Amado del Pino, la pasión total

Amado del Pino, la pasión total

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  • En las remembranzas a Del Pino Jesús David Curbelo, José Alejandro Rodríguez, Ulises Rodríguez Febles, Vivian Martínez Tabares y Omar Valiño. Foto del autor
    En las remembranzas a Del Pino Jesús David Curbelo, José Alejandro Rodríguez, Ulises Rodríguez Febles, Vivian Martínez Tabares y Omar Valiño. Foto del autor

Todavía sorprende que Amado del Pino (1960-2017), “El gordo”, como muchos cariñosamente lo llamaban, no esté físicamente con nosotros, un hombre entrañable que vivió la vida con una pasión total, empuñó el sentido del humor y la alegría como armas para combatir el desaliento y los obstáculos que amenazaran con amargar la existencia de él y sus amigos.

Esta impresión reiterada tuvo lugar ayer en el Coloquio Homenaje que el Centro Cultural Dulce María Loynaz dedicara al autor de El zapato sucio para recordar la trayectoria vital y ascendente de “un hombre cuya generosidad fue tal que nos mantuvo al margen de su enfermedad para que no sufriéramos por adelantado”, expresó Osvaldo Cano, su amigo por más de cuatro décadas.

El también decano de la Universidad de las Artes (ISA) dijo que Amado tenía el gran mérito de tejer redes de amistad, fue apasionado y desmesurado, un cubano intenso apegado a los placeres terrestres pero esenciales del hombre criollo, de a pie, con quienes siempre se identificó porque se sentía uno de ellos.

“Siempre vio un desafío en la carencia y para ello apostó por los sueños, no importa que irrealizables pudieran parecer. Quería ganar el premio gordo de la lotería para crear una fundación de teatristas, y también comprar una guagua y viajar por toda Cuba, llevar a grupos teatrales por los distintos lugares a representar los estrenos, esa era una de sus grandes ilusiones”, añadió Cano.

En las intervenciones en las que participaron el periodista José Alejandro Rodríguez, el dramaturgo Ulises Rodríguez Febles y los ensayistas Vivian Martínez Tabares y Omar Valiño, resaltaron la dimensión humana del “poeta vergonzante y novelista oculto” que nos abandonara el 22 de enero, Día del Teatro Cubano.

“Su dramaturgia es ineludible, un territorio infinito por explorar en el repaso de la historia del teatro cubano, por ello ya estamos proyectando publicar su Teatro Completo y compilar también las críticas teatrales dispersas que no han encontrado forma de libro”, subrayó Omar Valiño, director de la Editorial Tablas-Alarcos.

“Sus propuestas dramatúrgicas asumen el fracaso como condición trágica, la esperanza como destino, un entramado donde el caos es iluminado por el amor”, señaló Rodríguez Febles, quien destacó en su poderosa fuerza dramática una ternura que dignifica, la poetización del miedo, las dudas, el dolor y las carencias afectivas.

De “Amigo cercano, galante, enamoradizo y mujeriego, buen catador de mujeres hasta que Tania Cordero lo metió en cintura y le dijo se acabó el relajo”, lo caracterizó Martínez Tabares quien invitó a las nuevas generaciones a sumergirse en el libro Acotaciones. Crítica teatral (1985-2000) para “medir al evaluador y analista teatral que fue Amado, alguien siempre buscando aristas positivas en obras incluso seriamente defectuosas”.