La neurona intranquila

La neurona intranquila

  • En dicho espacio, participan los aspirantes a ganar la ronda de preguntas, estructuradas en disímiles secciones, que el narrador y locutor Marlon Marlon les formula en ese contexto audiovisual. Foto tomada de Internet
    En dicho espacio, participan los aspirantes a ganar la ronda de preguntas, estructuradas en disímiles secciones, que el narrador y locutor Marlon Marlon les formula en ese contexto audiovisual. Foto tomada de Internet

La neurona intranquila, fundado y dirigido por el realizador Gustavo Fernández Larrea, con guión del escritor Luis Alexis Pérez Mora (Nwito), y magistralmente conducido por el carismático actor humorístico Baudilio Espinosa, es el espacio semanal que exhibe el Canal CubaVisión de la Televisión Nacional.

Es un programa de carácter eminentemente instructivo-educativo, y está diseñado de forma tal, que el televidente se pueda cultivar divirtiéndose y se divierta cultivándose, y  no es —precisamente— un juego de palabras ni un trabalenguas. Deviene una realidad que el neurófilo que lo sintoniza cada viernes, a las 8:30 pm, puede apreciar per se.

En dicho espacio, participan los aspirantes a ganar la ronda de preguntas, estructuradas en disímiles secciones, que el narrador y locutor Marlon Marlon les formula en ese contexto audiovisual.

Los vencedores toman parte en la selección trimestral, y por último, en la anual.

Para contestar las disímiles interrogantes en que se sustenta cada una de las secciones, los competidores no solo necesitan poseer una sólida cultura general  (artístico-literaria, histórica y científico-técnica), sino también inteligencia global y emocional, así como habilidad e ingenio, para desentrañar —de manera satisfactoria— las situaciones problemáticas que se les plantean durante el desarrollo del programa.

Por supuesto, esos indicadores no se cumplen, al pie de la letra, en todos y cada uno de los casos, ya que hay contrincantes con una gran agilidad mental y otros con menos…, pero estos últimos hacen loables esfuerzos para quedar lo mejor posible ante la teleaudiencia.

La  neurona intranquila, además de las secciones habituales —que no son permanentes; por el contrario, cambian cada cierto tiempo— incluye pinceladas humorísticas, donde un cuarteto de actores que incursionan —con mayor o menor éxito— en ese dificilísimo género de las artes escénicas, les ofrecen a los contendientes un mínimo de información para que puedan identificar el tema que se les propone a través de un sketch cómico.

Por otra parte, es una verdadera lástima que el director Fernández Larrea y el escritor Pérez Mora hayan eliminado la sección caracterizada por invitar a una personalidad de los medios de comunicación, un profesional, un artista escénico o de la plástica o un intelectual para que interactuara con Baudilio y los competidores.

El visitante, después de ser bombardeado por las más variadas preguntas, formuladas con cierta jocosidad, pero con absoluto respeto, por parte de Espinosa, pieza clave en la conducción del programa, les presentaba a los concursantes algunas incógnitas, basadas en temas relacionados con su profesión; incógnitas que debían despejar para poder obtener la puntuación correspondiente.

Como diría el doctor Manuel Calviño Valdés-Fauly, “vale la pena” re-considerar la decisión adoptada por los realizadores de La neurona intranquila y tratar de rescatar dicha sección Por lo tanto, este cronista los incita a poner a funcionar su sistema neuronal.

Ahora bien, no solo los competidores tienen el derecho exclusivo de intervenir activamente en tan popular espacio televisivo, sino también los fieles seguidores de ese audiovisual, a quienes se les proyectan en pantalla viñetas humorísticas, cuyo significado deben descifrar para obtener los premios otorgados a los ganadores.

A este cronista no le asiste la más mínima duda de que La neurona intranquila tiene una gran aceptación y reconocimiento por parte del público insular, no solo por la calidad intrínseca que indudablemente posee, sino también porque le permite descubrir —en todas y cada una de sus ediciones— los valores estético-artísticos, intelectuales y espirituales en que descansa un espacio estelar de la televisión cubana.