Galería Villa Manuela: entre el misticismo y la elocuencia de su arte

A los 55 de la UNEAC

Galería Villa Manuela: entre el misticismo y la elocuencia de su arte

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Plásticos, UNEAC, Villa Manuela, arte cubano
  • Entrada principal a la Galería Villa Manuela en H # 504 entre 19 y 17, El Vedado. Fotos: Abel Rojas
    Entrada principal a la Galería Villa Manuela en H # 504 entre 19 y 17, El Vedado. Fotos: Abel Rojas

Confieso que siempre me ha gustado el olor a madera cada vez que atravieso su puerta principal. El silencio inmenso de allí me hace pensar en otro mundo. La vida parece detenerse ante la armonía y el brío del arte que sustentan sus paredes. Pudiera definirse, la Galería Villa Manuela de la UNEAC, como mecenas de la vanguardia artística del país.

Fundada el 10 de julio del 2004 se suma, este 22 de agosto, a las actividades de la UNEAC por su 55 aniversario.

Tal vez el secreto esté en su historia, pues más de un artífice ha encontrado el amor allí. La primera vez que Ramón Casas conoció a su futura esposa fue en Villa Manuela y cuando Gérard Depardieu la visitó, quedó impresionado. Son tantas las memorias, que hacen de la galería un lugar especial, donde muchas veces descubres, en una imagen, la solución a un conflicto y acallas los demonios que llevas dentro.

Siempre apuesta por el buen arte, renovador, que refleje las preocupaciones del hombre y su época. Temas de género, raciales, históricos, sátiras, así como las últimas tendencias del dibujo y la pintura han sido tratados en sus muestras, portadoras de uno de los secretos más antiguos: el conocimiento engrandece y sustenta al hombre.

Artífices de la talla de Pedro de Oraá, Duvier del Dago, Reyneiro Tamayo, Mabel Poublet, Enrique Martínez Blanco, Frank Mujica, Glenda León, Diana Fonseca, Cirenaica Moreira y muchos otros que harían interminable esta lista, han desfilado por los catálogos de Villa Manuela. Con aproximadamente un mes de duración cada muestra es reflejo de la producción artística que se está llevando a cabo en la Isla.

Es fácil llegar una noche lluviosa de diciembre y hallar La razón de lo irreal, en una muestra que aboga por una irrealidad coherente y juiciosa, donde son analizados temas sociales y religiosos. O tal vez visitarla, en un acalorado mes de junio, durante la Bienal de La Habana, y que tus pupilas se asombren ante la inmensidad de pequeños cristales en una instalación que tiene el sello de Mabel Poublet. También puedes tropezarte y encontrar una Historia mal contada por Humberto Díaz, en un ambiente oscuro que proporciona ese toque de misterio ante la vida y el arte. Los meses van pasando y con ello varían los colores, las técnicas y los artistas.

Merece la pena asistir a sus inauguraciones. La vida social desarrollada es fructífera y enriquecedora, el bullicio huele a saberes donde contemplas la experiencia otra de ojos ajenos, así como la posibilidad de compartir codo a codo con figuras relevantes.