Salvajes lejanías de Rafael Amador Díaz Pérez

XX Festival de Poesía de La Habana

Salvajes lejanías de Rafael Amador Díaz Pérez

Etiquetas: 
Escritores, Editorial Letras Cubanas, UNEAC, sala Caracol, Festival de Poesía de La Habana
  • Rafael Amador Díaz Pérez junto a Fernando Rodríguez Sosa durante la presentación de su obra. Fotos Héctor Navarro
    Rafael Amador Díaz Pérez junto a Fernando Rodríguez Sosa durante la presentación de su obra. Fotos Héctor Navarro

La poesía brota del alma
José Martí

Salvajes lejanías del multilaureado poeta, ensayista y promotor cultural Rafael Amador Díaz Pérez, «es expresión legítima del inmenso amor filial que el autor de este poemario siente hacia su fallecida progenitora, Sra. Alba Aurora Pérez Leyva». Con esas sentidas palabras, el doctor Roberto Méndez Martínez, Premio Nacional de la Crítica, calificó dicho título, publicado por la Editorial Letras Cubanas, y presentado en la sala Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en el contexto de la décima edición del Festival Internacional de Poesía de La Habana, que tiene como subsede capitalina nuestra cincuentenaria institución.

Después de destacar los valores poético-literarios y estético-artísticos de Salvajes lejanías, que el lector podrá descubrir en las páginas de ese libro, el también miembro numerario de la Academia Cubana de la Lengua relató, en apretada síntesis, cómo estableció contacto con la producción intelectual y espiritual de Díaz Pérez. Una vez evaluada —desde una óptica objetivo-subjetiva por excelencia— la original creación poética del bardo habanero llegó a la conclusión de que había hecho un hallazgo poco común en estos tiempos que corren: un vate con una manera muy suya de incursionar en ese género literario, al que muchos llegan, o tratan de llegar, pero pocos alcanzan la cima de la montaña (la aceptación del lector y la opinión favorable de la crítica).

Según el doctor Méndez Martínez, Rafael Amador pone al desnudo su piel para descubrir la luz interior que yace en el componente espiritual del inconsciente freudiano, donde habita —sin duda alguna— la sensibilidad humana del poeta. De ahí, que no pongamos reparo alguno en […] «agradecer a Rafael Díaz porque, en medio del actual aluvión de poemarios, nos ofrece la experiencia de una escritura [poética] que no rehúye la impureza cotidiana ni el traspiés, porque en su tránsito hacia el gozo o la sombra, arriesga vida y cordura»

Díaz Amador, con no disimulada emoción, agradeció al ilustre intelectual camagüeyano el enjundioso análisis crítico que hiciera de su poemario Salvajes lejanías, donde el sagaz investigador —con «luz larga»— logró penetrar en el mundo subjetivo del creador, y con ello, hacer consciente muchas facetas personográficas que aún permanecían inconscientes o ignoradas para él.

Por otra parte, señaló que los poemas de este texto brotaron de lo más profundo de su ser, ya que la fuente de inspiración que los convirtiera en obra de arte se alimenta, precisamente, de la evocación a la sagrada memoria de su madre, desaparecida físicamente en 2014 porque esta mujer excepcional siempre estará hasta el final de su existencia. Posteriormente, leyó varios poemas incluidos en Salvajes lejanías.

Con apoyo en el aforismo martiano de que «la vida es poesía, música y color», Rafael Amador Díaz Pérez invitó al poeta y músico Julio Cumberbatch Padrón a interpretar, con el acompañamiento musical de su inseparable guitarra y fiel compañera, el vals peruano Romatina y el bolero Campo de batalla.

A dicha actividad, conducida —con la profesionalidad que lo identifica— por el crítico y periodista Fernando Rodríguez Sosa, asistieron poetas que participan en el Festival Internacional de Poesía de La Habana, escritores, amantes de ese género literario, así como representantes de la prensa local.