Duaba. La expedición del honor

Duaba. La expedición del honor

  • La serie narra, entre otros sucesos, el re-encuentro de los hermanos Antonio y José Maceo y Grajales con el resto del Ejército Libertador. Foto tomada del Portal de la TV Cubana
    La serie narra, entre otros sucesos, el re-encuentro de los hermanos Antonio y José Maceo y Grajales con el resto del Ejército Libertador. Foto tomada del Portal de la TV Cubana

La historia de Cuba hay que enseñarla como es.

 No  como quisiéramos que fuera,

ni siquiera como debiera ser.

Eusebio Leal Spengler.

Duaba. La expedición del honor es el título de la teleserie histórica que, con guión a cuatro manos del escritor e historiador Eduardo Vázquez y el coronel Hugo Crombet Bravo, dirección del actor y realizador Roly Peña y conducción del actor Jorge Ferdecaz, exhibe —en calidad de reposición— el Canal Cubavisión de la Televisión Nacional.

No me asiste la más mínima duda de que los amantes de la pequeña pantalla y de la historia patria disfrutaron al máximo de ese audiovisual, estructurado en 15 capítulos, y caracterizado —fundamentalmente— por su excelente factura estético-artística (incluida la actuación de actores sin formación académica; sin embargo, con la mayor profesionalidad en lo que a la utilización dramatúrgica del lenguaje gestual o extra verbal se refiere, supieron insuflarles vida en el set a los principales artífices de la guerra de 1895). Y el descubrimiento, por parte del telespectador, de un conjunto de valores éticos, patrióticos, humanos y espirituales en que, históricamente, se sustenta la nación cubana.

Dicha teleserie, que sale al aire con una frecuencia semanal, contó con la participación de ilustres historiadores cubanos y centroamericanos, quienes ofrecieron su autorizada versión acerca de los hechos acaecidos en el lapso que media entre la preparación de la expedición que se incorporaría a la lucha armada por la independencia de la mayor isla de las Antillas y el re-encuentro de los hermanos Antonio y José Maceo y Grajales con el resto del Ejército Libertador que operaba en las montañas orientales.

Algo que llama la atención y que no debe obviarse en esta crónica es que no solo fueron proyectados en pantalla materiales de archivo con los testimonios de mambises que desempeñaron una función decisiva en las acciones bélicas narradas en ese audiovisual, sino también el punto de vista de oficiales del ejército español, espías al servicio de la península ibérica y cubanos de mala entraña (voluntarios), que pusieron sus armas en función de los espurios intereses de la corona hispana.

En Duaba... se rescata una verdadera hazaña protagonizada por los hermanos Maceo y Grajales y demás oficiales del Ejército Mambí, y por otra parte, se explora un pedazo my valioso de nuestra historia, poco conocido —y mucho menos explotado— por historiadores nacionales y foráneos.

La fuente principal para la realización de la exhaustiva investigación llevada a cabo en torno a dicha proeza militar y política habría que buscarla, sin duda alguna, en la obra La expedición del honor (Premio Razón de Ser), del laureado militar Crombet Bravo, inteligentemente adaptada a la pantalla chica con la excelencia artístico-profesional que identifica a los creadores (dúo Vázquez-Peña) de esa gema del audiovisual cubano contemporáneo.

El hilo conductor o idea rectora alrededor de la cual gira esa aventura, alejada años luz del aburrido “teque” (como algunos estudiantes de los más disímiles niveles educacionales perciben las clases de Historia de Cuba), muestra a seres humanos con virtudes, defectos, debilidades, necesidades, inconsistencias, contradicciones entre sí, pero capaces de crecerse humana y espiritualmente, y en consecuencia, colocar la dignidad y el amor a la libertad por encima de imperfecciones caracterogénicas e intereses personales.

Los Maceo, Flor Crombet, José Martí, los jóvenes y los veteranos luchadores que intervinieron en las guerras independentistas de 1868 y 1895 nos estremecen con el coraje que los distingue y la pasión que los anima y empuja.

Los cubanos de buena sangre y buen corazón quieren estar con ellos, apoyarlos incondicionalmente, enfrentarse al enemigo que no es solo el ejército español, sino también el monstruo imperialista, a quien el Apóstol le palpara muy bien las entrañas, porque vivió en ellas. De ahí, que el fundador del periódico Patria, con esa capacidad de resiliencia (1) (rasgo esencial de su carismática personalidad), sentenciara que la expedición debía partir, a tiempo y en forma, por encima de sensibilidades lastimadas u opiniones contradictorias…, porque no hay nada más importante que la patria.

La llegada del lugarteniente general Antonio Maceo y Grajales, máximo jefe de los expedicionarios recién desembarcados en las costas orientales de nuestra geografía insular, la fuerza y el respeto que irradiaran su viril, pero elegante presencia, sin restarles un ápice de patriotismo y heroicidad a Flor, ni a los oficiales, clases y soldados que hicieron posible esa gloriosa epopeya.

Con el logro de la ruptura cronológica, uso eficaz de un narrador presente y en off, vínculo estrecho entre la técnica documental y la ficcional, actuaciones convincentes desde textos creíbles, Duaba... deviene suave caricia al intelecto y el espíritu de la teleaudiencia, que espera con fervor que una historia como esa se repita.

Nota:

(1) Elsa Gutiérrez Baró. La resiliencia de José Martí. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 2012; Jesús Dueñas Becerra. La resiliencia de José Martí. Disponible en: www.cubaliteraria.cu (Ámbito Literario).