Una calle mil caminos

Una calle mil caminos

  • Programa, concebido desde una óptica estético-artística por excelencia, y dirigido con gran profesionalidad por la realizadora Magda González Grau Portal de la Televisión Cubana
    Programa, concebido desde una óptica estético-artística por excelencia, y dirigido con gran profesionalidad por la realizadora Magda González Grau Portal de la Televisión Cubana

Quien vende el cuerpo, vende el alma

Proverbio oriental

 

Una calle mil caminos es el título de la serie que la Televisión Cubana incluye en la programación estival, y que Cuba Visión Internacional retransmite los sábados, en horario estelar, para beneplácito de la audiencia nacional y foránea que prefiere los espacios que reflejan problemas candentes de nuestra sociedad.

Dicho programa, concebido desde una óptica estético-artística por excelencia, y dirigido con gran profesionalidad por la realizadora Magda González Grau, ha llevado a la pantalla chica temas que les interesan a los integrantes de la célula fundamental de la sociedad: la prostitución femenina y masculina, la actitud reprobable de la progenitora al denegarle al hijo adolescente poder establecer una adecuada relación filial con el padre biogénico, lo cual les sirvió de pretexto a los guionistas y a la directora para plantear el todavía vigente problema de la marginación a la mujer, sobre todo en el campo poético-literario, donde aún prevalece el patriarcado y el machismo, sobre todo a la hora de otorgar lauros en concursos poético-literarios, no obstante todo lo que, en ese polémico campo, se ha avanzado a lo largo y ancho del archipiélago cubano.

Esos controversiales temas han sido muy bien pensados y escritos por los guionistas, así como dirigidos y tratados con indiscutible talento y absoluto respeto, sobre todo el relacionado con la prostitución femenina y masculina,   mientras los artistas escénicos que han intervenido en esas teleseries han hecho un uso inteligente de los recursos técnico-interpretativos adquiridos en la academia y perfeccionados en las tablas o en el set de filmación; recursos empleados con muy buen gusto estético-artístico, para que el televidente pueda descubrir, en el comportamiento de los personajes que desarrollan la acción dramática, los valores que deben interiorizar e incorporar a su estilo de afrontamiento, y que lo ayudarán a crecer humana y espiritualmente, así como a rechazar o eliminar aquellos contravalores que identifican a un sector nada despreciable de la realidad cubana actual, que viola las normas ético-morales (no moralizantes), cuya función básica indispensable es regular el comportamiento psicosocial de las personas que viven en una sociedad civilizada, como la nuestra..

Antes de concluir, quisiera sugerirles a los realizadores de ese programa, que educa entreteniendo y entretiene educando, que deben evocar la estructura que el doctor Armando Martínez, profesor titular de Psicología del Niño en la Universidad Central de Las Villas y fundador de la Escuela (hoy Facultad) de Psicología de la Universidad de La Habana, le daba al espacio Nuestros hijos, que transmitía, en horario estelar, el antiguo Canal 6 de la Televisión Cubana, en los años setenta de la pasada centuria.

Primero se dramatizaba el tema que se desarrollaría en ese contexto audiovisual, después el doctor Armando Martínez realizaba el análisis psicosocial correspondiente, y por último, formulaba las recomendaciones de rigor, muy bien acogidas por la teleaudiencia que permaneció fiel a dicho espacio hasta que desapareció de la pequeña pantalla insular.

Me parece que no es necesario seguir emborrando cuartillas para recomendarles a los colegas de la sección de Dramatizados del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), que Una calle mil caminos debe ocupar un sitial de honor en la parrilla de programación de cualesquiera de los canales nacionales de la televisión local, independientemente de que continúe su retransmisión sabatina por Cuba Visión Internacional.