El arte de mostrar la danza en TV

El arte de mostrar la danza en TV

  • Las piezas llevadas a escena por el Ballet Nacional de Cuba han sido transmitidas en este espacio de la Televisión Cubana.
    Las piezas llevadas a escena por el Ballet Nacional de Cuba han sido transmitidas en este espacio de la Televisión Cubana.

“La danza eterna” es uno de esos programas que engalanan la programación televisiva cubana. Entrevistas inteligentes y valiosas a personalidades de ese “giro”, documentación visual de los más importantes sucesos foráneos y nacionales en ese ámbito, muestra de la diversidad de expresiones de ese arte que, dicho sea de paso fue una de los primigenios modos de manifestarse los terrícolas en el planeta desde los días inaugurales de su presencia, constituyen algunos de los símbolos de su eficacia.

Sin embargo, su mayor atractivo es la pasión, conocimiento, facultades comunicativas de su conductor Amed Piñeiro, quien, sin dudas, es un amante incondicional de la danza y un laborioso buscador de cuanta información pueda enriquecer su propuesta para enseñarnos y hacernos disfrutar de las maravillas conseguidas en el arte de danzar, esa posibilidad de que el cuerpo humano reproduzca de manera particular los sonidos elaborados musicalmente.

Seguro el espacio televisivo tiene un público interesado que lo sigue, pero lamentablemente carece de la promoción que permitiría despertar interés en los que no frecuentan esos senderos artísticos. Promocionar no es notificar en cartelera que existe un importante sitio donde está posesionada la danza cada semana, es anunciar su relevancia cuando como ha ocurrido, se han mostrado verdaderas joyas del espectáculo danzario, cubanas y extranjeras, las mejores compañías tanto de ballet, como de danza contemporánea en sus muy ricas variantes.

En muchas ocasiones se han hecho visibles las obras protagonizadas por Alicia Alonso, y por citar un ejemplo, no se ha llamado la atención sobre el gran suceso que es poder ver bailar a esa indispensable de la danza mundial gracias a las grabaciones que felizmente existen. Es muy probable que no pocos de los no interesados en el mundo del ballet, aunque fuera por curiosidad sintonizarían el Canal Educativo el mièrcoles en la noche para encontrarse con el prodigio de ver bailar a Alicia.

Se sabe que el Canal Cubavisiòn es el más seguido por la teleaudiencia, por hábito, y el alcance de la señal. Pero no se pueden trasladar a él todos los  buenos programas que se trasmiten en otros canales, en ocasiones de mejores resultados. Entonces desde esa planta, la labor promocional, hecha con recursos atractivos, es fundamental. Cierto es que ese aspecto algo se ha avanzado pero parecería que la solución es repetir con tono altisonante y con términos acuñados lo que se podrá ver sin ofrecer elementos que estimulen a buscar una u otra propuesta.

Los grupos danzarios se han multiplicado en Cuba en los últimos años. Muchos de ellos llenan las salas cuando se presentan en los teatros. El Ballet Nacional es una institución de prestigio mundial al igual que el Festival Internacional que regenta. Todas esas circunstancias beneficiosas favorecen y nutren la conveniencia de poder disfrutar de un programa como “La danza eterna”, que además está bien concebido desde su diseño de presentación y los temas que aborda: unos que hacen memoria, otros que actualizan y todos propiciadores de placer estético disfrutable desde la casa.

Es un acierto que la programación televisiva ofrezca esa oportunidad verdaderamente artística y cultural, aunque haya quienes se fijen más en la cantidad de seguidores que en la calidad de lo que se ofrece. Sólo es necesario hacerlo “visible” promocionalmente, no para que figure en las listas de popularidad sino para reconocerlo como merece por su labor gratamente difusora del arte de danzar, esa capacidad de movimiento que comenzó celebrando las primitivas cosechas en tiempos distantes y ha conseguido seguir celebrando la capacidad extraordinaria del cuerpo humano como instrumento artístico a fuerza de trabajo y tesón.