La bayamesa de Céspedes, Castillo y Fornaris

Aniversario 165

La bayamesa de Céspedes, Castillo y Fornaris

  • Esta emblemática canción, es el símbolo amoroso y patriótico, que marcó el romanticismo en la nacionalidad cubana.
    Esta emblemática canción, es el símbolo amoroso y patriótico, que marcó el romanticismo en la nacionalidad cubana.

En la ciudad de Bayamo se celebró por todo lo alto el aniversario 165 de la creación de la canción La bayamesa, creada en 1851 por Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Castillo, y José Fornaris.

La bayamesa fue estrenada el 27 de marzo de 1851, por el cantante Carlos Pérez en la ventana de Luz Vázquez por los compositores Carlos Manuel de Céspedes (luego Padre de la patria),  Francisco Castillo Moreno y José Fornaris.

Resultó un himno patriótico por el hecho de exaltar la ternura de la mujer de la mujer oriunda de una localidad como Bayamo y de ser sus autores destacados revolucionarios que consideraron la canción con una música llena de delicias y un tema tan sentido y querido.

Esta emblemática canción, es el símbolo amoroso y patriótico, que marcó el romanticismo en la nacionalidad cubana, en la formación de la identidad cultural.

Cristóbal Díaz Ayala le concede una enorme importancia a esta composición: “Hombres de letras, aficionados a la música y sobre todo patriotas, unieron sus talentos para componer esta canción que estrenaron en 1840 (1851 para otro autores) en la ciudad de Bayamo. Llegaría a ser la canción romántica más importante, emblemática y representativa de la música cubana en ese siglo, pero después del inicio de la Guerra de los Diez Años en Cuba, con esta y otras letras más revolucionarias, se convertiría además, en una emblemática canción política”.

Para conocer la historia de tan famosa canción consulté al musicógrafo Lino Betancourt; quien me recuerda que hay un libro titulado Bayamo, donde se cuenta la historia de la canción La bayamesa. El libro tiene una segunda edición y se agotó rápidamente, pero lo podemos encontrar en la Biblioteca Nacional José Martí.

La historia es la siguiente: Francisco Castillo reclamó los servicios de dos de sus amigos para que le ayudaran en una canción de reconciliación con el objetivo de dedicársela a su esposa Luz Vázquez, un poco distanciada por aquellos días. Carlos Manuel de Céspedes le ayudó con la música y utilizaron letras del poeta José Fornaris. Entonces el tenor Carlos Pérez, con el acompañamiento de la guitarra, se prestó a cantarla en una serenata el día 27 de marzo de 1851. Esa es la verdadera historia.

Eran tiempos en que se concebían canciones de salón, de los nuevos acentos románticos al estilo italiano y francés, influenciado por las arias de óperas, canciones napolitanas y romanzas, sin el menor colorido nacional identificativo.

Aunque Zoila Lapique reconoce que comienza a destacarse por cierta atmósfera criolla en su música. “Son canciones amorosas que nos hablan de la belleza y ternura de la mujer cubana, de nuestros verdes campos y del cielo siempre azul”.

Alejo Carpentier también reconoce que las canciones de antes de la revolución de 1868, a una “gentil bayamesa”, cobrarían un inesperado valor…“y es que la música popular que se iba creando en el país, era tan fuerte que devoraba los patrones recibidos haciéndolos cosa suya”.

           

La Bayamesa         

¿No te acuerdas gentil bayamesa,

Que tú fuiste mi sol refulgente,

Y risueño, en tu lánguida frente,

Blando beso imprimí con ardor?

¿No recuerdas que en un tiempo dichoso

Me extasié en tu pura belleza

Y en tu seno doblé la cabeza,

Moribundo de dicha y amor?

Ven asoma a tu reja, sonriendo;

Ven y escucha, amorosa, mi canto

Ven no duermas, acude a mi llanto;

Pon alivio a mi negro dolor.

Recordando las glorias pasadas

Disipemos, mi bien la tristeza,

Y doblabo los dos la cabeza,

Moribundos de dicha y amor.