José Manuel Valdés Rodríguez: pionero de la crítica cinematográfica insular

José Manuel Valdés Rodríguez: pionero de la crítica cinematográfica insular

  • José Manuel Valdés-Rodríguez Villada, un destacado cronista del séptimo arte. Foto: cortesía de Pedro N. Noa Romero
    José Manuel Valdés-Rodríguez Villada, un destacado cronista del séptimo arte. Foto: cortesía de Pedro N. Noa Romero

“El olvido es la miseria del espíritu”

Mercedes Santos Moray

 

A 47 años de la desaparición física del  profesor, periodista y crítico cinematográfico, José Manuel Valdés-Rodríguez Villada (1896-1971), he decidido evocar su memoria a través de esta crónica, cuyo objetivo es revisitar los medulares aportes realizados por esa figura emblemática de la crítica cinematográfica cubana, que —con honrosas excepciones, que las hay— muy pocos colegas hoy recuerdan o citan en sus crónicas sobre el séptimo arte.

En las primeras décadas de la época republicana, Valdés-Rodríguez estaba viviendo sus años de mayor activismo político-ideológico. Desde 1930, se había incorporado a la lucha contra la sangrienta dictadura del general Gerardo Machado Morales (1871-1939).

Junto a los poetas, escritores y periodistas, con marcada orientación izquierdista, Dr. Juan Marinello Vidaurreta (1898-1977) y don José Zacarías Tallet (1893-1989), integró, en 1931, la Liga Antiimperialista de Cuba.

Durante los últimos días de 1933, participó en la exhumación de las cenizas del carismático líder estudiantil Julio Antonio Mella (1903-1929); acto luctuoso que tuvo lugar en la capitalina sede de la Liga Antiimperialista.

Al año siguiente, fue designado Secretario de la organización e ingresó oficialmente al Partido Comunista de Cuba (PCC).

Su fecunda labor periodística comenzó a finales de los años 20 de la pasada centuria, al dar a la estampa los primeros artículos acerca de crítica literaria y cinematográfica, que publicara en las Revista de Avance, América Libre y Atuey.

En 1928, se encargó de la crónica social en el diario El Mundo, donde desempeñara la función de crítico literario y de cine. Al mismo tiempo, atendía en el suplemento dominical la columna “Vista Fija”, que dirigía Tallet, el talentoso “cazador de gazapos”.

Ese período se extiende hasta 1935; año en el que los artículos sobre teatro y el séptimo arte aparecen en las más prestigiosas revistas que circulaban en la Ciudad de las Columnas y en el interior del país. También colaboraba con el diario Ahora y la revista Masas, publicaciones periódicas con filiación abiertamente política.

Valdés-Rodríguez destacó los valores ideo-estético-artísticos, humanos y espirituales, así como los defectos técnico-interpretativos, de los filmes cubanos y extranjeros que reseñara para los medios de comunicación con los que colaborara de manera sistemática.

Por otra parte, las bien documentadas críticas que les formulara a esos audiovisuales generaron la atención y el interés de los estudiantes y profesores universitarios hacia las maravillas de la pantalla grande, que —según un ilustre cineasta— “es el único que [les] permite soñar”, no solo a los pequeños príncipes, sino también a los jóvenes, adultos y personas de la tercera edad. 

En representación del PCC, Valdés-Rodríguez, asistió como corresponsal de la revista Bohemia y el periódico Ahora al Primer Congreso de Escritores Soviéticos, primera reunión de la recién fundada Unión de Escritores de la gran nación euro-asiática; organización creada desde 1932 por una disposición del Comité Central (CC) del Partico Comunista de la Unión Soviética (PCUS).

En dicho evento, participaron —en calidad de delegados— el genial cineasta Sergei Mijailovich Eisenstein (1898-1948), autor del filme El acorazado Potemkin (1925), y el maestro Valdés- Rodríguez, cuyo objetivo fundamental era cubrir las más importantes incidencias acaecidas en las sesiones de trabajo desarrolladas en ese contexto político-cultural, para publicarlas en Bohemia y Ahora..

La admiración del afamado crítico y periodista cubano por la filmografía del realizador soviético se remonta a 1927, cuando se estrenó en la mayor isla de las Antillas esa joya de la cinematografía universal. El acontecimiento fue relatado por Valdés-Rodríguez, algún tiempo después, en el rotativo El Mundo.

“Asistimos a la primera presentación de Potemkin. O mejor, a lo que de ella dejó ver la policía que a palo limpio acabó la proyección poco después de empezada. Fue allá por 1926 ó [19]27 en el teatro Nacional […] Después hemos visto muchas veces Potemkin, estudio indispensable y gustoso de una creación básica de la historia del cine. Y siempre, como en 1927, la emoción nos ha calado hasta lo profundo de la sensibilidad” 1.

El primer elemento que se debe tener en cuenta con respecto al posterior encuentro de Valdés-Rodríguez con Eisenstein fue su colaboración con Experimental Cinema (1931-1934), revista editada en los Estados Unidos de Norteamérica, dedicada a la crítica y la teoría por parte de especialistas de izquierda y del cine de vanguardia.

Por lo tanto, esa revista estadounidense pudo ser, quizás, un punto inicial para el conocimiento mutuo de esas dos personalidades de las culturas cubana y soviética. Valdés-Rodríguez publicó un artículo sobre la función desempeñada por Hollywood como agente audiovisual del imperialismo 2, y su nombre apareció como corresponsal para Latinoamérica; cargo que compartió con el intelectual mexicano Agustín Aragón Leyva.

Esa no sería la única ocasión en que el nombre del profesional cubano de la prensa y la crítica cinematográfica se vinculara a los avatares existenciales de Sergei Mijailovich Eisenstein

Un ejemplo fehaciente de la relación profesional y afectiva que establecieron el crítico insular y el cineasta soviético se halla en una dedicatoria que este le hiciera a aquel, y que el crítico Pedro R. Noa Romero 3 encontrara en una exhaustiva búsqueda bibliográfica realizada en la revista Close Up. 4 “Para el amigo Valdés-Rodríguez. Sinceramente, Sergei M. Eisenstein” (‘El atormentado de México’). Moscú, 2 de agosto de 1934”.

 

Notas

1.José Manuel Valdés Rodríguez. Potemkin, hoy como ayer obra genial.  El Mundo. 13 de febrero de 1960: p. 6 (Tablas y Pantalla).
2.-----.  Hollywood: Sales agent of American Imperialism. Experimental Cinema. 4 de febrero de 1933: pp. 18-20.
3.Pedro Noa Romero. Un encuentro con el Atormentado de México (Parte I). Localizable en www.ipscuba.net/espacios/altercine
4.Sergei Mijailovich Eisenstein. Una tragedia americana. Close Up. [Junio de 1933]: p. 124. Citado por Marie Seton. Sergei M. Eisenstein. A biography. New York, Grove Press, Inc., 1960: p. 257 (nota al pie).