Triángulo de la confianza: espacio emblemático del Canal Habana

Triángulo de la confianza: espacio emblemático del Canal Habana

  • Programa Triángulo de la confianza
    Programa Triángulo de la confianza

Triángulo de la confianza, con guión de Carlos Gámez, dirección de Sebastián Miló, y magistral conducción del locutor y periodista Rolando Almirante, es —sin dudas— uno de los espacios paradigmáticos que transmite los martes, en horario estelar, el Canal Habana.

Apoyado en una concepción estético-artística sui generis, un bien estructurado guión y una excelente conducción, Triángulo… es —hoy por hoy— uno de los más instructivos espacios incluidos en la parrilla de programación del Canal Habana, ya que mediante el diálogo ameno y civilizado, pero no polémico, que se establece entre profesionales de las más disímiles ramas del saber humano, intelectuales, artistas, atletas, escritores, estudiantes universitarios, dirigentes y amas de casa, son satisfechas —en solo media hora— necesidades cognoscitivas y espirituales de la teleaudiencia capitalina que sintoniza ese programa, previo a la telenovela de turno.

Con la mayor profesionalidad y respeto absoluto al criterio del otro o no yo, en ese contexto audiovisual se tratan diferentes temas de palpitante actualidad, donde confluyen personas que, aunque despliegan sus actividades ocupacionales en las más diversas esferas, sustentan puntos de vista muy bien documentados acerca del asunto que se desarrolla en cada emisión de Triángulo…

Por otra parte, habría que destacar las inteligentes preguntas que el colega Rolando Almirante -quien posee un conocimiento amplio de los indicadores metodológicos esenciales en que se estructura la entrevista periodística-, les formula a los invitados para crear un clima emocional acogedor, logrando que la confrontación de hechos objetivo-subjetivos sobre determinado eje temático fluya de una forma agradable para el telerreceptor.

Las interrogantes devienen un acicate para enriquecer el intelecto y el espíritu, no sólo de las personas que participan activamente en el programa, sino también para quienes lo disfrutamos y aprendemos sobre relaciones interpersonales y sociales, relaciones padres-hijos, valores éticos, estéticos, patrióticos, humanos y espirituales que los niños, adolescentes y jóvenes descubren en la célula fundamental de la sociedad y en la escuela (en cualesquiera de los niveles educacionales), las tribus humanas, entre otras cuestiones de absoluta vigencia que dicho espacio televisivo coloca sobre el tapete.

Por último, sólo me resta felicitar a los integrantes del equipo de realización de Triángulo… y exhortarlos a que continúen creando programas de inobjetable calidad estético-artística, cumpliendo uno de los principios rectores que sostienen a la televisión cubana: «educar entreteniendo y entretener educando».