Cascanueces en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso

Cascanueces en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso

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  • Magistral actuación de los primeros bailarines Anette Delgado y Dani Hernández en Cascanueces. Foto: Nancy Reyes
    Magistral actuación de los primeros bailarines Anette Delgado y Dani Hernández en Cascanueces. Foto: Nancy Reyes

El Ballet Nacional de Cuba (BNC) está presentando en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso la reposición de la obra Cascanueces, cuyo estreno mundial se efectuó el 18 de diciembre de 1892, en el Teatro Marinski, de San Petersburgo, Rusia, con diseños de M.I. Botcharov, K. M. Ivánov e I. Vsevolovski, y la dirección orquestal del maestro Riccardo Drigo. Los papeles principales fueron interpretados por los primeros bailarines Antonietta Dell’Era, Pavel Gerdt, Olga Preobrajenska y Nikolai Legat.

Ese clásico de todas las épocas y todos los tiempos, que está en cartelera durante dos fines de semana consecutivos, cuenta con coreografía de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, sobre la original del maestro Lev Ivanov, música del maestro Piotr Ilich Chaikovski y libreto sobre el original del maestro Marius Petipa, basado en la versión libre que el célebre escritor francés Alejandro Dumas le hiciera al cuento El Cascanueces y el rey de los ratones, de E.T.A. Hoffman.

La presente versión coreográfica realizada por la eximia ballerina se estrenó durante el XVI Festival Internacional de Ballet de La Habana, el 5 de noviembre de 1998. Para elaborar su puesta en escena, Alicia Alonso partió de los elementos coreográficos que se conservan de la original, y sobre todo, del peculiar estilo concebido para ese ballet por la fértil imaginación del eminente coreógrafo y bailarín ruso. La Dama de la Danza interpretó Cascanueces en el American Ballet Theatre y en los Ballets Rusos de Montecarlo, a donde fue llevado originalmente por insignes maestros de la antigua escuela rusa: Nikolai Sergueiev y Alexandra Fedórova.

De acuerdo con mi percepción, Cascanueces —dedicado, fundamentalmente, a la grey infanto-juvenil— deviene un pretexto coreográfico y dramatúrgico para incursionar en los más disímiles géneros danzarios: desde el ballet clásico hasta las danzas folclóricas.

Por otra parte, constituye el contexto idóneo para que los bailarines puedan desplegar sobre las tablas los conocimientos teórico-prácticos adquiridos en la legendaria Escuela Cubana de Ballet.     

Los papeles protagónicos están a cargo de Viengsay Valdés, Anette Delgado, Sadaise Arencibia, Grettel Morejón, Ginett Moncho, Dani Hernández, Patricio Revé, Raúl Abreu, Rafael Quenedit, así como por Chanell Cabrera, Adarys Linares, Mareen Gil, Cynthia González, Claudia García, Yankiel Vázquez y Daniel Barba, muy bien secundados por los miembros del cuerpo de baile, quienes se adaptan—con la ductilidad que los caracteriza— a la complejidad técnico-interpretativa y al estilo de esa joya del repertorio histórico de la casi septuagenaria agrupación

Si bien esos jóvenes valores dominan, en cualquier escenario nacional o foráneo, la compleja técnica académica y el difícil arte de la interpretación teatral en que se estructura el ballet clásico, me agradaría reseñar aquí la magistral actuación de los primeros bailarines Anette Delgado y Dani Hernández.

Anette deviene la pulcritud hecha bailarina. Con apoyo en el estricto apego al estilo, en un juego respetuoso con la técnica académica, así como en una bien cuidada gestualidad, logra materializar, y a la vez espiritualizar, una caracterización que atrapa los rasgos personográficos esenciales que identifican al «Hada Garapiñada».

Con elegancia y seguridad yoica, Dani interpreta al «Caballero»; personaje con el que convence al auditorio y a los colegas de la prensa especializada de que, en la praxis, ha alcanzado la cúspide de la fama en su ascendente desarrollo artístico-profesional, humano y espiritual, como consagrada figura masculina de una de las mejores compañías del orbe.

El carismático danzarín realizó —con pericia digna del más cálido elogio— las variaciones correspondientes y se desempeñó con gran habilidad y destreza como partenaire que facilita el fluido diálogo que estableciera, en escena, con la versátil bailarina.  

Éxitos en el 2017 para esa pareja, única e irrepetible, que posee una «química especial», cuya fórmula mágica solo ellos conocen, porque están tocados por el ángel lezamiano de la jiribilla.