Signos: sus tantos y tales significados

Signos: sus tantos y tales significados

  • Signos comenzó a transmitirse las tardes dominicales de Telerebelde, actualmente las tardes de lunes en el Canal Educativo 2. Imagen tomada de Cubaperiodistas
    Signos comenzó a transmitirse las tardes dominicales de Telerebelde, actualmente las tardes de lunes en el Canal Educativo 2. Imagen tomada de Cubaperiodistas

No pocos estudios han reflejado casi históricamente, que las artes visuales ocupan los últimos lugares en la preferencia de nuestra población; cabría debatir si tal dato habla mal de la cultura de nuestro pueblo en artes plásticas, o bien de las restantes artes, o ambas opciones a la vez; a considerar además que la naturaleza sobre todo de las artes mediáticas (no en balde ocupan los primeros lugares, incluida la música cuya promoción es eminentemente por los medios) las privilegia por definición para su masividad, lo que exigiría cualificar estas cifras: no es tampoco una situación privativa de Cuba. Más allá, habría que buscar las causas y validar soluciones, y sin la menor duda, a pesar de sus innegables hitos de los que podemos sentir tradicionalmente todo orgullo, la promoción determina para mejorar la cultura popular sobre artes plásticas, como sobre toda cultura y tema. Como titulé en un artículo en este mismo portal de la Uneac en marzo de 2016, hay ejemplos que demuestran que se puede lograr un arte de la promoción, y esta puede enseñar a comprender arte.

Entre tales ejemplos destaca Signos, que se acerca a cumplir sus 18 años en la pequeña pantalla hogareña (de hecho ya los está cumpliendo si contamos que a fines de 1999 ya se gestaba para comenzar a grabar a fines de marzo y debutó al aire el 9 de julio sobre Rita Longa, programa básicamente sobre artistas vivos, aunque ella había recién fallecido), si bien los cambios de canal y horario (comenzó las tardes dominicales en Telerebelde, actualmente las tardes de lunes en el Canal Educativo 2) dificultan la fidelidad de cualquier público. La falta de promoción era precisamente, una de las preocupaciones del previo Congreso de la UNEAC, y ahora se unían el Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP, a la sazón presidido por el Dr. Rafael Acosta de Arriba y que representado por Virginia Alberdi y Luis Piedra, propondría los artistas a promover y apoyó la logística hasta el 2003) y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) que delegó en Teresita Gómez Acosta, documentalista graduada de Periodismo que lo diseñó como revista televisiva monográfica con un corte cercano al documental y que comenzó por nutrirse con los breves antecedentes de Raysa White (Mirarte), Roberto Chile, y documentales de la ECITVFAR donde se formó, y de Alejandro Gil, Niurka Pérez y Belkis Vega.

Nació con la música de Frank Fernández, locución de Marlon Marlon y Katia Valiño, producción de Jorge Luis Aneiro asistido por Tony Daumy, asesoría de Lesbia Echeverría, como asistentes de dirección Marlon Brito, Sarah Vega y Magda Martínez, la infografía inicial del ingeniero y director de posproducción Roberto Portuondo, y guiones (que exigían investigación y curaduría) de Solange Soria, Guiomar Venegas y quien escribe el presente artículo ya entonces en vísperas de doctorarme en artes, y que de inmediato atraje a un reconocido experto como Israel Castellanos León, quienes ya aportaban las breves secciones que completarían cada programa de 12 minutos: “Tras el velo del tiempo” (historia), “Bocetos” (inicios), “Galerías” (exposiciones), y técnicas: “Transparencias”, “Trazos” y “El lenguaje de…”, a  seleccionar dos o tres o excepcionalmente más según cada monografía, en cuya función debían estar.

No ha habido género por muy específico que parezca, ni tendencia ni estilo de las artes visuales, ni eventos, conmemoraciones e instituciones vinculadas, ni comunidad cubana por recóndita que sea si allí hay un artista u obra de interés, en los que Signos no haya iniciado al público, y “Tal te han visto mis ojos” sobre Martí en nuestras artes visuales, tuvo el Premio del Concurso Nacional sobre Martí en nuestra televisión (2002).

No obstante sus aportes sustanciales, muy pocos han escrito y promovido este programa: yo mismo en el diario Juventud Rebelde (2001) apoyado por mi amigo Castellanos, quien le dedicó una excelente monografía en la revista Revolución y cultura de abril-junio 2017 (fuente a estas líneas), luego que el espacio festejara sus “quince” con cuatro emisiones especiales entre diciembre del 2015 y enero del 2016.

Ha presentado a todo el pueblo de Cuba (sin excluir los menos versados) y al resto del orbe genuinas historias de vida de casi un millar de artistas (algunos que actualizó, de ahí el proyecto Volver a ver desde 2014) desde su mundo interior en toda su diversa complejidad individual, familiar, comunitaria, social, según todos y cada uno de ellos, donde y como viven y piensan tan distintos entre sí en todos los aspectos, muchos sin conocerse unidos solo en las artes visuales; miles de obras, y fue una Universidad para mí, no solo de trabajar y vivir la televisión para otros aportes profesionales luego, sino también para fundamentar actualmente la urgencia de una antropología del arte (para todas las artes casuísticamente) desde Cuba, al tiempo que el programa ha creado una colección de audiovisuales que no puede faltar a ninguna entidad ni experto que pretenda conocer a fondo y promover las artes cubanas, para las que tanto significa Signos, así como para la cultura de nuestro pueblo, ampliando sus horizontes al infinito cuyo futuro, siempre expande el arte.