Fuegos que arman la luz IV

Reinaldo García Blanco

Fuegos que arman la luz IV

  • Reinaldo García Blanco.
    Reinaldo García Blanco.

Reinaldo García Blanco se aparece de pronto entre nosotros, pulcro, casi tímido. Lleva de una mano a Mirna y en la otra ondea un poema escrito sobre papel de estraza. A su lado marcha Blake, Lezama, Dalton, Perse, Lorca, Borges, Julián del Casal, Ángel Escobar, como un apretado río de aguas frescas. Este pudiera ser el oppening del poeta.

Proverbial por su modestia y nobleza y su pronta amistad, Reinaldo García Blanco dedica más tiempo a las obras de los demás que a la suya propia. Lector empedernido y buscador de rarezas bibliográficas se ha convertido en un referente de la mejor literatura entre sus coterráneos.

Nunca ha dejado de alzar su voz cuando el entuerto lo requiere. Ha defendido su criterio en bien de la cultura en cualquier tribuna. De eticidad a prueba, hombre de fe, es de los que miran de frente al hablar.

La poesía de Reinaldo García Blanco es el prontuario del hombre de este tiempo, no elude temas ni esquiva el cruce de armas cuando es preciso. Su poesía es él mismo repartido.

“Mi mujer cantando Alfonsina a las diez de la noche

Unas muchachas recostadas a los médanos

Un poeta robándose las obras completas de Severo Sarduy

Tres prostitutas en Medellín que me confunden con un nicaragüense

Un ciego de espaldas al mar

FayadJamís leyendo El ahorcado del Café Bonaparte

Una librería con todo Borges y Los alimentos terrestres de Gide

Un pingüino muerto en las costas de Talcahuano

Otra vez mi mujer haciendo pajaritas de papel

Mi madre tendiendo unas sábanas blanquísimas

Un policía leyendo a Rainer María Rilke

Thiago de Melo y María de Aparecida preguntándome por Cuba

Mi padre a punto de morir bebiendo té con bergamota

Una mesa llena de uvas negras y otras ambrosías desconocidas por mí

Tres mendigos sonrientes en la Avenida paulista

Dos revistas Orígenes en la Librería Renacimiento

Unas vacas nadando en el mar de Manzanillo

Un tren francés roto en las llanuras de Camagüey

Un vendedor de agujas con poemas publicados

Un ciervo herido que busca en el zoológico amparo

Mi hermana a la salida de un quirófano

La Plaza de la Revolución vacía y oscura

Los muros del Moncada a las tres de la tarde y en agosto

Esto he visto yo y espero no morir hasta haberlo visto todo”.

Reynaldo García Blanco nace en Venegas, provincia de Sancti Spíritus en 1962. Poeta, promotor y ensayista. Desde principios de la década de los noventa pasó a residir permanentemente en la ciudad de Santiago de Cuba de la que quedó prendado para siempre.

Miembro de la UNEAC y miembro de honor de la Asociación Hermanos Saíz de la que fue directivo provincial. Coordina, desde la populosa calle Enramadas, el Taller Aula de Poesía.

Con una activa labor como promotor  Reinaldo García Blanco ha creado  diferentes tertulias y espacios donde promover la literatura

Entre sus obras publicadas están los poemarios Larguísimo elogio; Textos para elogiar a la novia y al país; Advertencias (in)fieles para escuchar el pájaro de fuego de Stravinsky; Perros blancos de la aurora ;Abaixar las velas; Reverso de foto & Dossier; País de hojaldre y Campos de belleza armada.

Merecedor de numerosos premios, entre los que se destaca el José María Heredia, América Bobia, Pinos Nuevos, Calendario y La Gaceta de Cuba, entre otros.