Un caracol que no cupo tras las rejas

Un caracol que no cupo tras las rejas

  • Cartel de material audiovisual
    Cartel de material audiovisual

Cuando ha sido convocado la XXXIX edición del Concurso Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), sirvan de estímulo quienes en este certamen ya han sido reconocidos, como es el caso de Ana Margarita Moreno, quien desde 2004 ha tenido cinco Caracoles y uno de ellos Gran Premio (2013) en no ficción con una campaña de spots, contra todo mito que reduce la no ficción a los documentales, o los valoran más por una supuesta investigación que también exigen los spots y toda obra. Su Consecuencias (26 minutos) en el 2016 obtuvo el Premio de Dirección documental y tres Premios colaterales, y fue además la invitación a mover nuestros caracoles mensuales el último 21 de febrero en nuestra sala Villena, dado que entre sus valores, se destaca que nos expone a todos, zonas de la realidad, más peligrosas por silenciadas.

Filmada en prisiones de ambos sexos, declara abordar la violencia de género, que ni con mucho se limita al género. Se explicitan los efectos devastadores del sexismo y la prueba de fuego que es la convivencia para toda pareja, que queda más vulnerable al deterioro e involución; sus daños físicos y sicológicos afectando actitudes y caracteres, exacerbando el miedo para imponerse arbitrariamente en lucha de poder que sustituye al amor (si lo hubo alguna vez) y lo enferma. Se evidencian el tan socorrido axioma que impide interferir en “asuntos internos”, y que tanto conviene a los abusadores, al punto de vivir fingiendo en mentiras, temiendo hasta la ayuda que urgen y sin embargo, rechazan y hasta agreden si se la ofrecen expertos y allegados, con quienes por terror ni se desahogan y prefieren “aguantar”; así como la seudo-comunicación de hablar sin la sabiduría de oír ni con actitud de comprender al otro; y los egos mórbidos con que degeneramos a nuestros hijos.

Se confunde lo común con lo normal, que no por norma establecida es natural, como el sadismo y la cínica sonrisasicopática de los violentos peor que el golpe. Se tatúan para expresar un amor que alejan a golpes y gritos, o se alcoholizanpara demostrar que son “machos” (¿duda implícita?), a lo que deprecian su objetivo de vivir y se copia de los padres acríticamente, lo que implica patológicos complejos homofóbicos y desde niños se extiende en la violencia contra otros niños de ambos sexos, contra animales y plantas, el irrespeto… sufrimiento para toda la familia y seres queridos, muchos de los cuales se rebelan y la violencia pare violencia en cuyo paroxismo se bloquean a desastres irreversibles, agresiones al menos morales a la comunidad, a la que contaminan y estresan, aunque una polémica ética de algunos creen evitar el escándalogolpeando dentro del cuarto, en el silencio de la intimidad.

Son los resultados de la cobardía por no denunciar a tiempo esos abusos, incluso por no dejarse ayudar. Invadidos por lo peor del populismo y de zonas de la “sabiduría” popular y filosofías equívocas,al menos se avanza desde ellos mismos al reflexionar que la madurez del hombre es saber controlar su ira… sería extensivo a las mujeres violentas en las tantas formas de violencia, si no fuera porque más allá, podría apostarse porque la madurez sería mejorhablar bajito en las relaciones afectivas (¿por qué no en todas?) y aprovechar las bondades del silencio cuando basta la elocuencia de una mirada tierna.

Es una pena haber malgastado así sus vidas, haber dañado tanto a otros y a sí mismos, hasta el crimen, y hoy se reclaman estudios y entidades que ayuden en la convivencia, en la pareja, a la mujer trabajadora, que los hay, tal vez insuficientes o sin la efectividad y vigor necesarios frente a tales sociopatías de las que nunca supimos substraernos y las imponíamos a nuestros hijos, en vez de una cultura anti-maltrato, respetando a toda persona sin importar ni sexo ni edad ni color ni opciones sexuales ni credo ni las llamadas discapacidades ni posición económica ni nada… respetando las comunidades en que estamos, las otras especies y el mundo en que vivimos, compartiendo la felicidad para que se multiplique; eso sí sería prueba de ser humano, más que “macho”.

No obstante tanto horror, es un hermoso audiovisual pertinentemente engalanado por las imágenes plásticas con que transita entre escenas a manera de edición, tan adecuadas a las historias que se narran a manera de juicios, acusaciones, con los colores tenebrosos del tema que versa,o aquella muñeca destrozada en el piso con un ojo casi perdido, que se irán sustituyendo por las imágenes congeladas, como quedamos ante el espanto… definitivamente y aunque parezca paradoja, coincido con la Moreno cuando lo considera “un material sobre el amor y la amistad”, porque son estos los que alejan para siempre las rejasa una historia antigua que no vuelva nunca más, y todo lo que ellas pretenden encerrar, y contra las que nos previene.