Esteban o la lucha por los sueños (en el cine y en la vida)

Esteban o la lucha por los sueños (en el cine y en la vida)

  • El largometraje, realizado por Jonal Cosculluela, cuenta la historia de un niño que se enamora de la música.
    El largometraje, realizado por Jonal Cosculluela, cuenta la historia de un niño que se enamora de la música.

“Esteban”, realizado por Jonal Cosculluela (director de vasta experiencia en la  Televisión Cubana), cuenta la historia de un niño que se enamora de la música y lucha por alcanzar sus sueños, por llegar a ser lo que le permite sentirse feliz.

Desde su génesis el filme fue apoyado por el Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura, Asociación Hermanos Saiz y RTV Comercial  ya que además de sus valores estéticos, el argumento propone una historia que se aleja de los lugares comunes del cine cubano contemporáneo, dígase el sexo, la emigración o la marcada insistencia sobre las carencias de nuestra sociedad.

“Esteban”—que no es una alegoría al gran músico cubano Esteban Salas —aunque sí trata de música, no es un musical; habla de la  niñez pero no es una cinta infantil; eso sí, es una película para la familia. Y habla sobre los sueños, esos que persisten en nosotros y luchan por no ser destruidos o arrebatados.

Sobre la película —que tiene la bendición de la música de Chucho Valdés—, y la persistencia para realizar un sueño, conversó Cubasí con su director.

“Esteban es un niño de 9 años… El filme trata de los sueños y de todo lo que una persona hace por no dejarse vencer, de cómo intentamos cambiar lo que nos rodea con tal de alcanzar nuestras metas”.

¿Cómo un niño de 9 años sabe cuál es su sueño y cómo puede vencer los obstáculos que se le interponen?

Creo que la edad no determina, uno puede descubrir sus sueños en cualquier etapa de la vida, lo importante es no abandonarlos. Este niño descubre por casualidad que tiene talento para la música. Él se propone estudiar música y tiene en contra a su familia que no entiende ese sueño. Esteban es hijo de padres separados y su madre, con quien vive, no lo apoya.

¿Desde que concebiste la película sabías que Chucho haría la música? ¿Cómo lo convenciste?

No lo convencí yo, sino la productora del filme, Maritza Ceballo. Nosotros coincidimos con Chucho en un Festival del Habano. En ese tiempo ya andábamos preparando la película, que requirió cambios sustanciales pues se había concebido para un teleplay.

Cuando vimos a Chucho pensé lo bueno que sería si él compusiera la música de “Esteban”. Maritza se acercó, conversó con él y aceptó leer la historia. A los pocos días le llevamos un guión a su casa, antes de que saliera de viaje y cuando regresó nos llamó para decir que sí, que le gustaba y se había identificado con la historia.

Entonces fue casi una casualidad, a pesar de que sabías que la película llevaba una importante carga musical.

Sabíamos que el filme llevaría bastante piano. Es una película de música, pero no es musical. “Esteban” no está llena de música ni presume de grandes orquestaciones. Al contrario, queríamos que la música fuera sobria que resaltara solo en los momentos más importantes de la historia.

Reinaldo Guanche (Esteban) y Manuel Porto (Hugo, el profesor de música) tuvieron que estudiar duro, por meses, con las profesoras Miriam Valdés  y Araceli Padrón. Aunque el Maestro compuso uno de los temas pensando  que sería interpretado por un niño, la música es de gran complejidad. Hablamos de Chucho Valdés (risas).

¿Y cómo Esteban pasó de ser un teleplay, al cine?

El guión fue concebido para televisión por Amílcar Salatti. Él me lo dio para un teleplay y por “accidente” se me fue con el proyecto de una serie que yo entregué en la Casa Productora de Telenovelas. Vilma Montesinos, a quien llamamos la madrina de la película, lo encontró en el sobre con los capítulos de una serie, y al leer “Esteban” vio su potencial para una película.  

Entonces nos adentramos en hacer los cambios necesarios y empezar a buscar financiamiento.

Además de Vilma “Esteban” tiene otros padrinos: Rafael Bernal,  ministro de Cultura entonces, Orlando Vistel, Omar Olazabal, Luis Morlote y Joel Ortega.  Ellos lo impulsaron porque se enamoraron del proyecto desde el primer momento y mi productora, que es la que siempre aterriza los sueños que se me ocurren,  trabajó muy fuerte para lograr la película.

¿Qué te cautivó del niño que hace el protagónico?

Después de que vimos muchos niños, me gustó Reynaldo Guanche por su forma, su carácter, su proyección. Tiene un físico impresionante. Con 9 años es un niño con tremenda madurez. Es como un viejito. Durante el rodaje bromeábamos con eso.

Él no tuvo vacaciones, pues la película se preparó y comenzó a filmar en ese periodo e incluso se extendió un poco hasta el inicio del curso escolar y Reinaldito no se atrasó en la escuela y sacó las mejores notas de su aula. Él iba a sus clases de piano, trabajaba con nosotros incluso de madrugada y luego copiaba las clases.

Como yo tenía que centrarme en el trabajo con el niño buscamos que los demás actores fueran profesionales. Además de Porto, trabaja Yuliet Cruz (la madre), Mónica Alonso, Ismael Isaac, Yadier Fernández, Roly Peña… Tenemos las actuaciones especiales de Corina Mestre y Raúl Pomares. Fue maravilloso rodar con Raúl, creo que esta fue su última película.

Mencionaste que desde que Esteban se convirtió en una película,  empezaron a buscar financiamiento, pero no es una película independiente…

Es una película financiada por instituciones culturales cubanas, pero la fórmula de producción que usamos fue independiente en el sentido de que los fondos no se depositaron por encargo, sino que los buscamos tocando puertas y sensibilizando a todos con el proyecto.

Los fondos se depositaron en RTV que también coprodujo junto al ICM, pues no había y no hay todavía forma que te entreguen un financiamiento directamente aun cuando el proyecto interese, tal como fue el caso de Esteban.

 Los mecanismos de producción con RTV nos permitieron buscar la contratación en el sector privado y así se optimizó mucho el presupuesto.  Otro aspecto importante fue que el guión no estuvo condicionado por ninguna de las instituciones que intervinieron. Tuve libertad total para contar la historia que quería.

La película también tiene entre sus coproductores a la empresa española Mediapro que tuvo un papel importante en la conclusión de la película y actualmente es distribuidor del filme.

Me considero muy afortunado por haber recorrido este camino para ver mi primera película finalizada y espero que el público cubano pueda disfrutarla pronto.  

Aunque el guión original no era tuyo, ¿esta historia de luchar por los sueños y empeñarse en lograr proyectos tiene relación con tu vida?

Yo digo que esta película es autobiográfica. Mi vida siempre se ha movido así. Yo soy muy soñador. Mis amigos me dicen que estoy medio loco porque me empeño en hacer lo que se me mete en la cabeza sin pensarlo mucho y además logro arrastrar a unos cuantos en mis locuras. Jamás he abandonado un sueño. No creo en las barreras.

Para mí las personas son sueños. A quienes ves que le brillan los ojos y son felices, esos están viviendo sus sueños porque lo han conseguido. Los que están amargados tienen sueños rotos y esa misma negatividad es lo que reflejan.

Esta película es eso, no abandonar los sueños y luchar por ellos hasta el final.

¿Eso es lo que te gustaría que recibiera el público?

Sí, y también me gustaría que los padres reciban el mensaje de que nunca sean obstáculos para sus hijos, sino esperanza.

Tomado de Cubasí