El libro que no se vendió

El libro que no se vendió

  • El título Orfebres de un sueño (2017, editorial En vivo) de Mayra Cué Sierra. Foto tomada del Portal de la Televisión Cubana
    El título Orfebres de un sueño (2017, editorial En vivo) de Mayra Cué Sierra. Foto tomada del Portal de la Televisión Cubana

Concluida la Feria del Libro en La Habana, se ratifica, sin dudas, como uno de los eventos cubanos que más nos interrelaciona culturalmente con el resto de los países del mundo. Lejos de acomodarnos y sin pretender buscarle manchas al sol, hay hechos que nos deben alertar contra todos los ¿pequeños detalles? que pudieran sabotear su prestigio. Como he dicho tantas veces, no hay peor enemigo que el interno, y más si está empoderado.

Así, a las 10 am del sábado 10 de febrero a la entrada del edificio Ene (N entre 23 y 21 al Pabellón Cuba) acudimos varios interesados en el título Orfebres de un sueño (2017, editorial En vivo) de Mayra Cué Sierra (Guantánamo, 1949) radicada en La Habana desde 1972 y que en 1979 comenzó a trabajar en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) como analista de opinión pública, luego asesora, guionista e investigadora, para aportarnos este su segundo libro impreso y más de 3,000 artículos en Internet, indispensables entre nuestros clásicos para conocer la historia de la televisión cubana.

El libro en cuestión profundiza en las historias de vida de nueve de los fundadores de la televisión cubana: los directores Erich Kaupp; el compositor Mario Romeu; la premiada teatróloga y dramaturga Cuqui Ponce de León, directora de programas radiales, traductora y fundadora de los primeros espacios teatrales en vivo en la Tv con Eduardo Casado, Félix Pita Rodríguez y Antonio Vázquez Gallo, también dramaturgo, guionista y director de programas radiales y de televisión quien, como fundador del Teatro Universitario, es otro de los incluidos en este libro; actrices o locutoras como Raquel Revuelta (pedagoga, dramaturga, académica) y Fela Jar; el decano de los periodistas cubanos Juan Emilio Friguls Ferrer, entre los primeros egresados título de oro de la escuela Manuel Márquez Sterling y fundador de Unión Radio con Gaspar Pumarejo y del primer canal el 4 Unión Radio-TV; el actor, dramaturgo, director de dramatizados de los más diversos géneros y egresado de Teatro Universitario, Roberto Garriga Agramonte; y la creadora del Ballet del ICRT, la bailarina y coreógrafa Idalia Martínez Ferrer.

No hace falta siquiera agregar que a simple vista, era uno de los productos de En vivo con mejor presencia; basta con lo anterior para comprender el alto valor patrimonial que implica el texto en cuestión. Por eso sacrificamos tiempo, descanso necesario para atender nuestras familias y nosotros mismos y hasta para seguir produciendo, obras en proceso, energías, y estuvimos allí… la presentación por José Ramón Artigas, no admite otro apelativo menor que magistral. Por si el libro fuera poco, la sola conferencia de Artigas ya valía la pena todo el esfuerzo. Fue al menos una compensación… porque el libro no se vendió, para estupefacción y desencanto de todos los presentes, vergüenza ajena de la autora, etcétera. Se trató de explicar que RTV comercial todavía no había firmado la licencia para que comercializaran el libro… al pedir aunque sea las palabras de Artigas grabadas, interés de la sección que presido en la UNEAC, me dijeron que, por fortuna, el periodista las había grabado y me ofreció pasármelas a mi celular… que no tengo. Me pregunto si en algún momento seremos excluidos los “cubanos de a pie” que no tenemos como costearnos el celular. Aun espero que me lo pase por correo, que tampoco es tan común en nuestro pueblo.

Se quejaba Cué de los seis años que estuvo esperando por este libro, y luego de lo mal montadas que quedaron las fotos y los separadores, que implica un nuevo trabajo y alargar la promesa de tenerlo cuando salga, quién sabe hasta cuándo y luego, qué promoción tenga y podamos enterarnos y luego, alcanzar, tensiones implícitas además del irrespeto absoluto al sacrificio de quienes ese día llegamos allí.

Sin pretender ni poder investigar cuántas y cuáles manchas habrá en ese sol, sé de otros autores que ignoraban que sus obras estaban en la Feria; también me sucedió a mí con mi último libro (2016) que al igual que el del 2009, esperó no seis, sino diez años, sin contar las incongruencias infartantes durante estos y otros procesos editoriales: al primero (2002) me pidieron resumir en quince días a 80 cuartillas las enciclopedias que había logrado en otros doce años de espera; me habían pedido alguna propuesta visual para la portada y de pronto ya estaba impreso con un diseño a cuyo autor habían pagado… rechazarlo sería esperar más años (casi un chantaje) y agradecí que no me hubieran perdido la foto que yo les había brindado en tiempo y forma. Los ejemplares del libro del 2006, fuimos los autores los últimos en recibirlo (trabajo voluntario que hicimos para la identidad capitalina) y en mi caso, la dedicatoria y agradecimientos no eran míos, aunque ya era de agradecer el respeto absoluto y reconocimientos al texto. Son manchas amargas que no debe tener ese sol.