Historia del cine: crecido y tan lozano como hace 45 años (2)

Historia del cine: crecido y tan lozano como hace 45 años (2)

  • Cuando en su primera emisión del 2018, el 8 de enero Historia del Cine comenzó a festejar su 45 aniversario, ratificó sus objetivos del inicio. Foto tomada de Archivo
    Cuando en su primera emisión del 2018, el 8 de enero Historia del Cine comenzó a festejar su 45 aniversario, ratificó sus objetivos del inicio. Foto tomada de Archivo

Cuando en su primera emisión del 2018, el 8 de enero Historia del Cine comenzó a festejar su 45 aniversario, ratificó sus objetivos del inicio: valorar los filmes de algún interés no vistos o muy poco vistos en Cuba o al menos en nuestra televisión, y re-visitar aquellos que valgan la pena y no han tenido la debida atención; en efecto: a menudo una película “vieja” (no es lo mismo que envejecida) es desconocida por las nuevas generaciones y por muchos que en su momento, no la vieron; o la vieron, pero su lectura de hoy puede (¿debe?) ser superior a la de antaño. Y lo ha logrado este espacio: El acorazado Potemkin, La diligencia, Vértigo, Los 400 golpes, Viridiana…tantas obras maestras, labor que siguen, ahora con la ayuda digital y copias rejuvenecidas y remasterizadas. Es el decano de los programas cinematográficos en la Tv cubana, el más longevo en Cuba y tal vez en el mundo, y después del Noticiero, Palmas y cañas y Escriba y lea, el cuarto de nuestra televisión y el más consistente en renovar su formato y aplicar ideas que han intentado una relación más interactiva emisor-receptor; quizás la contribución más vital y sistematizada para la cultura cinematográfica de nuestro pueblo, crítica y valorativa y con el tiempo, más polémica.

Su conductor, Carlos Galiano, invita a precisar más sobre este y otros programas y datos históricos de la televisión cubana, en el libro Televisión, ¿ángel o demonio?, de Josefa Bracero; pero la historia se escribe día a día a un ritmo que es difícil seguir para publicar (ni siquiera toda la historia pasada, que siempre sorprende con novedades antiguas), y con letras de oro la está escribiendo Historia del cine durante este su 45 aniversario, desde que (por no citar más) con Guys and Dolls (Ellos y ellas, 1955) pudimos (como mínimo) valorar la quizás única incursión de Marlon Brando en el cine musical, saborear en nuestros hogares casi un fantasma de los clásicos (lo que menos se ve, es lo que más se oye y se busca, para compensar, con todas las expectativas consecuentes que devienen necesidades a satisfacer) Dr. Zhivago (1965), y El celuloide oculto (1995) que ciertamente se debió haber transmitido (mucho) antes, y no solo por su alto valor instructivo para quienes estudian cine o televisión, sino porque seguirla vetando desarma inconsecuente la urgencia contra la homofobia; critiqué en este mismo portal cuando hace pocos años Arte siete comenzó a mostrarla por partes breves, y sin ninguna explicación nunca puso siquiera la segunda parte, cuando es toda una lección de las manipulaciones en la historia del cine, y de las luchas continuas burlando estas y otras censuras. Son aportes singulares de este espacio, que ningún otro sustituye porque no es su diseño ni función ni tradición ni identidad ya patentada por “el respetable”, patrimonio en sí mismo a preservar y estimular. 

El ya fallecido director Radamé Pérez y la asesora Joaquina Martínez, están entre quienes marcaron hitos desde este programa, por ejemplo con el concurso por su décimo aniversario, con tanta participación de televidentes; el ciclo especial que convocó a todos los telecentros cubanos, cada con un programa con su propio conductor y la película que escogieran; el ciclo por el centenario de Ernest Hemingway, que filmó todos los comentarios en exteriores, precisamente en los lugares de La Habana relacionados con la presencia del escritor en Cuba. Ahora mismo vuelve a renovarse y organiza su programación en cuatro secciones principales que se pretende más inclusiva, dinámica, variada y polémica cinematográfica, cultural, social y políticamente: estrenos pendientes; el cine de los grandes maestros; clásicos restaurados, y temas y géneros, primicia absoluta a agradecer más todavía a Galiano para este texto, aun sin anunciarse a los televidentes. Se reconsideran críticamente títulos hasta hoy "engavetados" y hasta declaradamente proscritos, lo cual es promesa que como es notorio, ya están cumpliendo, y con absoluta excelencia.

Uno de los tantos valores de Historia del cine es que desecha exclusiones, ni esteticistas ni de ninguna otra índole: invita a valorar por nosotros mismos, a crecernos como personas y como pensantes, sobre la base de las inclusiones, salvar del olvido y re-proponer nuevas miradas a otras generaciones de títulos ignorados y hasta despreciados por “los académicos” (mejor dicho, por varios de ellos, o al menos los que más acceso han tenido a determinar qué sí y qué no, como dioses) y sin embargo, encierran aspectos dignos a evaluar en la historia del cine por las más disímiles razones: esta visión es su mayor reto y aporte a la cultura nacional sobre el arte que, concuerdo con Galiano, integra a todas las demás con la industria y el mercado, de una manera única; valores que requiere nuestro pueblo con todo su imaginario consecuente, que puede re-encaminarse es cierto, tras una sonrisa discutida casi al estilo legendario de La Gioconda en Cuba, sin ver que trasciende de los labios a la mirada, a su tono, gestualidad y expresividad comunicativas no por distintas menos cubanas (todo lo contrario: de la rica diversidad que es lo cubano, su autenticidad no cede al populismo facilista y son valores éticos a enaltecer, en el abismo que distancia lo serio de lo “almidonado”) y lo más importante: la transparencia de un pensamiento, organización y meticuloso rigor y claridad tan saludables a la televisión, y que han hecho de ese ser humano ante todo, como rostro del programa, uno de los más queridos y admirados de generaciones de cubanos, a menudo contra (y a pesar de) tantas y tan diferentes barreras.