Adrian Rumbaut y la imagen impura

Adrian Rumbaut y la imagen impura

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Plásticos, Galería Villa Manuela, arte cubano
  • La exposición recrea portadas de revistas literarias, algunas ya desaparecidas. Fotos de la autora
    La exposición recrea portadas de revistas literarias, algunas ya desaparecidas. Fotos de la autora
  • El autor emplea un discurso político, feminista y erótico en sus obras. Fotos de la autora
    El autor emplea un discurso político, feminista y erótico en sus obras. Fotos de la autora
  • La exposición recrea portadas de revistas literarias, algunas ya desaparecidas. Fotos de la autora
    La exposición recrea portadas de revistas literarias, algunas ya desaparecidas. Fotos de la autora

Si pudiera definir la existencia del hombre a través de sus huellas digamos que su evolución ha sido en espiral. Con la exacta medida de ir en ascenso y la oportuna urgencia cada vez que el ocaso se asemeja al declive. Una verdad incuestionable. Siempre embarga la duda si el retroceso forma parte de la evolución. Las estrellas surgen de grandes explosiones; de instantes en que la luz se parece más a las tinieblas.

Escalar un peldaño es casi siempre sinónimo de progreso. El acto de marchar hacia arriba tiene mucho cambio y es uno de los tópicos que aborda la muestra Peldaños del artista Adrian Rumbaut que exhibe la Galería Villa Manuela de la UNEAC, durante los meses de septiembre y octubre.

El autor se vale de un discurso político, feminista y erótico para representar sus piezas. Una imagen es portadora de varias imágenes, por lo que resulta inevitable más de una lectura referente a una misma pieza.Lo aparentemente impuro pasa por el tamiz de la interpretación y el contexto. Una máxima aplicable a todas las esferas y Rumbaut la utiliza como recurso en Peldaños.

El soporte físico es tan relevante como la pintura, pues no solo esboza la intención que se quiere trasmitir. Hay más. Su plataforma hilvana el acto de creación; el momento en que la nada significa el todo.

Aquí los peldaños no llevan a ningún sitio. Su intención es simbólica: alcanzar un eslabón significa, de alguna manera, dejar tu huella en algún sitio, saber que tus pasos estuvieron allí, que ese camino sostiene, entre otros nombres, el tuyo. Es también una forma de reencontrarse cuando has perdido el rumbo y saber que puedes volver a escalar los mismos peldaños si fuese necesario y oportuno. Constituye la esperanza de un nuevo comienzo.

Otra de las singularidades de la exposición es que recrea con piezas suyas las portadas de revistas literarias trascendentales en el país. Publicaciones como La Gaceta, Bohemia, Revolución y Cultura son presentadas en pequeño formato con el sello particular del artista.

La combinación de lienzo, madera y metal logra “una aparente impureza que le proporciona a la obra encanto particular”. La idea anterior pone fin a las palabras del catálogo, dejando al desnudo lo más inquietante del trabajo de Rumbaut: el poder seductor que contienen las piezas al ser testigo del espectador y sus juicios.