportiva cubana con tanta salud y a menudo, tan injustamente olvidada; así como en la humanidad de todos aquellos que integran la cultura deportiva (básicamente sus presentadoras, “los rostros del programa”, Yeney Gutiérrez y Arelis Díaz) que no podría ser de otra forma para enriquecer la nuestra mediante la pequeña pantalla; válido, pues hacer televisión sobre deportes y juegos, es hacer arte sobre arte.

Al mismo tiempo, es una fuerte ayuda para que Telemayabeque cumpla su función provincial hasta las más recónditas comunidades de la provincia, en lo cual todo telecentro debiera empeñarse orgánicamente, como es el caso. Por fortuna, ya Tele-Rebelde planea mostrar a todo el país nueve capítulos (uno semanal) de esta segunda temporada, en el verano que tan cálido se acerca.